Ustedes ya se han ido…pero no se han ido; siguen aquí, más fuertes, más prístinos y más emblemáticos que ayer. Una significativa parte de las nuevas generaciones les ha olvidado…es obra ello de la ’prensa canalla’ movida por el dinero del ultra derechismo que emporca el subcontinente latinoamericano. Pero, lo anterior no es solamente responsabilidad del ultraderechismo y del neofascismo, ya que también llevan velas en este entierro varias tiendas políticas dizque ‘progresistas’, ‘demócratas’, e incluso ’izquierdistas’, como ocurre en Chile con algunos partidos conocidos: el Socialista, el PPD, el PRSD e, incluso, el espinillento Frente Amplio.
Sin embargo, ustedes siguen allí, en la lucha y en el rescate de los mejores valores del viejo y amado tronco socialista. Ya no están representando y defendiendo al pueblo trabajador en instancias parlamentarias…las traiciones –internas y externas- lo han impedido. Pero, extraña y afortunadamente, siguen aquí, como el dinosaurio de Monterroso.
Ustedes, viejos y queridos allendistas, herederos de las grandes batallas políticas que sus enemigos han pretendido insultar, saben bien que hoy al igual que ayer (y quizás con mayor razón que antes), Chile necesita de ustedes, de vuestra sabia experticia e indomable coherencia y consecuencia políticas.
Ustedes, viejos socialistas, formaron parte activa aquel 19 de abril de 1933 cuando la Acción Revolucionaria Socialista, Orden Socialista, Partido Socialista Marxista y la Nueva Acción Pública, se unieron en una sola fuerza política, dando nacimiento al Partido Socialista de Chile.
Ustedes, viejos y queridos compañeros, lucharon contra el nazismo entronizado en nuestra patria durante la ardorosa década 1940. Combatieron los ataques furibundos lanzados por tiendas partidistas de la derecha que quiso evitar la llegada de representantes del pueblo al Congreso Nacional. Ganaron las calles y fueron savia y sangre en el nacimiento y crecimiento de la CUT. Nos enseñaron, con su ejemplo, cómo debía realizarse la solidaridad entre partidos hermanados por el mismo objetivo principal. Primero en el Frente Popular, entre 1936 y 1941, y luego en la recordada Unidad Popular.
Fueron dignos participantes en otro hecho político histórico, cuando desde el 5 al 7 de julio de 1957 se desarrolló el XVII Congreso General Ordinario del partido en Santiago. En aquella ocasión se logró la reunificación definitiva del Partido Socialista Popular con el Partido Socialista de Chile, lo cual es recordado como el « Congreso de la Unidad Socialista ». A partir de esta etapa, ustedes reafirmaron su línea revolucionaria, rechazando a las colectividades centristas y la lógica de los partidos tradicionales, en la estrategia denominada « Frente de Trabajadores ».
Ustedes alzaron al doctor Salvador Allende a la primera magistratura de la nación el año1970. Formaron parte relevante del gabinete ministerial y difusión de las líneas programáticas del gobierno popular. Desde el golpe de estado militar de 1973, sufrieron la persecución, la tortura y, en muchos casos, el cobarde asesinato perpetrado por agentes estatales que, en muchas ocasiones, estuvieron acompañados por el visto bueno y aplauso de políticos derechistas que, junto con el gobierno estadounidense, financiaron tropelías, abusos y asesinatos
Sobrevivieron ustedes al exilio, a las relegaciones, a la implacable persecución efectuada por el peor gorilaje de la historia de las fuerzas armadas, y también a las traiciones de quienes fueron compañeros de ruta hasta ese fatídico once de septiembre.
Estuvieron presentes en las inolvidables “Protestas Sociales Nacionales” que se extendieron desde 1983 a 1986, para luchar contra la dictadura.
Una vez derrotada políticamente la administración totalitaria cívico-militar, formaron parte activa y relevante de la Concertación de Partidos por la Democracia durante décadas, llevando incluso a una socialista –Michelle Bachelet- al sillón de O’Higgins…pero…
Sí, es un grave “pero”… vea usted lo siguiente, por favor.
La “Concertación” –muchos de sus dirigentes- fue atraída por el aroma del ‘aceite fenicio’, la corrupción, el dinero dulce, la traición a sus principios y al pueblo que los eligió. La política de los contubernios, los acuerdos secretos y las componendas que reportaron no tan sólo réditos partidistas sino también pingües ganancias personales, fue un estilo de gobierno alejado de los compromisos comprometidos (y prometidos) con el pueblo.
En la actividad política nacional, la Concertación –ya aliada con la derecha y reconvertida a la fe neoliberal- no permitió espacio alguno para quienes decían lo que pensaban, hacían lo que decían y asumían responsablemente la consecuencia de sus hechos y dichos. Seres humanos de esa calidad, generalmente, terminaron siendo rechazados por la mayoría política ‘oficial’, empujados al suicidio político y combatidos sin descanso a causa de su coherencia consecuente. Les ocurrió a varios. A los viejos socialistas y viejos allendistas, preferentemente.

Quisieron exterminarlos políticamente…les negaron sal y agua…la ‘prensa canalla’ los insultó y ninguneó sin pausa. A tal extremo, que el objetivo de todos esos grupos era el mismo: que el pueblo olvidara logros alcanzados por el expresidente Allende en su trayectoria política, y en especial, que el país olvidara a la persona llamada Salvador Allende Gossens.
Y lo habrían logrado si, desde las cenizas del histórico tronco socialista, no hubiesen surgido los viejos allendistas dispuestos a preservar el ejemplo del doctor socialista, para poner sobre el tapete de las discusiones sus ideas y programas que, en más de una ocasión, el pueblo hizo suyas y votó por ellas.
Queridos viejos allendistas, el socialismo chileno está en deuda histórica con ustedes. Desde estas humildes líneas, alzo mi voz para agradecerles y decirles que soy uno de aquellos que siguen sus pasos.
Hasta la victoria siempre…solo el pueblo salva al pueblo…tarde o temprano… tarde o temprano….
Arturo Alejandro Muñoz para La pluma
Editado por María Piedad Ossaba