{"id":6806,"date":"2019-02-26T22:38:57","date_gmt":"2019-02-26T22:38:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=6806"},"modified":"2019-02-26T22:47:18","modified_gmt":"2019-02-26T22:47:18","slug":"el-asombro-viene-en-libros-o-un-elogio-de-la-imaginacion-literatura-y-adolescencia-mas-alla-del-onanismo-y-las-vellosidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/02\/26\/el-asombro-viene-en-libros-o-un-elogio-de-la-imaginacion-literatura-y-adolescencia-mas-alla-del-onanismo-y-las-vellosidades\/","title":{"rendered":"<i> El asombro viene en libros o un elogio de la imaginaci\u00f3n <\/i>. Literatura y adolescencia, m\u00e1s all\u00e1 del onanismo y las vellosidades"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"84\" height=\"101\" \/>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Obertura con una canci\u00f3n de cuna<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Al principio era el agua. Y flot\u00e1bamos en ella, sin luces, sin colores, ojos cerrados, aferrados a la vida mediante un cord\u00f3n y as\u00ed pasaban los d\u00edas sin darnos cuenta. Sin relojes. El tiempo para nosotros no exist\u00eda, hasta que un d\u00eda (tal vez una noche) salimos de la oscuridad y en ese instante, quiz\u00e1, comenzaron nuestros asombros. Estos aumentaron cuando, cercanos, escuchamos los primeros arrorr\u00f3s, las canciones de cuna, los tralal\u00e1s, sonidos de cascabel y a una voz dulce que nos contaba historias. Y no nos d\u00e1bamos cuenta. Pero en nosotros, en alguna parte, se iban grabando las palabras y el canto, tambi\u00e9n los lamentos y los llantos. Crec\u00edamos con el sabor de la leche en los labios (hoy es un sabor repulsivo). Poco a poco o quiz\u00e1 mucho a mucho, los s\u00edmbolos sonoros se nos iban colando en el alma. \u00cdbamos creando im\u00e1genes. El mundo, que a\u00fan no era ni tan ancho ni tan ajeno, se nos revelaba colmado de sorpresas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/bandapamplonesa.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Scheherazade.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para Sherezade mil y una noches\" width=\"665\" height=\"501\" \/><strong>Scheerezada y el rey Schariar.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y mientras tanto, una voz, quiz\u00e1 la de Scheerezada rediviva, nos anunciaba que hab\u00eda hadas buenas, brujas, genios metidos en botellas, elfos, enanos y gigantes, un Gulliver que caminaba por un pa\u00eds llamado Liliput. Aquella voz tambi\u00e9n proclamaba (unas veces era apenas un susurro, una caricia vocal) que hab\u00eda lobos y caperucitas y cazadores y \u201cabuelita, abuelita\u201d. De esa manera nos pintaban el bien y el mal, fuerzas contrarias. No existe la una sin la otra. Complementarias y \u2014por lo menos para la imaginaci\u00f3n\u2014, necesarias. Y la voz nos segu\u00eda hablando de numerosas maravillas. Por ejemplo, nos narraba sobre un hombre que vivi\u00f3 dentro de una ballena y otro dentro de un cocodrilo, y acerca de un diluvio universal y un arca, o nos hac\u00eda repetir unas palabras que hablaban de un presunto \u00e1ngel de la guarda al que le impetr\u00e1bamos que no nos desamparara ni de noche ni de d\u00eda. Y as\u00ed crec\u00edamos, como al margen del tiempo, sin sentirlo. Solo nos interesaba aquella voz que, ciertas noches, hablaba de dioses y de h\u00e9roes y demonios. En otras ocasiones, sobre hojarasquines, duendes, endriagos y brujas. Tambi\u00e9n sobre una mujer que lloraba porque hab\u00eda arrojado a su hijo a las aguas de una quebrada. Nuestra cabeza se atiborraba de mitos y leyendas, de otras voces, de nov\u00edsimos asombros. Ese pudo ser, en general, nuestro primer contacto con la literatura, que no solo ven\u00eda en libros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Habit\u00e1bamos un mundo de f\u00e1bula. Un universo de barquitos de papel, canicas de cristal, trompos, cometas, globos\u2026\u00a0 Una suerte de para\u00edso terrenal en el que las serpientes todav\u00eda no nos tentaban con manzanas (ni con mangos). Est\u00e1bamos inmersos no en las aguas primigenias sino en las fantas\u00edas de Pombo y los Hermanos Grimm, de Perrault y Andersen, de las aventuras de Calleja. \u00c9ramos amigos de Sim\u00f3n el bobito y de Perico Murallas. Esa