{"id":77914,"date":"2025-04-17T12:41:24","date_gmt":"2025-04-17T12:41:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=77914"},"modified":"2025-04-17T18:34:16","modified_gmt":"2025-04-17T18:34:16","slug":"77914","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/04\/17\/77914\/","title":{"rendered":"Once a\u00f1os de soledad por la muerte de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El argentino que se hizo querer por todos: palabras de Gabo a Julio Cort\u00e1zar<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fui a Praga por \u00faltima vez hace unos quince a\u00f1os con Carlos Fuentes y Julio Cort\u00e1zar. Viaj\u00e1bamos en tren desde Par\u00eds porque los tres \u00e9ramos solidarios en nuestro miedo al avi\u00f3n y hab\u00edamos hablado de todo mientras atraves\u00e1bamos la noche dividida de las Alemanias, sus oc\u00e9anos de remolacha, sus inmensas f\u00e1bricas de todo, sus estragos de guerras atroces y amores desaforados. A la hora de dormir a Carlos Fuentes se le ocurri\u00f3 preguntarle a Cort\u00e1zar c\u00f3mo y en qu\u00e9 momento y por iniciativa de qui\u00e9n se hab\u00eda introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretend\u00eda conocer nada m\u00e1s que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una c\u00e1tedra deslumbrante que se prolong\u00f3 hasta el amanecer entre enormes vasos de cerveza y salchichas de perro con papas heladas. Cort\u00e1zar, que sab\u00eda medir muy bien sus palabras, nos hizo una recomposici\u00f3n hist\u00f3rica y est\u00e9tica con una versaci\u00f3n y una sencillez apenas cre\u00edbles, que culmin\u00f3 con las primeras luces en una apolog\u00eda hom\u00e9rica de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Thelonious_Monk\">Thelonius Monk<\/a>. No s\u00f3lo hablaba con una profunda voz de \u00f3rganos de erres arrastradas, sino tambi\u00e9n con sus manos de huesos grandes como no recuerdo otras m\u00e1s expresivas. Ni Carlos Fuentes ni yo olvidar\u00edamos jam\u00e1s el asombro de aquella noche irrepetible.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_77918\" aria-describedby=\"caption-attachment-77918\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-77918\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-300x200.jpeg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-768x512.jpeg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-435x290.jpeg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-150x100.jpeg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes-370x247.jpeg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Garcia-Marquez-Cortazar-and-Fuentes.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-77918\" class=\"wp-caption-text\">Los hombres de El \u00abBoom\u00bb: Garc\u00eda M\u00e1rquez, Cort\u00e1zar y Fuentes<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Doce a\u00f1os despu\u00e9s, vi a Julio Cort\u00e1zar enfrentado a una muchedumbre en un parque de Managua, sin m\u00e1s armas que su voz hermosa y un cuento suyo de los m\u00e1s dif\u00edciles: <a href=\"https:\/\/www.literatura.us\/cortazar\/quilla.html\">\u201cLa noche de Mantequilla N\u00e1poles\u201d<\/a>. Es la historia de un boxeador en desgracia contada por \u00e9l mismo en lunfardo, el dialecto de los bajos fondos de Buenos Aires cuya comprensi\u00f3n nos estar\u00eda vedada por completo al resto de los mortales si no la hubi\u00e9ramos vislumbrado a trav\u00e9s de tangos malevos. Sin embargo, fue ese el cuento que el propio Cort\u00e1zar escogi\u00f3 para leerlo en una tarima frente a la muchedumbre en un vasto jard\u00edn iluminado, entre la cual hab\u00eda de todo, desde poetas consagrados y alba\u00f1iles cesantes hasta comandantes de la revoluci\u00f3n y sus contrarios. Fue otra experiencia deslumbrante. Aunque en rigor no era f\u00e1cil seguir el sentido del relato, a\u00fan para los m\u00e1s entrenados en la jerga lunfarda, uno sent\u00eda y le dol\u00edan los golpes que recib\u00eda Mantequilla N\u00e1poles en la soledad del cuadril\u00e1tero, y daban ganas de llorar por sus ilusiones y su miseria pues Cort\u00e1zar hab\u00eda logrado una comunicaci\u00f3n tan entra\u00f1able con su auditorio, que ya no le importaba a nadie lo que quer\u00edan decir o no decir las palabras sino que la muchedumbre sentada en la hierba parec\u00eda levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parec\u00eda de este mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estos dos recuerdos de Cort\u00e1zar que tanto me apretaron me parecen tambi\u00e9n los que mejor lo defin\u00edan. Eran los dos extremos de su personalidad. En privado como en el tren de Praga lograba seducir por su elocuencia, por su erudici\u00f3n \u00e1rida, por su memoria milim\u00e9trica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de \u00e9l un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En p\u00fablico, a pesar de su reticencia a convertirse en un espect\u00e1culo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que ten\u00eda algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierna y extra\u00f1a. En ambos casos fue el ser humano m\u00e1s impresionante que he tenido la suerte de conocer.