{"id":85097,"date":"2026-03-05T14:24:34","date_gmt":"2026-03-05T14:24:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=85097"},"modified":"2026-03-05T15:17:11","modified_gmt":"2026-03-05T15:17:11","slug":"85097","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2026\/03\/05\/85097\/","title":{"rendered":"Empresarios en b\u00fasqueda del \u201cpara\u00edso laboral\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las dos reformas de corte neoliberal m\u00e1s anheladas tienen que ver con jornadas y salarios. Se han inventado distintas propuestas para \u201cadministrar\u201d el tiempo de trabajo y evitar alzas salariales. Solo falta revivir la esclavitud.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">La reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei en Argentina refuerza, entre el empresariado latinoamericano, la idea de conseguir iguales o parecidos \u201clogros\u201d, a fin de \u201cmodernizar\u201d las relaciones de trabajo. No es algo nuevo, y desde las dos d\u00e9cadas finales del siglo XX parece una historia de nunca acabar. A momentos se detiene, pero en realidad lo que ha ocurrido es una agudizaci\u00f3n de la precariedad laboral buscada por poderosos sectores de las clases empresariales que han perdido la dimensi\u00f3n \u00e9tica, social y humana de lo que representan los trabajadores y su bienestar.<\/span><\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-85098\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-AL2-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-AL2-300x212.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-AL2.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los or\u00edgenes del capitalismo las jornadas superaban las 16 horas diarias y los salarios eran miserables. Durante el siglo XIX se avanz\u00f3 en la disminuci\u00f3n de las jornadas y muy lentamente mejoraron los salarios. Tras la huelga de trabajadores en Chicago el 1 de mayo de 1886 la reivindicaci\u00f3n de 8 horas diarias se generaliz\u00f3. Uruguay en 1915 (Ley N\u00b0 5.350) y M\u00e9xico con la Constituci\u00f3n de 1917 fueron pioneros en implantar la jornada de 8 horas diarias y 48 horas semanales, con recargo por jornadas nocturnas y horas extras. La Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) reconoci\u00f3 esas jornadas en 1919 y la ONU las incorpor\u00f3 como derechos humanos en 1948. C\u00f3digos y leyes del trabajo los acogieron junto con otros: huelga, sindicalizaci\u00f3n, contrato colectivo, indemnizaciones, seguridad social, fundamentados en el principio pro-operario, por el cual el Estado protege a los trabajadores y los derechos laborales son irrenunciables e intangibles. Estos avances civilizatorios siempre han estorbado a las oligarqu\u00edas latinoamericanas. Durante la Guerra Fr\u00eda eran atacados de \u201ccomunistas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Las jornadas m\u00e1ximas y los salarios m\u00ednimos tuvieron que ser respetados, aunque han sido constantes las resistencias a subir salarios, pagar recargos por horas extras o suplementarias e indemnizaciones, y frente a los l\u00edmites legales contra las jornadas variables. Hasta que en los a\u00f1os 80 del pasado siglo lleg\u00f3 el neoliberalismo a la regi\u00f3n. Esa ideolog\u00eda fue aceptada de inmediato, porque cumpl\u00eda con todas las esperanzas por derrotar los derechos laborales.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La <em>\u201cflexibilidad\u201d<\/em> o <em>\u201cflexiseguridad\u201d<\/em> laboral tom\u00f3 un auge inusitado, de modo que en diversos pa\u00edses y con gobiernos de la derecha pol\u00edtica o abiertamente empresariales (incluso con empresarios-presidentes), se impusieron las reformas neoliberales sobre el trabajo, acompa\u00f1ando a otra perversa idea: la privatizaci\u00f3n de la seguridad social, lo cual es un atentado contra las mayor\u00edas de las poblaciones latinoamericanas, porque en la regi\u00f3n, exceptuando Uruguay y Costa Rica, no se establecieron sistemas de seguridad social universal, como los que Europa desarroll\u00f3 desde mediados del siglo XX, bajo su modelo de <em>\u201ceconom\u00edas del bienestar\u201d<\/em> o <em>\u201ceconom\u00edas sociales de mercado\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-85100\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-capitalista-300x188.jpeg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"377\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-capitalista-300x188.jpeg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-capitalista-768x482.jpeg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Explotacion-capitalista.jpeg 780w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las dos reformas neoliberales m\u00e1s anheladas tienen