Rezagos y consecuencias en el siglo XXI de la colonialidad del poder en América Latina

Como balance general, puede afirmarse que esta obra ofrece una contribución sólida, interdisciplinaria y vigente para comprender la persistencia de la colonialidad en América Latina. Su mayor fortaleza radica en articular teoría crítica y análisis de casos sin perder de vista el horizonte histórico y político de la descolonialidad… En conjunto, el texto invita a repensar críticamente la realidad latinoamericana y a reconocer que la superación del orden colonial no es una tarea concluida, sino un proceso abierto de disputa epistemológica, social, cultural y política.

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS DE LA UNAM /

El legado intelectual del sociólogo peruano Aníbal Quijano Obregón (1928-2018) ocupa un lugar central en el pensamiento crítico latinoamericano por haber formulado la noción de colonialidad del poder, entendida como el patrón histórico de dominación que, surgido con la conquista de América, articula jerarquías raciales, control del trabajo, producción de saberes y organización de la autoridad social más allá del fin formal del colonialismo.

En esa perspectiva, la modernidad no aparece como un proceso universal y neutral, sino como una formación histórica inseparable del eurocentrismo y de la clasificación racial de la población mundial. Esta tesis permitió releer las desigualdades latinoamericanas no como rezagos del pasado, sino como efectos persistentes de una matriz de poder todavía activa en las instituciones, en la economía y en la producción de conocimiento.

La fecundidad de esta propuesta radica en su carácter transversal. Sus categorías han nutrido debates sobre feminismos descoloniales y comunitarios, al mostrar cómo raza, género y trabajo se entrelazan en formas históricas de subordinación; también han fortalecido las luchas por la defensa de la vida y del territorio, al cuestionar modelos extractivos y desarrollistas que reproducen la lógica moderno-colonial sobre pueblos y naturalezas.

Del mismo modo, su obra ha sido clave para pensar las economías populares y las formas no capitalocéntricas de reproducción social, así como para interpelar a la universidad y a las ciencias sociales en su sesgo eurocéntrico.

En el campo de los derechos humanos y de los movimientos indígenas, Quijano ofreció un lenguaje crítico para vincular racismo estructural, despojo territorial y negación de saberes colectivos. No obstante, su legado también ha sido objeto de discusiones y ampliaciones: distintos feminismos, pensamiento afrodescendiente y perspectivas comunitarias han señalado la necesidad de profundizar dimensiones que en su obra quedaron menos desarrolladas, especialmente las relativas al patriarcado, la corporalidad, el cuidado y la experiencia situada.

Precisamente por ello, su herencia intelectual sigue siendo productiva: no como doctrina cerrada, sino como horizonte abierto para imaginar alternativas plurales al orden moderno-colonial.

Pintura de José Moreno Aparicio.

Colonialidad del poder

La obra colectiva ‘(Re)flexionar la colonialidad del poder desde América Latina. Homenaje a la vida y obra de Aníbal Quijano’, constituye un sugerente trabajo bibliográfico de amplio alcance teórico y temático dedicado a revisar la vigencia del pensamiento del sociólogo peruano fallecido en mayo de 2018. Publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Investigaciones Económicas, la edición digital de 2022 organiza sus capítulos en torno a ejes que dialogan con núcleos decisivos del planteamiento quijaniano: la relación sexo-género, la naturaleza, el trabajo, la subjetividad y las formas de autoridad.

En conjunto, el libro propone una lectura situada de la colonialidad del poder como matriz histórica persistente que sigue estructurando jerarquías sociales, económicas, epistémicas y culturales en América Latina.

Desde el punto de vista bibliográfico, se trata de una obra novedosa no sólo por su carácter de homenaje intelectual, sino también por su capacidad de sistematizar debates contemporáneos de la perspectiva descolonial en diálogo con experiencias concretas de la región.

La obra está diseñada a través de una arquitectura temática que evita una lectura meramente celebratoria del legado de Quijano y, en cambio, lo reactiva a través de estudios sobre feminismos, luchas por la defensa de la vida y del territorio, economías populares, universidad, derechos humanos, movimientos indígenas y alternativas comunitarias al orden moderno-colonial.

