{"id":6514,"date":"2019-02-18T04:49:34","date_gmt":"2019-02-18T04:49:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=6514"},"modified":"2019-02-18T04:49:34","modified_gmt":"2019-02-18T04:49:34","slug":"gardel-y-el-silencio-de-una-mama-un-tango-con-clarines-de-guerra-y-tintineo-de-medallas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/02\/18\/gardel-y-el-silencio-de-una-mama-un-tango-con-clarines-de-guerra-y-tintineo-de-medallas\/","title":{"rendered":"Gardel y el silencio de una mam\u00e1 <br>Un tango con clarines de guerra y tintineo de medallas"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1162 alignleft\" src=\"http:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/reinaldo-spitalettaBis.jpg\" alt=\"\" width=\"84\" height=\"101\" \/>1.<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0Es probable que cuando comenc\u00e9 a tener recuerdos (una profec\u00eda de mi padre acerca del fin de la adolescencia) me haya principiado a gustar el tango. Y, adem\u00e1s, sin darme cuenta \u2014que es, creo, como suele pasar con las cosas del coraz\u00f3n que te marcar\u00e1n para siempre\u2014. En efecto, el tango que en casos como el m\u00edo entr\u00f3 por \u00f3smosis, por la cantidad de pianolas que hab\u00eda en cada esquina de las barriadas de Bello, donde crec\u00ed, y en las que sonaba desde el alba a la medianoche, tuvo fosforescencias de ni\u00f1ez y, antes de que sucediera lo que dice el poeta Juanca Tavera: \u201cTango es la emoci\u00f3n de regresar \/ al punto cardinal, \/ el tiempo de empezar a recordar\u201d, alguno de ellos me impresion\u00f3 en la infancia.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2019\/02\/e8cb0-melodia-12.png?w=666&amp;h=548\" alt=\"Resultado de imagen para fotogramas de melodia de arrabal\" width=\"666\" height=\"548\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y fue el caso de <em>Silencio<\/em>, de Gardel, Horacio Pettorossi y Le Pera, y no en la voz del Zorzal, sino en la de mi mam\u00e1, cantante dom\u00e9stica, con algo de educaci\u00f3n vocal que con su tesitura de soprano, en las noches a veces, a veces en las ma\u00f1anas, iniciaba su serenata y alborada sin pretensiones con \u201csilencio en la noche \/ ya todo est\u00e1 en calma \/ el m\u00fasculo duerme \/ la ambici\u00f3n descansa\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hoy podr\u00eda decir que lo cantaba con correcci\u00f3n, pero, en ciertas ocasiones, se desdoblaba y s\u00e9 que derramaba alguna l\u00e1grima, porque \u2014no s\u00e9 por qu\u00e9\u2014 lo sent\u00eda muy suyo, como si ella fuera la mujer del drama, la de los cinco hijos (en rigor, ella solo ten\u00eda cuatro) que al taller marchaban y que, con el estallido de la guerra, cuando peligraron los \u201ccampos de Francia\u201d, pod\u00eda sentir una prematura soledad. Y es esa, quiz\u00e1, la que acaece cuando los hijos se van. Lo triste es que los cinco del tango se hab\u00edan ido a la guerra. La m\u00e1s remota reminiscencia de un cuadrito que podr\u00eda llamarse \u201cmam\u00e1 con canci\u00f3n\u201d la muestra rubia y sin canas, as\u00ed que las \u201chebras de plata\u201d tardaban todav\u00eda para asomarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Su voz se regaba por piezas y patios y no s\u00e9 c\u00f3mo afectaba a bifloras y azaleas. Y as\u00ed, cuando en la radio sonaba la interpretaci\u00f3n de Gardel, ella la acompa\u00f1aba. \u201cUn clar\u00edn se oye \/ peligra la patria \/ y al grito de guerra \/ los hombres se matan\u2026\u201d. Y ese estremecimiento, que seguro ella experimentaba, a veces me recorre m\u00fasculos y osamenta cuando escucho a Gardel, que tambi\u00e9n cant\u00f3 tal pieza en la pel\u00edcula <em>Melod\u00eda de arrabal<\/em>, dirigida por Louis Gasnier, con guion de Alfredo Le Pera, y estrenada en Buenos Aires el 5 de abril de 1933.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Entonces me parec\u00eda una canci\u00f3n desoladora y no sab\u00eda por qu\u00e9 mam\u00e1 la ten\u00eda entre sus preferidas. Le arrugaba el alma. \u201cMeciendo una cuna, \/ una madre canta \/ un canto querido \/ que llega hasta el alma, \/porque en esa cuna, \/ est\u00e1 su esperanza\u201d. M\u00e1s tarde, cuando comenc\u00e9 a leer sobre la guerra, aquella que los europeos calificaron como la Gran Guerra, supe de tantos j\u00f3venes muertos y heridos, por millones, y de c\u00f3mo los campos franceses se ensangrentaron, como sucedi\u00f3, por ejemplo, en la batalla del Marne, con pavorosos resultados: Aliados, 112.000 muertos y 152.000 heridos; alemanes, 83.000 muertos y 173.000 heridos. Valga recordar que Eduardo Arolas, el Tigre del bandone\u00f3n, de padres franceses, compuso en 1919 un emblem\u00e1tico tango titulado <em>El Marne<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" id=\"media-11a6830c\" class=\"post-img aligncenter\" src=\"https:\/\/pm1.narvii.com\/6729\/8297c2d813a4d51bada63b0b8f8254926f10b624v2_hq.jpg\" width=\"589\" height=\"442\" data-vce=\"image\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0Batalla del r\u00edo Marne, 1914.