SOS desde el USS Abraham Lincoln

La forma concreta que adopte cualquier organización de personal en servicio activo tendrá que surgir de sus propias necesidades y reflejar sus propias reivindicaciones, pero el movimiento puede empezar a encontrar maneras de brindar apoyo. Los veteranos antibélicos de anteriores guerras de agresión usamericanas —contra Vietnam, Irak y Afganistán, por ejemplo— pueden desempeñar un papel valioso en esta labor, como ya han empezado a hacerlo.

La situación catastrófica a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln es una señal más del inexorable declive del Imperio yanqui. A continuación publicamos dos artículos de veteranos de la lucha antiimperialista.

USS Lincoln en crisis: ¿conducirá a una resistencia dentro de las fuerzas armadas?

John CatalinottoWorkers World, 18 de agosto de 2026

16 de agosto — Los principales medios de comunicación usamericanos han informado del colapso de la línea de abastecimiento de la flota de guerra de USA en la región de Asia Occidental. Miles de efectivos a bordo de portaaviones y otros buques de guerra en la región han padecido condiciones de trabajo agotadoras, amenazas a la seguridad en cubierta, falta de suministros, escasez de alimentos, contaminación del agua e interrupciones del servicio de correo.

Grupos de veteranos contra la guerra han instalado vallas publicitarias para recordar al personal en servicio activo su derecho y su deber de desobedecer órdenes de cometer crímenes de guerra. (Veterans For Peace)

Así lo cuentan sus familiares, que mostraron su indignación en una reunión virtual abierta celebrada el 7 de agosto con altos oficiales de la Marina estadounidense en San Diego. MS NOW informó sobre las conversaciones, que después fueron reproducidas en periódicos militares, en The Guardian y posteriormente en The New York Times y otros medios.

El portavoz del Pentágono, el vicealmirante Douglas Verissimo, atribuyó la imposibilidad de entregar correo y suministros a que Irán dejó fuera de servicio la base naval estadounidense de Baréin, un centro logístico.

Las condiciones en los buques han provocado crisis de salud mental, con poca o ninguna atención psicológica disponible, y también intentos de suicidio, de los que incluso los medios corporativos se han hecho eco.

La amplia cobertura informativa sobre el deterioro de las condiciones a bordo del portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln ha puesto de relieve un profundo cambio de actitud, al menos entre el personal de tropa (no oficiales). Es lo que la dirección de la Marina describe como «desmoralización».

El primer paso

A menudo, en la historia militar, lo que parece desmoralización es el primer paso hacia una conciencia mayor. Es la conciencia de que quienes te dan órdenes y determinan tu vida no actúan ni en tu interés ni por algún ideal, sino para servir los intereses de los ultrarricos que dominan la sociedad.

Al menos parte del personal de la cubierta de vuelo sabe que una proporción creciente de la población de USA considera que la actividad del USS Lincoln constituye crímenes de guerra. En diciembre pasado, media docena de veteranos militares miembros del Congreso estadounidense dijeron al mundo que el personal militar de USA no solo tiene el derecho, sino también el deber, de desobedecer órdenes de cometer esos crímenes de guerra.

El primer paso hacia el cambio de conciencia en el USS Lincoln llega después de más de nueve meses en una misión de combate sin pasar tiempo en tierra. En el Lincoln hay 5.000 personas, y el personal de tropa de la cubierta de vuelo tiene en su mayoría entre 18 y 22 años. A menudo trabaja turnos de 16 horas. El barco es como una fábrica gigantesca que, después de nueve meses en el mar, debe parecer una prisión.

No es de extrañar que parte del personal de la Marina esté «desmoralizado». No es de extrañar que algunos hayan intentado suicidarse. Y sorprende aún menos que muchos de sus familiares estén furiosos con los altos mandos de la Marina.

Tampoco cuesta imaginar que todos estén furiosos con el comandante en jefe MAGA y con su adulador en el Pentágono, Pete Hegseth. Ambos desestimaron las preocupaciones de las familias. Trataron a los marineros y a sus familiares como carne de cañón útil. Y, a diferencia de la mayoría de los gobiernos usamericanos del pasado reciente, lo hicieron con abierta arrogancia.