voz miliunanochesca nos segu\u00eda hablando, narrando, despertando la imaginaci\u00f3n, aunque para aquellos d\u00edas, creo, la imaginaci\u00f3n siempre estaba en vela. En el cerebro nos resonaban much\u00edsimos \u201c\u00e9rase una vez, hab\u00eda una vez\u2026\u201d. As\u00ed nuestra cabeza se iba alejando del piso y los pantalones se alargaban y otras voces nos recitaban el ABC y pas\u00e1bamos del aliterado \u201cmi mam\u00e1 me mima, yo amo a mi mam\u00e1\u201d a las tablas de multiplicar, a recitar con picard\u00eda que Sim\u00f3n Bol\u00edvar naci\u00f3 en Caracas en un potrero de siete vacas, a aprender que Col\u00f3n descubri\u00f3 otros modos del asombro, a mecanizar que dos m\u00e1s dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho diecis\u00e9is. En aquellos d\u00edas todav\u00eda pod\u00edamos subir a la luna montados en las alas polvorientas de una mariposa. \u00c9ramos sin duda muy felices y muy imaginativos.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/http2.mlstatic.com\/tarzan-edgar-rice-burroughs-libros-D_NQ_NP_564215-MLM25177353342_112016-F.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para tarzan libros\" width=\"559\" height=\"481\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>En c\u00f3mics de revista, en libros, Tarz\u00e1n acompa\u00f1\u00f3 las aventuras de ni\u00f1os y adolescentes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Poco a poco fuimos entendiendo que, por ejemplo, la Scheerezada que nos entusiasmaba contaba historias para poder sobrevivir, para que el rey Schariar no la matara. \u00cdbamos comprendiendo con lentitud que en la narrativa, en la poes\u00eda, en los primeros cantos del hombre, tambi\u00e9n en los \u00faltimos, en todo eso, hab\u00eda (y hay) vida y m\u00e1s posibilidades de vivir. Que el arte de la palabra nos muestra las pasiones humanas, la condici\u00f3n del hombre. Nos hace caer en cuenta de que somos terrenales y temporales. Y que en esas narraciones uno puede tener y buscar lo que se ha denominado \u201cmodelos superiores\u201d. Puede hallar los altibajos de la existencia. Por eso todav\u00eda nos maravilla un canto de cuna o el tarzanudo grito que brota de un libro de Edgar Rice Borroughs o el cuento del Patito feo. Son asuntos hechos para el alma, no importa si esta tiene dos, tres, seis o veinte a\u00f1os. Por eso, hasta el final de nuestros d\u00edas nos acompa\u00f1ar\u00e1n rimas como <em>Los maderos de San Juan<\/em>, que todav\u00eda siguen pidiendo queso y pan. Ir\u00e1n con nosotros hasta las moradas finales asuntos tan elementales como el pantal\u00f3n corto, la corbata a la moda, el sombrero encintado y la chupa de boda del inquieto Renacuajo Paseador, o la falta de l\u00f3gica en el hecho de que un lobo se trague a una ni\u00f1a (sin masticarla, enterita no m\u00e1s) y despu\u00e9s un cazador la rescate viva del vientre del fer\u00f3stico animal. En realidad, en aquellas narraciones de nuestra infancia la l\u00f3gica nos ten\u00eda sin cuidado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Despu\u00e9s, en esos mismos calendarios cuando cre\u00edamos que la tierra era plana e infinita y sin tiempo, aparecieron las aventuras de los caballeros y la voz scheerezadesca de una maestra de primaria nos adapt\u00f3 las aventuras del ingenioso hidalgo manchego y vimos en alg\u00fan texto ilustrado la magra figura de don Quijote (que todav\u00eda recorre la manchega llanura, seg\u00fan Le\u00f3n Felipe), junto a la silueta robusta, redonda, de Sancho Panza. Y por esos mismos d\u00edas, los asombros advinieron en un libro con m\u00e1s caballeros, como el de <em>Ivanhoe<\/em>, de Walter Scott, con torneos, armaduras y cruzadas. Tambi\u00e9n hab\u00eda otras cosas, m\u00e1s cercanas, que nos hac\u00edan vibrar. Por ejemplo, mientras las muchachas jugaban con mu\u00f1ecas y ensayaban a ser madres (tambi\u00e9n un ejercicio imaginativo), nosotros conceb\u00edamos universos gal\u00e1cticos, nos cre\u00edamos tarzanes y llaneros solitarios, dispar\u00e1bamos con pistolas de pl\u00e1stico, ten\u00edamos guerras a escala en ese juego veloz y sudoroso que denomin\u00e1bamos la \u201cguerra libertada\u201d, nos zambull\u00edamos en las sombras callejeras del \u201ccocl\u00ed-cocl\u00ed al que lo vi, lo vi\u201d, nos