{"id":84568,"date":"2026-01-30T11:18:51","date_gmt":"2026-01-30T11:18:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=84568"},"modified":"2026-01-30T15:53:22","modified_gmt":"2026-01-30T15:53:22","slug":"84568","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2026\/01\/30\/84568\/","title":{"rendered":"Satanizaci\u00f3n de los zurdos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para la satanizaci\u00f3n de los \u201czurdos\u201d, opera una tecnolog\u00eda simb\u00f3lica del poder burgu\u00e9s que antecede y acompa\u00f1a a las formas materiales de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica en democracias burguesas formales. No se trata de un insulto ocasional ni de una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica; es una matriz semi\u00f3tica que organiza percepciones, jerarquiza cuerpos y clausura sentidos antes de que el debate comience. \u201cZurdo\u201d deja de nombrar una posici\u00f3n ideol\u00f3gica para convertirse en una figura del mal, un significante flotante al que se adhieren rasgos de peligrosidad, irracionalidad, parasitismo o traici\u00f3n. Esa operaci\u00f3n no busca refutar argumentos, sino desactivar sujetos; no persuade, incapacita. Desde la ciencia filos\u00f3fica, esta pr\u00e1ctica revela una econom\u00eda del signo donde el lenguaje no describe la realidad, sino que la produce como campo de exclusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa descalificaci\u00f3n ideol\u00f3gica funciona mediante una reducci\u00f3n ontol\u00f3gica; el adversario es rebajado a esencia negativa. La complejidad hist\u00f3rica de las izquierdas \u2014sus debates internos, sus errores, sus logros, sus mutaciones\u2014 es borrada en favor de una caricatura estable y repetible. La repetici\u00f3n es clave; al reiterarse en medios, redes, discursos oficiales y conversaciones cotidianas, el estereotipo adquiere apariencia de evidencia. La semiosis se naturaliza. As\u00ed, la cr\u00edtica se vuelve sospechosa, la protesta se vuelve delito moral, la disidencia se vuelve patolog\u00eda. El \u201czurdo\u201d no discute, infecta. No propone, conspira. No demanda derechos, amenaza el orden. Esta gram\u00e1tica del miedo no necesita pruebas; se sostiene en la afectividad negativa que moviliza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, estamos ante una operaci\u00f3n de despolitizaci\u00f3n por v\u00eda de hipermoralizaci\u00f3n. La pol\u00edtica, entendida como conflicto de proyectos y distribuci\u00f3n del poder, es sustituida por un drama \u00e9tico simplificado donde hay salvadores y demonios. La democracia, en lugar de administrar el disenso, lo expulsa simb\u00f3licamente. El consenso se fabrica no por acuerdo racional, sino por expulsi\u00f3n del otro. La sanci\u00f3n comienza en el lenguaje, ridiculizaci\u00f3n, estigmatizaci\u00f3n, silenciamiento. Luego se traduce en pr\u00e1cticas institucionales, vigilancia selectiva, criminalizaci\u00f3n de la protesta, judicializaci\u00f3n de la militancia, precarizaci\u00f3n laboral ideol\u00f3gicamente orientada, censura indirecta mediante algoritmos o pauta. Todo ello puede coexistir con elecciones peri\u00f3dicas y ret\u00f3rica republicana, porque la forma democr\u00e1tica no garantiza por s\u00ed misma la sustancia democr\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su narrativa de la satanizaci\u00f3n suele apoyarse en una metaf\u00edsica del mercado presentada como naturaleza. Quien cuestiona esa \u201cnaturaleza\u201d es acusado de anticient\u00edfico, resentido o autoritario. Aqu\u00ed la ciencia es instrumentalizada como fetiche, se invoca para clausurar, no para investigar. La filosof\u00eda, por el contrario, recuerda que no hay orden social sin decisiones hist\u00f3ricas ni econom\u00eda sin valores. El intento de expulsar a las izquierdas del campo de lo decible revela el miedo a la politicidad de lo social. Cuando todo se presenta como t\u00e9cnico, el conflicto reaparece como demonio. La figura del \u201czurdo\u201d concentra ese retorno de lo reprimido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante siglos ser zurdo, en el sentido del uso de la mano izquierda, estuvo cargado de prejuicios y supersticiones. En muchas culturas occidentales, la mano izquierda se asociaba con lo impuro, lo torcido o incluso lo demon\u00edaco (no por nada \u201csinister\u201d viene del lat\u00edn sinistra, izquierda). A los ni\u00f1os zurdos se les forzaba a escribir con la derecha \u2014a veces con castigos f\u00edsicos o humillaciones\u2014 porque se ve\u00eda como algo que hab\u00eda que \u201ccorregir\u201d. Eso dej\u00f3 secuelas