{"id":68341,"date":"2024-07-01T09:16:07","date_gmt":"2024-07-01T09:16:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=68341"},"modified":"2024-07-01T13:09:39","modified_gmt":"2024-07-01T13:09:39","slug":"68341","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2024\/07\/01\/68341\/","title":{"rendered":"Gobierno y poder"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ganar el gobierno no supone alcanzar el poder, al menos en sus formas m\u00e1s decisivas. El gobierno funciona en base a la armon\u00eda entre los llamados tres poderes p\u00fablicos -ejecutivo, legislativo y judicial- que tienen ciertamente ciertos poderes, pero bastante limitados. Primero, limitados por su misma naturaleza de instrumentos del sistema y luego- como sucede ahora- por un deterioro que les resta mucha legitimidad (apoyo social) aunque se mantenga su forma legal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El poder, en sus formas decisivas reposa sin duda en el capital como fundamento del orden social, esto es, en la propiedad de los medios de producci\u00f3n (en sus m\u00faltiples formas) que decide en \u00faltima instancia el poder real; el gobierno y la actividad pol\u00edtica en general constituyen solo la gesti\u00f3n que, se supone, debe asegurar el buen funcionamiento del orden social. Los instrumentos del poder para tal fin son muchos, y van desde las formas legales que se imponen (pac\u00edficamente o de forma violenta, seg\u00fan se requiera) hasta mecanismos mucho m\u00e1s sutiles que buscan asegurar la obediencia al menos de una mayor\u00eda suficiente que haga posible la legitimidad.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-68349\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder-y-gobierno-300x169.webp\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder-y-gobierno-300x169.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder-y-gobierno.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para asegurar la legitimidad- un consenso social favorable- juega un papel central la cultura en todas sus formas -as\u00ed ha sido siempre-, basta recordar el rol de la religi\u00f3n como sustento del r\u00e9gimen feudal, no menos que del mismo capitalismo. Ahora, los instrumentos para asegurar ese respaldo suficiente al orden social lo aseguran (o lo buscan) la educaci\u00f3n, los medios de comunicaci\u00f3n, el pensamiento m\u00e1gico (la religi\u00f3n) y otros similares que sustentan la visi\u00f3n del orden burgu\u00e9s como <em>\u00abnatural\u00bb<\/em> y condenan cualquier alternativa de cambio como aventura peligrosa, ya sea por inaplicable o por muy costosa (su forma de condena racional) o sencillamente porque resulta ser una inspiraci\u00f3n demon\u00edaca (su forma irracional). En ambos casos, se justifica el orden social vigente entonces como una especie de mandato divino o ley natural.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La crisis actual del sistema capitalista que afecta de lleno su legitimidad se produce no solo por las fluctuaciones estructurales propias de la econom\u00eda (ascenso, equilibrio y ca\u00edda) que el modelo neoliberal no ha hecho m\u00e1s que agudizar (aunque prometi\u00f3 terminarlas), sino tambi\u00e9n por el deterioro grave de los llamados \u00abtres poderes\u00bb, que se expresan en la enorme debilidad de los gobiernos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El poder b\u00e1sico, la gran burgues\u00eda parece no decidirse entre un retorno a alguna forma de keynesianismo para calmar el malestar general de la poblaci\u00f3n manteniendo en lo fundamental el modelo neoliberal con peque\u00f1os cambios (que parece ser la posici\u00f3n a\u00fan dominante en la clase dirigente) o llevar el neoliberalismo a sus extremos aunque para ello tenga que darle mayores espacios (sin excluir el mismo gobierno) a la extrema derecha que en el fondo no es otra cosa que el moderno fascismo.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-68347 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder2-300x214.webp\" alt=\"\" width=\"593\" height=\"423\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder2-300x214.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Poder2.webp 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 593px) 100vw, 593px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No faltan pensadores sensatos que indican a la gran burgues\u00eda el riesgo de no tomar una decisi\u00f3n a tiempo. Esa suerte de indecisi\u00f3n, con los riesgos que conlleva, se podr\u00eda entender porque no se ve un peligro inminente para el sistema. De hecho, aunque el descontento social se ha generalizado las alternativas de las organizaciones pol\u00edticas y sociales de la izquierda arrastran su propia crisis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El fin del denominado \u00absocialismo realmente existente\u00bb produjo casi la desaparici\u00f3n de los partidos comunistas, mientras la claudicaci\u00f3n casi total de la socialdemocracia ante el neoliberalismo acab\u00f3 hundiendo las alternativas reales de esos partidos y en general de casi todas las organizaciones populares, de suerte que la izquierda tradicional dej\u00f3 de ser un peligro para el sistema. Las manifestaciones pol\u00edticas nuevas no parecen estar en condiciones de ofrecer alternativas s\u00f3lidas -y al igual que la burgues\u00eda- parecen oscilar entre una fuerza que protesta pero solo para recuperar algo de lo perdido (el estado del bienestar, por ejemplo), y en el mejor de los casos para intentar formular reformas que sirvan de punto de partida de cara a la futura construcci\u00f3n de un orden social nuevo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El poder real, en pocas palabras, solo se ve afectado como resultado de la crisis del sistema, tan propia de su propia naturaleza; no se siente amenazado por una fuerza social que lo ponga en peligro inmediato.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-68348 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Gobierno-local2-300x143.png\" alt=\"\" width=\"587\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Gobierno-local2-300x143.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Gobierno-local2-768x365.png 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Gobierno-local2.png 907w\" sizes=\"auto, (max-width: 587px) 100vw, 587px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ninguna parte hay una revoluci\u00f3n en marcha que amenace la esencia del orden social; en todo caso ser\u00eda en la periferia -en el mundo pobre- , haciendo buena la afirmaci\u00f3n cl\u00e1sica seg\u00fan la cual <em>\u00abla cadena se rompe por su eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb<\/em>. La mayor preocupaci\u00f3n de la burgues\u00eda se reduce a encontrar soluciones al orden pol\u00edtico, a las formas de gobernar, tan sometidas hoy a enormes desaf\u00edos por su p\u00e9rdida de legitimidad, que es condici\u00f3n indispensable para asegurar el funcionamiento pac\u00edfico del sistema. De ah\u00ed su dilema entre volver a alguna forma de keynesianismo o sencillamente apostar por profundizar el neoliberalismo que es la propuesta de la extrema derecha (la tradicional y la nueva).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De momento nada indica que los centros de pensamiento de la gran burgues\u00eda se decidan por una u otra alternativa. De todas maneras, si los acontecimientos agravan la crisis en sus diversas formas, siempre queda la salida extrema del fascismo. Un fascismo que resulta tan natural a la misma naturaleza del sistema; un fascismo que nunca desapareci\u00f3 y que ahora renace como alternativa, con otras palabras pero con el mismo esp\u00edritu de siempre, negando los principios m\u00e1s caros de la tradici\u00f3n humanista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Resulta destacable que ninguna de las expresiones de la actual extrema derecha ponga en duda las bases del capitalismo, las relaciones de propiedad. Todo lo contrario.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Juan Diego Garc\u00eda Para La Pluma, 29 de junio de 2024<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De momento nada indica que los centros de pensamiento de la gran burgues\u00eda se decidan por una u otra alternativa. De todas maneras, si los acontecimientos agravan la crisis en sus diversas formas, siempre queda la salida extrema del fascismo. 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