La desastrosa agresión de Trump contra Irán castiga al personal militar usamericano de base. Hasta senadores de USA están protestando.

¿Qué hacer?

Ante esta rápida expansión de la lucha, el movimiento antibélico y antiimperialista debe considerar cómo responder al nuevo desafío. ¿Qué puede hacer el movimiento para ayudar a las familias a hacer llegar su mensaje a la población? ¿Qué se puede hacer para garantizar que el personal militar de base siga en contacto con sus familiares y con la población de Estados Unidos?

Organizaciones como Veterans For Peace han difundido el derecho de las personas en las fuerzas armadas a negarse a obedecer órdenes ilegales e inconstitucionales, como las órdenes de cometer crímenes de guerra. Han realizado campañas colocando vallas cerca de muchas bases en USA y en todo el mundo. Otros grupos han ofrecido asesoramiento jurídico. Todo esto está bien.

Pero el movimiento debe tener en cuenta qué hay detrás de las informaciones de los medios corporativos sobre los fracasos de la administración MAGA. La crítica mediática refleja una lucha entre distintos sectores de quienes dominan la sociedad usamericana: muchos consideran que el régimen MAGA es incapaz de defender y ampliar los intereses imperialistas de USA. Aunque esta pugna abre temporalmente una brecha, el movimiento debe fomentar una resistencia independiente de ambas facciones gobernantes.

¿Puede el movimiento promover también la idea de que el personal de base de las Fuerzas Armadas de USA tiene derecho a formar su propia organización, del mismo modo que los trabajadores formarían un sindicato?

¿Puede el movimiento exigir que el personal militar y sus familiares tengan acceso a medios de comunicación de todo tipo y el derecho a informar sobre lo que les ocurre y expresar sus opiniones al respecto?

La forma concreta que adopte cualquier organización de personal en servicio activo tendrá que surgir de sus propias necesidades y reflejar sus propias reivindicaciones, pero el movimiento puede empezar a encontrar maneras de brindar apoyo. Los veteranos antibélicos de anteriores guerras de agresión usamericanas —contra Vietnam, Irak y Afganistán, por ejemplo— pueden desempeñar un papel valioso en esta labor, como ya han empezado a hacerlo.

John Catalinotto: Nacido en 1940 en Nueva York, donde vive y enseña matemáticas en la City University, John Catalinotto fue organizador civil del American Servicemen’s Union, sindicato de soldados antibélico y antirracista, durante la guerra de USA contra Vietnam. Desde 1982 es editor del semanario Workers World y fue el principal organizador, para el International Action Center (dirigido por Ramsey Clark), del Tribunal sobre Yugoslavia (junio de 2000) y del Tribunal sobre Irak (agosto de 2004). Colabora con los periódicos portugueses Avante y odiario.info y con el periódico gallego Terra e Tempo. Ha editado dos libros: Metal of Dishonor, sobre el uranio empobrecido (1997), y Hidden Agenda: the U.S.-NATO Takeover of Yugoslavia (2002). En 2017 publicó «Turn the Guns Around: Mutinies, Soldier Revolts and Revolutions», sobre las revueltas de soldados desde la Rusia de 1917 hasta USA durante la guerra de Vietnam. Su primera novela, «Cold War: A Love Story», fue publicada en 2022. Miembro de Tlaxcala. @workersworld

La moral de los militares usamericanos en Oriente Medio, en el inodoro desbordado

Coronel Ann Wright (retirada), Consortium News, 14 de agosto de 2026

Comida podrida, inodoros desbordándose hacia las zonas de literas, falta de espacio en los refugios contra misiles, teléfonos móviles confiscados pese a ser los dispositivos de aviso de la llegada de misiles, correo infrecuente, redes sociales cerradas: estos fueron algunos de los problemas señalados por familias militares en la conferencia nacional de Veterans For Peace del 6 de agosto.

