{"id":83372,"date":"2025-11-08T09:03:32","date_gmt":"2025-11-08T09:03:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=83372"},"modified":"2025-11-08T10:44:05","modified_gmt":"2025-11-08T10:44:05","slug":"83372","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/11\/08\/83372\/","title":{"rendered":"Nuestra deuda con Armand Mattelart"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Armand_Mattelart\">Armand Mattelart (1936-2005)<\/a> es uno de esos investigadores que desbaratan las comodidades te\u00f3ricas y obligan a pensar la comunicaci\u00f3n, no como t\u00e9cnica ni como adorno cultural, sino como campo de lucha, como dispositivo de poder, como territorio de disputa por el sentido. Su trayectoria representa una s\u00edntesis ejemplar de lucidez hist\u00f3rica y capacidad de desnaturalizar las tramas ideol\u00f3gicas que sostienen el orden dominante. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">No permiti\u00f3 que la teor\u00eda se divorciara de la praxis ni que la cr\u00edtica se convirtiera en refugio acad\u00e9mico. Nuestra deuda con \u00e9l es enorme, no s\u00f3lo por sus textos, sino por el impulso emancipador que le dio a la cr\u00edtica de la comunicaci\u00f3n en toda Am\u00e9rica Latina y el mundo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-83384\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart5-300x228.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart5-300x228.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart5-768x583.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart5.png 840w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mattelart nos ense\u00f1\u00f3 que el sistema de comunicaci\u00f3n mundial no es neutro ni espont\u00e1neo, sino el resultado de una historia de acumulaci\u00f3n capitalista, de una organizaci\u00f3n material de los flujos simb\u00f3licos al servicio de la dominaci\u00f3n. Nos ense\u00f1\u00f3 que la comunicaci\u00f3n es una estructura que acompa\u00f1a, reproduce y legitima las relaciones de poder del capitalismo global. Desde sus primeros trabajos con Mich\u00e8le Mattelart, analizando la industria cultural y la ideolog\u00eda de los medios, hasta sus estudios sobre la geopol\u00edtica de la informaci\u00f3n, supo situar el problema comunicacional en el n\u00facleo mismo de la econom\u00eda pol\u00edtica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Si hoy hablamos de \u201ccolonialismo medi\u00e1tico\u201d, de \u201cimperialismo cultural\u201d, de \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica de la comunicaci\u00f3n\u201d o de \u201cecolog\u00eda de los flujos informativos\u201d, es porque Mattelart nos dio los instrumentos conceptuales para pensar estos procesos sin caer en la ingenuidad t\u00e9cnica ni en el fatalismo culturalista.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En <i><a title=\"Para leer al Pato Donald\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Para_leer_al_Pato_Donald\">Para leer al Pato Donald<\/a><\/i>,\u00a0 por ejemplo, desnud\u00f3 la ideolog\u00eda de la dominaci\u00f3n en la narrativa de los c\u00f3mics infantiles, mostrando c\u00f3mo se naturaliza el imperialismo y c\u00f3mo se inocula el modelo de consumo y sumisi\u00f3n. Pero su pensamiento no se detuvo ah\u00ed. Supo que el poder no s\u00f3lo se ejerce a trav\u00e9s de contenidos, sino mediante redes, infraestructuras, pol\u00edticas tecnol\u00f3gicas y estrategias globales. De ah\u00ed su paso al estudio de la mundializaci\u00f3n de las comunicaciones, donde comprendi\u00f3 la transformaci\u00f3n del capitalismo en su fase transnacional, informacional y digital.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mattelart comprendi\u00f3 como pocos la importancia de la historia. No cay\u00f3 en el mito del <em>\u201cnuevo mundo digital\u201d<\/em> ni en la fascinaci\u00f3n por la novedad tecnol\u00f3gica. Su pensamiento fue una advertencia constante contra el olvido hist\u00f3rico, una defensa del an\u00e1lisis geneal\u00f3gico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">En sus estudios sobre la formaci\u00f3n de las redes globales de comunicaci\u00f3n, rastre\u00f3 los or\u00edgenes coloniales del control informativo, desde las compa\u00f1\u00edas telegr\u00e1ficas imperiales del siglo XIX hasta las corporaciones digitales contempor\u00e1neas. Esa mirada larga \u2014dial\u00e9ctica y materialista\u2014 es la que necesitamos recuperar para no quedar atrapados en el fetichismo de los algoritmos o en la ideolog\u00eda del progreso tecnol\u00f3gico.