ilusion\u00e1bamos con el vuelo azul de una cometa, y los m\u00e1s arrojados nos met\u00edamos a las fincas suburbanas para asaltar \u00e1rboles de mango, ciruela y naranjas. Todav\u00eda no era la \u00e9poca para conocer la hondura filos\u00f3fica de <em>El principito<\/em>, aunque de veras hubiera sido bello haber podido leer a los siete u ocho a\u00f1os ese texto hermoso y perturbador del hombre que vivi\u00f3 m\u00e1s en el aire que en la tierra, Antoine de Saint-Exup\u00e9ry. Y as\u00ed, entre aventuras de esquina y complejos de Edipo, en medio de tantos deslumbramientos, se march\u00f3 nuestra ni\u00f1ez sin darnos cuenta. Lo \u00fanico que prevalec\u00eda era una voz, narradora, que cada noche salvaba su vida con el prodigioso artificio de contar historias.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>2. Los fantasmas de Raquel Welch y Marlene Dietrich<\/strong>\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright\" src=\"https:\/\/images-na.ssl-images-amazon.com\/images\/I\/51JOTh5lhDL.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para raquel welch\" width=\"242\" height=\"362\" \/>Y los asombros y otras maneras de maravillarnos no nos abandonaron. Por el contrario, aumentaron su intensidad y presencia. Hab\u00eda nuevas sensaciones y a tener conciencia del cuerpo, al que ya le rend\u00edamos ciertas pleites\u00edas. El coraz\u00f3n nos palpitaba con renovada fuerza y rapidez, sobre todo cuando ve\u00edamos las piernas de Luc\u00eda o la cara canela de Teresa o la manera de caminar \u2014como si pisara flores\u2014 de la trigue\u00f1a Nubia, una muchacha que en diciembre \u201ctiraba paso\u201d y nos extasiaba con sus movimientos. Ciertas regiones corporales, antes lampi\u00f1as, se poblaron de vellosidades. Sufrimos cambios radicales y los recibimos con sorpresa. Era otra manera de los descubrimientos, distinta quiz\u00e1 a los corrientazos que sent\u00edamos cuando aquella voz nos narraba cuentos. Aprovech\u00e1bamos entonces la oscuridad del cuarto no para imaginar monstruos y fantasmas, sino para ver, parad\u00f3jicamente con una rara claridad, cuerpos de mujeres. Los invent\u00e1bamos. O los tom\u00e1bamos prestados del cine, o hac\u00edamos una s\u00edntesis entre las caderas de Raquel (pero no de la Welch, que hubiera sido lo ideal), las piernas de Sandra (l\u00e1stima no haber visto por aquellos tiempos las de Marlene Dietrich, que eran las m\u00e1s bellas y sensuales de la pantalla grande) y la cara angelical de Susana. Y gracias a esa integraci\u00f3n imaginaria, que pudiera ser, en otro sentido, la creaci\u00f3n de un monstruo, las noches, en cama con colch\u00f3n de paja (no hab\u00eda somieres ni otras suavidades), nuestras noches eran una fiesta en la que se proyectaban escenas de secreto encanto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Era el hallazgo de nuevas emociones, de estremecimientos, de enamoramientos como los que nos proporcionaban las divas del cine, a las que, adem\u00e1s de ver en la pantalla, las ten\u00edamos en fotos recortadas de revistas y en uno que otro afiche fijado en la pared del cuarto. O en los caramelos o cromos que compr\u00e1bamos en las tiendas e intercambi\u00e1bamos a las entradas de los teatros. Era un momento, que poco dur\u00f3, pero nos torn\u00f3 conscientes del cuerpo y de los enamoramientos de celuloide.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>3. Donde se habla de jadeos desesperados y una cita de Philip Roth<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Esa inestable etapa que nos manten\u00eda entre la infancia perdida y lo que se consideraba una adultez lejana, fue propicia para seguir imaginando, para ejercitarnos en rebeld\u00edas y cuestionarlo todo. Era un nuevo despertar. Un goce cotidiano. El hallazgo de otro placer. Creo que mejor lo describe Philip Roth en su novela <em>El lamento de Portnoi<\/em>:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Lleg\u00f3 despu\u00e9s la adolescencia en la que me pasaba la mitad de la vida encerrado detr\u00e1s de puerta del cuarto de ba\u00f1o, disparando mi pene por la taza del retrete, o sobre las prendas del cesto de la ropa sucia, o splat, contra el espejo del armario de botiqu\u00edn, ante el que estaba de pie, con los calzoncillos bajados, para poder verlo