Lo cierto es que, una vez más, debemos subrayar que cada crisis es una oportunidad de negocio, y un acelerador de la acumulación de los capitales en cada vez menos manos. No lo olvides.
...al pueblo siempre le queda la última defensa de las revoluciones. Hay una imprescindible, imprescriptible, inalienable e impostergable, que consiste en devolverle al país...
¿Incompetencia o mala fe? Ni lo uno, ni lo otro: simplemente los expertos trabajan para quien les paga, para defender sus intereses, cumpliendo fielmente...