Milonga de lo peor: 40 años después, una canción de candente actualidad en los tres mundos

Proponen que no comamos para hacer austeridad,
hermano el hambre no es broma, esta es la pura verdad.

Estoy agradecido al amigo y compañero Reinaldo Spitaletta por haberme hecho descubrir (más vale tarde que nunca) al maravilloso Piero, que acaba de morir en Buenos Aires el 7 de octubre. Investigando sobre este trovador nacido en la Apulia y argentino desde los tres años, me topé con esta Milonga de lo peor, de 1986, es decir, tres años después de la caída oficial de la dictadura militar, y que, en 40 años, no ha envejecido en absoluto. Mientras la izquierda socialdemócrata gabacha elige como candidato a un esbirro de Saakashvili y Poroshenko, el tal Raphaël Glucksmann, digno hijo de su padre, mi antiguo compañero André, filósofo aroniano, luego maoísta, convertido en otanista-sarkozysta en su vejez, y totalmente indigno de su abuelo, que fue agente de la Internacional Comunista, la derecha reaccionaria franchuta busca desesperadamente a su Javier Milei. Cree haberlo encontrado en la persona de un ilustre desconocido al que no nombraré, quien ha elegido, en lugar de la motosierra de su modelo argentino, una trituradora. En Milonga de lo peor, Piero canta lo esencial. ¡Disfruten!- FG/Tlaxcala

Milonga de lo peor

Música: Piero – Letra : José Tcherkaski

Que nadie le diga a nadie que nos sobra de comer,

que la mentira la guarden pa’ contársela después.

Tenemos pastos tranquilos, mucho campo que joder,

y el agua se toma gratis cuando hay ganas de beber.

Unos miran adelante y otros miran para atrás,

muchos miran al costado y otros no quieren mirar.

Hay quien se tapa la cara, no la quiere destapar,

otros que se la disfrazan y la mandan a guardar.

Hay lenguas de pura lengua que solo hablan por hablar,

siempre prometen milagros que no pueden realizar.

Proponen que no comamos para hacer austeridad,

hermano el hambre no es broma, esta es la pura verdad.

El que nace laburante hoy no puede laburar,

para un tipo de finanzas el tiempo es para gozar.

Si no que vengan y cuenten los mal paridos nomás,

que bien se vive mirando como lo hacen los demás.

Milonga… la milonguita, milonga de lo peor,

milonga bien Argentina, qué mentira y confusión.

La democracia se usa pa´ cualquier explicación,

de nada sirve informarse, un truco la información.

En este país bendito la vaca no es animal,

es el pan de cada día que uno sueña masticar.

Nuestro país es muy rico, nadie lo podrá vaciar,

si no que cuente la historia si alguien lo pudo quebrar.

A este casino de prados y vacas para jugar,

siempre le quedaron fichas pa´ perder o pa´ ganar.

Milonga… la milonguita, milonga de lo peor,

milonga bien Argentina, que mentira y confusión.

Mi patria está de milonga desde el primer carnaval,

cuando al tango lo bailaron de pura casualidad.

¡Entre bueyes no hay cornadas! aprendimos a gritar,

mientras otros se olvidaron de contarnos la verdad.

Y vamos, a no asustarse que no llegó lo peor,

este país tiene cuerda como cuerda de reloj.

Y el que salta en una pata que empiece a saltar con dos,

como dice la escritura: ‘subordinación y valor’.

Milonga… la milonguita, milonga de lo peor,

milonga bien Argentina, que mentira y confusión.

Y así me voy, cantor con esta milonga de lo peor,

y así me voy, cantor con esta milonga de lo peor.

Porque yo soy cantor, de esta milonga de lo peor,

y así me voy cantor, con esta milonga de lo peor…

Nota: ¿qué es una milonga?

La milonga es, ante todo, un género musical y una danza del Río de la Plata (Argentina y Uruguay), surgidos hacia 1870-1880 en los arrabales populares (las orillas) de Buenos Aires y Montevideo. Nació de la mezcla de ritmos llegados de Europa, de Cuba (la habanera) y de África, en particular del candombe de los descendientes de esclavos, con la tradición rural de la payada, esos duelos cantados e improvisados en los que los payadores se acompañan con la guitarra. Su compás de dos tiempos, más vivo y juguetón que el del tango, contribuyó al nacimiento de este último: suele decirse que el tango desciende de la milonga. Después conoció numerosas variantes (campera o pampeana, ciudadana, sureña) y la ilustraron Sebastián Piana, Homero Manzi, Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla y Jorge Luis Borges, que le dedicó todo un libro.

La palabra proviene probablemente del kimbundu (Angola), donde mulonga, en plural milonga, designa las «palabras» y, por extensión, la disputa o el palabreo. Eso explica su doble sentido en el español rioplatense: hacer milongas o «venir con milongas» es contar cuentos, adornar la verdad, embrollar a la gente. Además, una milonga es también el baile donde se baila el tango.

El título de Piero juega con esos sentidos. Utiliza la forma musical, pero el estribillo asocia la palabra con la mentira y la confusión, es decir, con la milonga en el sentido de embuste. La canción es de 1986, tres años después del regreso de la democracia, cuando la Argentina, endeudada y recién salida de la dictadura, oía prometer milagros económicos. Esa doble acepción es lo que permite trasladarla con tanta facilidad a la época de Milei.

Fausto Giudice, Tlaxcala, 16 de octubre de 2026

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