Reino Unido: ¿Qué victoria para los laboristas? ¿Qué realineamiento? ¿Qué resistencia al social liberalismo y a Farage?

De hecho, los laboristas deben gran parte de su maremoto al hecho de que la extrema derecha, representada por Farage, se ha abierto paso atrayendo a la franja más derechista del electorado conservador. Es de temer que Starmer, con sus políticas de derechas y su deseo de hacer todo lo posible por complacer a las grandes empresas, acabe ayudando a Farage y a su Reform UK, igual que Macron ayudó a Le Pen y a Bardella.

Starmer Downing

Declaración de Anti-Capitalist Resistance

1. La inmensa mayoría de la gente se alegrará de ver la humillación y aniquilación de los conservadores. Han perdido el mayor número de escaños de su historia. Los gobiernos conservadores nos han dado 14 años de desgobierno, corrupción y deshonestidad. La austeridad [de la coalición] de Cameron y los liberaldemócratas [2010-2016] devastó la vida de millones de personas. En 2010 había 35 bancos de alimentos, en 2024 habrá 3,572 [que en 2024 alcanzaron cifras históricas récord de reparto de alimentos]. Nuestra sanidad, educación, servicios municipales y públicos y muchas otras cosas se han visto privados de fondos vitales o saqueados en beneficio del capital privado. Nuestros ríos y mares apestan y no son aptos para el baño, mientras que los accionistas de las compañías de agua han sido generosamente recompensados.

La cruel indiferencia de Johnson por la salud pública provocó miles de muertes innecesarias por Covid. Nos impuso normas que el gobierno no cumplió. Dio millones a los compinches conservadores para proporcionar equipos de protección individual (EPI)[1] inadecuados.

El presupuesto neoliberal extremo de Liz Truss provocó que millones de personas sufrieran subidas masivas en las hipotecas. El Brexit golpeó duramente el crecimiento y puso fin a la libertad de circulación con Europa.

Bajo el mandato de Rishi Sunak [2022-2024], los precios de la energía se han disparado y hemos experimentado la peor crisis del coste de la vida desde hace décadas. Se ha intensificado la demonización de los inmigrantes, los solicitantes de asilo y las personas trans. Por ello, no podemos sino alegrarnos por un momento de la derrota política de los políticos responsables de todo esto. Liz Truss, Grant Shapps (últimamente Ministro de Defensa), Penny Mordaunt (líder de la Cámara de los Comunes), Johnathan Gullis (Ministro de Educación), Jacob Rees-Mogg (Industria), Jenkyns y otros ministros se han ido. Sunak ha sufrido un 2019 a la inversa [victoria de Johnson frente a Corbyn]; en esta ocasión el partido de Farage [Reform: extrema derecha] perjudicó a los tories, no a los laboristas.

2. El nuevo gobierno de Keir Starmer ha sido bien recibido por las grandes empresas. The Economist, The Financial Times y el imperio mediático de Murdoch [The Sun, The Times, The Sunday Times] han apoyado a los laboristas en estas elecciones. Cuando Starmer dijo que cambiaba el partido para poder cambiar el país decía una verdad a medias. Una forma segura de llegar al poder es destruir cualquier posible desafío de la izquierda al poder de la clase capitalista que realmente dirige las cosas. Sí, cambió el partido, pero su nueva asociación con el capital para crear riqueza no cambiará el país para la gran mayoría de la población. Ayudará a maximizar los beneficios de unos pocos. Se prodigará dinero público a las empresas para fomentar un crecimiento que supuestamente se destilará mágicamente hacia abajo para mejorar los salarios y el gasto social. Ya ha incorporado personal empresarial a su equipo ministerial para garantizar la aplicación de esta política.

3. La gran victoria electoral de los laboristas se produce tras el feroz contraataque de la derecha y el centro del Partido Laborista contra cualquier atisbo de desafío de la izquierda moderada al poder del capital. El control de Starmer sobre el movimiento obrero se ha reforzado. Cualquier reedición de una mayoría de izquierda como la de Corbyn dentro del Partido Laborista está enterrada y lo seguirá estando en el futuro próximo. Es probable que durante un tiempo, el nuevo gobierno disfrutará de un período de luna de miel en el que puede ser difícil que surjan tensiones o conflictos con los sindicatos o la izquierda.