Cónyuges y padres de miembros de la Fuerza Aérea, el Ejército, los Marines y la Marina, así como integrantes de Military Families Speak Out, hablaron del desplome de la moral, de la falta de suministros básicos y de ataques contra bases militares usamericanas que no son informados por los medios de Estados Unidos.

Estas frustraciones se hicieron eco de las de familias militares que se reunieron con altos responsables castrenses para describir las condiciones en las bases militares usamericanas de Oriente Medio, que están siendo atacadas por Irán en respuesta a la brutal ofensiva usamericana-israelí que dura ya cinco meses.

El 6 de agosto, la cúpula de la Marina celebró sesiones de escucha con las familias de los marineros del portaaviones USS Abraham Lincoln —una sesión presencial en San Diego y otra en línea más tarde esa misma noche, según The Maritime Executive—. Familiares filtraron a MS NOW grabaciones de esas sesiones que describían las condiciones a bordo del USS Abraham Lincoln: duchas afectadas por un moho persistente, moral en descenso, agotamiento intenso, escasez de suministros y alimentos, agua contaminada y correo extraviado.

Desde que partió de la Base Naval de San Diego el 21 de noviembre de 2025, el USS Abraham Lincoln y su tripulación de 5.000 marineros e infantes de Marina han estado desplegados más de 250 días, con solo una escala en Guam en diciembre y una breve visita a Omán en junio, tras 208 días en el mar.

Un segundo portaaviones, el USS Gerald R. Ford, tuvo problemas similares cuando navegó desde el Caribe hacia Oriente Medio después de haber estado frente a Venezuela durante el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa en enero.

Durante ese despliegue, los inodoros del buque fallaban repetidamente, con aguas residuales que a menudo se desbordaban y se derramaban por el suelo. Además, se produjo un incendio en la lavandería que causó daños suficientes para que el Ford entrara en un puerto de la isla griega de Creta para ser reparado.

Más de 200 marineros del Ford fueron tratados por inhalación de humo, según USNI News, «y un marinero fue evacuado médicamente del portaaviones tras resultar herido durante las tareas de control de daños. Otros dos fueron atendidos por laceraciones. Los daños por humo del incendio de la lavandería se extendieron a las zonas de alojamiento». Más de 100 literas y efectos personales quedaron destruidos en el incendio.

Artículos en Stars and Stripes y Navy Times detallan al menos seis intentos de miembros de la tripulación de saltar por la borda desde el USS Abraham Lincoln, e incluyen entrevistas con marineros y familias de quienes estaban a bordo que describieron los efectos del prolongado despliegue.

Jefferson Kelley, padre de un marinero del USS Abraham Lincoln, escribió a su senador usamericano, Bernie Moreno, pidiéndole que realizara una investigación oficial ante la Marina para averiguar si podía hacer un «intercambio de padre» con su hijo Jackson, de 20 años, debido a las terribles condiciones a bordo del USS Abraham Lincoln.

Kelley dijo que su hijo no le había pedido que hiciera el intercambio, pero que había leído sobre las condiciones en el portaaviones —racionamiento de alimentos, problemas de seguridad, contaminación del agua y mala salud mental— que supuestamente habían llevado a algunos marineros a intentar saltar por la borda durante los 250 días en el mar, y sintió que, como padre, debía compartir la carga.

Fuerzas terrestres del Ejército y los Marines bajo ataques con misiles

Las familias de las fuerzas terrestres usamericanas destinadas en bases militares de USA repartidas por todo Oriente Medio describen un hacinamiento extremo en los refugios para ataques de misiles.

Según el medio War Horse, la única fuente pública sobre los heridos durante el ataque usamericano contra Irán es el Defense Casualty Analysis System, que ofrece totales mensuales de la guerra contra Irán con datos demográficos limitados.