salir. O, si no, estaba inclinado sobre mi veloz pu\u00f1o, con los ojos fuertemente cerrados y la boca abierta de par en par para recibir en la boca y en los dientes aquella pegajosa salsa de mantecoso suero y clorox\u2026 Aunque, frecuentemente, en mi ofuscaci\u00f3n y \u00e9xtasis, la recib\u00eda de lleno en el pelo, como una rociada de grasosa brillantina. En medio de un mundo de pa\u00f1uelos amontonados, arrugados kleenex y piyamas sucias, yo mov\u00eda mi novicio e hinchado pene, con el perpetuo temor de que alguien me sorprendiera justo en el momento culminante de mi frenes\u00ed al soltar de mi carga\u2026<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo anterior es, como es obvio, la experiencia, narrada literariamente (casi literal) de un muchacho gringo. Desde luego, en nuestro t\u00f3rrido tr\u00f3pico son distintas, quiz\u00e1 m\u00e1s exuberantes, este tipo de manifestaciones de la adolescencia. Recuerdo, por ejemplo, a un grupo de amigotes que se iban a ver en un solar, colgados en alambres de ropa, los calzoncitos de la muchacha de esa casa, que se oreaban. La noche \u2014cuando no era all\u00ed mismo el \u00e9xtasis\u2014, estaba llena de felicidades. Este episodio evoca de cierta manera los famosos calzoncitos de Tony, descritos por Fernando Gonz\u00e1lez en su obra <em>El remordimiento<\/em>. Por otra parte, rememoro que un amigo de adolescencia nos prestaba los <em>pantis <\/em>de su hermana para que nuestra imaginaci\u00f3n fuera m\u00e1s desbordante, m\u00e1s tempestuosa. Estoy seguro de que badeas, papayas, calcetines, arena playera y otros implementos, reemplazaron las manzanas que despu\u00e9s describe Philip Roth en su experiencia narrada a trav\u00e9s de un joven, Alexander Portnoi, que le va contado sus peripecias lujuriosas al sicoanalista. En la Costa caribe colombiana, las burritas suplantaron las manos en la b\u00fasqueda del placer adolescente.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>4. Cupido lanza sus flechas<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La adolescencia es una etapa clave de la vida, en especial para el cultivo de la imaginaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de rebeld\u00edas. Es un tiempo en que se abren los canales del alma y, quiz\u00e1 en mayor proporci\u00f3n, los del cuerpo. Es el tiempo del amor. Eros invade el coraz\u00f3n y las partes pudendas. Las flechas de Cupido, con filtros amorosos, se clavan en los adolescentes como si estos fueran sansebastianes en agon\u00eda. Es un per\u00edodo en el que el jovencito se cree inmortal, intocable y est\u00e1 inclinado hacia el hero\u00edsmo, a lo \u00e9pico, y se ama\u00f1a en la comisi\u00f3n de actos delirantes, de locuras. Es un transgresor. Es un dios y un demonio, todo junto, porque presume que es capaz de crear para\u00edsos y dise\u00f1ar infiernos. El adolescente es un rey con palacios y siervos ficticios. Cree que el mundo est\u00e1 a sus pies. Y que el mundo naci\u00f3 con \u00e9l. No hay historia. Hay en esos momentos juveniles un af\u00e1n inusitado por trascender, por volar, por imitar modelos superiores (o inferiores que se disfrazan como de alto valor). Es una edad poblada, como la infancia, de dis\u00edmiles asombros, de perplejidades, de vacilaciones y embelesamientos. \u201cJuventud, divino tesoro\u201d, proclam\u00f3 Dar\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La adolescencia seg\u00fan Octavio Paz, \u201ces ruptura con el mundo infantil y momento de pausa ante el universo de los adultos\u201d. Y aunque parezca parad\u00f3jico, en ese estadio en que nos creemos eternos, la soledad tambi\u00e9n nos acompa\u00f1a. Quiz\u00e1 por ella se comienza a tener la noci\u00f3n de singularidad. El autor de <em>Libertad bajo palabra<\/em> insiste sobre el tema: \u201cLa adolescencia no es solo la edad de la soledad, sino tambi\u00e9n la \u00e9poca de los grandes amores, del hero\u00edsmo y el sacrificio. Con raz\u00f3n el pueblo imagina al h\u00e9roe y al amante como figuras adolescentes\u201d.