{"id":84177,"date":"2025-12-26T15:08:27","date_gmt":"2025-12-26T15:08:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=84177"},"modified":"2025-12-29T23:25:43","modified_gmt":"2025-12-29T23:25:43","slug":"84177","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/12\/26\/84177\/","title":{"rendered":"A\u00d1O NUEVO Y LOS DESEOS: <br><i>Ilusi\u00f3n de lo nuevo, semi\u00f3tica del reloj<\/i>"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese sentido que le damos al tiempo no se agota en la sucesi\u00f3n de segundos ni en la obediencia mec\u00e1nica a un calendario; es una construcci\u00f3n hist\u00f3rica, simb\u00f3lica y material que organiza la vida social, las expectativas y las promesas. El a\u00f1o nuevo significa tanto para tantas personas porque condensa, entre fen\u00f3menos m\u00faltiples, un umbral arbitrario pero poderoso, la ilusi\u00f3n de recomenzar, de limpiar cuentas con el pasado y de renegociar el v\u00ednculo entre lo que somos y lo que deseamos ser. Y es una l\u00ednea de fuga hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es que el mundo cambie de naturaleza cuando el calendario avanza un d\u00edgito, sino que cierta parte la conciencia cultural colectiva necesita marcas para narrarse a s\u00ed misma, para producir sentido donde la continuidad abruma. La dial\u00e9ctica de las manecillas expresa esa tensi\u00f3n, giran sin cesar, regresan al mismo punto, pero nunca son las mismas; se repiten y a la vez avanzan. Ley y propiedad de la materia que abruma con su inmensidad a no pocos empe\u00f1ados en controlarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ese movimiento incesante que nos inquieta oblig\u00e1ndonos a mirar hacia adelante, se cifra una pedagog\u00eda social del tiempo, no poco pretenciosa, que nos ilusiona creyendo que aprendemos a medirlo como algo externo, objetivo, exacto, mientras lo vivimos como experiencia interna, desigual, cargada de afectos y a veces angustias. El a\u00f1o nuevo funciona como un rito laico que ordena esa contradicci\u00f3n promete novedad en una estructura que se parece repetirse, ofrece cambio en un sistema de continuidad desbordante. Por eso los abrazos, los brindis y los prop\u00f3sitos no son gestos ingenuos, sino actos simb\u00f3licos que disputan el sentido del futuro frente a la inercia del presente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las manecillas, al marcar la medianoche, no solamente informan una hora, exhiben un pasaje, autorizan socialmente la esperanza, legitiman el deseo de que lo que no fue pueda ser. Sin embargo, esa esperanza convive con la disciplina del tiempo productivo, con el reloj que gobierna jornadas, salarios y rendimientos. El mismo instrumento que cron\u00f3metra la fiesta, regula la explotaci\u00f3n; la misma medici\u00f3n que celebra el comienzo ordena la obediencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ah\u00ed se revela la dial\u00e9ctica del tiempo que es vivido como liberaci\u00f3n y como mandato. El a\u00f1o nuevo magnifica esa ambig\u00fcedad porque concentra expectativas privadas y promesas p\u00fablicas, balances \u00edntimos y discursos oficiales. Se nos invita a pensar el futuro como una suma de voluntades individuales \u2014mejorar h\u00e1bitos, cumplir metas\u2014 mientras se ocultan las estructuras que condicionan esas posibilidades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, el calendario puede convertirse en una coartada, si no cambi\u00f3 la vida, se dice, falt\u00f3 empe\u00f1o; si no lleg\u00f3 la felicidad, no se insisti\u00f3 lo suficiente. Pero tambi\u00e9n puede ser una herramienta cr\u00edtica si se lo entiende como convenci\u00f3n hist\u00f3rica, como acuerdo que puede resignificarse. Cuando las manecillas giran, no dictan destino, se\u00f1alan una medida que la sociedad eligi\u00f3 y que la sociedad puede discutir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El a\u00f1o nuevo, entonces, vale porque abre una conversaci\u00f3n colectiva sobre el tiempo que queremos habitar. \u00bfSer\u00e1 un tiempo de repetici\u00f3n acelerada, donde cada ciclo reproduce las mismas desigualdades con nuevos disfraces, o un tiempo de transformaci\u00f3n, donde la memoria del pasado informe decisiones distintas? La emoci\u00f3n que despierta ese cambio de fecha no es solo nostalgia ni simple optimismo; es la percepci\u00f3n, a veces confusa, de que el tiempo es una arena de disputa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la mesa familiar, en la plaza, en el trabajo, se cruzan relatos, lo que se perdi\u00f3, lo que se espera, lo que se promete. La dial\u00e9ctica de las manecillas ense\u00f1a que no hay progreso sin conciencia del tiempo, ni novedad sin ruptura cr\u00edtica con lo dado. Celebrar el a\u00f1o nuevo puede ser un acto de consumo vac\u00edo o un gesto de reapropiaci\u00f3n del tiempo. Depende de si aceptamos el reloj como amo o lo asumimos como lenguaje. En ese borde ilusorio entre lo que termina y lo que empieza, la sociedad se mira al espejo del calendario y se pregunta, aunque sea por un instante, qu\u00e9 hace con su tiempo y qui\u00e9n decide su rumbo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez para La Pluma<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por<a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"> Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a>, 25 de diciembre de 2025<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las manecillas, al marcar la medianoche, no solamente informan una hora, exhiben un pasaje, autorizan socialmente la esperanza, legitiman el deseo de que lo que no fue pueda ser. Sin embargo, esa esperanza convive con la disciplina del tiempo productivo, con el reloj que gobierna jornadas, salarios y rendimientos. 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