Más de 400 bajas no mortales fueron registradas entre el 28 de febrero y el 8 de abril a causa del ataque usamericano contra Irán, informa War Horse, que añade:

«Más de 270 de las aproximadamente 400 bajas no mortales eran soldados del Ejército, y cerca de un tercio de ellos eran reservistas. El personal de tropa representó la mayoría de las bajas del Ejército, incluidos 57 sargentos y 53 especialistas. También resultaron heridos 64 oficiales del Ejército, entre ellos 20 capitanes y 13 tenientes coroneles o coroneles. …

«La Marina informó de 64 bajas, ninguna de las cuales fue clasificada como herida grave. La Fuerza Aérea registró 51 bajas y el Cuerpo de Marines 19. A diferencia del Ejército, las otras ramas no indicaron el tipo ni la causa de las lesiones. …

«Las tropas usamericanas sufrieron heridas por metralla, fracturas, inhalación de humo y otras lesiones. Pero una categoría apareció con mucha más frecuencia que cualquier otra: traumatismos craneales. …

«Al menos 170 militares sufrieron traumatismos craneales entre el inicio de la guerra y comienzos de abril, según los datos».

Según War Horse, algunos expertos en salud militar temen que la elevada proporción de heridos que padecen lesiones cerebrales traumáticas —causadas por daños en el cerebro que pueden afectar al pensamiento, el movimiento y las emociones— pueda convertirse en la lesión característica de esta guerra, como ocurrió en las guerras de USA en Irak y Afganistán.

El Pentágono ha intentado reducir el recuento del número de militares usamericanos muertos y heridos en la guerra contra Irán separando a quienes murieron o resultaron heridos antes del alto el fuego del 1 de mayo de quienes lo hicieron después.

En un recuento total, sumando antes y después del alto el fuego, 18 militares usamericanos han muerto y 624 han resultado heridos desde que USA inició su guerra contra Irán el 28 de febrero.

El Senado de USA finalmente interviene

El Congreso usamericano finalmente está interviniendo. El 12 de agosto, el senador Richard Blumenthal, miembro del Comité de Servicios Armados, escribió una carta al secretario de Defensa Pete Hegseth y al secretario interino de la Marina Hung Cao para expresar su «seria preocupación» por la creciente duración de los despliegues y exigir respuestas sobre las condiciones de vida a bordo del portaaviones.

«Ha habido numerosos informes sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental y preocupaciones por la seguridad en cubierta», escribió sobre el buque, así como «interrupciones del sistema de correo, que han provocado que muchos paquetes de apoyo destinados al barco se hayan perdido en tránsito durante meses».

La carta de Blumenthal termina con seis preguntas para que Hegseth y el Departamento de Defensa respondan sobre las condiciones en el USS Abraham Lincoln y con un llamamiento a tratar adecuadamente a las mujeres y los hombres en servicio:

«Los hombres y mujeres a bordo del Lincoln han respondido al llamado de servir a su país. El Departamento les debe no solo suministros adecuados, mantenimiento y apoyo durante este despliegue, sino también un modelo sostenible de generación de fuerzas que no dependa de prolongar repetidamente los despliegues de marineros y buques para satisfacer demandas operativas persistentes.

«Nuestros militares no merecen menos que el pleno apoyo de su gobierno, y el pueblo usamericano merece una estrategia militar a la altura de los sacrificios que les pedimos».

Ann Wright sirvió durante 29 años en el Ejército de USA y la Reserva del Ejército y se retiró con el grado de coronel. También fue diplomática usamericana durante 16 años y prestó servicio en las embajadas de USA en Nicaragua, Granada, Somalia, Uzbekistán, Kirguistán, Sierra Leona, Micronesia, Afganistán y Mongolia. Es coautora de «Dissent: Voices of Conscience». Participa en la Gaza Freedom Flotilla Coalition desde 2010, ha sido encarcelada dos veces en Israel por intentar romper el bloqueo naval israelí ilegal sobre Gaza y ha participado en tramos de flotillas en 2011, 2013, 2015, 2016, 2018 y 2024. Foto: coronel Ann Wright (retirada), hablando en una manifestación antibélica de 2017 en Times Square, Nueva York. FOTO WW: John Catalinotto

 

Tlaxcala, 20 de agosto de 2026

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