4. Sin embargo, este resultado es tanto un colapso conservador como una victoria laborista. Un periodista lo ha calificado acertadamente como una “victoria sin amor”. El injusto sistema First Past the Post [sistema mayoritario uninominal a una vuelta] distorsiona enormemente la magnitud del triunfo laborista. Ayer los laboristas obtuvieron 9,6 millones de votos y alrededor del 34% de los sufragios. En su día Corbyn, que según Starmer impedía cualquier victoria electoral, obtuvo 13,6 millones de votos y el 42,3% de los sufragios en 2017 y 10,2 millones y el 32,1% en las elecciones de 2019 distorsionadas por el Brexit y la coalición electoral de facto entre Boris Johnson/Nigel Farage. En Gales, hubo poco entusiasmo por Starmer. De hecho, a pesar de ganar 27 de los 32 escaños, los laboristas recibieron casi 150.000 votos menos que en 2019, cuando Jeremy Corbyn era el líder. En los distritos más pobres, como Ely [Cambridgeshire] y Caerau [oeste de Cardiff, capital de Gales], la participación fue de solo el 23%. Todo el mundo ha notado la falta de entusiasmo por el proyecto de Starmer. La participación ha bajado siete puntos porcentuales respecto a 2019, situándose en el 59,9%. En este clima, en el que no hay una fuerte identidad con el Gobierno, las luchas obreras tienen más posibilidades de desarrollarse. Hay menos entusiasmo que con Blair en 1997.

El nuevo gobierno ya ha indicado que no pagará a los trabajadores del sector público un salario decente, ni subirá los impuestos a los ricos para financiar la Sanidad, la Educación, la Asistencia Social o los municipios. Es muy probable que las y los trabajadores se movilicen contra este gobierno y muchos harán campaña contra los límites de su programa. Es poco probable que el nuevo gobierno rompa con el imperialismo estadounidense respecto al apartheid del Estado de Israel. A diferencia de España e Irlanda, no reconocerá el Estado palestino. El significativo voto a la izquierda de los laboristas muestra que hay una resistencia potencial a sus políticas moderadas.

5. Debemos apoyar cualquier lucha o resistencia a las políticas de este gobierno social-liberal. No le respetaremos ninguna luna de miel con él. Para empezar, exigimos la aplicación inmediata de su programa, aunue sea muy limitado:

mayores derechos para los trabajadores y trabajadoras desde el primer día,
el prometido restablecimiento del IVA al 20% sobre los gastos de escolaridad en el sector privado[2] y las empresas no estatales;
abandonar el proyecto de Ruanda [expulsión a ese país de la inmigración ilegal],
Así como las medidas para la educación, la salud y el medio ambiente.

6. Pero esto es sólo el punto de partida para que el movimiento obrero obligue al gobierno a tomar medidas mucho más radicales:

ampliar los derechos laborales aboliendo toda la legislación represiva de Thatcher;
un impuesto sobre el patrimonio y un mayor impuesto sobre las plusvalías para pagar nuestro NHS [sistema público de salud], la educación y los servicios municipales;
la propiedad colectiva de las empresas energéticas y de servicios públicos y el uso de los excedentes generados para desarrollar un plan de transición energética mucho más ambicioso para hacer frente a las crisis climática y ecológica de manera que se garantice quienes contaminan pagan;
la eliminación inmediata del límite de dos hijos y otros límites para obtener las prestaciones sociales
y el fortalecimiento de la Ley de Igualdad de 2010 para proteger mejor a las personas oprimidas (incluidas las personas trans), al tiempo que se eliminan las represivas leyes de Orden Público.

