{"id":84282,"date":"2025-12-31T11:06:04","date_gmt":"2025-12-31T11:06:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=84282"},"modified":"2025-12-31T13:44:53","modified_gmt":"2025-12-31T13:44:53","slug":"84282","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/12\/31\/84282\/","title":{"rendered":"Tiempo hist\u00f3rico liminal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estamos en un momento de excepcionalidad del curso hist\u00f3rico en el que el futuro social se muestra tal como es de manera descarada: contingente y aleatorio. Las propuestas de nuevos horizontes predictivos que emergen en el seno de las clases plebeyas tienen la probabilidad extraordinaria de ponerse a prueba ante la emergente disponibilidad social a adoptar nuevos esquemas cognitivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">ecuperando a Goethe y a Hegel, Marx lleg\u00f3 a referirse al \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb [1] como el ambiente de expectativas que caracterizaba a la sociedad en un tiempo hist\u00f3rico. Por lo general, las personas, las clases sociales y los pueblos viven sus luchas diarias, sus decisiones cotidianas, sus competencias, colaboraciones y riesgos orientadas por un horizonte de esperanzas que les dan direccionalidad y convergencia a sus m\u00faltiples acciones. Se trata de creencias la mayor\u00eda de las veces inalcanzables en su totalidad pero que, en su cumplimiento parcial, superficial o tangencial, refuerzan su validaci\u00f3n como expectativa cre\u00edble. Este \u00abesp\u00edritu del mundo\u00bb es un destino organizador de la previsibilidad estrat\u00e9gica imaginada del curso de las cosas que, si bien es en gran parte ilusorio, permite un espacio de relativa certidumbre, de anclaje temporal, en un mundo turbulento atravesado de permanentes contingencias e imprevisibilidades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La emancipaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n nacional, la revoluci\u00f3n o la democracia en unos casos; o el libre mercado, el \u00abfin de la historia\u00bb y la globalizaci\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas, fueron unos de los tantos nombres que asumi\u00f3 el \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb, pudiendo coexistir jer\u00e1rquica e interclasistamente varios \u00abesp\u00edritus\u00bb durante un mismo periodo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero resulta que ahora, con m\u00faltiples crisis coet\u00e1neas, el horizonte predictivo del mundo se ha derrumbado. Ni las \u00e9lites dominantes planetariamente, ni las clases sociales subalternas, ni los conglomerados empresariales, ni los fil\u00f3sofos, ni los gobiernos pueden imaginar convincentemente lo que les depara a las sociedades en el mediano y largo plazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es como si el sentido de la historia hubiese colapsado ante la inmediatez de un mundo sin direcci\u00f3n compartida del porvenir. El \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb se ha desvanecido ante una aleatoriedad del presente atrapado por el miedo de unos, el vac\u00edo de otros y la angurria desbocada e inmediatista de pocos.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El Estado actual del mundo<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">as crisis siempre han sido parte de la regularidad de la modernidad capitalista. Pero hay momentos en que las crisis son de tal envergadura estructural que provocan un estupor generalizado que desmonta el optimismo hist\u00f3rico de las aristocracias planetarias. Hoy estamos atravesando eso. Se ha producido una sobreposici\u00f3n abigarrada y anudada de m\u00faltiples crisis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por una parte, la crisis m\u00e9dica. Al momento de escribir esto, ya se contabilizan 1.600.000 muertos por el COVID-19 y 69 millones de afectados, junto a una segunda ola de contagios en los pa\u00edses del norte a pesar del anuncio de los inicios de la aplicaci\u00f3n de varias vacunas inmunizadoras. La silenciosa desaz\u00f3n que corroe la confianza hist\u00f3rica radica en que, pese a los grandes adelantos tecnol\u00f3gicos, a la euforia de la inteligencia artificial, a la nanotecnolog\u00eda y a los