La cuestión oculta de las elecciones al Parlamento Europeo: la deuda

La única forma responsable de votar es apoyar a los partidos que promueven la justicia en lo relativo a la deuda. Esto incluye una abolición de la odiosa deuda publica y la resolución de las deudas privadas no comerciales a favor de los muchos deudores pobres en vez de los pocos acreedores ricos.

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Los ciudadanos de la Unión Europea están convocados a votar esta semana para elegir el nuevo Parlamento Europeo. No es un verdadero parlamento, y no hay posibilidad de que llegue a serlo, ya que todas las decisiones importantes las toman los jefes no electos de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, alias “el banco central peor gestionado del mundo”.

Estas elecciones recogen el sentimiento de exasperación generalizado ante las políticas actuales. Los partidos conservadores y los de extrema derecha avanzarán, lo cual refleja un escepticismo generalizado por el rumbo de la economía de la Unión Europea, que no beneficia a la gente común. Por desgracia, la izquierda dominante pasa por alto estos asuntos, lo que más tarde pagará caro.

Generalmente, los conservadores culpan a los débiles y utilizan como chivo expiatorio a los refugiados, los inmigrantes, las mujeres y los pobres, mientras que prometen salvar a la clase media del ataque del gran capital. Crean falsas esperanzas de una reforma fácil y nunca denuncian la explotación inherente al sistema actual. Sin embargo, la historia demuestra que los pequeños propietarios consiguen resistir a la mano dura financiera solo cuando hacen causa común con los trabajadores y los pobres y no temen luchar.

La economía parece cada vez más frágil. En total, el PIB nominal de la Eurozona está estancado, y ha disminuido un 12% en sus 6 principales economías entre 2008 y 2017. La Unión Europea sigue indiferente ante las necesidades de los pueblos mientras atiende todos los caprichos de las empresas. Aun así, la expansión cuantitativa y otros programas de capitalismo clientelista promocionados por el Banco Central Europeo, como las Alianzas público-privadas (APP) o las nuevas operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico (TLTRO-III) no pueden ser la solución.

Donald Trump declara brutalmente: “Europa me da igual”. Esto refleja que Estados Unidos ve nuestro continente básicamente como un conjunto de estados vasallos. En todos los países, aumenta la desigualdad, las empresas mandan y los oligarcas imponen sus decisiones. La Francia liberal muestra un autoritarismo odioso contra los Chalecos amarillos. Italia persigue a los refugiados y a los romaníes. Los derechos y los salarios de los trabajadores se merman en todas partes, quedando los de las mujeres especialmente afectados. Incluso en los países prósperos, como Alemania, los salarios reales se mantienen por debajo del nivel de 1990.

Salarios reales en Alemania, 1990-2011
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2019/03/12/neoliberalism-not-so-bad/

Hoy en día, la explotación se suele realizar a través del endeudamiento. La deuda pública y la privada son mecanismos cruciales para transferir las riquezas y el poder de los pobres a los ricos, de los débiles a los fuertes, de los muchos a los pocos. Hasta ahora, en los debates públicos se ignora esta cuestión, aunque el potencial explosivo de la expropiación financiera es bien conocido por los iniciados y por los partidos dominantes.

La deuda pública en la Unión Europea es de 13 billones de euro, y alcanza el 80% de su PIB. Esta media enmascara las variaciones que se dan en Europa, siendo las de la periferia y las del centro sumamente diferentes entre sí. Por ejemplo, Grecia debe 355 mil millones de euros (181%) de su PIB, Italia, 2,3 billones (132%); y Portugal, 225 mil millones (122%). Por su parte, la deuda pública de Alemania es de 2 billones (61%), y el del paraíso fiscal de Luxemburgo, de 12 mil millones (solo el 21%).

La deuda pública es una elección política, no una ley de la naturaleza. En la Europa actual se emplea para subvencionar las empresas, no el Estado social. En lugar de cubrir sus necesidades gravando con impuestos a los ricos, los Estados les ruegan que les concedan préstamos, se endeudan alegremente con ellos, y les pagan rápidamente elevadísimos intereses. Los Estados caen más profundamente en la trampa del endeudamiento al transferir enormes cantidades de la periferia al centro y de los pobres a los ricos. Esta gigantesca deuda conlleva la destrucción de las instituciones democráticas, convirtiendo a los ciudadanos en siervos de la deuda y robando el porvenir de nuestros hijos.

En 2010, la Troika se autoproclamó la salvadora de Grecia de su excesiva deuda, que por ese entonces alcanzaba el 109% de su PIB. La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional impusieron una austeridad draconiana y la liquidación de bienes públicos. Los sacrificios que hicieron los griegos no los salvaron, sino que les condujeron a la miseria y la esclavitud por las deudas. El gobierno parlamentario se volvió una forma vacia y surgió una organización criminal de extrema derecha inspirada en los nazis de Hitler. Ninguna institución europea o nacional asumió la responsabilidad de la debacle.

El resto de Europa está solo a una crisis por deuda de distancia del destino de Grecia. Y, sin duda, la burbuja financiera mundial anticipará esta crisis tarde o temprano.

La presión fiscal lleva a revueltas o incluso a un cambio devastador. De hecho, dio lugar a la revolución francesa, rusa y china. Pero la crisis de la deuda no es insoluble en sí misma. Los Estados siempre tienen el derecho soberano de abolir la deuda, como hizo Islandia recientemente. No perjudica la economía, sino que le da un impulso. Simplemente significa que los ricos no se apropiarán de una parte cada vez más grande de la producción futura.

Hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos europeos, de dentro o fuera de la Unión Europea, para que revisemos las políticas de los partidos sobre las deudas. Los partidos que carecen de una clara política que aborde este asunto o bien no reconocen su gravedad, o bien se ponen del lado de la oligarquía financiera.

La única forma responsable de votar es apoyar a los partidos que promueven la justicia en lo relativo a la deuda. Esto incluye una abolición de la odiosa deuda publica y la resolución de las deudas privadas no comerciales a favor de los muchos deudores pobres en vez de los pocos acreedores ricos.

 UndebtedWorld Collective

Original: Debt is the hidden issue in these elections to Europarliament

Traducido por Sofía Vílchez Chaparro

Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

Traducciones disponibles: Français  Português/Galego  Ελληνικά  Italiano 

Fuente: Tlaxcala, 26 de mayo de 2019