{"id":76240,"date":"2025-02-18T15:46:59","date_gmt":"2025-02-18T15:46:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=76240"},"modified":"2025-02-19T19:28:46","modified_gmt":"2025-02-19T19:28:46","slug":"76240","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2025\/02\/18\/76240\/","title":{"rendered":"El reformismo que no reforma: Petro y la tragicomedia del poder"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El gobierno de Petro no se define por los hechos, sino por la escenograf\u00eda; no por las reformas, sino por las narrativas que ocultan sus fracasos.<\/span><\/p>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\">El tiro por la culata<\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Marshall McLuhan escribi\u00f3 que <i>el medio es el mensaje<\/i>, es decir, que la forma de la comunicaci\u00f3n es el mensaje mismo. La pol\u00edtica moderna ha convertido la escenificaci\u00f3n del poder en un fin en s\u00ed mismo, como si gobernar pudiera reducirse a una coreograf\u00eda medi\u00e1tica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bajo esta l\u00f3gica, Gustavo Petro transform\u00f3 su Consejo de ministros en un espect\u00e1culo transmitido en vivo: un acto cuidadosamente dise\u00f1ado para proyectar autoridad y control. En una <i>mise en sc\u00e8ne<\/i> calculada, el presidente, con tono severo y gesto adusto, reprendi\u00f3 a su gabinete por el incumplimiento de los compromisos de gobierno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero cuando el teatro pol\u00edtico tiene un guion defectuoso, la puesta en escena se convierte en una parodia de s\u00ed misma. Lo que deb\u00eda ser una demostraci\u00f3n de capacidad acab\u00f3 por revelar las fisuras internas de su administraci\u00f3n y la contradicci\u00f3n \u00e9tica que la atraviesa.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El mensaje detr\u00e1s del espect\u00e1culo<\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Detr\u00e1s de la pompa y el artificio de la transmisi\u00f3n, el mensaje subyacente fue m\u00e1s elocuente que el discurso mismo: un presidente atrapado en su propio relato anticorrupci\u00f3n, intentando sostener una narrativa de pureza que choca de frente con sus decisiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La tensi\u00f3n entre el Petro que denunci\u00f3 las pr\u00e1cticas clientelistas y el Petro que nombra a Armando Benedetti \u2014un personaje acusado de corrupci\u00f3n, violencia de g\u00e9nero y politiquer\u00eda\u2014no puede resolverse con un acto teatral, casi tragic\u00f3mico, por m\u00e1s pulida que sea su escenificaci\u00f3n. No se trata tan solo de un desliz administrativo o de una estrategia de supervivencia pol\u00edtica, sino de la descomposici\u00f3n paulatina de un discurso que, en su insistencia por proyectar una imagen de ruptura con el pasado, acaba desprovisto de contenido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta representaci\u00f3n, los personajes por un momento parecieron desafiar el guion, pero pronto se convirtieron en prisioneros de sus propias contradicciones. Francia M\u00e1rquez y Susana Muhamad hicieron el adem\u00e1n de la dignidad, la pantomima de la resistencia, pero no pasaron de una ligera incomodidad verbal. La primera expres\u00f3 su descontento con la llegada de Benedetti; la segunda intent\u00f3 sostener una postura cr\u00edtica. Sin embargo, al final, ambas permanecieron en la mesa, atrapadas en la paradoja de su propia moralidad: su incomodidad era leg\u00edtima, pero no suficiente para alterar el orden de la obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como personajes de un drama de Ibsen, se enfrentaban a la contradicci\u00f3n entre \u00e9tica y conveniencia, pero, a diferencia de Nora Helmer en <i>Casa de mu\u00f1ecas<\/i>, ninguna se levant\u00f3 y se fue. La puerta no se cerr\u00f3 de un portazo; simplemente qued\u00f3 entreabierta, lo justo para que su incomodidad fuera visible, pero sin consecuencias reales. La dignidad, cuando no est\u00e1 respaldada por la acci\u00f3n, se convierte en un gesto vac\u00edo. Y en esta escena, el poder no tuvo que imponer su l\u00f3gica: bast\u00f3 con esperar a que la inercia hiciera su trabajo.