{"id":6852,"date":"2019-02-28T20:30:52","date_gmt":"2019-02-28T20:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=6852"},"modified":"2019-03-01T04:51:59","modified_gmt":"2019-03-01T04:51:59","slug":"colombia-cultura-mafiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/02\/28\/colombia-cultura-mafiosa\/","title":{"rendered":"Colombia: Cultura mafiosa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"84\" height=\"101\" \/>De los blacamanes vendedores de espec\u00edficos y prometedores del oro y el moro, se pas\u00f3, sin soluci\u00f3n de continuidad, a la adoraci\u00f3n por el mal gusto, a las cuatrimotos de vereda, a la repartici\u00f3n sin ascos de coimas y gabelas para cambiar \u201carticulitos\u201d constitucionales, a la denominada \u201ccultura mafiosa\u201d. La misma del \u201custed no sabe qui\u00e9n soy yo\u201d, la del enriquecimiento r\u00e1pido \u201ca como d\u00e9 lugar\u201d, la de \u201caniquilar al otro\u201d para acceder al poder y la de las fascinaciones por lujos y consumos a ultranza. Y hasta por ponerse tetas y nalgas de artificio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/tlaxcala-int.org\/upload\/gal_19846.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"506\" align=\"right\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" \/>De los vendedores de milagros, como el Blacam\u00e1n garciamarquiano, nos trasladamos a la presencia del \u201cpatr\u00f3n\u201d, al que hay que adorar, aplaudir, no contradecir y endiosar. Y as\u00ed, ricos y pobres, prendieron incienso a la \u201cchabacanidad\u201d y la ordinariez. Hubo tiempo para las bambas, los enlucimientos, la joyer\u00eda extravagante y la resoluci\u00f3n de cualquier incidente menor a punta de bala. Y otros d\u00edas para la exhibici\u00f3n de la vulgaridad en sus m\u00e1s deshonrosas presentaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las \u201ccarangas resucitadas\u201d irrumpieron en la pol\u00edtica y en las condecoraciones oficiales, y el \u201ctodo vale\u201d se erigi\u00f3 en lema moral. El mafioso lleg\u00f3 a los altares, se despaturr\u00f3 en los salones de clubes exclusivos, penetr\u00f3 en las esferas que antes se llamaban impolutas y contamin\u00f3 el comportamiento de populachos y \u00e9lites blanqueadas. El dinero, el rey del bailongo, obtuvo nuevos roles en el concierto social y hab\u00eda que conseguirlo como fuera, no sea que nos qued\u00e1ramos al margen y clasific\u00e1ramos dentro del dicho de \u201cqui\u00e9n lo manda a ser g\u00fcev\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De los carteles de Medell\u00edn y de Cali nos mudamos a los de las toallas higi\u00e9nicas, la salud, los pa\u00f1ales, la industria farmac\u00e9utica, la construcci\u00f3n, los bancos, los contratistas de obras p\u00fablicas\u2026 Se trafic\u00f3 con influencias, notar\u00edas, puestos p\u00fablicos. Y cuando alguno no acced\u00eda a los chantajes o las \u201cuntadas\u201d, entonces se le sacaba del camino. De un momento a otro, la promoci\u00f3n inusitada de la trampa, la falsificaci\u00f3n, el facilismo, la \u201cley del menor esfuerzo\u201d, en fin, se constituyeron en mecanismos para el ascenso socioecon\u00f3mico, el arribismo en su expresi\u00f3n m\u00e1s p\u00fatrida y sin cortapisas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La cultura mafiosa alter\u00f3 los sentidos y el cerebro. Se manifest\u00f3 en peque\u00f1os y grandes conglomerados. Y sigue tan campante en los m\u00e9todos politiqueros, en el clientelismo, en las maneras de estafar al ciudadano, en los discursos demag\u00f3gicos. Est\u00e1 en los modos de ser del polic\u00eda y del delincuente. Igual\u00f3 por lo bajo a presuntos estadistas y due\u00f1os de emporios financieros. Estableci\u00f3 en la barriada, en la empresa, en la calle, aquella sinraz\u00f3n de \u201cquien no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed\u201d. Y, as\u00ed, con la aplicaci\u00f3n de la fuerza, saca de circulaci\u00f3n a los que no est\u00e1n de acuerdo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El narcotr\u00e1fico, adem\u00e1s de mercados ilegales, de establecer una cultura de la violencia, de empa\u00f1etar nuevos ricos, lo irrig\u00f3 