No cuidan la vida porque sólo aman las de ellos y sus familias.
Hasta la tierra está indignada. El nuevo gobierno es recibido con un terremoto 7.4 sepultando, sin quererlo, cientos de compatriotas.
En una decisión miserable, el ilegítimo presidente no autoriza el ingreso de personal rescatista proveniente de países que tienen gobiernos democráticos.
Alejandro Eder, alcalde de Cali, ordena toque de queda en el primer día de la catástrofe, sin importarle las vidas de las víctimas atrapadas bajo los escombros. También ordena militarizar la ciudad. Los motivos: las primeras líneas de la resistencia se habían puesto al frente del apoyo y rescate de quienes estaban sufriendo; también para cuidar los bienes de los megaricos.
El pueblo caleño no perdona la infamia. Saca a pedradas a ese alcalde atorrante, carente de empatía, de los barrios que visita.
El ambiente emocional en el país es de angustia, incertidumbre, malos presagios, días difíciles por venir.
La oscuridad se posa en las sillas que ocuparán personajes siniestros, elegidos para ocupar los más altos cargos de la dirección estatal.
Personajes ligados a la Delincuencia Política Organizada -DPO-, a la rancia e inescrupulosa politiquería tradicional, a la religiosidad inquisidora.
Pero el personaje estrella -show inocuo-, es Abelardo De la Espriella, alias «bulto de sal». Por los lugares donde pasa o por los símbolos de los que se apropia aparece la desgracia. Hacía tres días se había posesionado en Cali. Con el terremoto hubo destrozos cerca de la Universidad Santiago de Cali, y se derrumbó una estructura del batallón Pichincha.
Cuando se apropió de la camiseta de la Selección Colombia, desde allí saló a nuestra selección.
El nuevo gobierno se quitó el mismo los dineros que Petro había trasladado a la Unidad de Gestión del Riesgo y Desastres. Cuatro billones de pesos.
Desde ese gesto mezquino quedaron desprotegidas las víctimas del terremoto.
Ahora, está sin recursos para atender tan caótica emergencia.
Tanta torpeza y canallada solo se explica por el fundamentalismo ideológico que sólo ve monstruos en los distintos.
Mismos monstruos que ve en las ayudas ofrecidas por China, Brasil y México. Sólo acepta las de Estados Unidos, Ecuador, Chile e Israel. El eje del genocidio.
Tratan con racismo a las comunidades de Buenaventura y Chocó. Todos los micrófonos para el incompetente alcalde Eder, apenas segundos para la gobernadora del Chocó.
La sociedad colombiana sufrirá temblores emocionales cada vez que este gobierno Ilegítimo e improvisador haga frente a los problemas que vendrán.
Se ratifica, se notifica, que el supremacismo blanco y el colonialismo anglosionista se tomaron a Colombia con esta caricatura de gobierno.
La lucha democrática y popular va a intensificarse como nunca antes.
Volverá un estallido social.
Imagen de portada: Mientras el pueblo remueve escombros y salva vidas, el poder se atrinchera entre uniformes, privilegios y alianzas: una Colombia partida entre la solidaridad de abajo y la oscuridad de quienes gobiernan desde arriba. A la izquierda, una ciudad colombiana aparece devastada por un terremoto: edificios derrumbados, una gran grieta en el suelo y personas del pueblo rescatando a víctimas entre los escombros, con una bandera de Colombia visible. Al fondo, manos sostienen banderas de China, Brasil y México como símbolo de ayuda externa. A la derecha, varios personajes caricaturizados del poder político, religioso y económico sonríen o posan con cinismo, rodeados de fuerzas armadas, banderas de USA, Israel, Chile y Ecuador, y grandes manos que los manejan como marionetas. En la parte inferior derecha, un buitre se posa sobre montones de dinero y objetos de lujo, reforzando la crítica a la corrupción, la represión y la indiferencia de las élites ante la tragedia popular.
Tigrillo L. Anudo, 12 de agosto de 2026