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_77919\" aria-describedby=\"caption-attachment-77919\" style=\"width: 833px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-77919\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Capture-decran-el-argentino-que-se-hizo-queres-por-todos-Destacada-300x125.png\" alt=\"\" width=\"833\" height=\"347\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Capture-decran-el-argentino-que-se-hizo-queres-por-todos-Destacada-300x125.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Capture-decran-el-argentino-que-se-hizo-queres-por-todos-Destacada-1024x427.png 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Capture-decran-el-argentino-que-se-hizo-queres-por-todos-Destacada-768x320.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Capture-decran-el-argentino-que-se-hizo-queres-por-todos-Destacada.png 1074w\" sizes=\"auto, (max-width: 833px) 100vw, 833px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-77919\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/centrogabo.org\/gabo\/gabo-habla\/el-argentino-que-se-hizo-querer-por-todos-palabras-de-gabo-julio-cortazar\">El argentino que se hizo querer por todos: palabras de Gabo a Julio Cort\u00e1zar<\/a> Discurso pronunciado por Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en Ciudad de M\u00e9xico, M\u00e9xico, el 12 de febrero de 1994 en el Palacio de Bellas Artes durante la conmemoraci\u00f3n de los diez a\u00f1os de la muerte de Julio Cort\u00e1zar. Cr\u00e9ditos Foto \u00e1lbum familiar de Mercedes Barcha<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde el primer momento, a fines del oto\u00f1o triste de 1956, en un caf\u00e9 de Par\u00eds con nombre ingl\u00e9s, adonde \u00e9l sol\u00eda ir de vez en cuando a escribir en una mesa del rinc\u00f3n, como Jean-Paul Sartre lo hac\u00eda a trescientos metros de all\u00ed, en un cuaderno de escolar y con una pluma fuente de tinta leg\u00edtima que manchaba los dedos. Yo hab\u00eda le\u00eddo\u00a0<i>Bestiario<\/i>, su primer libro de cuentos, en un hotel de lance de Barranquilla donde dorm\u00eda por un peso con cincuenta centavos entre los peloteros mal pagados y putas felices, y desde la primera p\u00e1gina me di cuenta de que Julio era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande. Alguien me dijo en Par\u00eds que \u00e9l escrib\u00eda en el caf\u00e9\u00a0<i>Old Navy<\/i>, del boulevard Saint Germain, y all\u00ed lo esper\u00e9 varias semanas, hasta que lo vi entrar como una aparici\u00f3n. Era el hombre m\u00e1s alto que se pod\u00eda imaginar con una cara de ni\u00f1o perverso dentro de un interminable abrigo negro que m\u00e1s bien parec\u00eda la sotana de un viudo, y ten\u00eda los ojos muy separados como los de un novillo y tan oblicuos y di\u00e1fanos que habr\u00edan podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-77924 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Julio-Cortazar-cafe-Old-Navy-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"547\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Julio-Cortazar-cafe-Old-Navy-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Julio-Cortazar-cafe-Old-Navy.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00f1os despu\u00e9s, cuando ya \u00e9ramos amigos, cre\u00ed volver a verlo como lo vi aquel d\u00eda, pues me parece que se recre\u00f3 a s\u00ed mismo en uno de sus cuentos mejor acabados \u2013 \u201cEl otro cielo\u201d -, en el personaje de un latinoamericano sin nombre que asist\u00eda de puro curioso a las ejecuciones en la guillotina. Como si lo hubiera hecho frente a un espejo, Cort\u00e1zar lo describi\u00f3 as\u00ed: \u00abTen\u00eda una expresi\u00f3n distante y a la vez curiosamente fija, la cara de alguien que se ha inmovilizado en un momento de su sue\u00f1o y reh\u00fasa dar el paso que lo devolver\u00e1 a la vigilia.\u00bb. Su personaje andaba envuelto en una hopalanda negra y larga, como el abrigo del propio Cort\u00e1zar cuando lo vi por primera vez, pero el narrador no se atrevi\u00f3 a acerc\u00e1rsele para preguntarle su origen, por temor a la fr\u00eda c\u00f3lera con que \u00e9l mismo hubiera recibido una interpelaci\u00f3n semejante. Lo raro es que yo tampoco me hab\u00eda atrevido a acercarme a Cort\u00e1zar aquella tarde del\u00a0<i>Old Navy<\/i>, y por el mismo temor. Lo vi escribir durante m\u00e1s de una hora, sin una pausa para pensar, sin tomar nada m\u00e1s que medio vaso de agua mineral, hasta que empez\u00f3 a oscurecer en la calle y guard\u00f3 la pluma en el bolsillo y sali\u00f3 con el cuaderno debajo del brazo como el escolar m\u00e1s alto y m\u00e1s flaco del mundo. En las muchas veces que nos vimos a\u00f1os despu\u00e9s, lo \u00fanico que hab\u00eda cambiado en \u00e9l era la barba densa y oscura, pues hasta hace apenas dos semanas parec\u00eda cierta la leyenda de que era inmortal, porque nunca hab\u00eda dejado de crecer y se mantuvo siempre en la misma edad con la que hab\u00eda nacido. Nunca me atrev\u00ed a preguntarle si era verdad, como tampoco le cont\u00e9 que en el oto\u00f1o triste de 1956 lo hab\u00eda visto sin atreverme a decirle nada en su rinc\u00f3n del\u00a0<i>Old Navy<\/i>, y s\u00e9 que dondequiera que est\u00e9 ahora estar\u00e1 ment\u00e1ndome la madre por mi timidez.