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuestra deuda con Mattelart tambi\u00e9n es pol\u00edtica. Fue un intelectual que nunca separ\u00f3 la cr\u00edtica te\u00f3rica del compromiso con las luchas emancipadoras. En Chile, particip\u00f3 en la construcci\u00f3n del pensamiento comunicacional de la Unidad Popular, trabajando con Salvador Allende en la definici\u00f3n de pol\u00edticas de comunicaci\u00f3n soberanas, antimonop\u00f3licas y orientadas a la democratizaci\u00f3n del conocimiento. Aquella experiencia, truncada violentamente por el golpe de Estado de 1973, fue tambi\u00e9n un laboratorio de utop\u00edas comunicacionales.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-83385\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart3-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart3-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart3.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En tiempos de neoliberalismo y digitalizaci\u00f3n total, su pensamiento es br\u00fajula. Cuando el mundo parece rendido a los algoritmos y a las plataformas, cuando el capitalismo ha convertido la comunicaci\u00f3n en una extensi\u00f3n de la mercanc\u00eda y del control, las categor\u00edas de Mattelart recobran un valor incalculable. \u00c9l comprendi\u00f3 que la hegemon\u00eda se reconstruye continuamente mediante la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la colonizaci\u00f3n cultural. La red, la pantalla, el flujo y el dato son hoy los nuevos nombres del poder, y s\u00f3lo una lectura que combine econom\u00eda pol\u00edtica y semi\u00f3tica cr\u00edtica puede desactivarlos. Esa es una de sus herencias m\u00e1s valiosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Nuestra deuda es tambi\u00e9n metodol\u00f3gica. Mattelart ense\u00f1\u00f3 a pensar con complejidad, a no reducir los procesos de comunicaci\u00f3n a simples aparatos medi\u00e1ticos. Su m\u00e9todo articula historia, pol\u00edtica, econom\u00eda, ideolog\u00eda, semi\u00f3tica y cultura en una trama anal\u00edtica que no deja resquicio para la superficialidad.<\/em> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos mostr\u00f3 que la cr\u00edtica de la comunicaci\u00f3n requiere un pensamiento relacional, capaz de captar las din\u00e1micas entre infraestructura y superestructura, entre producci\u00f3n simb\u00f3lica y materialidad econ\u00f3mica. Su obra anticip\u00f3, con d\u00e9cadas de ventaja, las discusiones contempor\u00e1neas sobre vigilancia digital, biopol\u00edtica de los datos y extractivismo informacional.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-83386 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart-300x264.jpg\" alt=\"\" width=\"524\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart-300x264.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Mattelart.jpg 511w\" sizes=\"auto, (max-width: 524px) 100vw, 524px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El pensamiento de Mattelart no es una reliquia, es un arsenal te\u00f3rico para la acci\u00f3n. Nos da las herramientas para entender por qu\u00e9 las redes sociales no son espacios de libertad, sino nuevos dispositivos de captura ideol\u00f3gica; por qu\u00e9 la concentraci\u00f3n medi\u00e1tica no es un accidente de mercado, sino una necesidad estructural del capital; por qu\u00e9 la batalla por la comunicaci\u00f3n es, en \u00faltima instancia, una batalla por el sentido, por la conciencia, por la posibilidad misma de emancipaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Recuperar a Mattelart significa reconstruir una praxis cr\u00edtica que nos permita intervenir en la guerra comunicacional global sin caer en la trampa de la impotencia o la fascinaci\u00f3n. La deuda que tenemos con \u00e9l no puede saldarse con homenajes ni citas. Debe saldarse continuando su obra, radicaliz\u00e1ndola, poni\u00e9ndola al servicio de las luchas concretas de los pueblos. Porque, como \u00e9l mismo insist\u00eda, la comunicaci\u00f3n no es un campo aut\u00f3nomo, sino un terreno estrat\u00e9gico en la lucha de clases.<\/em> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">All\u00ed se decide qui\u00e9n define la realidad, qui\u00e9n habla y qui\u00e9n calla, qui\u00e9n educa y qui\u00e9n se somete, qui\u00e9n recuerda y qui\u00e9n olvida. El legado de Mattelart nos llama a pensar una comunicaci\u00f3n liberadora, solidaria, dial\u00e9ctica, capaz de romper la l\u00f3gica mercantil y abrir paso a nuevas formas de convivencia humana.