Estos son sólo algunos ejemplos, pero estas propuestas van acompañadas de la necesaria movilización de los trabajadores y trabajadoras de estos sectores para establecer planes de acción. No nos limitaremos a presionar a los laboristas, sino que intentaremos desarrollar la autoorganización independiente sobre todas estas cuestiones.

7. Los resultados de las elecciones generales de ayer muestran que hasta 3 millones de personas votaron a la izquierda de los laboristas, bien a favor del manifiesto de los Verdes, más radical que el de los laboristas, bien por independientes de izquierdas o candidatos que desafiaban a los laboristas con el tema de Palestina. Los Verdes obtuvieron por sí solos el 6,8% (4 más), es decir, casi 2 millones de votos, y ahora tienen 4 diputados. Las y los candidatos independientes pro-Gaza ganaron cuatro escaños y se acercaron a los laboristas en escaños como el de Wes Streeting en Ilford North. Andrew Feinstein obtuvo más de 8.000 votos en la circunscripción de Starmer, Faiza Shaheen, en Chingford, obtuvo 12.445, el 25,7%; habría ganado si los laboristas no hubieran presentado a Shama Tatler [23.524, el 25,8%] frente al conservador Duncan Smith [17.281, el 35,6%]. Finalmente, Jeremy Corbyn ganó cómodamente [24.120 votos, 49,2%; se enfrentó al candidato laborista oficial Praful Nargund, 16.873, 34,4%].

Nunca habíamos visto tantos independientes en el Parlamento. Dentro del laborismo queda una izquierda debilitada, como la Grassroots Alliance [un grupo de parlamentarios laboristas creado en 1998], Momentum [una corriente activista fundada en 2015 tras la campaña de Jeremy Corbyn para hacerse con el liderazgo del laborismo] y el Socialist Campaign Group [un grupo de parlamentarios laboristas creado en 1982 que ha evolucionado de diferentes maneras en función de la configuración del laborismo]. Estos miles de activistas dentro y fuera del Partido Laborista forman la base de una red o movimiento más estructurado de ecosocialistas y defensores del clima que están dispuestos a resistir al fracaso de Starmer a la hora de conseguir el cambio que necesitamos. La vertiente de acción directa del movimiento verde, como Just Stop Oil y Extinction Rebellion, también está ocupando este espacio político.

El éxito de todas estas fuerzas, mayor de lo esperado, nos da esperanzas de que un gobierno triunfante de Starmer no avance sin oposición. Al principio de la campaña quería deshacerse de la primera diputada negra de Gran Bretaña[3]. Diane Abbott obtuvo 24.355 votos, el 59,5% en Hackney North y Stoke Newington. No hay ninguna razón para que este tipo de alianzas no sean posibles en otras cuestiones. Las coaliciones amplias pueden facilitar que los diputados desafíen a la dirección laborista, pero sus rebeliones no derribarán al Gobierno.

Todos los comentaristas y sondeos han apuntado a un deseo muy fuerte de deshacerse de los tories, pero combinado con poco entusiasmo por Starmer y su proyecto. Así que la gente puede estar dispuesta a desafiar al Gobierno mucho antes de lo que imaginamos. Incluso el gran éxito de los liberaldemócratas, con 71 escaños, refleja en parte un deseo de financiar adecuadamente la sanidad y la asistencia social que va más allá de los limitados planes de gasto de Keir Starmer.

8. El partido racista Reformista de Nigel Farage fue el ganador sorpresa de la noche después de Starmer. Tiene 5 escaños y más de 4 millones de votos [el 14,3% de los votos, Farage en Clacton obtuvo 21.225 votos, el 46,2% del total, frente al tory Giles Watling, que consiguió 12.820, el 27,9%, y el laborista Jovan Owusu-Nepaul, que obtuvo 7.448, el 16,2%]. Su resultado es más de 3 puntos superior a su anterior registro en 2015.