reales, problemas de aprendizaje, tartamudez, ansiedad\u2026 todo por no encajar en una norma arbitraria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y es interesante c\u00f3mo se repite el patr\u00f3n: lo diferente se convierte en sospechoso. Pas\u00f3 con los zurdos, con ciertas formas de pensar, con identidades, con pr\u00e1cticas culturales. Hoy lo vemos m\u00e1s claro y nos parece absurdo, pero en su momento era \u201csentido com\u00fan\u201d. Con todo eso, much\u00edsimos artistas, cient\u00edficos y l\u00edderes hist\u00f3ricos eran zurdos. Al final, la realidad termin\u00f3 desmintiendo al prejuicio. Y lo \u201ccurioso\u201d: los zurdos son s\u00f3lo el 10% de la poblaci\u00f3n, pero est\u00e1n sobrerrepresentados en \u00e1reas creativas y estrat\u00e9gicas. Muchos estudios lo relacionan con una mayor comunicaci\u00f3n entre hemisferios cerebrales (aunque no es magia, claro).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde una semi\u00f3tica cr\u00edtica, la persecuci\u00f3n pol\u00edtica no comienza con el golpe ni con la c\u00e1rcel, sino con la met\u00e1fora. El \u201cvirus\u201d, el \u201cc\u00e1ncer\u201d, la \u201cplaga\u201d, el \u201cenemigo interno\u201d son im\u00e1genes que preparan el terreno para la excepci\u00f3n. La excepci\u00f3n, una vez instalada, se normaliza. Se tolera la censura \u201cpor seguridad\u201d, la represi\u00f3n \u201cpor orden\u201d, la desigualdad \u201cpor m\u00e9rito\u201d. La sanci\u00f3n democr\u00e1tica se vuelve parad\u00f3jica; se castiga en nombre de la libertad. La ley se aplica selectivamente mientras se proclama neutral. El pluralismo se celebra en abstracto mientras se castiga en concreto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfExisten sanciones a estas pr\u00e1cticas en democracia? Formalmente, s\u00ed, constituciones, tratados de derechos humanos, jurisprudencia sobre libertad de expresi\u00f3n, asociaci\u00f3n y protesta. Materialmente, son fr\u00e1giles cuando el clima simb\u00f3lico legitima la exclusi\u00f3n. La eficacia normativa depende de la correlaci\u00f3n cultural de fuerzas. Si la semiosis dominante convierte al disidente en amenaza, la sanci\u00f3n jur\u00eddica se diluye o llega tarde. Por eso la lucha no es s\u00f3lo legal, sino cultural: disputar el sentido, reabrir la escena del lenguaje, devolver complejidad a lo simplificado. La inteligencia cr\u00edtica no responde con espejo ni insulto, sino con desmontaje, mostrar c\u00f3mo opera la m\u00e1quina, qui\u00e9n gana con ella, qu\u00e9 miedos administra, qu\u00e9 futuros cancela.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-77061 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Capture-Fernando-Buen-Abad1-300x159.jpg\" alt=\"\" width=\"572\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Capture-Fernando-Buen-Abad1-300x159.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Capture-Fernando-Buen-Abad1.jpg 539w\" sizes=\"auto, (max-width: 572px) 100vw, 572px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y la ciencia filos\u00f3fica aporta aqu\u00ed un m\u00e9todo: historizar lo naturalizado, analizar los dispositivos, interrogar los afectos pol\u00edticos. No para ocupar un pedestal moral, sino para restituir la pol\u00edtica como espacio de conflicto leg\u00edtimo. La democracia no se defiende persiguiendo ideas, sino garantizando condiciones de igualdad para que se enfrenten sin aniquilarse. Cuando una sociedad tolera la satanizaci\u00f3n del \u201czurdo\u201d, ensaya una pedagog\u00eda de la obediencia que ma\u00f1ana puede girar contra cualquier otro. La descalificaci\u00f3n no es un accidente; es un ensayo general de la persecuci\u00f3n. Resistirla exige una \u00e9tica del lenguaje y una pol\u00edtica del sentido: nombrar sin demonizar, criticar sin borrar, disputar sin exterminar. S\u00f3lo as\u00ed la democracia deja de ser un decorado y vuelve a ser una pr\u00e1ctica viva.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez para La Pluma, 30 de enero de 2026<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La democracia no se defiende persiguiendo ideas, sino garantizando condiciones de igualdad para que se enfrenten sin aniquilarse. Cuando una sociedad tolera la satanizaci\u00f3n del \u201czurdo\u201d, ensaya una pedagog\u00eda de la obediencia que ma\u00f1ana puede girar contra cualquier otro. La descalificaci\u00f3n no es un accidente; es un ensayo general de la persecuci\u00f3n. Resistirla exige una \u00e9tica del lenguaje y una pol\u00edtica del sentido: nombrar sin demonizar, criticar sin borrar, disputar sin exterminar. 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