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">La sumisi\u00f3n como principio de poder<\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gustavo Bol\u00edvar, en cambio, renunci\u00f3 incluso a la pretensi\u00f3n de la dignidad. Con su teatralidad habitual, oscil\u00f3 entre la incomodidad y la devoci\u00f3n, hasta coronar su intervenci\u00f3n con una frase que pasar\u00e1 a la antolog\u00eda de la pol\u00edtica sentimental: <i>Yo lo amo<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La imagen de Bol\u00edvar declarando su amor por el presidente, despu\u00e9s de haber sido amonestado en p\u00fablico, encarna con precisi\u00f3n casi literaria la esencia del poder en su estado m\u00e1s puro: la capacidad de inspirar devoci\u00f3n incluso en medio de la decepci\u00f3n. El episodio, que podr\u00eda haber sido un momento de ruptura o al menos de cr\u00edtica, termin\u00f3 convertido en una escena de sumisi\u00f3n absoluta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bol\u00edvar no fue el \u00fanico sometido a la pedagog\u00eda de la reprimenda presidencial. Como en una extra\u00f1a farsa en la que el gabinete hab\u00eda sido degradado a la condici\u00f3n de un jard\u00edn infantil, Petro reprendi\u00f3 al ministro de Educaci\u00f3n como si de un estudiante torpe se tratara. El tono de desaprobaci\u00f3n, el gesto severo, la pausa dram\u00e1tica antes del rega\u00f1o: la escena tuvo todos los elementos del escarmiento p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno no pod\u00eda evitar preguntarse si aquello era realmente un Consejo de ministros o una jornada de disciplina escolar, donde los ministros y ministras, en vez de presentar balances de gesti\u00f3n, deb\u00edan demostrar obediencia y recibir rega\u00f1os con la mirada baja. Porque, al final, la escena se reduc\u00eda a eso: Petro, desde su c\u00e1tedra improvisada, disciplinando a sus ministros como si el problema del gobierno no fuera la ejecuci\u00f3n de las promesas, sino la indisciplina de los s\u00fabditos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_76255\" aria-describedby=\"caption-attachment-76255\" style=\"width: 613px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-76255\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2-300x141.png\" alt=\"\" width=\"613\" height=\"288\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2-300x141.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2-1024x481.png 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2-768x361.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2-895x420.png 895w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Consejo-ministros2.png 1170w\" sizes=\"auto, (max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-76255\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Youtube: Gustavo Petro<\/figcaption><\/figure>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>El buf\u00f3n y Maquiavelo de la corte petrista\u00a0<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la tragicomedia no termin\u00f3 ah\u00ed. Laura Sarabia regres\u00f3 al gobierno con el aura de un cardenal Richelieu redivivo, mientras Armando Benedetti, cuya capacidad de supervivencia pol\u00edtica desaf\u00eda cualquier l\u00f3gica institucional, consolid\u00f3 su rol de estratega y eterno n\u00e1ufrago que siempre encuentra un nuevo barco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Benedetti es un personaje que parece escapado de una s\u00e1tira de la corte de Luis XIV: una mezcla improbable entre Maquiavelo y un buf\u00f3n, capaz de manejar los hilos del poder con astucia, pero tambi\u00e9n de provocar un desconcierto casi c\u00f3mico. No es un arquitecto del poder, sino su par\u00e1sito m\u00e1s eficaz. No construye estructuras, las habita; no planifica escenarios, los aprovecha. Su retorno confirma que el reformismo, cuando se enfrenta a la l\u00f3gica del poder real, termina por ceder.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El problema no es solo la contradicci\u00f3n, sino la desfachatez con la que se exhibe. Benedetti no es un accidente en la administraci\u00f3n Petro; es la met\u00e1fora perfecta de su deriva.<\/span><\/p>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>La realidad fuera del encuadre<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y la realidad es brutal. No es la tragicomedia, sino los dramas los que definen al gobierno de Petro: 146 promesas incumplidas, un d\u00e9ficit fiscal creciente y violencia en el territorio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Catatumbo, una de las regiones m\u00e1s violentas de Colombia, enfrenta una escalada del conflicto entre el frente 33 de las disidencias de las FARC y el ELN, que disputan el control del narcotr\u00e1fico y la miner\u00eda ilegal. A inicios de 2025, los enfrentamientos se intensificaron con ataques simult\u00e1neos, bloqueos y el uso indiscriminado de explosivos, desatando una crisis humanitaria.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El panorama fiscal no es menos preocupante. El gobierno de Petro cerr\u00f3 2024 con una ejecuci\u00f3n presupuestaria del 83,1 %, que, sin incluir el servicio de la deuda, se reduce al 81 %, la m\u00e1s baja en 25 a\u00f1os. De los 475 billones de pesos apropiados, solo se obligaron 394,7 billones, reflejando problemas graves de gesti\u00f3n. El d\u00e9ficit fiscal, que en 2023 fue del 4,3 % del PIB, escal\u00f3 al 6,1%, el m\u00e1s alto desde la pandemia, evidenciando una pol\u00edtica econ\u00f3mica err\u00e1tica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Garc\u00eda M\u00e1rquez habr\u00eda encontrado en esta historia un eco de su obra, una trama de lealtades rotas y discursos vac\u00edos que recuerda a los bur\u00f3cratas anclados en la inercia de El oto\u00f1o del patriarca. Como en la novela, la decadencia del poder no llega con un estallido, sino con la reiteraci\u00f3n de los mismos rituales, los mismos nombres y las mismas traiciones disfrazadas de continuidad.