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La literatura, aunque algunos la miren con cierto escepticismo, nos hace la vida menos dolorosa\u2026<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En este punto es cuando quiero entrar a tocar la importancia que tiene la literatura en la adolescencia y, claro, en cualquier etapa de la existencia, pero en aquella es capital. Es el momento para entrar en contacto con grandes novelas y cuentos. Es ocasi\u00f3n para introducirse en el universo complejo de la poes\u00eda y del arte en general. Ese muchacho que, desde ni\u00f1o, ven\u00eda escuchando la voz encantadora de Scheerezada, indudablemente tendr\u00e1 m\u00e1s oportunidades de degustar y entender las letras, de gozar con las historias, de vislumbrar en los libros, en las ficciones, que all\u00ed se tratan elementos para sobrevivir, para tener un equipamiento, ampliar los puntos de vista y el horizonte. Si desde ni\u00f1o lo acostumbraron a amar los libros, si le cultivaron el afecto por la lectura, si la televisi\u00f3n no logr\u00f3 castrarle la imaginaci\u00f3n, ese muchacho ser\u00e1 un pelado despierto, sensible, disciplinado, capaz de emprender tareas dif\u00edciles y de realizarlas. Creo que la literatura, aunque algunos la miren con cierto escepticismo, nos hace la vida menos dolorosa, menos tr\u00e1gica, o del dolor y la tragedia nos da dimensiones extraordinarias que nos ayudan a comprender la condici\u00f3n humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ya lo dec\u00eda Vargas Llosa en la introducci\u00f3n de <em>La verdad de las mentiras<\/em> que el Santo Oficio fue el primer organismo en detectar los alcances de la literatura, de la novela. En estas el hombre puede percibir la realidad en otra dimensi\u00f3n y verla con otra lente. Por eso, la Inquisici\u00f3n proscribi\u00f3 libros y por eso determinados reg\u00edmenes totalitaristas proh\u00edben a los escritores que les son inc\u00f3modos. Abundan los ejemplos en ese campo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En la adolescencia se aumentan las pasiones \u2014altas y bajas\u2014, se despierta la lascivia, el apetito sexual se abre, desmesurado. Pero al mismo tiempo florece el af\u00e1n por conocer, por saber m\u00e1s cosas, por experimentar. Por sentir lo nuevo y gozar con la aventura de vivir y con lo prohibido. Contestar en voz alta. Rebelarse ante la autoridad. Y la literatura es un camino, una puerta, un aliento. Es placer y dolor al mismo tiempo. Ella refleja, o, en otro sentido, encierra el odio y el amor y la angustia y la esperanza. Y todas las cosas por las cuales vinimos al mundo. La lucha. Trabaja con las esencias, por lo que se dice que el arte no progresa (cambian las t\u00e9cnicas, los materiales, las formas). Por eso nos emociona todav\u00eda, despu\u00e9s de seis mil a\u00f1os, la epopeya de <em>Gilgam\u00e9s<\/em>, o lo que de ella qued\u00f3. Por eso vibramos con las peripecias desconcertantes de Ulises y con las confrontaciones de Troya. Por todo eso es imperecedero <em>Gargant\u00faa y Pantagruel<\/em>, <em>El lazarillo de Tormes<\/em>, el <em>Decamer\u00f3n<\/em>, porque muestran la desconcertante condici\u00f3n humana. Este es el eterno tema de la literatura.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>5. Sobre lunas suburbanas y el Carpe Diem<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En todas las \u00e9pocas, por lo menos en la llamada modernidad, los adolescentes han querido que les cuenten historias. Historias de amores y de guerras. De odios y esperanzas (o desesperanzas). De desdichas y felicidades. Y as\u00ed como pueden estar atentos a las aventuras, a los choques de Troya o a lo que narra Tolstoi en <em>Guerra y paz<\/em>, es probable que en un momento se interesen por una novela de guerra en la que todo es risa, humor, desparpajo, como la del soldado Svejk, sobre las incidencias tristes y dram\u00e1ticas de la Gran Guerra, en particular en el frente oriental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La adolescencia es una etapa en que todo se quiere probar. Lo dicho: es un experimento. Y en ese \u201ctodo\u201d est\u00e1, por qu\u00e9 no, la literatura, que muestra las complejidades del alma y de la sociedad. \u00bfQui\u00e9n que es no derram\u00f3 alguna l\u00e1grima en la lectura de <em>Mar\u00eda<\/em>? \u00bfQui\u00e9n que es, sea o no rom\u00e1ntico, no sinti\u00f3 que se le aceleraban los latidos con <em>Aura o las violetas<\/em> o con <em>Flor de Fango<\/em>? (aunque m\u00e1s que por adolescentes, hubo un momento en que a Vargas Vila lo le\u00edan m\u00e1s los zapateros y los sastres) \u00bfNo nos emocionamos acaso, sobre todo despu\u00e9s de ver pel\u00edculas del Oeste, con los libritos de Marcial Lafuente Estefan\u00eda o por las inusuales aventuras narradas por Emilio Salgari?