Las 7 falacias sobre un proceso de paz en Colombia

Masacres sociales o genocidios de excombatientes y de líderes sociales, violencia de género, étnica ycampesina.

5 años después de haberse firmado el “Acuerdo” de la Habana, movidos por el “pasmo europeo-estadounidense ”ante el reciclamiento del viejo o histórico conflicto social armado colombiano, es decir, que luego de tantos esfuerzos hechos como se hicieron para seguir vendiendo la idea global de que Colombia es una “sociedad normal”, con un “Estado normal” (Social de Derecho como lo llaman los defensores de la Constitución de 1991) que puede y debe seguir siendo objeto de una “explotación capitalista normal” (patio trasero del imperialismo); los medios  globales de comunicación hegemónicos impusieron a la apabullada o aplastada sociedad colombiana su “relato” de desconcierto e incertidumbre por los resultados de lo conseguido:

Santos y Timochenko en París rodeados de teoría. (10.11.21)

 Ver algunos de los enlaces globales de la “evaluación” gerencial” que bien vale la pena leer:

(https://www.nytimes.com/es/2021/09/26/espanol/acuerdo-de-paz-colombia.html)

 (https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210927-colombia-logros-pendientes-cinco-anos-acuerdo-paz)

(https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-58757536)

(https://theconversation.com/colombias-fragile-peace-deal-threatened-by-the-return-of-mass-killings-154315)

(https://www.dw.com/es/ue-colombia-mujeres-y-tierras-los-otros-fracasos-del-acuerdo-de-paz/a-59797148)

(https://nacionesunidas.org.co/onu-internacional/colombia-en-2021-la-prioridad-debe-ser-la-proteccion-de-los-excombatientes-y-las-comunidades-afectadas-por-el-conflicto/)

En esta foto de archivo, excombatientes de las FARC y activistas sociales marchan para exigir al gobierno que garantice su derecho a la vida y el cumplimiento del acuerdo de paz de 2016, en Bogotá, Colombia, el domingo 1 de noviembre de 2020. AP – Fernando Vergara

¿Qué señalan? Nada especial. Lo que es cotidiano de la trágica vida actual de los colombianos:

Masacres sociales o genocidios de excombatientes y de líderes sociales, violencia de género, étnica y campesina. Represión brutal e inhumana a la Movilización Social; aumento de la confrontación armada en varias regiones especialmente a lo largo de las fronteras con Venezuela y Ecuador. Aumento de los cultivos de coca y la guerra ecocida de la “war on drugs”. Hambre, miseria, represión, marginalidad, precariedad laboral, acaparamiento de tierras (https://www.las2orillas.co/sarmiento-angulo-y-sus-millonarias-inversiones-en-los-llanos/), todo ello resultado del incremento de la explotación neoliberal y en paralelo, el crecimiento del narco-paramilitarismo con el reforzamiento de la Ideología contrainsurgente dentro del bloque de poder (oligárquico) que domina a la sociedad y el Estado en Colombia, muy a pesar de los burdos espectáculos mediáticos como la entrega programada del narco-paramilitar de vieja data  “alias Otoniel”, el 24 de octubre que acaba de pasar.

Tal profusión mediática impuesta desde el “centro global” necesariamente tuvo que impresionar en Colombia a los mediocres “spinn doctors” o intoxicadores de opinión prepagos que proliferan en la proclive falsimedia colombiana, quienes reaccionaron tímidamente proponiendo un debate radiofónico “sobre el proceso de paz” en general sin diferenciarlo del Acuerdo Santos Timochenko/16, y enmarcándolo todo dentro del remolino electoral del próximo año que absorbe a los colombianos por estas fechas.

Varias falacias han salido a flote de ese pseudo debate:

1- No es lo mismo un “proceso sociopolítico de paz que conduce a un correspondiente proceso sociopolítico constituyente”; que el “Acuerdo” modificado Santos-Timochenko/16 para el desarme de las Farc-EP.

2- Hecha esta separación conceptual; el Acuerdo Santos-Timochenko/16 para el desarme, no puede ser considerado una farsa como lo hace de manera politiquera cierto candidato presidencial. Fue lo contrario: la conclusión de un trabajo de muchos años, largo y dispendioso y muy bien preparado de infiltración y lucha militar por parte de la “contrainsurgencia colombo estadounidense dominante”, para la demolición político-militar de la guerrilla de la Farc convertida en un verdadero ejército popular desplegado por todo el territorio de Colombia, el que a pesar de todos sus tremendos y crueles errores contra la población civil, los amenazaba seriamente.

3- No todo aquel que critique dicho pacto puede ser calificado de “Uribista”. Hay también criticas internas dentro del propio partido heredero de las Farc (https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/11/11/colombia-se-acentua-la-division-en-el-partido-comunes-surgido-de-la-desmovilizacion-de-un-sector-de-las-farc/) No así dentro del partido Santista donde todo son exculpaciones y elogios a su pérfida gestión presidencial.

4-Hay entonces, críticas al “Acuerdo/16” desde quienes desean continuar la guerra civil en Colombia para su lucro y beneficio personal, y, las hay desde el lado opuesto de quienes continúan luchando por un verdadero Proceso sociopolítico de Paz Total o Completa que conduzca a un correspondiente proceso sociopolítico Constituyente y cambie la correlación de fuerzas actualmente desfavorable para el conjunto de la sociedad colombiana.

5- Considerando con objetividad la coyuntura sociopolítica actual en Colombia, no es correcto caracterizar como “contradicción principal para la paz de Colombia”, la habida entre el Acuerdo Santos-Timochenko/16 y las condiciones para la implementación de dicho texto, pues estas condiciones están sobredeterminadas a un nudo de contradicciones mayor y, sujetas a la gran contradicción general que marca la época histórica que estamos viviendo:

La contradicción entre el Hegemón imperialista depredador y Ecocida, con los pueblos de la “periferia Global” (donde está Colombia), puesto que el conflicto colombiano además de histórico y de ser social y tener un componente armado (muy a pesar de que no sea reconocido o no lo deseáramos) se ha tornado geoestratégico, especialmente en las zonas fronterizas de Colombia.

6- Con otro elemento contradictorio adicional: el de que cualquier lucha por la Democracia en Colombia (la verdadera Democracia) incluye los 5 antis que ha venido levantando el movimiento social desde hace casi un siglo y fueron sintetizados por Alfonso Cano en su propuesta de la Nueva Colombia en el Caguán en abril 2000: 1-anti latifundista. 2-anti oligárquico. 3- anti imperialista. 4- anti capitalista (actualmente anti neoliberal) y 5, al que se ha agregado a partir del Estado plebiscitario, autoritario y excluyente creado por el pacto Lleras Camargo- Laureano Gómez /57, la lucha contra la práctica y la ideología contrainsurgente () actualmente dominante en Colombia, para que sea reemplazada por una mentalidad Bolivariana democrática, popular y ecológica.    

7- Dicho esto, tampoco es cierto que los sectores de la verdadera izquierda colombiana no tengan un proyecto político viable o realizable por el cual luchar y se encuentren sumidos en la “traba politica” o estupor que muestra la “elite” (ex – secretariado) de las antiguas Farc, en los medios que los escenifican. Es lo contrario: hay mucha tela todavía para cortar.

Alberto Pinzón Sánchez

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado por Rebelión/Kaos en la Red, 15 de noviembre de 2021