planes de colonizaci\u00f3n de otros planetas, no se ha podido aplicar un m\u00e9todo m\u00e1s eficaz contra un virus que el arcaico aislamiento de las poblaciones. Es como si la humanidad se hubiera chocado con un l\u00edmite para sobreponerse ante los ilimitados desastres que es capaz de provocar la desenfrenada apropiaci\u00f3n de las fuentes de la riqueza material, el trabajo humano y la naturaleza. Y, por si no estuvi\u00e9ramos experimentado con suficiente dramatismo esta cat\u00e1strofe humana, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad, vinculada a las Naciones Unidas, informa que existen m\u00e1s de 850.000 virus aun no descubiertos en mam\u00edferos y aves que podr\u00edan tener la capacidad de infectar a las personas en cualquier momento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A ello se suma la crisis ambiental. La ONU anuncia que la temperatura promedio del planeta se ha incrementado en 1,1 grados cent\u00edgrados por encima de la existente en la era preindustrial, dando lugar a una \u00e9poca de creciente calentamiento global provocado por la acci\u00f3n humana de consecuencias desastrosas para todas las formas de vida del planeta. Fruto de ello, el gradual derretimiento del permafrost boreal y del \u00e1rtico podr\u00eda liberar gran parte de los m\u00e1s de 1400 gigantones de carbono org\u00e1nico actualmente aprisionados a metros bajo tierra, el doble del carbono ya existente en la atmosfera. En general, la ruptura capitalista del \u00abintercambio metab\u00f3lico\u00bb entre la acci\u00f3n humana y el resto de la naturaleza est\u00e1 generando una serie de eventos clim\u00e1ticos que est\u00e1n desestructurando su regularidad c\u00edclica y los saberes que hab\u00edamos acumulado durante siglos, dando paso a una imprevisibilidad de los procesos naturales que nos rodean.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acompa\u00f1an a todo ello dos crisis econ\u00f3micas simult\u00e1neas y superpuestas: una de car\u00e1cter estructural y la otra inmediata. En este \u00faltimo caso, la OCDE anticipa una ca\u00edda del PIB mundial del 4.4%; para Am\u00e9rica Latina del 8%; para EEUU del 4,3% y para la zona euro de 8.3%. A pesar de la ininterrumpida concentraci\u00f3n de riqueza en manos de una oligarqu\u00eda planetaria, hay menos riqueza hoy en el mundo que el a\u00f1o pasado. Ello est\u00e1 llevando a que la extrema pobreza aumente en nuevas 115 a 150 millones de personas hasta el a\u00f1o 2021. En Am\u00e9rica Latina se calcula que pasaremos de 185 a 209 millones de pobres, y de 67 a 82 millones de pobres extremos. Seg\u00fan la OIT, al segundo trimestre de 2020 se hubieran perdido, en horas de trabajo, un equivalente a 495 millones de empleos de tiempo completo, en tanto que los ingresos provenientes del trabajo hubieran tenido una ca\u00edda de al menos el 10% a escala mundial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todas las medidas asumidas por los Estados para hacer frente a la expansi\u00f3n del virus COVID-19, si bien han logrado atenuar los contagios mortales, han llevado paralelamente a una intensificaci\u00f3n del desempleo, la pobreza, la precariedad, la angustia y el sufrimiento de las clases trabajadoras, visibilizando un hecho hist\u00f3rico que ya comenz\u00f3 a presentarse desde hace una d\u00e9cada: el declive de la fase ascendente, o propiamente dicho, el inicio de la fase descendente de la ola globalizadora iniciada en 1980.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La crisis financiera de 2008 con las hipotecas subprime fue ya el primer campanazo respecto a la ralentizaci\u00f3n del expansionismo privatizador. Los gobiernos de las potencias capitalistas tuvieron que \u00abnacionalizar\u00bb bancos y empresas privadas para transferir recursos p\u00fablicos y contener una quiebra escalonada de compa\u00f1\u00edas. Poco tiempo despu\u00e9s, el br\u00edo comercial que durante los a\u00f1os 1990-2012 crec\u00eda a una tasa dos veces mayor que el propio PIB mundial, cay\u00f3 a la tasa promedio o menor al PIB para finalmente desplomarse a un -10% en 2020. De la misma manera, los flujos transfronterizos de capital, emblema de la globalizaci\u00f3n financiera cuyo crecimiento hab\u00eda pasado del 5% en 1989 al 20% en 2007 respecto al PIB mundial, desde 2012 apenas se sostienen en torno al 5% [2].