<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/mlstaticquic-a.akamaihd.net\/emilio-salgari-sandokan-tapa-dura-D_NQ_NP_15040-MLU20094826191_052014-F.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para emilio salgari sandokan\" width=\"480\" height=\"670\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Emilio Salgari ilumin\u00f3 la imaginaci\u00f3n de miles de adolescentes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Creo que los adolescentes requieren tener un acceso amplio a la literatura para que sean m\u00e1s recursivos, m\u00e1s creativos, para que aprendan a amar la vida y a enfrentar los reveses con entereza. Para que aprendan a construir para\u00edsos, pero no para\u00edsos artificiales en los cuales no existan las contradicciones, sino, por el contrario, lugares en los que puedan, debido a las dificultades, conseguir soluciones, pensar en ellas. Donde el ejercicio de la inteligencia y la raz\u00f3n los conduzca a la conquista del derecho de so\u00f1ar. Los adolescentes tienen que formular utop\u00edas y ascender a otros cielos. O como podr\u00eda decirlo un poeta, deben luchar por tener la segunda oportunidad en otro infierno. Y me parece que a todo ello pueden llegar en las alas de la literatura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pienso, por ejemplo, que si muchos adolescentes de las barriadas de Medell\u00edn tuviesen acceso al arte y la cultura, a los libros, al buen cine, a los colegios y universidades, quiz\u00e1 no caer\u00edan en los abismos del crimen. Claro que estoy so\u00f1ando (como cualquier adolescente que besa a su novia en un parque) en que alg\u00fan d\u00eda toda esa gente tendr\u00e1 contacto con obras como El viejo y el mar, Por qui\u00e9n doblan las campanas, El retrato de Dorian Gray, en fin, con tantas otras, y entonces, supongo, amar\u00e1n m\u00e1s la vida. La literatura, por supuesto, no es la panacea universal, pero estoy seguro de que es un camino interesante, aunque espinoso y dif\u00edcil. Me parece que la literatura ayuda a mirar el mundo con otras perspectivas y es otra forma del conocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Presumo que muchos adolescentes desean con fervor que les cuenten historias de arrabales, que las canten a las lunas suburbanas como lo hizo Homero Manzi, que les relaten aventuras de amor en las esquinas. Quieren saber que hubo una muchachada que se iluminaba la cara con luces de Wurlitzer y de Seeburg y que escuchaba tangos (melod\u00edas, dec\u00eda el antiguo malevaje) y boleros. Ellos anhelaban o\u00edr \u2014o leer\u2014 asuntos relativos a la vida cotidiana, a lo com\u00fan y corriente.\u00a0 Quieren que les canten. Y ellos quieren cantar. A ellos, como a Serrat, les gusta la poes\u00eda de las peque\u00f1as cosas. Y de las grandes tambi\u00e9n. Todos esos muchachos y muchachas que tienen sus sue\u00f1os vigentes desean volar alto como un \u00e1guila caudal o como el personaje que canta Alberto Cortez. Son fantasiosos e idealistas. Hay que ense\u00f1arles a vivir con intensidad cada jornada como si fuera la \u00faltima o la \u00fanica. A aprovechar cada momento para aprender a coger la flor del d\u00eda, el Carpe Diem que cant\u00f3 Horacio, un poeta muerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando uno aprende a so\u00f1ar ya est\u00e1 transitando los caminos de la libertad. Est\u00e1 subiendo la empinada cuesta que conduce hacia la b\u00fasqueda interior. La felicidad es poder hacer las cosas que a uno le gustan o, al menos, poderlas so\u00f1ar. Am\u00e9rica es un sue\u00f1o de Col\u00f3n, que ni siquiera supo que hab\u00eda pisado un territorio ajeno a sus sue\u00f1os. La luna, uno de Julio Verne. El helic\u00f3ptero es una enso\u00f1aci\u00f3n de Leonardo da Vinci. La libertad, la igualdad y la fraternidad contin\u00faan siendo un largo y acariciado sue\u00f1o de la humanidad, que quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1 cierto y real. Por ahora hay que decir con el poeta: \u201cDespert\u00f3 de ser ni\u00f1o \/ nunca despiertes\u201d.