Convocatoria a una acción colectiva para la protección de Jerusalén, de sus Lugares Sagrados y de su identidad histórica
Emitido por 14 instituciones y entidades árabes y palestinas el 29 de julio de 2026
Seguimos con profunda preocupación la escalada israelí sin precedentes que se desarrolla en la ciudad ocupada de Jerusalén, dirigida de manera directa contra la Mezquita de Al-Aqsa, la población palestina de Jerusalén y la identidad árabe, islámica y cristiana de la ciudad, en el marco de una política sistemática orientada a imponer nuevas realidades sobre el terreno y consolidar la ocupación mediante el uso de la fuerza, en abierta violación del Derecho Internacional y de los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.
Jerusalén atraviesa hoy una de las etapas más críticas de su historia reciente. Se intensifican las incursiones de colonos extremistas en la Mezquita de Al-Aqsa bajo la protección de las fuerzas de ocupación; aumentan los intentos de imponer una división temporal y espacial del recinto sagrado; se multiplican las agresiones contra los fieles; se dictan órdenes de expulsión contra hombres y mujeres dedicados a la defensa del lugar, así como contra destacadas personalidades religiosas y nacionales; se persigue a los guardianes de la Mezquita de Al-Aqsa y se restringe el ejercicio de la libertad de culto, en un claro intento de alterar el régimen histórico y jurídico vigente en el recinto sagrado.
Paralelamente, continúan las políticas de la ocupación encaminadas a vaciar Jerusalén de su población palestina mediante la demolición de viviendas e instalaciones, el desplazamiento forzado, la revocación de documentos de identidad, la expansión de los asentamientos y la intensificación de las excavaciones en los alrededores de la Mezquita de Al-Aqsa y de la Ciudad Vieja. Asimismo, prosiguen los ataques contra los lugares sagrados islámicos y cristianos y contra los símbolos religiosos y nacionales, con el propósito de borrar la identidad histórica, cultural y civilizatoria de la Ciudad Santa.
Las organizaciones extremistas del llamado «Templo», con el respaldo del gobierno encabezado por el criminal Benjamín Netanyahu y bajo la supervisión directa del ministro de Seguridad Nacional, el extremista Itamar Ben Gvir, continúan promoviendo la imposición del control israelí absoluto sobre la Mezquita de Al-Aqsa, el establecimiento de severas restricciones al acceso de los musulmanes, el despojo de las competencias del Waqf Islámico y la profanación del recinto mediante diversas prácticas rituales judías y reiteradas agresiones. De persistir esta situación, se pondrá fin a lo que aún subsiste del régimen histórico y jurídico vigente en la Mezquita de Al-Aqsa y en Jerusalén.
Las políticas de la ocupación también afectan gravemente a la presencia cristiana histórica en Jerusalén mediante restricciones dirigidas contra instituciones y autoridades religiosas cristianas, así como mediante intentos de modificar el carácter histórico, plural y civilizatorio de una ciudad que, a lo largo de los siglos, ha constituido un ejemplo de diversidad religiosa, convivencia y patrimonio común de la humanidad.
La gravedad de esta escalada, que ocurre mientras la comunidad internacional permanece absorbida por múltiples crisis, exige una posición colectiva responsable, acorde con la magnitud de los riesgos que amenazan a Jerusalén. Las declaraciones, por sí solas, ya no bastan; las condenas verbales han demostrado ser insuficientes para impedir la continuidad de las violaciones. La defensa de Jerusalén exige pasar de la reacción circunstancial a una acción organizada, permanente y eficaz.
La amenaza no radica únicamente en la magnitud de las violaciones diarias, sino también en el intento de convertir medidas excepcionales en una realidad permanente que altere definitivamente el carácter histórico y jurídico de la ciudad y comprometa la estabilidad regional. En consecuencia, hacemos un llamamiento a todas las instituciones, uniones, organizaciones islámicas, árabes, jurídicas, humanitarias y de derechos humanos para que asuman sus responsabilidades históricas y morales, y trabajen de manera urgente y coordinada mediante las siguientes acciones:
- Impulsar una movilización internacional permanente en los ámbitos político, jurídico y de derechos humanos destinada a poner fin a las violaciones israelíes contra Jerusalén, la Mezquita de Al-Aqsa y la población palestina de la ciudad, garantizando la rendición de cuentas de los responsables e impidiendo que la ocupación y sus medidas ilegales sean aceptadas o normalizadas.
- Activar todos los mecanismos jurídicos disponibles ante tribunales y organismos internacionales para exigir responsabilidades por los crímenes y violaciones continuadas, incluidos los relacionados con la colonización, el desplazamiento forzado y la alteración deliberada de la composición demográfica de Jerusalén, garantizando asimismo protección jurídica a la población e instituciones afectadas.
- Ejercer presión política y diplomática sobre los gobiernos y organismos internacionales para obligar a la Potencia ocupante a respetar el Derecho Internacional, incluyendo la utilización de instrumentos de presión económica y jurídica contra empresas y entidades implicadas en el sostenimiento de los asentamientos o beneficiarias de las políticas dirigidas contra Jerusalén y su población.
