{"id":87406,"date":"2026-08-25T12:00:09","date_gmt":"2026-08-25T10:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=87406"},"modified":"2026-08-25T14:04:57","modified_gmt":"2026-08-25T12:04:57","slug":"pelota-nosemancha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2026\/08\/25\/pelota-nosemancha\/","title":{"rendered":"\u00a1Oe, presidente, la pelota no se mancha!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">El bal\u00f3n (o la pelota) tiene, por encima de cualquier otro juguete, una ventaja que desaf\u00eda y cuestiona la ley de la gravedad: no se cae. Sube, baja, se duerme, se eleva, rebota, se esconde, pero nunca le pasar\u00e1 lo que a una bicicleta, a un soldadito de plomo o a un avioncito de hoja de cuaderno. El bal\u00f3n de f\u00fatbol, y el f\u00fatbol mismo, es, con una sutil variaci\u00f3n a la frase c\u00e9lebre de Javier Mar\u00edas, la recuperaci\u00f3n permanente de la infancia.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es un juguete de fantas\u00eda y es el principal elemento para el universal juego del f\u00fatbol. En el muy evolucionado con el que se disput\u00f3 el \u00faltimo mundial, hay, pese a las tecnolog\u00edas y a los \u201cprocesos civilizatorios\u201d, una memoria de aquellos balones antiguos, del siglo XIX y comienzos del XX, de vejigas encerradas en cubiertas de cuero. Ten\u00edan un problema (o varios): absorb\u00edan agua; por eso, se tornaban ultra pesados con la lluvia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El bal\u00f3n, que mueve masas y produce millonarias divisas y plusval\u00edas, ten\u00eda, hace a\u00f1os, un misterio: tal vez hab\u00eda que untarles cebo, o manteca de cerdo, ponerles una \u201cruana\u201d para que la vejiga, que despu\u00e9s tuvo un color anaranjado, no se saliera. \u201cQue no se le vaya a salir la tripa al bal\u00f3n\u201d, se dec\u00eda (lo pod\u00eda, eso s\u00ed, destripar un cami\u00f3n cuando rodaba por alguna calle). Se consent\u00eda si se rajaba. Era un tesoro. Una joya angelical o una tentaci\u00f3n demon\u00edaca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un bal\u00f3n hospedaba secretos. Ten\u00eda dentro de s\u00ed duendes y encantamientos herm\u00e9ticos. En la primera final de un mundial de f\u00fatbol, en 1930, las selecciones de Argentina y Uruguay llevaron sus propios balones, manufacturados por gente de confianza. Por eso, se decidi\u00f3 jugar el primer tiempo con una pelota de un pa\u00eds y el segundo con la del otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El bal\u00f3n, el de cascos cosidos, el de pent\u00e1gonos negros y hex\u00e1gonos blancos, el sint\u00e9tico e industrial, sigue preservando la ilusi\u00f3n de origen. Su esencia no cambia. Es una singular y antigua invenci\u00f3n que contin\u00faa deslumbrando. Fue creado para elevar la emoci\u00f3n y, si se quiere, la inteligencia, a cumbres insospechadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay prodigios que no lo patean, sino que lo besan, lo acarician. Pel\u00e9, Di St\u00e9fano, Garrincha, el Charro Moreno, Maradona, Messi, lo elevaron a la categor\u00eda de deidad, y ellos mismos, por su sapiencia, se tornaron dioses. Para algunos, muy nost\u00e1lgicos, el mejor bal\u00f3n fue aquel relleno de trapos, como el de un filme argentino de Armando Bo, con guion del uruguayo Borocot\u00f3. Para otros, el de pl\u00e1stico con el cual la calle se ilumin\u00f3 con la poes\u00eda del gol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El bal\u00f3n (o la pelota) no se mancha. Lo declar\u00f3 en la Bombonera, en su despedida, Diego Armando Maradona, uno de los dioses del pagano f\u00fatbol. No se pone como asunto de demagogia, ni se debe, con su poder hipn\u00f3tico, con su capacidad de embelesar multitudes, o de fascinar para siempre a un chiquillo, propiciar enga\u00f1ifas con esa esf\u00e9rica de infinitas fantas\u00edas. No es para el ejercicio de la politiquer\u00eda ni de la envilecida propaganda. El bal\u00f3n no es para ocultar muertos ni camuflar torturas (como pas\u00f3, digamos en el Mundial del 78, en Argentina).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El bal\u00f3n \u2014ese milagro de la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n\u2014 no es para simulacros seudohumanitarios. Ni para engatusar con poses de falso redentor. Tampoco para poner en escena, como una farsa decadente, aquello que las se\u00f1oras de otros d\u00edas llamaban \u201ccaridad con u\u00f1as\u201d. Y, menos a\u00fan, en medio de una tragedia, de la desaz\u00f3n colectiva y otras incertidumbres, para aprovechamiento propagand\u00edstico de un r\u00e9gimen que ha puesto la \u201cpatria\u201d (t\u00e9rmino bastante prostituido por aquellos a los que nada les importa el patriotismo) al servicio de fuerzas extranjeras, saqueadores externos y, como si fuera poco, genocidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Suenan a arbitrariedad los lemas de \u201cfirmes por la patria\u201d y \u201cdefensores de la patria\u201d, escritos sin sonrojos en un bal\u00f3n de f\u00fatbol, cuando, precisamente, esa misma \u201cpatria\u201d est\u00e1 siendo feriada ante superpotencias imperialistas, como Estados Unidos, y se consiente, desde lo oficial, la ignominia de un estado como el de Israel. El presidente colombiano, un fantoche graduado en servilismos, manch\u00f3 la pelota con sus burdas maneras de aparecer en medio del desconcierto colectivo con baloncitos de propaganda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede ser, de otro modo, no tan futbolero ni de pelotas con consignas de despreciable politiquer\u00eda, cuando se requieren otros elementos de urgencia, que el presidente tenga la intenci\u00f3n de donde haya incendios llevar masmelos, donde haya\u00a0<em>fracking\u00a0<\/em>mandar a cortar frailejones y donde haya protestas por el retorno del oscurantismo en la educaci\u00f3n, enviar al esp\u00edritu santo vestido de antimotines.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace a\u00f1os, cuando le asignaron a Colombia la sede del Mundial de F\u00fatbol para 1986, Eliana cantaba que comer\u00edamos \u201csopa de sede mundial\u201d. Los ni\u00f1os del Choc\u00f3 y Buenaventura, regiones con tradici\u00f3n de excelentes futbolistas, no jugar\u00e1n con los balones abelardistas, pero, al menos, podr\u00e1n tomar sopita de patri\u00f3tica pelota.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/autores\/reinaldo-spitaletta\/\">Reinaldo Spitaletta<\/a><\/strong><strong>,<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/columnistas\/reinaldo-spitaletta\/oe-presidente-la-pelota-no-se-mancha\/\"><strong>Sombrero de mago, El Espectador<\/strong><\/a>, 25 de agosto de 2026<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bal\u00f3n \u2014ese milagro de la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n\u2014 no es para simulacros seudohumanitarios. Ni para engatusar con poses de falso redentor. Tampoco para poner en escena, como una farsa decadente, aquello que las se\u00f1oras de otros d\u00edas llamaban \u201ccaridad con u\u00f1as\u201d. 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