Reform quedó segundo en cientos de escaños, incluso en algunos laboristas. El principal mensaje de Farage tras la votación fue que su objetivo era superar al partido tory y convertirse en la principal oposición a los laboristas. Está en condiciones de desempeñar un papel en el realineamiento de la política de derechas, ya sea mediante una toma de control inversa del partido tory o a través de un nuevo movimiento que se enfrente al toryismo tradicional y se gane a algunas de sus bases y diputados. Este proceso ya ha comenzado. También es una amenaza para el Gobierno de Starmer. Farage ha dicho que quiere ser la verdadera oposición liderando protestas masivas. Dado el reducido número de sus diputados en relación con los millones de votos, se encuentra en una buena posición para explotar las frustraciones de sus bases, que se sienten excluidas del proceso político. Los laboristas, por míseras razones electorales, no desafiaron a Farage, pensando que haría más daño a los tories que a los laboristas. Starmer incluso retiró a su candidato de la batalla en Clacton. Los laboristas, tanto como los tories, son responsables del auge de Reform. Los laboristas han normalizado el marco racista del debate sobre los inmigrantes. Corresponderá a la izquierda y al movimiento obrero hacer frente a una corriente Farage en ascenso. Su éxito también reforzará la confianza de las bandas callejeras neofascistas lideradas por Tommy Robinson y otros.

9. Las cuestiones ecológicas estuvieron casi ausentes de la campaña. Los laboristas ya habían diluido su campaña del proyecto Great British Energy y no lo pusieron en primer plano, aterrorizados de que los votantes pudieran asustarse por sus costes. Tanto los liberaldemócratas, que superaron incluso los sondeos a pie de urna y obtuvieron 71 escaños, como los Verdes se beneficiaron al incluir el medio ambiente en la agenda. La izquierda tiene que dar un paso adelante y liderar una estrategia ecosocialista. La otra gran ausente de la campaña electoral fue Gaza. Los principales partidos apenas la mencionaron, pero la presencia de candidatos independientes la desbarató por completo. Saludamos el trabajo de todos los activistas que consiguieron que se escuchara la voz de los palestinos en estas elecciones.

10. Anticapitalist Resistance se pondrá al servicio de la construcción de la resistencia al liberalismo social laborista. Apoyaremos todas las campañas en defensa de los derechos de las personas trans, de las mujeres y de la democracia, de Palestina, del nivel de vida de los trabajadores y de los servicios públicos, e impulsaremos medidas contundentes para hacer frente a la crisis climática y ecológica, junto con una transición justa hacia empleos verdes. Dentro del movimiento amplio, defenderemos la necesidad de una corriente ecosocialista anticapitalista que pueda sentar las bases de una alternativa estratégica al laborismo.

Al’Encontre

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“El éxito de Starmer demuestra que, para ganar, la izquierda debe volver a centrarse”: breve apunte sobre una falacia previsible

“La aplastante victoria de los laboristas de Keir Starmer en las elecciones parlamentarias británicas del 4 de julio es la prueba de que, para ganar, la izquierda debe volver a centrarse”. Este es el mensaje que la centro-izquierda de todos los bandos va a machacar al comentar lo que se ha presentado como una aplastante victoria laborista. Sin embargo, a pesar de que los laboristas obtuvieron 412 escaños, 86 escaños más que la mayoría simple en el Parlamento británico, lo anterior es simplemente una falacia.

En realidad, la victoria del Partido Laborista se debió únicamente a la distorsión producida por un sistema electoral que es aún más antidemocrático que el sistema de dos vueltas por mayoría simple que prevalece en Francia, lo que significa que con menos del 30% de los votos, la extrema derecha nacionalista Rassemblement National liderada por el tándem Le Pen-Bardella puede aspirar a gobernar Francia frente a una mayoría del electorado que les rechaza. El sistema de voto vigente en el Reino Unido es tan distorsionador que los laboristas obtuvieron el 63% de los escaños del Parlamento con poco más de un tercio de los votos emitidos, lo que supone un efecto amplificador de casi el doble. En términos de votos, los laboristas obtuvieron 9,7 millones, bastantes menos que en las dos elecciones anteriores: en 2017 (12,9 millones), e incluso en 2019 (10,3 millones), cuando el partido sufrió una debacle electoral frente a los conservadores liderados por el demagogo Boris Johnson.

