Paloma Valencia es la continuación de un proyecto familiar que acumuló riqueza con esclavitud, legalizó el paramilitarismo, pactó el olvido para los victimarios y hoy defiende baldíos ocupados ilegalmente...
Su delito fue haberse negado a ser “aconductado” y en cambio haber retado al poder hegemónico y mantener con firmeza su condición de revolucionario, del que no cede en sus principios, ni considera ninguna lucha terminada.