todo. Todo lo contamin\u00f3. Quiz\u00e1 su punto de inflexi\u00f3n haya sido el asesinato del ministro Rodrigo Lara, en 1984. Para entonces, el poder arrasador del tr\u00e1fico de estupefacientes, como el de un Atila tropical, ya hab\u00eda hecho trizas la \u00e9tica y las \u201cbuenas costumbres\u201d. Por donde pasaba, dejaba secos los cerebros y las pautas de comportamiento establecidas por poderes que lo precedieron y que, tal vez, fueron una de sus causas. \u00bfC\u00f3mo incidieron las viejas estructuras en la creaci\u00f3n del monstruo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La narcocultura se apoder\u00f3 de todas las plazas. El f\u00fatbol, la mercader\u00eda de artes, los nombramientos oficiales, las listas electorales, las campa\u00f1as pol\u00edticas, las fuerzas militares y de polic\u00eda, todo ha sido permeado. Llegaron nuevos inquilinos y se tomaron toda la casa, como en un cuento de Cort\u00e1zar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Como lo plantea en una investigaci\u00f3n el profesor \u00d3scar Mej\u00eda Quintana (<span class=\"texte1\"><a href=\"https:\/\/revistas.unal.edu.co\/index.php\/peju\/article\/view\/36710\/39499\"><em>La cultura mafiosa en Colombia y su impacto en la cultura jur\u00eddico-pol\u00edtica<\/em><\/a><\/span>), es posible que aquellos rasgos identitarios establecidos desde la Regeneraci\u00f3n, como el autoritarismo, el tradicionalismo y el pensamiento conservadurista, hayan incidido en el posterior nacimiento de una aberraci\u00f3n que a\u00fan nos mantiene en vilo. El pa\u00eds del \u201cSagrado Coraz\u00f3n\u201d, con una elitizaci\u00f3n de las \u201cvirtudes\u201d, termin\u00f3 en manos de demonios y numerosos endriagos. Y as\u00ed vamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De las desviaciones m\u00e1s degradantes de la tal cultura ha sido la puesta en el pabell\u00f3n de los h\u00e9roes de \u201ccarteludos\u201d capos y otros bandidos. Y los ayudan en la faena productores de narconovelones y de series sin sentido cr\u00edtico. Ah, y ni hablar de las conductas de los \u201cpatricios\u201d, de los estadistas y personalidades del poder metamorfoseados en patanes y promotores de la narcocultura. El asunto trasciende aquello de \u201cte doy en la cara, marica\u201d y pasa por Odebrecht, fiscal\u00edas, magnates, ministerios\u2026 M\u00e1s que la marabunta, o la selva, a Colombia se la trag\u00f3 la cultura mafiosa.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/tlaxcala-int.org\/upload\/gal_19848.jpg\" alt=\"http:\/\/tlaxcala-int.org\/upload\/gal_19848.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 27 de febrero de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<div class=\"entry-content-inner padding-left\">\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <\/span><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> El asunto trasciende aquello de \u201cte doy en la cara, marica\u201d y pasa por Odebrecht, fiscal\u00edas, magnates, ministerios\u2026 M\u00e1s que la marabunta, o la selva, a Colombia se la trag\u00f3 la cultura mafiosa.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":6859,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[28,65,3574,3581,3582,899,519,3594,3169],"coauthors":[265],"class_list":["post-6852","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-colombia","tag-abya-yala","tag-cultura-mafiosa","tag-cultura-politica-colombiana","tag-elites-y-estado-mafioso","tag-locombia","tag-reinaldo-spitaletta","tag-telenarcoparapolitica","tag-uribismo"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6852","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6852"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6852\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6878,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6852\/revisions\/6878"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6859"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6852"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6852"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6852"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6852"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}