Y vuelve la pregunta del profeta del nadaísmo en su Elegía a Desquite: “¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos...
Ser colombiano es estar inmersos en el fuego, en todos los fuegos infernales. Tenemos nuestra propia pira de inquisiciones. Y no falta quién pregunte...