Por ello, el volumen puede leerse como una obra de referencia para las ciencias sociales latinoamericanas, especialmente útil para quienes investigan las continuidades entre colonialismo histórico, capitalismo, racismo, patriarcado y producción de subjetividades subordinadas.

La colonialidad como lógica que atraviesa la vida cotidiana

En clave antropológica, el libro resulta especialmente valioso porque examina la colonialidad como una lógica que atraviesa la vida cotidiana, los sistemas de parentesco simbólico, las formas de habitar el territorio y la producción cultural de las diferencias.

La relación sexo-género, por ejemplo, aparece no sólo como un asunto de desigualdad contemporánea, sino como parte de una clasificación histórica de los cuerpos y de los afectos, heredada de la imposición colonial.

De este modo, varios capítulos permiten comprender que las jerarquías entre hombres y mujeres, así como la normatividad heterosexual y la organización patriarcal de la vida social, no pueden explicarse plenamente sin atender a la racialización y a la colonialidad del saber.

Asimismo, la discusión sobre naturaleza y vida-tierra amplía la comprensión antropológica de las cosmovisiones latinoamericanas en disputa. Frente a la racionalidad instrumental moderna, el libro visibiliza concepciones relacionales de la existencia, donde la comunidad humana no se separa de la trama ecológica que la sostiene. Esta perspectiva es crucial para reconocer que la descolonialidad no se reduce a una crítica ideológica, sino que implica también la recuperación de otras ontologías, memorias colectivas y prácticas de reproducción de la vida que han sido históricamente inferiorizadas por el proyecto civilizatorio occidental.

La persistencia de estructuras de desigualdad y exclusión

Desde una perspectiva sociológica, el libro retoma uno de los aportes centrales de Aníbal Quijano: la idea de que la colonialidad del poder constituye un patrón de clasificación social de larga duración. En esa línea, los capítulos muestran cómo raza, clase, género y trabajo no operan como dimensiones aisladas, sino como engranajes de una misma matriz de dominación.

La obra ofrece herramientas para pensar por qué, aun después de las independencias políticas, persisten estructuras de desigualdad que reproducen exclusión, precarización laboral, marginalidad urbana y subordinación epistémica en América Latina.

El texto también destaca la relevancia de las resistencias sociales. Feminismos, economías populares, experiencias de trueque, luchas territoriales e iniciativas comunitarias aparecen como prácticas que disputan la naturalización de la colonialidad. Sociológicamente, esto permite observar que el poder no sólo se reproduce mediante instituciones y discursos hegemónicos, sino que también encuentra límites y contradicciones en acciones colectivas que proponen otras formas de reciprocidad, trabajo, autoridad y convivencia.

El libro, por tanto, no se limita a diagnosticar la dominación, sino que ilumina procesos sociales de reexistencia y transformación.

Reorganización de las jerarquías coloniales en el contexto del capitalismo mundial

Históricamente, el volumen se inscribe en una tradición crítica que cuestiona la narrativa lineal de la modernidad. Su principal mérito consiste en mostrar que la colonización no debe entenderse como un episodio clausurado, sino como el fundamento de un orden que continúa actualizándose bajo nuevas formas.

La obra pone en evidencia que la independencia de los Estados latinoamericanos no supuso la desaparición de las jerarquías coloniales, sino su reorganización en el marco del capitalismo mundial, del eurocentrismo y de la estatalidad republicana.

En ese sentido, el homenaje a Quijano adquiere una densidad histórica particular. Su fallecimiento en 2018 marca el cierre de una trayectoria intelectual decisiva, pero el libro demuestra que sus categorías siguen siendo productivas para interpretar conflictos contemporáneos.

Al reorganizar sus postulados en torno a problemas actuales, la obra establece un puente entre memoria intelectual y coyuntura latinoamericana, y sugiere que la historia regional sólo puede comprenderse cabalmente si se examinan las continuidades entre conquista, racialización, extracción de recursos, disciplinamiento del trabajo y subordinación de los saberes no occidentales.