<\/span><\/p>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>\u00bfCu\u00e1l es el verdadero guion?<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que concederle algo a Gustavo Petro: ha demostrado una habilidad indiscutible para el control del relato. Pocos gobernantes logran, con tanta precisi\u00f3n, convertir el desastre en espect\u00e1culo, la crisis en distracci\u00f3n y el fracaso en conversaci\u00f3n ajena.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su puesta en escena en el Consejo de ministros no fue apenas una demostraci\u00f3n de autoridad\u2014fallida, por supuesto\u2014sino un truco de prestidigitador: mientras nos debatimos entre el tono de su rega\u00f1o y la humillaci\u00f3n p\u00fablica de su gabinete, la realidad se desliza fuera del encuadre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Petro ha entendido algo esencial: que el lenguaje puede ser tanto un arma como un refugio. Que cuando la pol\u00edtica se vuelve insostenible, siempre queda el verbo. Si la ejecuci\u00f3n fracasa, la \u00e9pica puede salvar el d\u00eda. Por eso, ante el colapso de sus reformas y la evidencia de su inoperancia, Petro se repliega en la \u00e9pica de otros, fabricando un relato en el que siempre es el h\u00e9roe incomprendido. Su discurso, anta\u00f1o desafiante, se ha convertido en un eco vac\u00edo, una letan\u00eda de figuras hist\u00f3ricas forzadas y consignas gastadas. Se aferra a Bol\u00edvar cuando la coyuntura le resulta inc\u00f3moda, a Gait\u00e1n cuando la adversidad lo apremia, a L\u00f3pez Pumarejo cuando necesita revestirse de reformista y a Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando busca po\u00e9tica en el desorden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como Aureliano Buend\u00eda en <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, parece m\u00e1s obsesionado con la memoria que con la acci\u00f3n, convencido de que su destino es el de un caudillo incomprendido que lucha en batallas que ya no tienen sentido. En su imaginario, el pa\u00eds no avanza: repite ciclos, revive enemigos del pasado, se enreda en la nostalgia de una revoluci\u00f3n que nunca lleg\u00f3. Petro no gobierna: padece el tiempo como un eterno retorno, atrapado en su propia versi\u00f3n de Macondo, un pa\u00eds que solo existe en su oratoria, mientras la realidad se le escurre entre las manos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Porque Petro ha conseguido lo que pocos: hacer de la teatralidad un refugio y de su negligencia un segundo plano. Que nos obsesionemos con la forma, mientras el contenido se desmorona. Su presidencia no se define por los hechos, sino por la escenograf\u00eda; no por las reformas, sino por las narrativas que las justifican. As\u00ed, entre la l\u00e1stima y el patetismo, ha logrado que sus ridiculeces no solo opaquen sus fracasos, sino que los disfracemos de tragedia \u00e9pica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1s, despu\u00e9s de todo, ese era el verdadero guion.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Juan Federico Pino<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/razonpublica.com\/reformismo-no-reforma-petro-la-tragicomedia-del-poder\/\">Raz\u00f3n P\u00fablica<\/a> \/<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-reformismo-que-no-reforma-petro-y-la-tragicomedia-del-poder\/\">Rebeli\u00f3n<\/a> 9\/15 de febrero de 2025<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <\/span><a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/a><\/h2>\n<h5><span style=\"font-size: 14pt;\">Art\u00edculo relacionado:<\/span><\/h5>\n<div class=\"article-content side-item-text \">\n<div class=\"entry-header clearfix\">\n<header class=\"entry-header-title\">\n<h3 class=\"entry-title\"><a tabindex=\"0\" href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/2025\/02\/19\/76229\/\" rel=\"bookmark\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Colombia: \u00bfpara d\u00f3nde va el gobierno del cambio?<\/span><\/a><\/h3>\n<\/header>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como Aureliano Buend\u00eda en Cien a\u00f1os de soledad, parece m\u00e1s obsesionado con la memoria que con la acci\u00f3n, convencido de que su destino es el de un caudillo incomprendido que lucha en batallas que ya no tienen sentido. 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