El movimiento estudiantil universitario entre 1975 y 1980:
El trágico destino de sus líderes en Colombia

En este movimiento estudiantil se forjaron personalidades que luego representarían una gran esperanza para la paz y la democratización de la sociedad colombiana, pero cuyas vidas fueron truncadas por la acción terrorista del Estado y la ultraderecha de Colombia.

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A comienzos del año 1975, ingresé como estudiante nocturno de economía, a la Fundación Universidad Autónoma de Colombia (FUAC). Entonces ésta contaba con sólo tres Facultades: Derecho, Economía e Ingeniería. La facultad de Ingeniería tenía dos carreras: ingeniería de sistemas e ingeniería industrial.

La mayoría de estudiantes de ésta universidad, estábamos en el horario nocturno. En Colombia había pocos cupos en las universidades públicas y no existía la universidad pública nocturna, lo cual era una reivindicación del movimiento estudiantil de secundaria, en el que la Unión Nacional de Estudiantes de Secundaria (UNES), desempeñaba un rol muy importante.

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La mayoría de los padres no podían pagar las costosas matrículas de las universidades privadas y los jóvenes de familias con bajos ingresos,  nos veíamos forzados a trabajar para contribuir a la subsistencia de los grupos familiares.

No había opción. Si queríamos ser profesionales, muchos jóvenes  teníamos que trabajar durante el día para ayudar a las familias y poder pagar los estudios nocturnos en una universidad privada.

La FUAC, había sido formada a comienzos de la década del 70 por profesores de talante democrático y revolucionario, que, precisamente por esta razón, habían sido expulsados de varias universidades del país.

Sus estatutos establecían que la Universidad debería formar profesionales al servicio de la sociedad y el desarrollo nacional y normas democráticas para su gestión. Existía el cogobierno establecido inicialmente por voluntad de quienes fundaron la universidad. En la Asamblea de Claustros, máximo órgano de dirección, participaban los Socios Fundadores, 12 representantes de los estudiantes y 6 representantes de los profesores, elegidos democráticamente en elecciones generales. En el Consejo Directivo, participaban un representante de los estudiantes y uno de los profesores, el Rector y el Presidente de la Universidad. En el Consejo Académico, además del Rector y los Decanos, participaban dos representantes de los profesores y dos representantes de los estudiantes. Algunos años después los trabajadores organizados en su sindicato, también conquistaron su participación en el cogobierno.

Las decisiones fundamentales se tomaban con participación de todos los estamentos: Las políticas generales, el presupuesto, el costo de las matrículas, los sueldos y salarios, el reglamento académico. Y las contradicciones en la mayoría de los casos eran resueltas mediante el debate y el diálogo en las aulas, las organizaciones gremiales y los organismos de gestión. También, algunas veces, las contradicciones se resolvían mediante la combinación del diálogo y medidas de presión ejercidas por  estudiantes, profesores o trabajadores.

Pero  el cogobierno, existente en esta universidad era una excepción entre el conjunto de las universidades del país. La lucha por el cogobierno, los contenidos curriculares al servicio del desarrollo democrático nacional, el presupuesto y el bienestar universitario, constituían, el centro de las reivindicaciones por las cuales  luchaba el movimiento estudiantil.

En el movimiento estudiantil universitario, se proyectaban las fuerzas políticas organizadas del país y sus contradicciones. El Partido Liberal con sus diversas tendencias (algunas democráticas y otras reaccionarias) y el Partido Conservador, el Partico Comunista y el MOIR, que participaban en la política electoral. Y otros que desde el lado de la izquierda se habían declarado abstencionistas, tales como el Partido Comunista M.L. (maoísta).

Todas estas fuerzas tenían expresiones juveniles, tales como la Juventud Cristiana, la Juventud Comunista (JUCO), la Juventud Patriótica (JUPA) y otras.

Las organizaciones políticas juveniles, promovieron la formación de los consejos estudiantiles, primero por carrera, luego por facultad y después por universidad.

Superando muchas contradicciones que desgraciadamente a veces terminaban en verdaderas batallas campales, que se libraban a puños, a palo y a piedra, y que le restaron muchas posibilidades para su potencial desarrollo; el Consejo Superior Estudiantil de cada universidad fue articulándose con otros, en cada ciudad y luego en cada región, para terminar conformando la Unión Nacional de Estudiantes Universitarios (UNEU).

La UNEU promovió con fuerza la vinculación del movimiento estudiantil con otros movimientos sociales populares. Con las organizaciones  sindicales, campesinas y comunales. Se hacían recolectas de ropa, zapatos, medicinas y dinero, para ir en los períodos de vacaciones en brigadas de solidaridad, a apartadas y abandonadas regiones agrarias azotadas por la violencia. Los estudiantes acompañaban a los trabajadores en las carpas de las fábricas cuando entraban en huelga. Los estudiantes universitarios participaron muy activamente en la organización del gran Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977, promoviéndolo casa por casa y barrio por barrio.

Concentración paro cívico de 1977.

Este Paro logró articular a todas las centrales de trabajadores, al movimiento campesino y al movimiento cívico de todo el país, alrededor de reivindicaciones comunes, en contra de las políticas oligárquicas del gobierno de Alfonso López Michelsen y por una democratización de la sociedad. Vivíamos bajo Estado de Sitio permanente y las movilizaciones sociales eran siempre reprimidas, con frecuencia había heridos, y encarcelados. Algunas veces, muertos.