que ver con las jornadas y los salarios. Se han inventado distintas propuestas para <em>\u201cadministrar\u201d<\/em> el tiempo de trabajo diario y semanal. Y, desde luego, para evitar alzas salariales o afectar otro tipo de pagos relacionados con ellos. Ante todo, se busca aumentar la <em>\u201ccaduca\u201d<\/em> jornada de trabajo, a fin de que, por lo menos, llegue a 10 o 12 horas diarias, es decir, un retroceso hist\u00f3rico. Adem\u00e1s, ajustar la jornada semanal a los requerimientos del empresario, con el prop\u00f3sito de repartirla en menos d\u00edas o prolongarla en s\u00e1bados y domingos. Todo ello sin pagar por las horas que sobrepasan los limites diarios (8 horas) o semanales (48, 44 o 40 horas seg\u00fan el pa\u00eds), con abolici\u00f3n o reducci\u00f3n de las indemnizaciones por despido, la creaci\u00f3n de <em>\u201cfondos de asistencia laboral\u201d<\/em> pagados por los mismos trabajadores, y con nuevas modalidades contractuales: por horas, de prueba prolongada, a tiempo fijo, por <em>\u201cefectividad\u201d<\/em> productiva, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Se ha sumado otra modalidad: repartir la misma jornada en segmentos diarios o semanales: por ejemplo, trabajar, en el mismo d\u00eda, 2 horas, luego una pausa de 2 horas, que el trabajador regrese a laborar 3 horas m\u00e1s, nuevamente tenga una pausa de 2 horas y regrese a terminar las 3 horas faltantes. Algo parecido durante la semana. Dicen que el trabajador quedar\u00e1 \u201clibre\u201d para otras actividades; pero en la realidad ocurrir\u00e1 una \u201cinformalidad por horas\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y en lugar de pagar las horas extras en Argentina se compensar\u00e1 con descansos posteriores. Se denomina <em>\u201cbanco de horas laborales\u201d<\/em>, bajo control empresarial y que arruina la vida del trabajador, sujeto a todo tipo de arbitrariedades y sin posibilidad de dedicarse a su familia y peor con alg\u00fan bienestar humano, pues incluso su salud quedar\u00e1 liquidada con el tiempo. Es un ejemplo que se quiere replicar en Ecuador. De otra parte, en Argentina el salario podr\u00e1 pagarse en moneda nacional o extranjera; y, adem\u00e1s, el <em>\u00absalario din\u00e1mico\u00bb<\/em> permite pagos por productividad o m\u00e9rito, que pueden ser pactados entre las partes.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-85099\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Capitalismo-explotacion-300x235.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Capitalismo-explotacion-300x235.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Capitalismo-explotacion.jpg 443w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo parad\u00f3jico de todo este panorama es que las propuestas neoliberales y ahora tambi\u00e9n libertarias anarcocapitalistas, y que quieren poner fin al poder del Estado, lo que hacen es imponer el poder del capital desarmando los derechos de los trabajadores, un hecho que ilusiona a los grandes empresarios latinoamericanos y sus gremios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">En Argentina las reformas han sido entusiastamente <a href=\"https:\/\/t.ly\/Y8FBo\">apoyadas por las c\u00e1maras del \u201cGrupo de los Seis\u201d<\/a>. Y, naturalmente, con el poder que tienen, los empresarios influyen en la vida pol\u00edtica de los pa\u00edses, presionan o condicionan gobiernos, combaten a los progresismos de izquierda y se al\u00edan a los capitales transnacionales. Es evidente que con semejantes ideas se vuelve imposible el desarrollo econ\u00f3mico con bienestar social.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La b\u00fasqueda del \u201c<em>para\u00edso laboral\u201d<\/em>, tan pernicioso e inhumano (solo falta revivir la esclavitud), ha captado la atenci\u00f3n de los propietarios del capital en Am\u00e9rica Latina. Les favorece la existencia de una poblaci\u00f3n <em>\u201cinformal\u201d<\/em> que promedia el 50 % (Bolivia, Honduras, Guatemala, Per\u00fa sobre 70-80 %; Ecuador 60-70 %; Argentina 43 %; Chile 27 %; Uruguay 22 %), y que est\u00e1 en condiciones de aceptar cualquier jornada o salario para obtener alg\u00fan ingreso <em>\u201cestable\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-85101\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-300x287.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"575\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-300x287.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-1024x981.jpg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-768x735.