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, en medio de este declive, las potencias econ\u00f3micas comienzan a divergir de los caminos a emprender hacia el futuro: Inglaterra se separa de la Uni\u00f3n Europea para atrincherarse en su isla; la Uni\u00f3n Europea se aferra al libre comercio cuando se habla de exportaciones, pero se escuda en un nacionalismo seguritario cuando se trata de importar tecnolog\u00eda 5G de China; Estados Unidos inicia una escalada de premios y sanciones a sus empresas a fin de repatriar algunas de sus inversiones en el mundo, chantajea a Tik Tok a \u00abnacionalizarse\u00bb, desata una guerra comercial con China, maltrata a los alemanes y le dice al mundo que, ante los problemas comunes, \u00abAm\u00e9rica primero\u00bb. El proteccionismo est\u00e1 de regreso. No es que ya no habr\u00e1 m\u00e1s globalizaci\u00f3n; esta seguir\u00e1 en muchos \u00e1mbitos materiales, aunque tendr\u00e1 que negociarse su presencia y alcance con un ascendente proteccionismo estatal. Pero lo que s\u00ed ha colapsado es el relato, el imaginario de la globalizaci\u00f3n como destino final, deseado e insuperable de la humanidad.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Estupor y cansancio hegem\u00f3nico<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que The Economist, la biblia por fasc\u00edculos de los neoliberales contempor\u00e1neos, haya titulado en su tapa de mayo del 2020 \u00abGoodbye globalisation\u00bb no solo refleja la histeria ante el \u00ablockdown\u00bb, que ha paralizado la econom\u00eda mundial durante meses, sino la profundidad del desfallecimiento de la narrativa dominante en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Ante el riesgo de muerte, los Estados son los que han tenido que salir al frente, incluso para proteger a unos mercados y empresas que miraban impotentes c\u00f3mo las sociedades volv\u00edan a centralizar la condensaci\u00f3n de sus expectativas de seguridad y certidumbre en los anteriormente vapuleados Estados nacionales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El consenso planetario neoliberal ya hab\u00eda comenzado a fisurarse en Am\u00e9rica Latina desde inicios del siglo XXI, y lo que la pandemia hizo fue irradiar al mundo entero las divergencias sobre c\u00f3mo encarar el futuro de la econom\u00eda mundial. Ya no hab\u00eda una sola respuesta para todo \u2013la globalizaci\u00f3n con libre mercado\u2013 sino muchas respuestas distintas, y ninguna con el peso moral de la historia de su lado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta fragmentacion del horizonte dominante, visible en los hechos f\u00e1cticos, tuvo su estocada final en la narrativa lanzada por el FMI en su \u00faltimo informe de octubre de 2020, cuando debi\u00f3 abdicar de todo el discurso anterior, impuesto durante d\u00e9cadas a fuego y chantaje sobre el mundo de pa\u00edses subalternos, para abrazar ahora un dejo de proteccionismo \u00abprogresista\u00bb que a\u00f1ade m\u00e1s confusi\u00f3n a una \u00e9poca sin destino. As\u00ed, el \u00ablibre comercio\u00bb, \u00abmenos impuestos a las empresas\u00bb, \u00abcero d\u00e9ficit fiscal\u00bb, \u00abrechazo al populismo redistributivo\u00bb repetido machaconamente durante a\u00f1os ya a\u00f1os, ahora ha dado paso a la recomendaci\u00f3n de instituir \u00abimpuestos a las propiedades m\u00e1s costosas, las ganancias de capital y los patrimonios\u00bb, adem\u00e1s de asegurar \u00abtributaci\u00f3n internacional a la econom\u00eda digital\u00bb, un inmediato \u00abincremento de la inversi\u00f3n p\u00fablica\u00bb y un \u00abapoyo prolongado a los ingresos de los trabajadores desplazados\u00bb [3].