- Defender el régimen histórico y jurídico vigente de la Mezquita de Al-Aqsa y del conjunto de los lugares sagrados islámicos y cristianos en Jerusalén, rechazando cualquier intento de modificarlo mediante la fuerza o de imponer nuevas disposiciones al servicio de los proyectos de ocupación.
- Instar al Reino Hachemita de Jordania, en su calidad de custodio de los Santos Lugares islámicos y cristianos de Jerusalén conforme a la Custodia Hachemita, a emplear plenamente su peso político, diplomático y sus relaciones internacionales para movilizar un amplio respaldo internacional que proteja los lugares sagrados, preserve la Custodia Hachemita y el régimen histórico y jurídico vigente en Jerusalén, e impida la consolidación de hechos consumados que alteren la identidad y el estatuto de la ciudad.
- Promover un programa urgente y permanente de apoyo financiero y asistencia humanitaria destinado a fortalecer la resiliencia de la población palestina de Jerusalén frente a las cargas económicas y las políticas de restricción impuestas por la ocupación, prestando especial atención a las familias amenazadas de desplazamiento y a los propietarios de viviendas y establecimientos expuestos a demolición o clausura.
- Respaldar y fortalecer las instituciones de Jerusalén que prestan servicios sociales, educativos y culturales, proporcionando los recursos necesarios para preservar la presencia árabe, islámica y cristiana en la ciudad y garantizar que sus habitantes permanezcan firmes como guardianes de su identidad, su historia y sus lugares sagrados.
- Diseñar una estrategia internacional unificada y permanente de comunicación en defensa de Jerusalén, que contemple la elaboración de materiales informativos y jurídicos en diversos idiomas, la documentación rigurosa de las violaciones cometidas contra la Mezquita de Al-Aqsa y la población palestina de Jerusalén, así como el suministro continuo de información, documentos y pruebas a los medios de comunicación internacionales.
- Establecer una red internacional especializada sobre Jerusalén que reúna a instituciones periodísticas, jurídicas y medios de comunicación independientes con el propósito de transmitir la realidad de los acontecimientos, contrarrestar la desinformación y mantener la cuestión de Jerusalén presente de manera permanente en la agenda internacional.
- Convocar a los pueblos árabes e islámicos, a las personas libres del mundo, a las organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, asociaciones profesionales y movimientos populares a reforzar su compromiso con Jerusalén mediante actividades públicas, campañas de solidaridad y acciones de incidencia orientadas a detener las violaciones cometidas contra la Ciudad Santa.
La firmeza de la población palestina de Jerusalén no puede seguir dependiendo exclusivamente de sacrificios individuales. Requiere un respaldo auténtico, organizado y sostenido. Lo que hoy sucede en Jerusalén constituye una verdadera prueba del compromiso de la nación con sus responsabilidades religiosas, morales e históricas, así como del grado de coherencia de la comunidad internacional con los principios jurídicos y los valores que proclama defender.
Reafirmamos que el silencio frente a estas violaciones no hace sino alentar a la Potencia ocupante a continuar sus proyectos de judaización de Jerusalén, modificar su identidad e imponer hechos consumados cuya reversión podría resultar imposible en el futuro.
En consecuencia, hacemos un llamamiento urgente a todos los actores, cada uno desde el ámbito de sus competencias y responsabilidades, para que adopten medidas concretas y efectivas en defensa de Jerusalén, de su población y de la Mezquita de Al-Aqsa, rechazando todas las medidas israelíes contrarias al Derecho Internacional y que amenazan la paz y la estabilidad de la región.
Jerusalén no constituye un asunto político circunstancial; representa una responsabilidad histórica, civilizatoria, religiosa y humana que incumbe a todos. El momento de la prueba ha llegado, y la ciudad necesita hoy, más que nuevas declaraciones, decisiones firmes, acciones eficaces y una voluntad colectiva capaz de proteger su identidad, sus habitantes y sus lugares sagrados.
La historia registrará la posición asumida por los Estados, las instituciones y las autoridades morales frente a lo que hoy enfrenta Jerusalén. La ciudad no necesita más comunicados, sino decisiones y medidas que salvaguarden su estatuto, protejan sus lugares sagrados e impidan que las violaciones y los hechos impuestos por la fuerza se transformen en una realidad permanente.
Finalmente, depositamos esta responsabilidad ante la conciencia de todos. Hemos cumplido con el deber que nos impone nuestra responsabilidad hacia la Mezquita de Al-Aqsa, Jerusalén, su pueblo y sus lugares sagrados islámicos y cristianos.
Organizaciones firmatarias
- Conferencia Popular de los Palestinos en el Exterior
- Fundación Internacional Al-Quds
- Congreso Nacionalista Árabe
- Unión Palestina de América Latina (UPAL)
- Conferencia de los Palestinos de Europa
- Congreso Nacionalista Islámico
- Conferencia Popular Palestina – 14 Millones
- Congreso Nacional Palestino
- Asociación Salvadoreña Palestina
- Red Académica para la Solidaridad con Palestina – México
- Movimiento Nacional Palestino «A’idún» (Retornaremos)
- Centro Árabe Internacional para la Comunicación y la Solidaridad
- Liga Chilena de Solidaridad con Palestina
- Fundación Cultural Colombo-Palestina
Tlaxcala, 1 de agosto de 2026
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