Con un derroche audaz de cinismo, los políticos que han favorecido el espurio nombramiento de los jueces de nuestras cortes rasgan vestiduras y compiten, ahora, por presentar acusaciones constitucionales...
No sé cuál pueda ser el personaje shakesperiano que haga juego con las actuaciones del fiscal general de la nación. Que Falstaff nos ayude a reírnos del ordinario vodevil nacional.