{"id":79525,"date":"2025-06-04T18:58:51","date_gmt":"2025-06-04T18:58:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=79525"},"modified":"2025-06-04T21:01:12","modified_gmt":"2025-06-04T21:01:12","slug":"79525","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/06\/04\/79525\/","title":{"rendered":"Un fantasmal bailar\u00edn de tango <br> (El Vasquito sali\u00f3 de un conventillo porte\u00f1o y se desparram\u00f3 por el mundo)"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debe ser un goce, una especie de felicidad celestial, si es que esta existe, la de tener \u201cduende en los pies\u201d. Y m\u00e1s, por ejemplo, en ciertos bailes, como el de tango, que dice el desgastado lugar com\u00fan que \u201ces un pensamiento triste que se baila\u201d (sentencia de Disc\u00e9polo). Yo, que para el f\u00fatbol de potrero y calle de barrio, era un buen gambeteador, no tuve para el caso del baile, de sal\u00f3n ni de discoteca ni nada, gracia en los pies. Me parec\u00eda, eso s\u00ed, un espect\u00e1culo cuando, en cualquier casa de la cuadra, ve\u00eda c\u00f3mo algunos tiradores de paso recalcaban el comp\u00e1s y parec\u00edan montar una fiesta deliciosa sobre la baldosa o el cemento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace a\u00f1os, en una milonga en Almagro, un barrio porte\u00f1o que alguien catalog\u00f3 como \u201cbizarro\u201d, me mantuve de espectador porque el <em>got\u00e1n<\/em>, que tanto me gusta en sus m\u00fasicas, armon\u00edas, letras, en su poes\u00eda, nada que lo aprend\u00ed a bailar. Y as\u00ed pas\u00f3 en otras milongas a las que me invitaron para que supiera qu\u00e9 era esa manera de atracci\u00f3n casi fatal de pasear los pies, conducir la dama, estar como en una nube, o tal vez, como se dice, en un apartado del para\u00edso, si es que existe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que decirlo. Tambi\u00e9n hace tiempos, por all\u00e1 en 1993, vi por primera vez a Juan Carlos Copes y Mar\u00eda Nieves (la \u201cotra mitad perfecta\u201d), me parece recordar que fue en Casablanca, tras de lo cual uno queda viendo estrellitas y afirm\u00e1ndose para s\u00ed de todo lo que pudo haberse ganado si la providencia (insisto, si es que existe) nos hubiera dotado de \u201cduende\u201d, de \u201c\u00e1ngel\u201d en los pies. Qu\u00e9 desborde de sentimiento, de comunicaci\u00f3n, de arte entre los cuerpos, de festividad en las piernas, de gracia, s\u00ed, de eso que no abunda, y entonces siempre me dije que ya era muy tarde para aprender una destreza para la cual no se naci\u00f3 dotado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por supuesto, en el flamenco, en la salsa, en el mambo, en fin, en tantos bailes populares, de los que de algunos de ellos dio muestras fant\u00e1sticas y de salero y sabor el gran Cantinflas, hay unas demostraciones felices de lo que es la danza. Pero, me parece, que en el tango (aunque me han dicho por ah\u00ed que el tango no se baila, se medita) hay una revelaci\u00f3n, se va m\u00e1s all\u00e1 del ensue\u00f1o, y se pasea el cuerpo, los cuerpos, por el infierno, el purgatorio y el para\u00edso, que todos estos tres estados dantescos tienen su donaire.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No s\u00e9 d\u00f3nde expuse una especie de hip\u00f3tesis psicol\u00f3gica, \u00bfo ser\u00e1 psicoanal\u00edtica?, acerca de por qu\u00e9 mis pies y piernas y cuerpo en general no estaban dotados para una est\u00e9tica del baile, no hab\u00eda picante, ni pimienta, ni otros sabores ni especias, porque todo lo ten\u00eda mi padre, que era un bailar\u00edn al estilo Cantinflas, unas veces, o como Resortes o Tin Tan, o como alg\u00fan Vald\u00e9s cubano, con todo su aire Caribe, que le hac\u00edan rueda en los lugares de fiesta, y despu\u00e9s de verlo en mi infancia en esas faenas, me dej\u00f3 sin m\u00e1s que hacer con los pies, fuera de jugar al f\u00fatbol en canchas de Bello, casi todas con quebrada al lado.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-79529\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Casimiro-Ain-300x238.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Casimiro-Ain-300x238.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Casimiro-Ain.png 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y toda esta parafernalia preliminar para decir que alguien me envi\u00f3 por WhatsApp una breve historia de un bailar\u00edn argentino, legendario, con un nombre de pila muy original, Casimiro A\u00edn, llamado despu\u00e9s, en sus d\u00edas de gloria, El Vasquito (tambi\u00e9n le dec\u00edan El Lecherito). De ni\u00f1o, era vendedor de leche en una carretilla y, mientras la conduc\u00eda por calles y caminos de su barrio Monserrat, en el que viv\u00eda en un conventillo, iba haciendo fintas, quiebres y ochos sobre el adoquinado. Bailaba hasta dormido, dec\u00edan sus parientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los de un circo, que lo vieron bailar en la calle, solo, frente a la carpa, quedaron alucinados y lo contrataron para un n\u00famero de \u201cpantomima acu\u00e1tica\u201d, que el p\u00fablico no aprob\u00f3, pero cuando, quiz\u00e1 pensando c\u00f3mo reivindicarse, se