{"id":8808,"date":"2019-05-02T12:44:27","date_gmt":"2019-05-02T12:44:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=8808"},"modified":"2019-05-02T12:44:27","modified_gmt":"2019-05-02T12:44:27","slug":"sicario-sicario-sicario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/05\/02\/sicario-sicario-sicario\/","title":{"rendered":"\u00a1Sicario, sicario, sicario!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"84\" height=\"101\" \/>En la tragedia de Macbeth, un hombre al que el poder obnubila y cuenta adem\u00e1s para esa alucinaci\u00f3n sangrienta con el concurso de su mujer, las brujas y los sicarios juegan un rol simb\u00f3lico fundamental: la de leer el destino de un sujeto enceguecido por las ansias de sangre y de trono. La palabra sicario, de nuevo en boga en Colombia, tiene ra\u00edces antiguas, aunque su presencia m\u00e1s que metaf\u00f3rica se haya extendido por estas tierras m\u00e1s afincadas en la guerra que en la paz.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-8812 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2155_macbeth_-_william_shakespeare_thb-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"454\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2155_macbeth_-_william_shakespeare_thb-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2155_macbeth_-_william_shakespeare_thb.jpg 266w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El lat\u00edn, que no es lengua muerta, aunque su partida de defunci\u00f3n haya sido decretada hace tiempos, tiene la palabra sica, que nombra a una suerte de instrumento cortante, de filo curvo y aguda punta, mejor dicho, un pu\u00f1al (tan cantado por juglares y otras gitaner\u00edas). Derivada de \u201csecare\u201d, que es cortar, la peque\u00f1a herramienta dar\u00e1 origen a la palabra sicario en los tiempos de la ocupaci\u00f3n romana de Palestina.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-8810 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/sicarii-285x300.jpg\" alt=\"\" width=\"454\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/sicarii-285x300.jpg 285w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/sicarii.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Los \u201csicarios\u201d eran los miembros de una secta jud\u00eda, tambi\u00e9n denominada los \u201ccelotas\u201d o los \u201czelotes\u201d (ver las historias de Flavio Josefo), que usaban con propiedad el sica, con el que apu\u00f1alaban a miembros de la soldadesca romana o a sus simpatizantes. El sica era f\u00e1cil camuflarlo en los pliegues de las t\u00fanicas. Se ha dicho, tal vez con equivocaci\u00f3n, que el apelativo de Judas Iscariote vino de la palabreja sicario, cosa que parece errada, porque, seg\u00fan gentes como Borges o como el escritor antioque\u00f1o Mario Escobar Vel\u00e1squez, por ejemplo, se origina m\u00e1s en el nombre del pueblo de su nacimiento: Kariot.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-8811 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/flavio-josefo-300x209.jpg\" alt=\"\" width=\"530\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/flavio-josefo-300x209.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/flavio-josefo.jpg 550w\" sizes=\"auto, (max-width: 530px) 100vw, 530px\" \/><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Flavio Josefo<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El tiempo, que todo lo cambia, lo arruga o lo alisa, lo desaparece o lo incluye en la eternidad, troc\u00f3 la palabra para denominar entonces a los asesinos a sueldo, criminales por encargo, con paga para su mort\u00edfero oficio, parte de la n\u00f3mina de los desalmados, entre los que, claro, est\u00e1n todos los que en Colombia han sido. Y sicarios fueron los que asesinaron a Gal\u00e1n y a Guillermo Cano y a Lara Bonilla y a Pizarro Le\u00f3n G\u00f3mez y a Bernardo Jaramillo y a un general de la polic\u00eda\u2026 Es extenso el cat\u00e1logo de los asesinados por el sicariato en un pa\u00eds donde la violencia no ha sido solo simb\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y digo que la palabreja, tan aterrante y mort\u00edfera, est\u00e1 de nuevo en boga en el pa\u00eds no porque haya desaparecido la modalidad del sicariato. M\u00e1s bien se ha perfeccionado. Est\u00e1 de moda porque se pronunci\u00f3 en el Senado, tres veces: \u201c\u00a1Sicario, sicario, sicario!\u201d, y el pronunciador fue nada menos que el l\u00edder del Centro Democr\u00e1tico, y se las endilg\u00f3 a un dirigente de oposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/IZUpPqh0KSE\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El altercado, o la articulaci\u00f3n de estas palabras en un recinto que se ha pensado para el debate pol\u00edtico con altura, para el ejercicio de la inteligencia y el desacuerdo civilizado, es toda una convocatoria a la violencia simb\u00f3lica, que, como sabemos, entre esta y la real, la f\u00edsica, hay apenas un pasito. Y m\u00e1s en d\u00edas en que irresponsables dirigentes de la ultraderecha juegan al insulto, se apoyan en la mentira como t\u00e1ctica pol\u00edtica y desvirt\u00faan la dial\u00e9ctica de la raz\u00f3n y de la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En un pa\u00eds en el que las mafias del narcotr\u00e1fico (y de la pol\u00edtica) se han adue\u00f1ado no solo de mercados e infraestructuras sino de la cultura (desde hace rato se instaur\u00f3 la \u201ccultura mafiosa\u201d en Colombia), y aupado los comportamientos en contra de la convivencia y de la resoluci\u00f3n de conflictos m\u00e1s por la raz\u00f3n que por las armas, no deja de entra\u00f1ar riesgo el insultar a otro con palabras de \u201calto calibre\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y aunque no sea extra\u00f1o en el emisor de la trinidad sicarial (no le quita su agresividad el haberlas dicho en voz baja desde su curul, igual quedaron registradas y se volvieron \u201cvox populi\u201d) que haya vuelto costumbre y estilo de trabajo este tipo de agresiones (\u00bfrecuerdan la temeraria acusaci\u00f3n que le hizo a un periodista de ser \u201cviolador de ni\u00f1os\u201d), no es permisible desde la perspectiva del debate y la confrontaci\u00f3n de posiciones e ideas caer en la vulgaridad y, m\u00e1s que todo, en una especie de llamamiento \u2014entre sutil y abierto\u2014 a la violencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En un pa\u00eds donde la costumbre ha sido la resoluci\u00f3n de las contradicciones por v\u00edas violentas, donde mafiosos y ciertos pol\u00edticos han empleado el sicariato para acallar y borrar al otro, no es admisible que un dirigente apele a expresiones de baja estofa contra uno de sus opositores. Y todo, adem\u00e1s, para irse en contra de un proceso de paz que, qui\u00e9rase o no, ha reducido los niveles de violencia en una naci\u00f3n que requiere soluciones socioecon\u00f3micas y pol\u00edticas de fondo m\u00e1s que gotitas de valeriana.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La pluma, 1 de mayo de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<div class=\"entry-content-inner padding-left\">\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <\/span><\/strong><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y digo que la palabreja, tan aterrante y mort\u00edfera, est\u00e1 de nuevo en boga en el pa\u00eds no porque haya desaparecido la modalidad del sicariato. M\u00e1s bien se ha perfeccionado. Est\u00e1 de moda porque se pronunci\u00f3 en el Senado, tres veces: \u201c\u00a1Sicario, sicario, sicario!\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":8815,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[4144,1127,519,4892,4891,1830],"coauthors":[265],"class_list":["post-8808","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-centro-democratico","tag-oposicion","tag-reinaldo-spitaletta","tag-senado","tag-sicario-celotas-zelotes","tag-violencia-simbolica"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8808"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8808\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8817,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8808\/revisions\/8817"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8815"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8808"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=8808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}