El ultracentrismo de Starmer, aún más derechista que la Tercera Vía de Tony Blair, no solo no entusiasmó a las masas, sino que movilizó a un electorado menor que el que había votado a los laboristas bajo Jeremy Corbyn y su equipo, el liderazgo más izquierdista de la historia del partido. Fue bajo este liderazgo de izquierdas que los laboristas obtuvieron el 40% de los votos en 2017, antes de retroceder al 32% en 2019 -siguiendo obteniendo más votos que los laboristas el 4 de julio (la proporción ligeramente mayor de votos ahora que en 2019 se debe a la menor participación, que no es ajena a la falta de entusiasmo por el liderazgo de Starmer).

La menor puntuación en 2019 se atribuyó al linchamiento mediático de Corbyn, especialmente a través de la acusación de antisemitismo. Starmer se ha hecho un nombre como uno de los grandes críticos laboristas del antisemitismo, explotando este tema para deshacerse de la izquierda del partido, incluido el propio Corbyn, con una gran purga autoritaria. Esto no sólo le reportó menos votos que a su predecesor en 2019, sino que ha llevado a la reelección de Corbyn en su circunscripción frente al candidato oficial laborista, al que derrotó por más de 7.000 votos, dejando a los demás partidos muy atrás.

Además, el ignominioso puja proisraelí de Starmer tras los atentados del 7 de octubre hizo que los laboristas perdieran un 10% de sus votos en circunscripciones con más de un 10% de personas que se identifican como musulmanas. Cuatro candidatos independientes presentados por los medios de comunicación británicos como pro-Gaza fueron elegidos en circunscripciones consideradas laboristas, y uno de ellos venció a un leal a Starmer que iba a recibir un puesto ministerial. Otros candidatos laboristas fueron elegidos por un estrecho margen, con una importante pérdida de votos por el mismo motivo. En cambio, los Verdes, cuya plataforma está muy a la izquierda de los laboristas, mejoraron considerablemente su resultado, ganando cuatro escaños frente a sólo uno hasta ahora.

De hecho, los laboristas deben gran parte de su maremoto al hecho de que la extrema derecha, representada por Farage, se ha abierto paso atrayendo a la franja más derechista del electorado conservador. Es de temer que Starmer, con sus políticas de derechas y su deseo de hacer todo lo posible por complacer a las grandes empresas, acabe ayudando a Farage y a su Reform UK, igual que Macron ayudó a Le Pen y a Bardella.

Notas:

[1] Un informe de la Oficina Nacional de Auditoría publicado en noviembre de 2020 reveló que el gobierno adjudicó contratos relacionados con la pandemia a empresas privadas por un total de 17.000 millones de libras de forma opaca, a veces rozando el conflicto de intereses. Estrechos colaboradores de miembros del Gobierno, incluida la ministra de Sanidad, recibieron en secreto contratos públicos y ganaron millones de libras, lo que levantó sospechas de amiguismo (Al’Encontre).

[2] Starmer dijo que no tenía “absolutamente nada en contra de las escuelas privadas” y que entendía “por qué los padres se esfuerzan por enviar a sus hijos a escuelas privadas”. Pero justifico la fiscalidad por la necesidad de contar con dinero para contratar “profesores expertos en materias esenciales como las matemáticas en nuestras escuelas públicas secundarias” (Al’Encontre).

[3] Diane Abbott fue ministra de Sanidad en los gabinetes en la sombra de Miliband y Corbyn, secretaria de Estado en el gabinete en la sombra de Corbyn desde 2016 hasta abril de 2020; será suspendida de militancia laborista en abril de 2023, tras una declaración pública -por la que pedirá disculpas- en la que presentaba un enfoque diferenciado del racismo que sufren negros y judíos (Al’Encontre).

Gilbert Achcar

Publicado por : Mediapart, 5 de julio de 2024

Original: Français

Traduccido por  viento sur

Fuente: ViENTOSUR, 6 de julio de 2024

Editado por María Piedad Ossaba