A las conclusiones a las que hemos llegado cuando estudiamos los famosos procesos de la implementación de la economía naranja es que el pueblo va a terminar como las naranjas, más exprimido.
El gobierno colombiano, los medios colombianos, los twiteros influyentes deben revisar los fundamentos de lo que es una democracia. ¿Emplear la fuerza bruta para acallar a posibles contradictores? Si esto sucede en París, ¿cómo será en el trópico?