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s all\u00e1 de las inocultables intenciones de contenci\u00f3n de la protesta social mundial y de utilizaci\u00f3n de la mayor\u00eda recursos p\u00fablicos para salvar al empresariado, estas consignas fondomonetaristas multiplican las fisuras y contradicciones entre un n\u00facleo fosilizado de devotos que siguen orando por el \u00ablibre mercado\u00bb, el \u00abd\u00e9ficit fiscal cero\u00bb y el \u00abmilagro de emprendedurismo\u00bb y una creciente opini\u00f3n publica desorientada carente de certidumbre alguna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y es que, en muy corto plazo, todos los anteriores instrumentos dominantes fetichizados como los garantes de un futuro cierto e inevitable se han derrumbado, enterrando ingenuidades colectivas: los mercados no cohesionan a las sociedades ni sustituyen a los Estados; la globalizaci\u00f3n no apacigua a los descontentos; la ciencia sometida a la rentabilidad no protege a los pueblos y pareciera ser que hay un l\u00edmite humano a la reparaci\u00f3n de los efectos destructivos de las propias acciones humanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El \u00abgran consenso neoliberal\u00bb dominante de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os comienza a derrumbarse. Es una nueva \u00abmuerte de los dioses\u00bb que deja un sentimiento de desolaci\u00f3n y abandono. Y en medio de los restos desfallecientes de estas estatuas fetichizadas, la democracia est\u00e1 tambi\u00e9n amenazada de ser arrastrada por el cataclismo cognitivo. Claro, hasta hace poco, el \u00abgran consenso\u00bb tuvo la virtud de unir libre mercado con democracia representativa, lo que asegur\u00f3 no solo una convergencia estrat\u00e9gica entre \u00e9lites dominantes, sino adem\u00e1s una legitimidad popular a unas medidas inevitablemente antipopulares. Pero ahora que el \u00ablibre mercado\u00bb eclipsa ante unas \u00e9lites dominantes divergentes en cuanto a c\u00f3mo afrontar la incertidumbre, se ha desatado una intensa pugna entre ellas: unas m\u00e1s globalistas, otras m\u00e1s proteccionistas, unas mas libertaristas, otras m\u00e1s progresistas e igualitaristas, todas con posibilidades de acceder al poder de Estado, a las que se suman aquellos sectores populares que quieren democratizar la propiedad y la riqueza, n\u00facleo sagrado e intocable del consenso neoliberal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y entonces, para los neoliberales fosilizados o conservadores neoproteccionistas, la democracia no solo ha devenido ahora en un estorbo, sino un peligro; pues una ampliaci\u00f3n plebeya de sus significados anuncia incorporar la propiedad, la riqueza y el poder en el espacio de la querella p\u00fablica. Contra ello, emerge en el mundo un neoliberalismo fascistizado, que hace gala de abiertas actitudes racistas, vengativas, autoritarias y antidemocr\u00e1ticas para preservar el viejo orden oxidado. As\u00ed, la promesa de globalizaci\u00f3n y democracia al final del camino, que caracterizaba el discurso planetario dominante, ha sido sustituida por la amenaza de un \u00abestado de naturaleza\u00bb hobbesiano.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00c9poca Liminal<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfC\u00f3mo caracterizar este tiempo hist\u00f3rico tan confuso? Precisamente por la ausencia de caracter\u00edsticas aglutinadoras, por la muerte de los espacios de expectativas colectivas de mediano y largo plazo. Es una \u00e9poca carente de consensos activos que no sean las hilachas heredadas de la inercia de pasadas glorias y acuerdos. Marx hablaba de un \u00abesp\u00edritu de \u00e9poca sin esp\u00edritu\u00bb [4], en tanto que antrop\u00f3logo V. Turner propuso el concepto de liminalidad [5] para dar cuenta de esos singulares momentos de vaciamiento de sentido del destino de las personas. Llamaremos entonces \u00e9poca liminal a estos momentos en que las sociedades entran a un umbral hist\u00f3rico, a un p\u00f3rtico que separa un tiempo hist\u00f3rico cansado, meramente inercial, que deambula como un zombi, de un nuevo tiempo hist\u00f3rico que a\u00fan no llega, que tampoco se anuncia, que no se sabe c\u00f3mo ser\u00e1, pero que todos esperan que alg\u00fan rato llegue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El tiempo liminal supone que el viejo horizonte predictivo con el que las personas organizaban, real e imaginariamente, la orientaci\u00f3n de sus vidas a mediano plazo ha colapsado, se ha extinguido. Por tanto, la incertidumbre t\u00e1ctica en medio de una clara certidumbre estrat\u00e9gica, tan propia de la volatilidad diaria de la modernidad, ahora ha sido sustituida por una certidumbre t\u00e1ctica de que no hay ninguna certidumbre