En América Latina, entre 2002 y 2022, la alianza entre las oligarquías locales y la derecha internacional ha dado cinco golpes de Estado, intentado dar otros cuatro, generado crisis económicas, perseguido y proscripto a los líderes populares y cometido intentos de magnicidio. El discurso que plantaba la existencia de una «nueva derecha», de una «derecha democrática», se derrumba día a día.