Ecuador: centenario de los partidos Socialista y Comunista

Históricamente lo cierto es que ambos partidos pasaron a jugar un rol fundamental en la promoción de los derechos de los trabajadores, campesinos e indígenas y de sus organizaciones; representaron una alternativa renovadora frente al viejo bipartidismo conservador-liberal e inauguraron la esperanza por un cambio definitivo del rumbo oligárquico-capitalista de Ecuador

Durante el siglo XIX en América Latina predominaron las confrontaciones entre conservadores y liberales, que involucraron a las élites dominantes de la región. Desde mediados de ese siglo fueron los liberales y radicales los que promovieron la abolición de la esclavitud, la superación del “feudalismo”, la separación entre Estado e Iglesia católica, el laicismo y los derechos individuales de carácter civil y político. Si bien fueron avances importantes, la dominación oligárquica se proyectó en el siglo XX.

En el mismo siglo el capitalismo se consolidó en Europa y allí nacieron las ideas socialistas y anarquistas, aunque también la Iglesia católica se pronunció sobre la “cuestión social” a través de la encíclica «Rerum Novarum» (1891) de León XIII.

El capitalismo latinoamericano no siguió la misma ruta. Argentina, Brasil y México destacaron por el inicial despegue capitalista a fines del siglo, pero ese sistema se desarrolló en el resto de América Latina durante el siglo XX bajo las condiciones de la dependencia y a distintos ritmos. Eso explica que los primeros partidos socialistas en la región surgieran entre fines del siglo XIX e inicios del XX, ligados al desarrollo del movimiento obrero, élites culturales informadas del marxismo, la acción de migrantes europeos y, sobre todo, el impacto tanto de la Revolución mexicana (1910) y su Constitución de 1917, pionera en atender la cuestión social, como por la proyección mundial que alcanzó la Revolución Rusa (1917).

En Argentina Juan B. Justo encabezó la fundación del primer Partido Socialista en 1896 y fue él quien realizó la primera traducción al español del primer tomo de ‘El capital’ de Karl Marx.

En Ecuador, la Revolución Liberal (1895) consagró los derechos individuales, pero también Eloy Alfaro se interesó por el sindicalismo obrero, de modo que en 1911 por primera vez se conmemoró el 1 de mayo. La jornada de 8 horas se implantó en 1916 y la lucha por su aplicación derivó en la sangrienta represión de trabajadores el 15 de noviembre de 1922. Sin embargo, fue la Asamblea del Partido Liberal en 1923 la que acogió la cuestión social en un programa que mezcló las primeras reivindicaciones proletarias con confusas ideas socialistas, llegando a declarar: «Mientras sea una realidad la nacionalización de las fuentes de producción y reparto, el Partido Liberal reconoce a los obreros el derecho de participación en los beneficios».

Paradójicamente el Partido Conservador también dio giros históricos: en 1911 el «Manifiesto del Directorio del Partido Conservador del Azuay» fue pionero en asumir la cuestión social obrera; pero fue la Asamblea de 1925 la que adoptó un programa reivindicador de los trabajadores. En la década de los 30 llegó la influencia de la Doctrina Social Católica, que enmarcó la fundación de la Confederación Ecuatoriana de Obreros Católicos (CEDOC) en 1938, con la participación de las jerarquías eclesiásticas y jóvenes conservadores. Nació la primera central nacional de trabajadores en la historia del país.

Eloy Alfaro visto por Guayasamín.

Contra el bipartidismo hegemónico y, sobre todo, ante la plena dominación oligárquica de los “gran cacao” agroexportadores, comerciantes y banqueros que capturaron el Estado entre 1912-1925, se produjo en Ecuador un movimiento militar que inauguró un ciclo de gobiernos que caracterizaron a la Revolución Juliana (1925-1931). Con ellos realmente el Estado asumió la cuestión social: creación del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, Direcciones de Salud, Caja de Pensiones, primeras leyes reguladoras del trabajo, Constitución de 1929 que consagró derechos sociales y laborales. En consecuencia, es bajo este “clima político” que tomó forma definitiva la izquierda marxista ecuatoriana.

