La economista costarricense, hija de sobrevivientes del Holocausto con familiares cercanos en Israel, se ha perfilado como la favorita para suceder a António Guterres, compartiendo en gran medida las posiciones del liderazgo de la ONU sobre Israel y Gaza.
Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica, se ha perfilado como la favorita en la carrera inicial para ser la próxima secretaria general de las Naciones Unidas. De ser elegida, se convertiría en la primera mujer y la primera persona judía en ocupar el máximo cargo de la ONU.
Grynspan, economista, es actualmente secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el organismo de la ONU centrado en el comercio mundial, la inversión, las finanzas y el desarrollo económico, especialmente en los países en desarrollo.
En una votación consultiva no vinculante entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, Grynspan recibió 10 votos de “ánimo”, por delante de la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett con nueve y Rafael Grossi, el argentino director del organismo nuclear de la ONU, con siete.
Se pide a los miembros del Consejo de Seguridad que voten a favor o en contra de un candidato, o que expresen “ninguna opinión” sobre su candidatura durante la primera votación anónima. La siguiente ronda de votación revelará si uno de los cinco miembros permanentes del Consejo (China, Francia, Rusia, Reino Unido o USA) ha vetado efectivamente una nominación.
Una vez que se alcance un consenso entre los miembros del Consejo de Seguridad, la nominación pasa a la Asamblea General de la ONU, donde el candidato es nombrado formalmente. Aún no se ha publicado un calendario específico, pero el segundo mandato de António Guterres terminará el 31 de diciembre, y el próximo secretario general le sucederá entonces.
Grynspan dijo en una entrevista en podcast de 2022 que sus padres judíos huyeron de Polonia a la Unión Soviética antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando el antisemitismo se intensificaba y la amenaza nazi crecía. Su padre escapó con la mayor parte de su familia, mientras que su madre huyó con sus dos hermanas, dejando atrás a sus padres, que fueron asesinados más tarde en el Holocausto. Después de la guerra, ambos intentaron llegar a Palestina bajo Mandato Británico, pero fueron detenidos por los británicos en Chipre, donde se conocieron, antes de trasladarse a Costa Rica.
Según un comunicado de prensa de la ONU de 2006, asistió a la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde estudió economía y sociología. En 2020, habló en un evento tecnológico israelí copatrocinado por ministerios del gobierno israelí.
La hermana de Grynspan, Frida, se mudó a Israel a los 17 años, donde también asistió a la Universidad Hebrea, según un perfil familiar de 2014 publicado por el medio costarricense en inglés The Tico Times. El sobrino y la sobrina de Grynspan sirvieron en el ejército israelí, informó el medio.
Antes de dirigir la UNCTAD, Grynspan fue secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana, que organiza las reuniones anuales de líderes de países de habla hispana y portuguesa. Antes de eso, fue Administradora Asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), así como segunda vicepresidenta de Costa Rica, entre 1994 y 1998.
En 2017, Grynspan fue la oradora principal en un evento organizado por B’nai B’rith Uruguay para conmemorar el 79 aniversario de la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht), los pogromos de noviembre de 1938 contra los judíos y sus propiedades en la Alemania nazi.
Sus posiciones sobre Israel, los palestinos y el conflicto en Medio Oriente no parecen diferir significativamente de las del liderazgo de la ONU. En un discurso de noviembre de 2023, tras el ataque de Hamás del 7 de octubre contra el sur de Israel, Grynspan condenó “la horrible pérdida de vidas civiles” tanto en el ataque de Hamás como en el posterior bombardeo israelí de Gaza, incluidos los ataques que afectaron a civiles, hospitales, refugios, escuelas e instalaciones de la ONU.
Haciéndose eco de Guterres, Grynspan pidió un alto el fuego inmediato en Gaza. “Esto significa la liberación incondicional de los rehenes en Gaza, ahora. La protección de civiles, hospitales, instalaciones de la ONU, refugios y escuelas, ahora. Acceso sin restricciones para entregar suministros a todas las personas necesitadas en Gaza, ahora. Y el fin del uso de civiles como escudos humanos, ahora. Ninguno de estos llamamientos debería ser condicional a los demás”, afirmó.
Bajo su liderazgo, el organismo de la ONU que dirige publicó informes sobre el impacto económico de la guerra entre Israel y Gaza. En 2024, encontró que la economía palestina había sufrido su mayor declive durante la guerra, con toda la población de Gaza cayendo por debajo del umbral de pobreza. Añadió que, incluso en un escenario de reconstrucción optimista respaldado por una ayuda externa sustancial, Gaza necesitaría varias décadas para volver a los niveles de vida anteriores a la guerra.
Un informe de 2025 encontró que las restricciones israelíes impuestas a Gaza tras la toma de poder por Hamás en 2007, combinadas con guerras repetidas, habían vaciado su economía incluso antes del 7 de octubre. Estimó que Gaza perdió 35.800 millones de dólares en PIB potencial entre 2007 y 2023. La última guerra provocó entonces otro colapso devastador, con daños en infraestructuras estimados en 18.500 millones de dólares en enero de 2024.
Aunque los funcionarios israelíes aún no han comentado públicamente la posibilidad de que Grynspan suceda a Guterres, la ONG proisraelí de derecha UN Watch describió su candidatura como “generando preocupación de que persistan los mismos patrones de sesgo y politización [actualmente en la ONU]”.
La ONG, conocida por su feroz oposición a las posiciones de la ONU, calificó los informes económicos como “una serie de informes duros y unilaterales sobre Israel, lo que genera dudas sobre la imparcialidad y refuerza los temores de que pueda estar demasiado dispuesta a alinearse con el sesgo arraigado del sistema”. [Sic, NdT]
Imagen de portada: Rebeca Grynspan habla durante una reunión en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el mes pasado. Foto Eduardo Munoz/Reuters
Ben Kroll, con información de Reuters, Haaretz, 10 de agosto de 2026
Traducido por Tlaxcala