{"id":6532,"date":"2019-02-18T20:12:04","date_gmt":"2019-02-18T20:12:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=6532"},"modified":"2019-02-18T20:12:04","modified_gmt":"2019-02-18T20:12:04","slug":"ecuador-esclavos-o-trabajadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/02\/18\/ecuador-esclavos-o-trabajadores\/","title":{"rendered":"Ecuador: \u00bfEsclavos o trabajadores?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1154 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/JuanPazYMinoBis.jpg\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/>Hasta bien entrado el siglo XX Ecuador fue un pa\u00eds agrario y rural. Predominaron los campesinos, montubios e ind\u00edgenas como fuerza de trabajo sujeta a diversas formas de servidumbre. Por eso, varios decretos de Eloy Alfaro, caudillo de la Revoluci\u00f3n Liberal (1895), intentaron convertir a los indios, la clase m\u00e1s miserable, al menos en trabajadores asalariados. Nunca lo logr\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6533 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-taller-textil-Ecuador-300x217.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"445\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-taller-textil-Ecuador-300x217.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-taller-textil-Ecuador.jpg 692w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Con el inicio del siglo XX, al ritmo del lento nacimiento de algunas manufacturas e industrias, apareci\u00f3 la clase obrera. En sus filas igualmente despegaron reivindicaciones in\u00e9ditas para un pa\u00eds \u201cpre-capitalista\u201d. En 1916 se decret\u00f3 la jornada de 8 horas diarias, que continu\u00f3 incumplida. La lucha por su aplicaci\u00f3n, as\u00ed como por otras mejoras laborales explican la matanza obrera del 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"shrinkToFit aligncenter\" src=\"https:\/\/www.ecuavisa.com\/sites\/default\/files\/fotos\/2014\/11\/15\/masacre_obrera.jpg\" alt=\"https:\/\/www.ecuavisa.com\/sites\/default\/files\/fotos\/2014\/11\/15\/masacre_obrera.jpg\" width=\"568\" height=\"348\" \/><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6535 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-masacre-1922-Ecuador-300x175.jpg\" alt=\"\" width=\"569\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-masacre-1922-Ecuador-300x175.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Capture-masacre-1922-Ecuador.jpg 578w\" sizes=\"auto, (max-width: 569px) 100vw, 569px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Con la Revoluci\u00f3n Juliana (1925-1931) comenz\u00f3 el largo proceso para superar el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico anterior y, en tales condiciones, se dictaron las primeras leyes laborales, consagradas por la Constituci\u00f3n de 1929 y luego ampliadas por el C\u00f3digo del Trabajo expedido en 1938. Entre otros derechos, bajo el principio pro-operario, se establecieron: salario m\u00ednimo, sindicalizaci\u00f3n, contrato individual, jornada m\u00e1xima y descanso semanal, trabajo de mujeres y menores, protecci\u00f3n a la maternidad, desahucio, prevenci\u00f3n de accidentes del trabajo y responsabilidades derivadas de ellos, jubilaci\u00f3n, reparto de utilidades, indemnizaciones por despidos.\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Pero, tanto en las ciudades como en el campo, todos los trabajadores continuaron en situaciones precarias y pobres (los ind\u00edgenas bajo condiciones miserables), en manos de la incipiente burgues\u00eda nacional, los comerciantes, banqueros y, sobre todo, terratenientes, y, adem\u00e1s, con derechos laborales sistem\u00e1ticamente burlados. Desde su nacimiento, el C\u00f3digo del Trabajo fue atacado de \u201ccomunista\u201d, mientras una reducida elite acumul\u00f3 riqueza econ\u00f3mica y poder pol\u00edtico, sobre la base de la explotaci\u00f3n laboral.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">A\u00fan as\u00ed, los principios y derechos b\u00e1sicos de los trabajadores se conservaron y hasta se incrementaron con el paso de las d\u00e9cadas. Los obreros lograron potenciarlos con sus luchas y por el apoyo que recibieron de los partidos marxistas, de los reformistas y de profesionales sensibles a sus intereses.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Desde 1984, con el despegue del\u00a0<em>modelo empresarial<\/em>, en medio del auge mundial del neoliberalismo, el derrumbe del socialismo y el triunfo de la globalizaci\u00f3n transnacional, los derechos laborales hist\u00f3ricos experimentaron una arremetida que parec\u00eda imparable. Las c\u00e1maras de la producci\u00f3n ecuatorianas se unificaron en una sola visi\u00f3n: flexibilizar y precarizar las relaciones laborales, bajo el supuesto de que los \u201cinflexibles\u201d derechos de los trabajadores estrangulan y hasta matan las inversiones productivas, algo que est\u00e1 negado por toda la historia econ\u00f3mica mundial (y desde luego nacional), aunque en Ecuador se repite una y otra vez como si fuera una tesis cierta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Ese protagonismo empresarial, acumulado con el paso de los a\u00f1os, logr\u00f3 del presidente Gustavo Noboa (2000-2003) la \u201cLey para la transformaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d (Trole 1), que introdujo el trabajo por horas, la unificaci\u00f3n salarial, suprimi\u00f3 las bonificaciones y prohibi\u00f3 la indexaci\u00f3n (salarios de acuerdo con la inflaci\u00f3n). Otra \u201cLey para la Promoci\u00f3n de la Inversi\u00f3n y Participaci\u00f3n Ciudadana\u201d, intent\u00f3 cambiar el concepto de remuneraci\u00f3n, fijar topes al reparto de utilidades, limitar indemnizaciones, afectar contratos colectivos, regular huelgas, facilitar despidos y hasta introducir el concepto de \u201ctrabajador plurifuncional\u201d o \u201cpolivalente\u201d (diferentes tareas por el mismo salario). Felizmente para el pa\u00eds y para los trabajadores, el Tribunal Constitucional declar\u00f3 la inconstitucionalidad de la referida ley.