"La respuesta de Argelia", indica una fuente del Frente Polisario, "en realidad viene a decirle a Marruecos: 'Si de verdad quieres dialogar, hagámoslo seriamente y con todos los países de la región magrebí sentados en la mesa".
Al parecer, mediante el espionaje informático sobre el electorado, la fábrica de falsedades y de promesas contradictorias y su difusión saturativa por emisores ficticios y por esos nuevos partidos políticos sin calle que son las redes sociales, se tiene la fórmula mágica para hacer que las masas voten contra ellas mismas y quitarle a los progresismos su arma principal: el respaldo popular.
Si hay terroristas al acecho provienen de Estados imperiales, instrumentos del gran capital para intentar tragarse países y pueblos enteros. Y a sus agentes locales hay que buscarlos en el mismo seno de las mafias oficiales, sus esbirros, sus servicios de inteligencia y adyacentes.
Toca organizarnos, aprender e intervenir para romper ese aislamiento y extender las luchas que hoy despuntan por todo el globo para convertir la generalización...
En las movilizaciones populares «hay un cambio de tono ante el monarca», constataba en octubre el periodista independiente Reda Zaireg en el diario digital ‘Yabiladi’. «(…) La crítica es ahora más directa y adquiere proporciones inéditas, lo que constituye un rechazo del Estado y de sus símbolos», añadía. Concluía con un pronóstico arriesgado: «La monarquía ya no aparenta ser inexpugnable».
Todo apuntaba a MbS como el máximo responsable de la operación Jashoggi: Erdogan lo dejó claro, lo mismo que Qatar, el Washington Post, la CIA, en resumen, sólo queda Trump que dice que es demasiado pronto para prnunciarse, añadiendo: «Si golpeamos a los saudíes, van a aumentar el precio del petróleo que nos venden. »