Cómo USA utilizó la guerra contra las drogas para sabotear el proceso de paz en Colombia

“La Segunda Marquetalia nace del entrampamiento al proceso de paz mediante una operación de falsa bandera con agentes de la DEA.” (Gustabo Petro)

USA afirma que el expresidente venezolano Nicolás Maduro respaldó a grupos “narcoterroristas”. Uno de ellos fue creación de Washington

Cuando la administración de Trump lanzó su operativo de bombardeos en enero, para apresar al expresidente venezolano Nicolás Maduro, lo acusaron formalmente de traficar drogas con la intención de enriquecer a siete organizaciones designadas por los USA como terroristas, incluyendo el Cártel de Sinaloa de México, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano, y un grupo insurgente poco conocido: la Segunda Marquetalia.

Pero la Segunda Marquetalia, un grupo de militantes colombianos con base en la frontera con Venezuela, tiene una historia única: fue creada gracias a un operativo del gobierno usamericano.

Fundada en 2019 por exlíderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la Segunda Marquetalia surgió tras un operativo encubierto de la Administración para el Control de Drogas (DEA) del gobierno usamericano, que descarriló el proceso de paz colombiano, empujando un negociador clave de las FARC hacia el negocio de narcotráfico y de regreso a la selva, y finalmente a los brazos del gobierno venezolano.

En una maniobra similar a las desastrosas políticas usamericanas en Latinoamérica durante décadas, las acciones de la Segunda Marquetalia se utilizaron, en parte, para justificar la incursión de militares usamericanos en Caracas en enero de este año. El operativo dejó al menos 47 venezolanos y 32 cubanos muertos — miembros del equipo de seguridad del presidente — y culminó con la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores. El expresidente venezolano se encuentra en una prisión federal en Brooklyn, a la espera de un proceso judicial en una corte federal en Manhattan.

Durante el último año, la administración de Trump ha llevado a cabo agresivos operativos antinarcóticos con fines políticos, intensificando la guerra contra el narcotráfico mediante la participación de las fuerzas armadas usamericanas. Al designar a varios grupos criminales como organizaciones “terroristas”, el gobierno ha justificado ataques militares contra pequeñas embarcaciones supuestamente utilizadas para el tráfico de drogas, utilizando la seguridad nacional como argumento para ejecutar lo que, en esencia, constituyen ejecuciones extrajudiciales en el mar. Al menos 190 personas han muerto en esos ataques, incluyendo pescadores que aparentemente no estaban involucrados en actividades de narcotráfico.

El gobierno de Trump también ha utilizado acusaciones de narcotráfico para atacar a adversarios políticos como Maduro. En marzo, el New York Times reportó que el Departamento de Justicia de USA estaba investigando al presidente colombiano Gustavo Petro, quien mantiene una relación compleja con el gobierno de Trump, por supuestos vínculos con el narcotráfico. En octubre pasado, el gobierno usamericano sancionó a Petro, a su esposa, a su hijo, y al ministro del Interior por “inundar a USA y envenenar a los usamericanos” con cocaína colombiana, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

“El presidente Petro ha permitido que los cárteles de la droga prosperen y ha rehusado detener esta actividad”, agregó Bessent.

La historia de cómo una batalla oportunista, en la extensa guerra contra el narcotráfico en Estados Unidos, dio origen a la Segunda Marquetalia nunca se ha contado por completo. Sin embargo, una investigación de Drop Site e Intercept Brasil revela cómo un operativo encubierto de la DEA tuvo como blanco a un líder de las FARC y negociador de paz, conocido como Jesús Santrich.

Santrich había firmado los Acuerdos de Paz, accediendo a bajar las armas y convertirse en congresista colombiano. Pero cuando USA solicitó su extradición, a pesar de la fragilidad del acuerdo de paz colombiano, Santrich abandonó la vida civil y lanzó la Segunda Marquetalia.

“Este caso creó la Segunda Marquetalia”, dijo Elizabeth Dickinson, directora de programas para Latinoamérica y el Caribe de la organización International Crisis Group.

El caso de Santrich ejemplifica la estrategia del Departamento de Justicia de crear casos antinarcóticos de alto perfil, pese a las graves consecuencias políticas que estos puedan generar en otros países. El motivo del operativo de la DEA para arrestar a Santrich no está del todo claro, pero algunos colombianos han acusado a USA de chauvinismo e injerencia política en el caso.

Nuestra investigación se basa en cientos de páginas de expedientes judiciales y policiales usamericanos; un informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición de Colombia, un organismo creado como parte del proceso de paz para investigar violaciones de derechos humanos; una denuncia judicial colombiana; una investigación de las Naciones Unidas; documentos de extradición colombianos; y múltiples entrevistas con uno de los coacusados de Santrich, Armando Gómez, quien fue objeto de la operación encubierta y que recientemente cumplió una condena de diez años en una prisión federal de Atlanta.

El Departamento de Justicia no quiso comentar sobre esta investigación. El Departamento de Estado derivó todas las preguntas a la DEA, que no respondió a nuestra solicitud.

Entre los hallazgos de la investigación de Drop Site e Intercept Brasil se encuentran los siguientes:

  • Las negociaciones para traficar cocaína, que llevaron al arresto de Santrich, fueron iniciadas por un informante de la DEA que llevaba años trabajando para la agencia. Sus acciones fueron dirigidas por agentes especiales en Miami y Bogotá.
  • Todo el dinero involucrado en el supuesto negocio de drogas, incluídos millones de dólares en billetes falsos, fue proporcionado por el gobierno usamericano. Los cinco kilos de cocaína intercambiados durante el operativo fueron proporcionados por un individuo con vínculos muy limitados con las FARC, y que ahora es un testigo protegido del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
  •  Santrich solo estuvo involucrado de manera tangencial en este acuerdo de drogas, después de que los informantes de la DEA lo presionaran para realizar una reunión. Santrich fue un blanco del operativo a pesar de haber participado únicamente en dos reuniones durante los nueve meses que duró el operativo encubierto. Ambas reuniones se realizaron después de que la cocaína ya había sido intercambiada.
  •  Durante la primera administración de Trump, el Departamento de Estado se negó, repetidamente, a cooperar con tribunales de la justicia colombiana. USA rechazó las solicitudes de Colombia para entregar evidencia más sólida contra Santrich, con el fin de que los tribunales pudieran determinar si él podía ser extraditado legalmente a Estados Unidos.
  •  El operativo debilitó a los acuerdos de paz, contribuyó a la creación de la Segunda Marquetalia, y dio lugar a una investigación de las Naciones Unidas. La investigación de la ONU concluyó que el operativo pudo haber sido dirigido por un “agente provocador,” aunque la organización no lo identificó explícitamente como informante de la DEA.

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