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-83387\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart1-206x300.jpg\" alt=\"\" width=\"563\" height=\"820\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart1-206x300.jpg 206w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart1-702x1024.jpg 702w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart1.jpg 1028w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-83388 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart2-249x300.jpg\" alt=\"\" width=\"568\" height=\"684\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart2-249x300.jpg 249w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart2-849x1024.jpg 849w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Libro-Mattelart2.jpg 1022w\" sizes=\"auto, (max-width: 568px) 100vw, 568px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Por eso, cuando decimos que le debemos mucho a Armand Mattelart, no s\u00f3lo es gratitud intelectual, sino de una responsabilidad hist\u00f3rica. Nos toca continuar la tarea de descolonizar los imaginarios, desmontar las industrias del enga\u00f1o y construir una teor\u00eda cr\u00edtica de la comunicaci\u00f3n a la altura de nuestro tiempo.<\/em> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos toca convertir la deuda en praxis, la admiraci\u00f3n en transformaci\u00f3n, la memoria en lucha. Porque, en \u00faltima instancia, pensar con Mattelart es aprender a leer el mundo para cambiarlo. Y esa, acaso, sea la forma m\u00e1s alta de saldar nuestra deuda con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Vladimiro Ariel Dorfman Zelicovich<\/b> (<a title=\"Buenos Aires\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Buenos_Aires\">Buenos Aires<\/a>; 6 de mayo de 1942), m\u00e1s conocido como <b>Ariel Dorfman<\/b>, es un <a title=\"Escritor\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Escritor\">escritor<\/a> y activista de los <a title=\"Derechos humanos\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Derechos_humanos\">derechos humanos<\/a> <a class=\"mw-redirect\" title=\"Argentino\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Argentino\">argentino<\/a>&#8211;<a title=\"Chile\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Chile\">chileno<\/a>&#8211;<a title=\"Estados Unidos\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Estados_Unidos\">estadounidense<\/a>. <sup id=\"cite_ref-1\" class=\"mw-references reference separada\"><\/sup>Ha ense\u00f1ado literatura iberoamericana en las universidades <a title=\"Universidad de Chile\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_de_Chile\">de Chile<\/a>, en la <a title=\"Universidad de \u00c1msterdam\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_de_%C3%81msterdam\">de \u00c1msterdam<\/a>, en <a class=\"mw-redirect\" title=\"La Sorbona\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_Sorbona\">La Sorbona<\/a> (Par\u00eds IV), en la <a class=\"mw-redirect\" title=\"Universidad de California, Berkeley\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_de_California,_Berkeley\">de California, Berkeley<\/a> y en la <a title=\"Universidad de Maryland\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_de_Maryland\">de Maryland<\/a>. Desde 1985, es profesor de Estudios latinoamericanos en la <a class=\"mw-redirect\" title=\"Universidad de Duke\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_de_Duke\">Universidad de Duke<\/a> e investigador en otras casas de estudio de <a title=\"Estados Unidos\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Estados_Unidos\">Estados Unidos<\/a>.<\/span><\/em><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/noticia\/2025\/11\/07\/opinion\/la-deuda-con-armand-mattelart\">La Jornada, M\u00e9xico<\/a>\/<a href=\"https:\/\/cronicon.net\/wp\/la-deuda-con-armand-mattelart\/\">Cronic\u00f3n<\/a>, 7 de noviembre de 2025<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Para leer al Pato Donald, por ejemplo, desnud\u00f3 la ideolog\u00eda de la dominaci\u00f3n en la narrativa de los c\u00f3mics infantiles, mostrando c\u00f3mo se naturaliza el imperialismo y c\u00f3mo se inocula el modelo de consumo y sumisi\u00f3n&#8230; Comprendi\u00f3 como pocos la importancia de la historia. No cay\u00f3 en el mito del \u201cnuevo mundo digital\u201d ni en la fascinaci\u00f3n por la novedad tecnol\u00f3gica. 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