Argentina: Cordobazo

Carlitos al final pidió un aplauso para todos los caídos de cualquier forma, con las armas en la mano, con los cojones hinchados por la tortura, con la cabeza reventada a tiros en cualquier descampado, con los pulmones llenos de agua de mar…en fin. Mar que no pudo apagar el fuego de sus vidas, que ahora arde en nosotros.

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Memoria Histórica

Fue ayer 31, en el anfiteatro de ATE, donde una vez más Córdoba y los que quedamos y nos suceden estuvimos de joda loca. Ahí estaban el Pelusa Carrica, – ¡está siempre igual!- compa de la vieja Unidad Básica 17 de Noviembre de Caballito, toldería blindada de la vieja Irma, enfermera de Evita, secuestrada-desaparecida por las patotas dictatoriales; Carlitos Aznárez, arengando desde su experiencia y militancia periodística y montonera a los presentes de todas las edades, recordando compañeros, estimulando a la lucha.


Carlos Aznárez, Presentación

Llegué un poco tarde y me quedé parado mirándome en todos los que estábamos, compartiendo el entusiasmo, sobre todo de los viejos, sin ofender a nadie…jaja

Jorge «Chiqui» Falcone

Estaba el Chiqui Falcone, al que no logré escuchar pero me lo imagino lanzando montonera de piedras y plomos verbales al enemigo; al Vasco Orzacoa, al que no conocí hasta ayer y me bastó, con su polenta e intransigencia perretista*, erpiana*, de siempre, optimismo flameando cual bandera de combate que se alzó en todos los rincones del anfiteatro para bancarlo*, bancarme, bancarnos….. 

Enrique Arrosagaray

Ahí estuvo parte de la flor y nata de la frustrada unidad de los 70, aquella OLA que no pudo darse entonces. Y el compañero cuyo nombre no recuerdo, que presentó un libro sobre aquella patriada cordobesa, nacional, de clase, inicio de la arrollada socialista ,que sigue, aunque ahora parece quieta, acumulándose en la confianza, el odio al enemigo y el amor al pueblo, a la clase.

Carlos «Vasco» Orzaocoa

Hubo dos pibas, solo a una escuché, estaba la pobre huérfana de entusiasmo, de los necesarios mimos vejestorios que si los hubo, plenos de fe y confianza en la revolución. Pero con su pañuelito verde en su  corazón planteó los nuevos desafíos que nos quedan para echar a la  mierda a los cipayos, explotadores y saqueadores, esos  que algunos miran con lágrimas en los ojos, gestos de no se puede, con asombro, como si la cloaca histórica no los hubiera ya parido en el tiempo.

María Isabel Grau

Belén Rosas

Cerró el acto una compa ya añera, como la zamba, que recorrió la geografía de la lucha de aquella época y el combate contra los bárbaros de hoy, atorrantes mimados por los ricachones de todas partes, por los asesinos de todas partes, por los que irremediablemente vamos a liquidar en todas partes para hacer un mundo sin explotados ni explotadores. 

María de los Angeles Toitiño

Carlitos al final pidió un aplauso para todos los caídos de cualquier forma, con las armas en la mano, con los cojones hinchados por la tortura, con la cabeza reventada a tiros en cualquier descampado, con los pulmones llenos de agua de mar…en fin.

Mar que no pudo apagar el fuego de sus vidas, que ahora arde en nosotros.

Cordobazo en andas, pueblo insurrecto que no se rinde, ni pacta, ni espera cargos eleccionarios, ni les cree a los genios o genias o aprendices de tahúres que van y vienen, que parralean en las tablas sacrosantas de un escenario farsesco, construido por los ricos, para los ricos y de los ricos e imperialistas.

Se habla- no en este acto, por supuesto- de una ‘crisis’, como si hubiese sido producida por un terremoto, un tsunami, un maremoto, una guerra o cualquier desastre natural. Y no. Fue y es producida por mequetrefes y sus titiriteros imperiales que han llevado, desde un principio, sin equivocarse un milímetro ni un segundo, al país al abismo de su inexistencia futura. Con la complicidad, porque no decirlo, de los opositores a la que te criaste.

Si hay una crisis, es esta: cuando un trabajador que fabrica explosivos es echado de su trabajo y llora, en vez de tomar el toro por las astas; cuando otros como él se quejan ante un despido y no ocupan su fuente de trabajo y la defienden con uñas y dientes, hasta las últimas consecuencias, con apoyo de su sindicato o agrupación.

Cuando se predica el amor a los hijos de putas disfrazándolo del filisteísmo que pregona ‘amaos los unos a los otros’, juntando la mierda con las flores en primavera cortadas a balazos por los panzudos y sus esbirros armados, y mucho más… es que hay una crisis…

La crisis de memoria, que conjuga el cricri del sapo y el sisisis de los indiferentes, traidores y cobardes.

Allí y esa noche no hubo nada de eso.

Y aquí estoy yo, como uno más, para contarlo.

N de la E:

Erpiano Perretista es el mote del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo (Argentina): fue una organización guerrillera argentina, que constituyó la estructura militar del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de orientación marxista, liderado por Mario Roberto Santucho durante los años 1970. Hacia principios de 1977 fue desarticulado por las Fuerzas Armadas, luego del Operativo Independencia (1975) y del accionar represivo de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Emblema: estrella roja con la inscripción ERP. Emblema: A vencer o a morir por la Argentina

Bancar: Corresponde notar que durante el auge del lenguaje (jerga) llamado «tuerca», entre fines de los años cincuenta y la primera mitad de los setenta (época en la cual surgió el «boliche» La Biela en Recoleta), se hizo frecuentísima la palabra bancar (muy usada hasta fines de los años1980) como sinónimo de soportar, aguantar, avalar e incluso de cierta complicidad o tolerancia. En este caso «bancar» parece haberse originado de la coincidencia de dos factores: bancar a partir de un aval económico, y bancar a partir de la bancada o parte del motor que soporta el esfuerzo del mismo.

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli para La Pluma, 1° de junio de 2019

Editado por María Piedad Ossaba

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