En el Estado español, que también dispone de un amplio surtido de eufemismos, son declarados abusos policiales los asesinatos, secuestros y torturas del Estado.
Quienes siempre se reservaron la primera y la última palabra ordenando callar las voces inconformes son así. Además de la envidia España también suscita el agravio.
Donald Trump, sí, el mismo patético fantoche, canalla entre canallas, erigido en portavoz del mundo libre y democrático que, por supuesto, incluye a Europa, manda quitar y poner gobiernos. Las Naciones Unidas y la Iglesia… bien gracias. Y no se moleste en mirar para otro lado porque no hay otro lado. Estamos en manos de un estúpido y homicida mercado.
Una cumbre de escatológica retórica y ponderados excrementos requería un inodoro de calidad y garantía: “¡Kohler!” Ni siquiera es preciso tirar de la cadena.
Tenemos derecho a indignarnos pero no a sorprendernos. Cuando hablamos de las cloacas del Estado español estamos confirmando que el Estado español es una...
“Mientras a eso llamen justicia los ricos canallas” así yo escriba sobre el solsticio de invierno, las puestas de sol o las moscas cojoneras, seguiré insistiendo en que no habrá paz mientras el Estado siga secuestrando presos