La naturaleza responde

La naturaleza no tiene nada personal contra el progreso humano pero le importan un carajo los virtuosos pretextos con los que la “vida inteligente” justifica el colapso del planeta.

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Los ríos no van a sentarse a conciliar con los arroyos nuevas alternativas a los cauces secos. Tampoco los rescoldos del incendio indemnizarán al monte, como no imagino a las raíces de los recién talados redactando una queja en pública asamblea.

A las vacas locas la psiquiatría les es indiferente tanto como a las aves el ibuprofeno, y no parece probable que esos otros animales llamados “de granja” hayan desarrollado su adicción a la hormona por problemas relacionados con la deserción escolar o un padre maltratador. No es por prescripción médica que el plástico está en la dieta de las tortugas. El deshielo en los polos no se está produciendo porque el hielo, inconforme con su suerte glacial, haya decidido emigrar en caravana buscando un mejor futuro como cubito en el trago de la barra de un bar. Y el clima no es un funcionario veleidoso, doctorado en cambios y con un máster en arbitrariedad genética.

Contaminación por plásticos de los océanos. Las vacas locas

La naturaleza no tiene nada personal contra el progreso humano pero le importan un carajo los virtuosos pretextos con los que la “vida inteligente” justifica el colapso del planeta. La naturaleza, que no necesita mayorías, ni consensos, ni recurrir ante el Tribunal Supremo, solo responde.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Koldo Campos Sagaseta Columna Cronopiando para La Pluma, 19 de noviembre de 2018

Editado por María Piedad Ossaba

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