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Eso no impidi\u00f3 la persistente posici\u00f3n de las elites empresariales por recobrar la flexibilidad laboral. Se toparon con un corte: el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) y la Constituci\u00f3n de 2008, que acabaron con la subordinaci\u00f3n del Estado a las c\u00e1maras de la producci\u00f3n, a pesar de que en los dos \u00faltimos a\u00f1os de ese gobierno se dictaron varias leyes flexibilizadoras de derechos laborales, aunque sin llegar a los reaccionarios planteamientos neoliberales que segu\u00edan a\u00f1orando los tradicionales sectores dominantes del pa\u00eds.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Con el presidente Len\u00edn Moreno, las elites empresariales han vuelto a la carga, han revivido sus intereses en el Estado y saludan el nuevo \u201cclima\u201d impuesto por la \u201cdescorreizaci\u00f3n\u201d del pa\u00eds. El pretexto es la \u201ccrisis\u201d econ\u00f3mica y ahora abogan porque \u201ctodos\u201d hagan sacrificios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"attachment-medium size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-500x316.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" srcset=\"https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-500x316.jpg 500w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-768x485.jpg 768w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-970x612.jpg 970w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-600x379.jpg 600w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-610x385.jpg 610w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909-1080x682.jpg 1080w, https:\/\/www.celag.org\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitalismo-imagen-1440x909.jpg 1440w\" alt=\"Ecuador regresa al modelo empresarial\" width=\"500\" height=\"316\" \/><a href=\"https:\/\/www.celag.org\/el-nuevo-gobierno-empresarial-en-ecuador\/capitalismo-imagen-1440x909\/\"><strong>Ecuador regresa al modelo empresarial<\/strong><\/a><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Nuevamente los derechos laborales, conquistados hist\u00f3ricamente, est\u00e1n en la mira de los ataques. Se ha comenzado por los trabajadores del Estado. No importa que se trate de seres humanos. Por razones contables (liquidez estatal) hay que reducir el 10% del personal de las empresas p\u00fablicas. Pocos d\u00edas atr\u00e1s uno de los dirigentes del gremio de los comerciantes sostuvo en Radio Sonorama que estaba \u201cbien\u201d que se separe a 3.500 personas para reducir el tama\u00f1o del Estado; y otro dirigente de los bancos, en la misma radio, sostuvo que se debe \u201ccongelar\u201d los sueldos y salarios por cinco a\u00f1os \u201cporque tenemos mano de obra muy cara\u201d. En otra emisora local, cuatro economistas, a quienes su gerente calific\u00f3 como \u201clos mejores del pa\u00eds\u201d, repitieron sus conocidas consignas y, naturalmente, sostuvieron como irremediable y necesaria la flexibilizaci\u00f3n de las normas laborales.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Las consignas de esas elites empresariales y de aquellos economistas que defienden sus intereses carecen de fundamentos te\u00f3ricos e hist\u00f3ricos, pero hegemonizan en los medios de comunicaci\u00f3n y en diversos ambientes sociales del pa\u00eds. Demuestran absoluta irresponsabilidad social. Solo interesan los buenos negocios y las rentabilidades, sin tener idea de las investigaciones que sustentan el desarrollo, el progreso y el buen vivir en los buenos salarios, capaces de generar altos niveles de demanda agregada.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Tampoco cuentan las experiencias hist\u00f3ricas sobre la paz, la tranquilidad institucional y el reforzamiento de la democracia que provienen de la educaci\u00f3n, la salud, la medicina, la seguridad social universal, los derechos de los trabajadores, los derechos comunitarios y sociales, as\u00ed como de los altos y fuertes impuestos directos y progresivos sobre rentas, patrimonios, herencias o ganancias, para lograr la redistribuci\u00f3n de la riqueza. Las elites econ\u00f3micas siguen dando muestras de su retraso conceptual e ideol\u00f3gico, a tal punto que parecen preferir esclavos, pero no trabajadores con derechos y una sociedad con buen vivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/JxPZw2_eWsM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Juan J. Paz-y-Mi\u00f1o Cepeda para La Pluma, Ecuador 18 de febrero de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Editado por <a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Publicado por\u00a0 <a href=\"http:\/\/www.historiaypresente.com\/esclavos-o-trabajadores\/\">Historia y Presente \u2013 blog<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Visita la red del colectivo\u00a0<a href=\"https:\/\/rutakritica.org\">Ruta Kr\u00edtica<\/a>, el\u00a0nuevo blog de difusi\u00f3n del pensamiento y la comunicaci\u00f3n alternativos<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las consignas de esas elites empresariales y de aquellos economistas que defienden sus intereses carecen de fundamentos te\u00f3ricos e hist\u00f3ricos, pero hegemonizan en los medios de comunicaci\u00f3n y en diversos ambientes sociales del pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6537,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[46,3345,3346],"coauthors":[257],"class_list":["post-6532","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-ecuador","tag-fuerza-de-trabajo","tag-servidumbre"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6532"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6539,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532\/revisions\/6539"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6537"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6532"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}