En 1924 apareció ‘La Antorcha’, el primer periódico socialista, cuyos promotores fundaron el Grupo Socialista Antorcha en 1925. En septiembre de ese año se organizó en Quito la Sección Comunista de Propaganda y Acción Lenin. Siguieron otros grupos en diversas ciudades. Y el 28 de marzo de 1926 se instaló la Asamblea Socialista en Guayaquil, aunque fue entre el 16 y el 23 de mayo que se realizó el Primer Congreso Nacional Socialista en el Salón de Sesiones del Concejo Municipal de Quito, al que asistieron 53 delegados.

Las actas de dicho Congreso permiten apreciar que el programa del Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) naciente se pronunció sobre tierras y la situación campesina sometida a los “señores feudales”; la futura “dictadura de obreros, campesinos y soldados, que verifiquen la completa extinción del dominio capitalista”; proclamó la socialización de los medios de producción, distribución y cambio; la necesidad de contar con servicios públicos controlados por el Estado; y el deber de exaltar “la dictadura del proletariado”.

En una de las sesiones, el célebre Ricardo Paredes Romero (miembro fundador del PSE y del Partido Comunista del Ecuador), criticó a quienes en el seno de la Asamblea todavía cuestionaban a la Revolución soviética y, además, defendió al marxismo. De modo que el Partido Socialista del Ecuador fue la primera fuerza de la izquierda marxista constituida en la historia nacional.

De otra parte, cabe recordar que V.I. Lenin encabezó la fracción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, que tras la Revolución adoptó el nombre de Partido Comunista de Rusia (1918) y después Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en 1925. Los primeros partidos Comunistas se fundaron en: Argentina, 1918; México, 1919; Uruguay, 1920; Brasil y Chile, 1922; Perú, 1928 aunque inicialmente como Socialista, por José Carlos Mariátegui; Cuba, 1925.

En Ecuador durante la Asamblea Socialista se produjo un gran debate en torno a la conveniencia o no de afiliarse a la Tercera Internacional Comunista (Komintern, 1919) fundada por Lenin y que exigía la adhesión de los partidos comunistas del mundo. Pero la Asamblea de 1926 no votó por la incorporación del Partido Socialista a la Internacional. Sin embargo, en un confuso episodio que ha ocasionado debates hasta la actualidad, a la resolución final se hizo un añadido: en la sesión de clausura se ha “olvidado” incorporar la resolución de adhesión “a la Tercera Internacional de Moscú”.

Ricardo Paredes asistió como delegado ante el VI Congreso de la Internacional Comunista, donde se aceptó la afiliación ecuatoriana (1928); de modo que en un nuevo congreso una fracción socialista y comunista resolvió crear el Partido Comunista del Ecuador (PCE) en 1931. Sin embargo, los miembros del Partido Comunista actual han resuelto que también celebran los 100 años de fundación de su partido, pues el Grupo Lenin estuvo presente en la Asamblea de 1926 y defendió el camino de la URSS y de la Tercera Internacional.

En consecuencia, 1926 es un año especial y en mayo tanto el PSE como el PCE han celebrado, con mucho entusiasmo y varios actos públicos, el centenario de estos partidos.

Históricamente lo cierto es que ambos partidos pasaron a jugar un rol fundamental en la promoción de los derechos de los trabajadores, campesinos e indígenas y de sus organizaciones; representaron una alternativa renovadora frente al viejo bipartidismo conservador-liberal e inauguraron la esperanza por un cambio definitivo del rumbo oligárquico-capitalista de Ecuador

Juan J. Paz y Miño Cepeda para La Pluma, 15 de junio de 2026

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado por Blog Historia y presente/Cronicón, 15/16 de junio de 2026

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