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_77923\" aria-describedby=\"caption-attachment-77923\" style=\"width: 623px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-77923\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Gabriel-Garcia-PMarquez2-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Gabriel-Garcia-PMarquez2-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Gabriel-Garcia-PMarquez2.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-77923\" class=\"wp-caption-text\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, caf\u00e9\u00a0Old Navy, Par\u00eds<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los \u00eddolos infunden respeto, admiraci\u00f3n, cari\u00f1o y, por supuesto grandes envidias. Cort\u00e1zar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba adem\u00e1s otro menos frecuente: la devoci\u00f3n. Fue, tal vez sin propon\u00e9rselo, el argentino que se hizo querer de todo el mundo. Sin embargo, me atrevo a pensar que si los muertos se mueren Cort\u00e1zar debe estar muriendo otra vez de verg\u00fcenza por la consternaci\u00f3n mundial que ha causado su muerte. Nadie le tem\u00eda m\u00e1s que \u00e9l, ni en la vida real ni en los libros, a los honores p\u00f3stumos y a los fastos funerarios. M\u00e1s a\u00fan: siempre pens\u00e9 que la muerte misma le parec\u00eda indecente. En alguna parte de\u00a0<i>La vuelta al d\u00eda en ochenta mundos,<\/i> un grupo de amigos no puede soportar la risa ante la evidencia de que un amigo com\u00fan ha incurrido en la ridiculez de morirse. Por eso, porque lo conoc\u00ed y lo quise tanto, me resisto a participar en los lamentos y eleg\u00edas por Julio Cort\u00e1zar. Prefiero seguir pensando en \u00e9l como sin duda \u00e9l lo quer\u00eda, con el j\u00fabilo inmenso de que haya existido, con la alegr\u00eda entra\u00f1able de haberlo conocido y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa, pero tan bella e indestructible como su recuerdo.<\/span><\/p>\n<h2 class=\"article-meta clearfix\"><span class=\"byline\"><i class=\"fa fa-user\" aria-hidden=\"true\"><\/i><span class=\"author vcard\"><a class=\"url fn n\" href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/author\/gabriel-garcia-marquez\/\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/span><\/a><\/span><\/span><i class=\"fa fa-clock-o\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Fuente<\/strong>:\u00a0<i>Casa de las Am\u00e9ricas<\/i>, Edici\u00f3n dedicada a Julio Cort\u00e1zar, La Habana, 1984. 1\u00b0 edici\u00f3n en Buenos Aires: Nuestra Am\u00e9rica, 2004, p\u00e1gs. 22-24<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Efemeride literaria: un d\u00eda como hoy muri\u00f3 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (Aracataca, Colombia, 6 de marzo de 1927 &#8211; M\u00e9xico, 17 de abril de 2014), escritor, guionista y periodista colombiano, condecorado con el Premio Nobel de Literatura en 1982. Junto a Julio Cort\u00e1zar y Carlos Fuentes fue una de las figuras centrales del llamado boom latinoamericano y uno de los exponentes m\u00e1ximos del realismo m\u00e1gico, siendo \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb la manifestaci\u00f3n cumbre de dicha corriente.<\/p>\n","protected":false},"author":215,"featured_media":77922,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[8,5],"tags":[29462,29463,29464,14566,29466,9024],"coauthors":[1797],"class_list":["post-77914","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-editoriales-y-opiniones","tag-carlos-fuentes","tag-catedra-latinoamericana-julio-cortazar","tag-efemeride-literaria","tag-gabriel-garcia-marquez","tag-garbiel-garcia-marquez","tag-julio-cortazar"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77914","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/215"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77914"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77914\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":77928,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77914\/revisions\/77928"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/77922"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77914"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77914"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77914"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=77914"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}