puso a \u201cbailar tango con su sombra\u201d, los espectadores cayeron a sus pies y lo adoraron como una deidad del espect\u00e1culo. Y el mundo desde entonces le fue quedando chiquito, y se fue, primero, a Par\u00eds, donde el tango ya era una revoluci\u00f3n, un frenes\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era una estrella en la Ciudad de la Luz, y de ah\u00ed se reg\u00f3 por otras partes de Europa, y supieron de sus dotes, de sus maneras \u00fanicas de bailar el got\u00e1n, esa danza que todav\u00eda era mirada de reojo por la censura. Sus pies, su cuerpo, sus originarias figuras de \u201ccorte y quebrada\u201d hablaban una lengua universal, entendible por todos. En 1928, El Vasquito fue invitado a Alemania para participar en una pel\u00edcula (todav\u00eda cine mudo): Abwege, con Brigitte Helm (actriz que un a\u00f1o antes particip\u00f3 en Metr\u00f3polis, de Fritz Lang), Hertha von Walther y Jack Trevor, entre otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Casimiro aparece a partir del minuto treinta y uno, en un club y, con su pareja Edith Peggy, realiza una danza maravillosa, que enloquece y enardece a los asistentes. Recordemos que, desde un principio, el tango estuvo bajo la \u00f3ptica de la censura. Y solo cuando Par\u00eds le dio su visto bueno, se volvi\u00f3 universal, y en Argentina, en particular en Buenos Aires, las \u00e9lites, tan esnobistas, lo aceptaron y se postraron ante el tango y sus avatares.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_79530\" aria-describedby=\"caption-attachment-79530\" style=\"width: 432px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-79530\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/El-vasco-Casimiro-Ain-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"432\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/El-vasco-Casimiro-Ain-216x300.jpg 216w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/El-vasco-Casimiro-Ain-737x1024.jpg 737w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/El-vasco-Casimiro-Ain-768x1067.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/El-vasco-Casimiro-Ain.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 432px) 100vw, 432px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-79530\" class=\"wp-caption-text\">El legendario bailar\u00edn de tango Casimiro A\u00edn, El Vasquito.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se sabe si es una leyenda urbana, popular, lo que voy a narrar sobre El Vasquito y su baile fenomenal. Se cuenta que el papa P\u00edo XI, ante tanta bulla en Europa con el tango, y el tira y afloje de que era inmoral y censurable, quer\u00eda verlo en vivo. El Vaticano prepar\u00f3 el escenario. Y all\u00ed, con su santidad bien acomodada, El Vasquito y su compa\u00f1era Mar\u00eda Scotto bailaron una versi\u00f3n del <em>Avemar\u00eda <\/em>en ritmo de tango (pudo ser m\u00e1s bien <em>Ave Mar\u00eda<\/em>, de Francisco y Juan Canaro). El pont\u00edfice qued\u00f3 anonadado y, tras un silencio de suspenso y expectaci\u00f3n, dio una bendici\u00f3n y sali\u00f3. El tango pod\u00eda entrar al cielo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Vasquito, tal vez hoy olvidado, se pase\u00f3 por el mundo y bail\u00f3 ante reyes, pr\u00edncipes, papas, empresarios, y seguro en cada salida recordaba el adoqu\u00edn de su barriada, la carretica lechera y su baile con su fantasmal sombra. Al final de sus d\u00edas lo asedi\u00f3 la desgracia, porque, debido a una gangrena, le amputaron una pierna. Tragedia inconmensurable para un bailar\u00edn. El Lecherito ten\u00eda duende en sus pies y la iluminada gracia que solo se concede a los elegidos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_79531\" aria-describedby=\"caption-attachment-79531\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-79531\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Tango-imagen-5-300x300.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Tango-imagen-5-300x300.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Tango-imagen-5-150x150.png 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Tango-imagen-5-768x768.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Tango-imagen-5.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-79531\" class=\"wp-caption-text\">Tango, \u00abun pensamiento triste que se baila\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinaldo Spitaletta\u00a0<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente:\u00a0 <a href=\"https:\/\/reinaldospitaletta.wordpress.com\/2025\/06\/03\/un-fantasmal-bailarin-de-tango\/\">Blog Reinaldo Spitaletta<\/a> , <strong>Escrito en Medell\u00edn, con tarde soleada, <\/strong><strong>el <\/strong>3 de junio de 2025<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por<a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"> Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vasquito, tal vez hoy olvidado, se pase\u00f3 por el mundo y bail\u00f3 ante reyes, pr\u00edncipes, papas, empresarios, y seguro en cada salida recordaba el adoqu\u00edn de su barriada, la carretica lechera y su baile con su fantasmal sombra. 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