estrat\u00e9gica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al paralizarse el horizonte predictivo, no hay un ma\u00f1ana; no hay un destino al cual aferrarse para sortear la previsible aleatoriedad t\u00e1ctica de las cosas del mundo. Y, al no haber un ma\u00f1ana, entonces tampoco hay un tiempo hist\u00f3rico entendido como una sucesi\u00f3n encadenada de eventos que nos acercan a un destino compartido. Es el tiempo de un tiempo hist\u00f3rico suspendido en el que los vertiginosos acontecimientos se suceden no como suma acumulativa dirigida a una meta, sino como eventos ca\u00f3ticos, sin sentido ni vocaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al no haber direcci\u00f3n del mundo, lugar hacia d\u00f3nde ir, el tiempo ha perdido su direccionalidad e intencionalidad colectiva compartida. Y entonces no hay flecha del tiempo social. Lo \u00fanico que se vive ahora es la experiencia de un tiempo suspendido en el que, pese a la vor\u00e1gine de los acontecimientos, estos suceden como si tardaran una eternidad, como si nunca dejaran de pasar, todos entremezclados. Si en las \u00e9pocas revolucionarias el tiempo se comprime y lo que sucede en d\u00e9cadas se agolpa en semanas, en la \u00e9poca liminal el tiempo se dilata, como si nunca avanzara. Es la experiencia subjetiva del fin de una \u00e9poca sin sustituci\u00f3n sensible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la angustia de un final que no concluye es el dolor corporal del resquebrajamiento de unas dominaciones que sujetaban a los designios de los poderosos del mundo pero que, en contraparte, afincaban las gratificantes certezas que daban sentido a todo. Ahora, la liminalidad supone, en cambio, la vivencia de una igualaci\u00f3n perpleja de las subjetividades. Claro, como las autoridades planetarias portadoras del poder simb\u00f3lico para enunciar el destino social con efecto performativo est\u00e1n paralizadas ante la crisis, se sienten fracasadas ante los acontecimientos y se hallan ahogadas en contradicciones ante los riesgos inmediatos, entonces nadie monopoliza el poder simb\u00f3lico de crear horizontes predictivos cautivantes de las expectativas colectivas planetarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y si no hay monopolio de las enunciaciones performativas de horizontes sociales, significa que estamos en medio de una democratizaci\u00f3n o igualaci\u00f3n social de oportunidades de enunciaci\u00f3n cre\u00edbles de futuro. Es como si todos los relatos posibles de porvenir tuvieran condiciones de irradiaci\u00f3n relativamente parecidas, es decir, democr\u00e1ticamente escasas por el estupor y escepticismo predominantes en el aparato cognitivo de la sociedad. Sin embargo, el derrumbe de las viejas certidumbres sigue promoviendo la porosidad del sentido com\u00fan predominante, la fisura de los esquemas l\u00f3gicos, procedimentales y morales con los que las personas, especialmente las clases subalternas, se adecuan al orden social. Y es que, al fin y al cabo, la incertidumbre estrat\u00e9gica no puede ser perpetua, las personas, tarde o temprano necesitan aferrarse a algo que les devuelva la direcci\u00f3n, real o imaginada, del tiempo hist\u00f3rico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estamos en un momento de excepcionalidad del curso hist\u00f3rico en el que el futuro social se muestra tal como es de manera descarada: contingente y aleatorio. De hecho, el futuro siempre es as\u00ed. Pero la consagraci\u00f3n de los poderes, cualquiera que estos sean, necesita sobreponer un destino, que ser\u00e1 entonces el destino dirigido por ese poder convertido ahora en dominante. A esto corresponden las distintas formas de hegemon\u00eda. Por eso, cuando la indeterminaci\u00f3n salta a los ojos, como ahora, los grandes poderes planetarios entran en estado de suspensi\u00f3n y ya no pueden dominar, ni dirigir, ni convencer como lo hac\u00edan antes. Se inicia con ello el tiempo de una dolorosa apertura cognitiva de la sociedad, un proceso de compleja revocatoria de creencias, de modificaci\u00f3n de las relaciones de dominaci\u00f3n. Y en medio de todo esto, las propuestas de nuevos horizontes predictivos que se han incubado a lo largo de d\u00e9cadas o que emergen recientemente en el seno de las clases plebeyas tienen