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-1536x1471.jpg 1536w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7-510x490.jpg 510w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/0001-Trabajo7.jpg 1580w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No han bastado las legislaciones protectoras. Ecuador sirve de ejemplo: la Constituci\u00f3n de 2008 contiene amplias garant\u00edas para los trabajadores; reconoce el derecho a la resistencia y a la protesta social; proh\u00edbe el trabajo por horas, el tercerizado y toda precarizaci\u00f3n. Sin embargo, desde 2017, sucesivas reformas han <em>\u201cflexibilizado\u201d<\/em> las relaciones laborales en forma galopante. Esto ha sido posible por el control del poder pol\u00edtico por parte de una \u00e9lite olig\u00e1rquica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En Am\u00e9rica Latina este tipo de situaciones solo podr\u00e1 cambiar cuando se modifiquen las bases sociales del poder. Y en eso no hay recetas, aunque vale recordar la frase del Pre\u00e1mbulo a las Reglas de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (AIT, 1864): <em>\u201cLa emancipaci\u00f3n de las clases obreras debe conquistarse por las clases obreras mismas\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-85102\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Fuerza-de-Trabajo-281x300.png\" alt=\"\" width=\"562\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Fuerza-de-Trabajo-281x300.png 281w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Fuerza-de-Trabajo.png 643w\" sizes=\"auto, (max-width: 562px) 100vw, 562px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">En t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el capitalismo olig\u00e1rquico latinoamericano del siglo XXI ha involucionado a condiciones comparables con las de inicios del siglo XIX, con propietarios que buscan incrementar la plusval\u00eda absoluta y no solo la relativa, en los t\u00e9rminos de Karl Marx.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchos trabajadores probablemente pueden ser enga\u00f1ados con el atractivo de las jornadas <em>\u201cmodernas\u201d<\/em> o <em>\u201cjornadas eficientes\u201d<\/em> y los <em>\u201csalarios din\u00e1micos\u201d<\/em>; pero, en la realidad, solo generar\u00e1n valor social apropiado como rentabilidad por las clases propietarias, mientras ellos disminuyen el valor de su propia fuerza de trabajo.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Juan J. Paz y Mi\u00f1o Cepeda para la Pluma, 3 de marzo de 2026<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Publicado por <a href=\"https:\/\/www.historiaypresente.com\/empresarios-en-busqueda-del-paraiso-laboral\/\">Blog Historia y presente<\/a>\/<a href=\"https:\/\/cronicon.net\/wp\/empresarios-en-busqueda-del-paraiso-laboral\/\">Cronic\u00f3n<\/a><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Visita la red del colectivo\u00a0<a href=\"https:\/\/rutakritica.org\">Ruta Kr\u00edtica<\/a>, el\u00a0nuevo blog de difusi\u00f3n del pensamiento y la comunicaci\u00f3n alternativos<\/span><\/h2>\n<p>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el capitalismo olig\u00e1rquico latinoamericano del siglo XXI ha involucionado a condiciones comparables con las de inicios del siglo XIX, con propietarios que buscan incrementar la plusval\u00eda absoluta y no solo la relativa, en los t\u00e9rminos de Karl Marx. Muchos trabajadores probablemente pueden ser enga\u00f1ados con el atractivo de las jornadas \u201cmodernas\u201d o \u201cjornadas eficientes\u201d y los \u201csalarios din\u00e1micos\u201d; pero, en la realidad, solo generar\u00e1n valor social apropiado como rentabilidad por las clases propietarias, mientras ellos disminuyen el valor de su propia fuerza de trabajo.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":85105,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5,6],"tags":[28636,30954,30953,30955,58,114,30951,10140,30952,7017],"coauthors":[257],"class_list":["post-85097","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","category-politique","tag-america-latina-el-caribe-abya-yala","tag-flexibilidad-flexiseguridad","tag-jornadas-y-salario","tag-jornadas-salarios","tag-juan-j-paz-y-mino-cepeda","tag-neoliberalismo","tag-paraiso-laboral","tag-precariedad-laboral","tag-reforma-laboral-javier-milei","tag-reformas-neoliberales"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=85097"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85097\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85108,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85097\/revisions\/85108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/85105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=85097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=85097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=85097"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=85097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}