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Silencio<\/em>, un tango luctuoso, que comienza con un clar\u00edn que entona un silencio de muertos, va narrando un drama, un acopio de dolores y ausencias, est\u00e1 ligado a la tristeza, me parece. Y a un vac\u00edo existencial de una se\u00f1ora (el tango no menciona al marido, \u00bfser\u00eda viuda?) condenada a forzosa soledad, a un desgarramiento interior. \u00bfCambiar hijos por medallas? Es una macabra l\u00f3gica de la guerra. La creaci\u00f3n de h\u00e9roes, de los que van quedando en el camino de la destrucci\u00f3n y del olvido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Puede ser, qui\u00e9n quita, un alegato contra la guerra. Cuando dejan de sonar los ca\u00f1ones, cuando en la \u201ctierra de nadie\u201d han quedado en reguero miles de cad\u00e1veres, cuando las trincheras al final de la carnicer\u00eda permanecen vac\u00edas, la se\u00f1ora de canas muy blancas lo que recibe como compensaci\u00f3n por haber aportado cinco hijos a la \u201cpatria\u201d, son cinco medallitas. Podr\u00eda decirse que, aparte de lo dram\u00e1tico, es una afrenta. La guerra es una prolongaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios, dicen los te\u00f3ricos. Y es una causante de depresiva soledumbre (como dir\u00eda Manuel Mej\u00eda Vallejo), que es una mezcla de soledad con pesadumbre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">M\u00e1s que en aquellos tragan\u00edqueles de fulgurantes luminiscencias, o en las emisoras, <em>Silencio<\/em> sonaba en casa interpretado por una se\u00f1ora rubicunda que a veces se desmoronaba, y hasta se le quebraba la voz, cuando dec\u00eda: \u201cUn coro lejano \/ de madres que cantan \/ mecen en sus cunas, \/ nuevas esperanzas. \/ Silencio en la noche. \/ Silencio en las almas\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/lh4.googleusercontent.com\/-2ZE0la3BveI\/TWnXSt7o4rI\/AAAAAAAAAls\/0KdF8U38T_E\/s1600\/Silencio+Tapa.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para silencio tango\" width=\"379\" height=\"524\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Silencio en la noche, ya todo est\u00e1 en calma\u2026<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>2.<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Hay varias versiones sobre el origen de este tango, compuesto en 1932 y grabado por Gardel en 1933 (tuvo tres grabaciones, dos con guitarras y una con la orquesta de Francisco Canaro), con coro femenino y las guitarras de Barbieri, Riverol, Pettorosi y Vivas, para el sello Ode\u00f3n. El coro en las grabaciones con guitarras, lo integraron las hijas de\u00a0Guillermo Barbieri: Mar\u00eda Esther y Adela. Para la grabaci\u00f3n con Canaro, el coro lo formaron: Blanca del Prado, Felisa San Mart\u00edn, \u00c9lida Medolla, Corina Palermo, Emilia Pezzi y Sara Delar. En la interpretaci\u00f3n que hace en la pel\u00edcula <em>Melod\u00eda de arrabal<\/em>, a Gardel lo acompa\u00f1a la orquesta de Juan Cruz Mateo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/bB-wbKtT3yY\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Silencio -Versi\u00f3n 1 (Tango) Grabado el 27-03-1933 Orquesta Francisco Canaro. Autor\/Compositor; A.Le Pera, H.Pettorossi y C.Gardel.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/21uCuDXtwJc\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Una versi\u00f3n acerca de las motivaciones de <em>Silencio<\/em>, se remonta al asesinato a tiros del reci\u00e9n elegido presidente franc\u00e9s Paul Doumer, por un emigrante ruso reci\u00e9n salido del manicomio, cometido el 6 de mayo de 1932. Doumer tuvo ocho hijos, de los cuales cuatro murieron en la Primera Guerra Mundial. Los restos de los militares se enterraron en un monumento osario, cerca de Reims, con los de diez mil combatientes m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Gardel, Le Pera y Pettorossi, enterados en Francia de la tragedia, revivieron el dolor de la madre, la se\u00f1ora Blanche Richel de Doumer, y decidieron crear un tango en honor a las madres de la guerra. Los autores y compositores, que vivieron de cerca las incidencias del crimen del mandatario y se enteraron de su drama en la guerra, tuvieron un motivo para escribir <em>Silencio<\/em>, cambiaron algunas circunstancias y crearon una obra.