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00a06. Donde se vuelve a escuchar la voz de Scheerezada<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/cloud10.todocoleccion.online\/libros-segunda-mano-novela-infantil-y-juvenil\/tc\/2014\/12\/27\/22\/46954554.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para la isla del tesoro\" width=\"329\" height=\"438\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y mientras el universo se hace m\u00e1s ancho y viajan sondas espaciales a explorar el sol, esa voz amplia contin\u00faa narrando. Quiz\u00e1 es Scheerezada, la eterna. O una disc\u00edpula. En todo caso, ella prosigue su labor infinita de contar y contar. Y al tiempo que los muchachos ven transformarse su cuerpo, que surgen vellosidades en sitios ocultos y se vuelven disc\u00edpulos de On\u00e1n, la voz les narra aventuras, como las de Robert Louis Stevenson. Viajan a <em>La Isla del Tesoro<\/em>, sienten voces de piratas, se empapan de mar, como tambi\u00e9n pueden hacerlo cuando leen a Conrad y a Melville y a Scott. Entonces van surgiendo m\u00e1s y m\u00e1s cosas hermosas, como las narraciones marinas y terrestres de Jack London, el de <em>Colmillo blanco<\/em> y <em>La llamada de lo salvaje<\/em>, y despu\u00e9s (o antes) aparece el capit\u00e1n Nemo con su Nautilus en esa singular aventura de las <em>Veinte mil leguas de viaje submarino<\/em>. Y entonces de la aventura exterior se trasciende a la interior y las p\u00e1ginas hablan de Harry Haller, el lobo estepario, y de Sidarta Gautama. S\u00ed, Hermann Hesse tambi\u00e9n les llega a los j\u00f3venes, a los ni\u00f1os, a los viejos. Quiz\u00e1 uno no deba hablar de una literatura exclusiva para adolescentes, pero s\u00ed de una literatura que aman los adolescentes, llena de pasiones y emociones, que ense\u00f1a a trasegar por la vida, que invita a estar alerta y a cultivar la imaginaci\u00f3n y el pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El universo de la adolescencia, gracias a esa voz de encanto, se fue poblando de h\u00e9roes como Robinson Crusoe, Tom Sawyer, Hucklberry Finn, Sherlock Holmes, H\u00e9rcules Poirot, Robin Hood, Oliver Twist\u2026 y los asombros engordaron con las narraciones extraordinarias de Poe, con la inventiva de H.G. Wells, en particular por <em>La Guerra de los mundos <\/em>y <em>El pa\u00eds de los ciegos<\/em>, por solo citar dos de sus obras. Tantos prodigios juntos fueron enriqueciendo la imaginaci\u00f3n, alimentando el esp\u00edritu. De <em>Los tres mosqueteros<\/em> y <em>El conde de Montecristo<\/em> se saltaba a Sandok\u00e1n y despu\u00e9s hasta <em>El faro del fin del mundo<\/em>. Se fue conformando una geograf\u00eda literaria, un espacio m\u00edtico, un tiempo interior, merced a aquella voz, a tantas voces que nos hablaban desde el mar, el cielo y la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hay escritores que tienen la extra\u00f1a virtud de ser queridos por los adolescentes. Me parece que Cort\u00e1zar (al que yo llegue de adulto) es uno de ellos. Los muchachos y muchachas lo adoran y lo llevan siempre en sus carteras y mochilas. Lo leen en un parque o en un bus. En los setentas, Cort\u00e1zar se col\u00f3 entre el estudiantado y gan\u00f3 una simpat\u00eda que no termina. Es m\u00e1s, se acrecienta con el pasar del tiempo.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Las palabras crean las cosas, dec\u00eda Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La palabra es fuego. El hombre se la rob\u00f3 a los dioses y gracias a ese acto heroico, se igual\u00f3 a ellos. O tal vez los super\u00f3. La palabra es un elemento transformador. Tiene propiedades alqu\u00edmicas y m\u00e1gicas. Hay palabras que permiten ir al cielo o descender al infierno. Palabras que crean mundos m\u00e1s all\u00e1 del espejo, al otro lado. O que son capaces de crear un ser que puede considerarse aterrador, como el Golem. La palabra es refugio. Escudo. Fortaleza. Las palabras crean las cosas, dec\u00eda Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuentos, historias, la voz del viento, la m\u00fasica de las estrellas (o de las esferas), cuantiosas maravillas nos iluminaron los almanaques de la adolescencia, y as\u00ed, entre el f\u00fatbol y los tangos y el rock y los primeros amores, transcurrieron los a\u00f1os y cogimos cara de serios, de adultos, de seres trascendentales y aburridos\u2026 Sin embargo, en alg\u00fan rec\u00f3ndito lugar del alma hospedamos ese equipaje de enso\u00f1aciones y deslumbres que, desde la cuna, le escuchamos contar a Scheerezada. Esas maletas son las que de vez en cuando nos hacen recuperar la infancia y la adolescencia perdida. Y a veces nos conducen a creer que hubo un desprendimiento, un rapto. Y es cuando aparecen las nostalgias y la melancol\u00eda, que de acuerdo con Pessoa es \u201cuna nada que duele\u201d.