Colombia tocó fondo.
La señorita que se enorgullecía de ser hija de un testaferro de Pablo Escobar es la nueva ministra de cultura.
Se oficializó la cultura traqueta como la más exitosa y difundida. Duélale a quien le duela.
La estética del narcotráfico sale del clóset.
Paola Holguin, la hija de Frank, el lavaperros, usará el Ministerio de Cultura para negar la memoria histórica, lavar la imagen de sus amos mafiosos, ocultar el genocidio de nuestros obreros, campesinos, mujeres buscadoras, negros, indígenas, jóvenes populares.
Esa muchachita que se creía de «buena familia» (gente de bien) por gozar de los dineros del narcotráfico, y discriminaba a sus compañeras de colegio. Sí, esa misma que se crió en Sabaneta en ambientes finqueros y taberneros con olor a polvo de La Oficina. Esa va a ser la ministra de Cultura de Colombia.
¡Patria Milagro!
Dolor de Patria Pueblo.
Pretenderá tergiversar la criminal lucha de clases de los de arriba contra los de abajo.
Hará todo lo posible para cambiar los contenidos de los libros de historia de Colombia.
Proclamará en todos los canales públicos y privados (no habrá prohibición de las altas cortes) que la culpa de todo lo malo es la «corrupta izquierda» que gobernó durante 4 años.
Tratará de convertir en bienes patrimoniales de la Nación las fiestas las Fiestas del Plátano en Sabaneta, las Fiestas del carriel de Envigado y la Semana Santa de Envigado.
Junto con Viviane Morales – ministra de Educación- retrocederá el país a 60 años atrás, a las épocas en que Monseñor Builes decía en los púlpitos que matar liberales no era pecado.
¡Pobre Colombia!
Tigrillo L. Anudo para La Pluma, 18 de julio de 2026