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/spitaletta.files.wordpress.com\/2019\/02\/2fa8e-001.png?w=342&amp;h=499\" alt=\"Resultado de imagen para la casa es seria\" width=\"359\" height=\"525\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Otra versi\u00f3n dice que el motivo de inspiraci\u00f3n no estaba en Francia ni en la primera guerra, sino en el Chaco, durante el enfrentamiento b\u00e9lico entre Paraguay y Bolivia (1932-1935), conocido en la historia como la guerra del Chaco. En esta confrontaci\u00f3n, Francia apoy\u00f3 a Paraguay. Hubo 90.000 muertos. En los d\u00edas en que Gardel estaba promocionando, en Francia, el filme <em>Melod\u00eda de arrabal<\/em>, hay un cortometraje, <em>La casa es seria<\/em>, rodado en Joinville Studios de Par\u00eds, protagonizado por el Zorzal, que representa a un casanova. En dos partes de esta comedia musical, en la que act\u00faa tambi\u00e9n Imperio Argentina, se menciona el Chaco, m\u00e1s a modo de chistes o gags. Se especula que, sobre estas citas picantes, Gardel y Le Pera quer\u00edan ponerle color local al filme, en tiempos en que en la prensa abundaban noticias sobre el conflicto en Am\u00e9rica del Sur.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Se cree que conocieron alguna historia sobre soldados, hijos de una misma madre, que perecieron en aquel choque y de ah\u00ed se \u201cinspiraron\u201d para darle una salida sentimental a la guerra. Cambiaron la geograf\u00eda, el tiempo y a los protagonistas.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>3.<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En <em>Silencio<\/em>, en el que unas veces la ambici\u00f3n descansa y en otras trabaja, hay sonoridades melanc\u00f3licas, como tambi\u00e9n se constituye en una memoria cantada de una guerra, la primera del siglo XX, que sacrific\u00f3 a miles de muchachos en el altar de la barbarie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Es un tango en el que \u201cal grito de guerra los hombres se matan\u201d.\u00a0 Hab\u00eda una se\u00f1ora, cuyos hijos no marcharon a la guerra, pero que pudo haberse imaginado cosas como estas: \u201c\u00bfqu\u00e9 tal si estos muchachos tuvieran que irse a un campo de batalla y los mataran?\u201d, y por eso, tal vez, cantaba <em>Silencio<\/em> con tanta emoci\u00f3n. Hac\u00eda suya la tragedia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La Primera Guerra Mundial, con alambres de p\u00faa y ametralladoras, con una animosidad que llev\u00f3 a algunos a imaginar que se trataba de una recreaci\u00f3n, de un divertimento mortal, como una cacer\u00eda, fue un desastre para la raz\u00f3n y la convivencia. Muchos no cre\u00edan que, esa conflagraci\u00f3n de espanto, esa bestialidad, conllevaba la destrucci\u00f3n de todos, como lo escribi\u00f3 Martin Buber: \u201cAs\u00ed se encontr\u00f3 el hombre frente al hecho m\u00e1s terrible: era como el padre de unos demonios que no pod\u00eda sujetar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Un tango le canta con sensibilidad a un aspecto de aquella debacle: una madre que se queda sola y yerta. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s de grabado, en una aldea llamada Bello una se\u00f1ora sol\u00eda cantar <em>Silencio<\/em> como si ella fuera la real madre de aquellos muchachos que del taller marcharon a la tumba.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/i.ytimg.com\/vi\/K5didZwmVqk\/maxresdefault.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para pelicula melodia de arrabal\" width=\"701\" height=\"394\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Fotograma de la pel\u00edcula Melod\u00eda de arrabal.<\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 17 de febrero de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <\/span><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s de grabado, en una aldea llamada Bello una se\u00f1ora sol\u00eda cantar Silencio como si ella fuera la real madre de aquellos muchachos que del taller marcharon a la tumba.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":6515,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[8,19],"tags":[],"coauthors":[265],"class_list":["post-6514","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-literatura"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6514"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6517,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514\/revisions\/6517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6515"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6514"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}