Contra el inequitativo orden liberal-capitalista

Políticamente, el libro es una intervención crítica contra la naturalización del orden liberal-capitalista en América Latina. Al examinar las formas de autoridad, el desarrollo urbano, la sustentabilidad, los derechos humanos y las luchas indígenas y comunitarias, el volumen revela que la colonialidad del poder se expresa en instituciones, políticas públicas y discursos de progreso que suelen presentarse como universales.

La obra cuestiona esa pretendida universalidad al mostrar que muchos de esos dispositivos reproducen despojo territorial, exclusión social y silenciamiento de formas alternativas de organización política.

Uno de los aportes más significativos del texto es que concibe la descolonialidad no sólo como crítica, sino como horizonte político. Esto implica reconocer que la democratización latinoamericana no puede agotarse en reformas institucionales, sino que exige transformar las bases mismas de la autoridad, la representación, la economía y la relación con la naturaleza.

En esa medida, el libro se alinea con una política de la pluralidad histórica: propone pensar proyectos colectivos fundados en la reciprocidad, la autonomía, la defensa de la vida y la legitimidad de saberes subalternizados.

Reconocer densidad cultural de los procesos sociales latinoamericanos

Desde el punto de vista etnográfico, la riqueza del volumen reside en su atención a experiencias concretas. Los capítulos dedicados a mujeres zapatistas, zonas de sacrificio, economías populares urbanas, trueque o conflictos socioambientales muestran que la colonialidad se manifiesta en contextos específicos y en prácticas observables de dominación y resistencia.

Esta cercanía con los territorios y con los sujetos colectivos evita que la descolonialidad se convierta en una abstracción, pues la sitúa en tramas vividas donde se negocian sentidos, identidades, memorias y estrategias de supervivencia.

En términos metodológicos, esta dimensión etnográfica sugiere una apuesta por escuchar voces subalternizadas y por reconocer la densidad cultural de los procesos sociales latinoamericanos.

El libro no habla únicamente sobre comunidades, movimientos o territorios; también deja entrever modos de narrar desde ellos o en diálogo con ellos. Eso fortalece su valor analítico, porque demuestra que la crítica a la colonialidad requiere prestar atención a los lenguajes, afectos, experiencias corporales y prácticas comunitarias mediante los cuales los grupos sociales reinterpretan su lugar en el mundo y producen alternativas de vida.

Superación del orden colonial, una tarea que es necesario concluir

Como balance general, puede afirmarse que esta obra ofrece una contribución sólida, interdisciplinaria y vigente para comprender la persistencia de la colonialidad en América Latina. Su mayor fortaleza radica en articular teoría crítica y análisis de casos sin perder de vista el horizonte histórico y político de la descolonialidad.

Además, logra actualizar el legado de Aníbal Quijano sin convertirlo en una referencia estática, pues pone sus categorías en discusión con problemas contemporáneos como el feminismo, la devastación ecológica, la mercantilización de la vida, la crisis de la democracia y las luchas comunitarias.

No obstante, como toda obra colectiva, el libro presenta una heterogeneidad de enfoques y niveles de profundidad entre capítulos. Esa diversidad, lejos de ser una debilidad, expresa la amplitud del campo descolonial y la complejidad del legado quijaniano.

En conjunto, el texto invita a repensar críticamente la realidad latinoamericana y a reconocer que la superación del orden colonial no es una tarea concluida, sino un proceso abierto de disputa epistemológica, social, cultural y política.

En suma, esta es una obra indispensable para entender cómo las herencias coloniales siguen modelando las relaciones sociales del presente. Su lectura permite advertir que la descolonialidad no es solamente una categoría académica, sino una invitación a transformar las formas de vida, conocimiento, trabajo, autoridad y vínculo con la naturaleza desde una perspectiva crítica y situada en Nuestra América.

Acceso al libro

Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

(Re)flexionar la colonialidad del poder desde América Latina. Homenaje a la vida y obra de Aníbal Quijano