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00b7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>7. Ep\u00edlogo por el derecho a la imaginaci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Al principio fue la oscuridad y despu\u00e9s vino la luz. Nos encontramos con los primeros sonidos y olores y sabores. Fuimos creciendo con la capacidad de inventar, de crear otros mundos, de viajar a galaxias imposibles. Llegamos a la Tierra a sentir el dolor y el placer, a dejar alguna breve constancia, a construir el para\u00edso de la dificultad. A aprender a llorar y a saber secarnos las l\u00e1grimas,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La infancia y la adolescencia nos trajeron muchas sorpresas y cambios. Muchas aventuras. Creo que tenemos que seguir levantando el reino de la imaginaci\u00f3n y reivindicar para el ni\u00f1o, para el adolescente, para el adulto, para todos, el derecho a imaginar. La literatura nos ayudar\u00e1 en esa tarea descomunal. He ah\u00ed un reto: usar la imaginaci\u00f3n en la vida cotidiana. Puede ayudar a mitigar los desamparos y a sobrevivir en medio de tantos riesgos. La literatura, aunque no es el \u00fanico remedio, es m\u00e1s, puede que nada remedie, sino que acabe de hundir al mundo en ese naufragio que es el ser humano, es una tabla sobre la cual podemos navegar un buen tramo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La lecci\u00f3n nos la ense\u00f1aron hace siglos, cuando una mujer talentosa se puso a contar historias durante mil y una noches (todav\u00eda sigue contando) y gracias a esa proeza gan\u00f3 la inmortalidad. \u00a1Viva la imaginaci\u00f3n, aunque no llegue al poder!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>*<\/strong> (Conferencia dictada en 1990 en un encuentro de psic\u00f3logos de la Universidad de Antioquia)<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.artmajeur.com\/medias\/standard\/a\/n\/angelouve\/artwork\/11572931_les-adolescentes-100x73.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para pintura adolescencia\" width=\"565\" height=\"778\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Philippe Jamin, Les adolescentes,\u00a0 100 X 73 cm, 2018<\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 25 de febrero de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <\/span><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pienso, por ejemplo, que si muchos adolescentes de las barriadas de Medell\u00edn tuviesen acceso al arte y la cultura, a los libros, al buen cine, a los colegios y universidades, quiz\u00e1 no caer\u00edan en los abismos del crimen.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":6807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[3541,3530,3536,3531,3537,3532,3533,3540,3542,3543,3539,3534,3535,519,3538],"coauthors":[265],"class_list":["post-6806","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","tag-adolescencia-etapa-clave","tag-asombro-imaginacion","tag-barquitos-de-papel","tag-bien-y-mal","tag-canicas-de-cristal","tag-dioses-heroes-y-demonios","tag-duendes-andriajos-y-brujas","tag-hallazgo-nuevas-emociones","tag-historias-de-amores-y-guerras","tag-literatura-sorpresas-y-cambios","tag-los-fantasmas","tag-mitos-y-leyendas","tag-mundo-de-fabula","tag-reinaldo-spitaletta","tag-trompos-cometas-y-globos"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6806"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6806\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6809,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6806\/revisions\/6809"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6806"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}