Es aún pronto para afirmar que esta guerra sea el Stalingrado de Trump. En todo caso, sà parece haber descubierto que algo ha cambiado, que, a diferencia de 1956, ya no puede hacer lo que quiera, a menos que no sean Estados precarios
Su camino, en efecto, fue de antifascismo y antinazismo a anticolonialismo; pero mientras todo antifascismo es anticolonialismo, no todo anticolonialismo tiene que ser automáticamente...