Assange está solo. Cada día que pasa es más difícil para él. Ese es el objetivo. Nos corresponde a nosotros protestar. Somos su última esperanza, y me temo que la última esperanza para una prensa libre.
El riesgo de que un director o un redactor jefe de un medio sea extraditado por sus publicaciones debería disparar las alarmas y el debate público en nuestras sociedades democráticas, pero no vemos en ningún lugar un debate de este tipo.