La persecución contra el movimiento y los líderes estudiantiles fue muy fuerte. Muchos líderes tuvieron que abandonar sus casas y llevar una vida en la semi- clandestinidad.

En este movimiento estudiantil se forjaron personalidades que luego representarían una gran esperanza para la paz y la democratización de la sociedad colombiana, pero cuyas vidas fueron truncadas por la acción terrorista del Estado y la ultraderecha de Colombia. 

Entre los líderes de la UNEU se destacaron, Leonardo Posada Pedraza, de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), Bernardo Jaramillo Ossa de la Universidad Nacional de Colombia (Manizales) y José Antequera, de la Universidad del Atlántico. Los tres fueron posteriormente asesinados, porque, habiendo terminado sus estudios, se convirtieron en destacados líderes sociales populares y  fueron integrantes de la Unión Patriótica (UP) y de sus organismos de dirección. La UP, que fue víctima de un genocidio político en el que más de 3.000 de sus integrantes fueron asesinados y por  lo cual el Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se conformó en 1985, como resultado de los Acuerdos de Paz de La Uribe, entre el Gobierno del Presidente Belisario Betancur y las FARC.

Leonardo Posada, fue elegido como miembro del Congreso de la República por la Unión Patriótica.

posadaLeonardo Posada Pedraza (1947 / 1986)

“fue un docentepolítico y destacado líder social colombiano. Miembro de la Unión Patriótica. Fue asesinado en agosto de 1986 por escuadrones de la muerte del paramilitarismo de Estado convirtiéndose en el primer congresista asesinado en Colombia de la Unión Patriótica, el partido político que nació en 1985 como resultado del primer acercamiento de paz entre el Estado colombiano (el presidente era Belisario Betancur) y las FARC”[1].

José Antequera, fue asesinado por cinco hombres armados en el aeropuerto El Dorado, de Bogotá el 3 de marzo de 1989. Era uno de los líderes más prominentes de la Unión Patriótica. Tenía 34 años, una esposa, dos hijos pequeños, y el anhelo de una Colombia justa y en paz[2].

Résultat de recherche d'images pour José Antequera (1954-1989)

Bernardo Jaramillo Ossa, líder social y político de Antioquia y Urabá, asumió la Presidencia de la Unión Patriótica y era su candidato a la Presidencia de la República en la campaña electoral de 1990, cuando fue asesinado en una de las salas de espera del aeropuerto El Dorado. Este fue un crimen de Estado con participación comprobada del Director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Miguel Maza Márquez y las escoltas que le había asignado para su seguridad[3].

Bernardo Jaramillo Ossa, candidato presidencial asesinadoBernardo Jaramillo Ossa (1956-1990)

Bernardo, había sustituido a Jaime Pardo Leal, como candidato a la Presidencia de la República, después de que este fuera asesinado el 11 de octubre de 1987 en La Mesa Cundinamarca.  

El caso de estos tres líderes estudiantiles, con enorme capacidad de producir transformaciones profundamente democráticas en la sociedad colombiana y su trágico destino, ilustra lo que ocurrió con el movimiento estudiantil de los años 75 al 80 y los procedimientos terroristas utilizados por el Estado colombiano para desarticularlo, para liquidarlo.

Muchos estudiantes fueron encarcelados, asesinados, desaparecidos. Otros se vieron forzados a retirarse de las actividades sociales y políticas. Algunos persistieron en las actividades sociales y políticas, vinculados al movimiento comunal, a sindicatos, organizaciones campesinas, ambientalistas, de derechos humanos y por la Paz. 

Otros optaron por pasar a la clandestinidad para luego vincularse a las guerrillas de las FARC-EP, el ELN o el EPL.

Nunca el movimiento estudiantil logró éxitos comparables a los obtenidos en este mes de diciembre de 2018, cuando, sin subordinarse a ninguna organización política,  después de 2 meses de paro y continuas movilizaciones, con el apoyo de otras organizaciones sociales, forzó al gobierno de Duque a negociar y a cambiar radicalmente su postura, conquistando un sensible aumento del presupuesto para la Educación Pública Universitaria  para los próximos años. Muchos jóvenes de familias de escasos recursos, podrán acceder al derecho de una educación de calidad financiada por el presupuesto nacional.

Sugerimos a los jóvenes líderes del movimiento estudiantil universitario, que mantengan su organización y vinculación con otros movimientos sociales y con las organizaciones defensoras de derechos humanos, para seguir participando activamente en la defensa de los derechos fundamentales del pueblo colombiano, entre ellos el de la educación, la vida, la dignidad, la paz y la libertad.

Creo necesario que se haga la solicitud  ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que se establezcan medidas cautelares para proteger y preservar la vida de los principales líderes estudiantiles y evitar a toda costa, que se repita el final trágico de Leonardo Posada, Bernardo Jaramillo y José Antequera.

Notas:

1. https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_Posada

2. José Antequera, un legado que no muere

3. Ver: https://www.semana.com/especiales/articulo/quien-mato-jaramillo-ossa-nota-archivo/13236-3

Rafael Enciso Patiño especial para La pluma, 26 de diciembre de 2018

Editado por María Piedad Ossaba

Foto portada: La rebeldía del estudiantado se hizo sentir en las calles. Foto Deslinde