la probabilidad extraordinaria de ponerse a prueba ante la emergente disponibilidad social a adoptar nuevos esquemas cognitivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La liminalidad del tiempo derrumba las s\u00f3lidas fortificaciones del sentido com\u00fan dominante y lanza a todos los proyectos de sociedad a un campo de batalla pantanoso y voluble, pero en el que los subalternos tienen la posibilidad \u2013y nada m\u00e1s que la posibilidad\u2013 de intentar construir ellos mismos la direcci\u00f3n de las certezas a las que se aferrar\u00e1n duraderamente durante el nuevo tiempo hist\u00f3rico que vendr\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No ser\u00e1 una tarea f\u00e1cil y no existe ninguna garant\u00eda de \u00e9xito. Por si fuera poco, este interregno de reblandecimiento de las creencias dominantes dura poco, y muchas veces es m\u00e1s c\u00f3modo volver a entregar la elaboraci\u00f3n del horizonte social imaginado a los portadores de los grandes poderes econ\u00f3micos planetarios. En cambio, un horizonte propio, desde abajo y dirigido por las clases laboriosas requerir\u00e1 una gigantesca voluntad de poder democratizado, capacidad de articular diversidades y fragmentos que siempre caracterizan la subalternidad, producci\u00f3n com\u00fan de acuerdos tem\u00e1ticos y flexibles, desprendimiento para luchar por los dem\u00e1s, movilizaci\u00f3n para gobernar con la legalidad del voto y la legitimidad de las calles, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En definitiva, la ausencia de horizonte hist\u00f3rico dirigente es el inicio pat\u00e9tico de uno nuevo.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Notas<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[*] Una versi\u00f3n preliminar de este texto fue le\u00edda al momento de recibir el t\u00edtulo de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, el 14 de diciembre de 2020.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[1] Marx, C., \u00abLos debates sobre la libertad de prensa y la publicaci\u00f3n de los debates de la Dieta\u00bb, en Marx, C., Engels, F., Obras fundamentales, Tomo 1, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1982.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[2] McKinsey Global Institute, \u00abThe New Dynamics of Financial Globalization\u00bb, Agosto de 2017<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[3] IMF, World Economic Outlook, October 2020.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[4] Marx, C., \u00abEn torno a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel\u00bb, en Marx, C., Engels, F., Obras Fundamentales, Tomo 1, p\u00e1g. 491, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1982.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[5] V.W. Turner, El Proceso Ritual. Estructura y antiestructura, Editorial Altea, Taurus, Alfaguara, Espa\u00f1a 1988.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00c1lvaro Garc\u00eda Linera<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/01\/tiempo-historico-liminal\/\">Jacobin<\/a>, 5 de enero de 2021<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo liminal supone que el viejo horizonte predictivo con el que las personas organizaban, real e imaginariamente, la orientaci\u00f3n de sus vidas a mediano plazo ha colapsado, se ha extinguido&#8230; Al paralizarse el horizonte predictivo, no hay un ma\u00f1ana; no hay un destino al cual aferrarse para sortear la previsible aleatoriedad t\u00e1ctica de las cosas del mundo. <\/p>\n","protected":false},"author":615,"featured_media":84283,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5,6],"tags":[1185],"coauthors":[8864],"class_list":["post-84282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","category-politique","tag-crisis"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/615"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84282"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84282\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":84288,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84282\/revisions\/84288"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/84283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84282"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}