{"id":64586,"date":"2024-03-30T20:35:10","date_gmt":"2024-03-30T20:35:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=64586"},"modified":"2024-03-31T22:35:25","modified_gmt":"2024-03-31T22:35:25","slug":"64586","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2024\/03\/30\/64586\/","title":{"rendered":"Hait\u00ed: del colapso del Estado al \u00ab\u00a0narco-caos\u00a0\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace diez a\u00f1os, la movilizaci\u00f3n tras el terremoto de Hait\u00ed tuvo un impacto mundial. \u00c9sta fue tan emotiva como la devastaci\u00f3n que azot\u00f3 la isla el martes 12 de enero de 2010 a las 4: 53 p.m. hora local. Pero dicha emoci\u00f3n s\u00f3lo dur\u00f3 un tiempo, al igual que la acci\u00f3n de emergencia. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, Hait\u00ed todav\u00eda parece estar enredado en la b\u00fasqueda de un futuro pol\u00edtico m\u00e1s pac\u00edfico que est\u00e1 a\u00fan por llegar. \u00bfEs un pa\u00eds ingobernable?, \u00bfun caos interminable como parece pensarlo el actual presidente de los Estados Unidos? Para analizar tal situaci\u00f3n, es imperativo distanciarse de las noticias medi\u00e1ticas, de los medios masivos de comunicaci\u00f3n y sus actualidades, y poner los acontecimientos en perspectiva tanto desde un punto de vista hist\u00f3rico como desde un punto de vista geogr\u00e1fico. Pero tal tarea es de inter\u00e9s s\u00f3lo si uno adopta una perspectiva conocida como \u201cactor-oriented\u00a0\u00bb, puesto que los diferentes grupos de inter\u00e9s involucrados en interactuar en un marco com\u00fan terminan por producir una forma de vida colectiva que va m\u00e1s all\u00e1 de ellos y que act\u00faa, en cambio, como una causa ausente, como un elemento \u00ab\u00a0sobredeterminante\u00a0\u00bb. En Hait\u00ed, es la negaci\u00f3n del poder p\u00fablico por parte de todos los actores en interacci\u00f3n lo que produce un ambiente de violencia y conflicto permanente que afecta a todos los niveles de la vida pol\u00edtica y la sociedad, un caos permanente que ni la fuerza puede capturar y estabilizar. \u00bfC\u00f3mo deconstruir esta evidencia y reinterpretarla a partir del inter\u00e9s del actor que constantemente sufre las consecuencias, es decir, a partir de la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n haitiana en su existencia diaria, pac\u00edfica, pero violentada y reprimida?<\/span><\/p>\n<h3 class=\"texte\"><a id=\"tocto1n1\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#tocfrom1n1\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Una grave crisis pol\u00edtica<\/span><\/a><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para los medios internacionales, Hait\u00ed ha atravesado una grave crisis pol\u00edtica desde julio de 2018. Esta crisis fue provocada por la revelaci\u00f3n de actos de corrupci\u00f3n por parte del poder actual y por los gobiernos anteriores de Martelly y Pr\u00e9val en el caso de <em>Petro Caribe<\/em>, a saber, los acuerdos firmados en 2007 con Venezuela para entregar petr\u00f3leo, cuyo precio de venta a las empresas locales es, en parte, destinado al Estado haitiano en forma de pr\u00e9stamos a largo plazo. Si en otros pa\u00edses donde se beneficiaron de estos fondos venezolanos, como Santo Domingo, una parte del dinero fue desviado, en Hait\u00ed casi la totalidad (92.4 %) del destino real de fondos asignados a proyectos de desarrollo plantea interrogantes sobre la forma de adjudicar contratos p\u00fablicos (favoritismo), de proceder con desembolsos, de supervisar la ejecuci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de desviar fondos de su destino final, y hasta de pagar a dos empresas diferentes por el mismo trabajo! Las empresas privadas, como Agritrans o Betexs, revelan que la <em>Cour des comptes<\/em> o Tribunal de Cuentas (seg\u00fan informes de 2019) sirvi\u00f3 como pantalla para permitir el enriquecimiento personal de representantes de los poderes pol\u00edticos sucesivos y de las clases dominantes. En este caso, los montos auditados representan m\u00e1s de $ 1.5 mil millones de un monto de financiamiento de $ 2.2 mil millones. En 2010, despu\u00e9s del terremoto, Venezuela incluso cancel\u00f3 la cantidad de $ 395 millones de la deuda externa de Hait\u00ed (!). En este contexto dram\u00e1tico, no menos de 350 millones de d\u00f3lares se liberaron bajo la presidencia de Pr\u00e9val, con procedimientos \u00ab\u00a0aligerados\u00a0\u00bb, posibles gracias al estado de emergencia que permite eludir la regulaci\u00f3n habitual de las contrataciones p\u00fablicas. El aumento repentino de los precios de la gasolina fue, por lo tanto, el detonante de los movimientos sociales que denunciaron la corrupci\u00f3n de las \u00e9lites a todos los niveles, y en particular la del presidente en ejercicio Jovenel Mo\u00efse, quien se neg\u00f3 a juzgar a los culpables.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-64590\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-768x512.jpeg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-1536x1024.jpeg 1536w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-435x290.jpeg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-150x100.jpeg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1-370x247.jpeg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/colapso-de-haiti-1.jpeg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta dram\u00e1tica situaci\u00f3n nos la recuerdan espor\u00e1dicamente los medios internacionales a trav\u00e9s de breves secuencias de violencia que no agregan nada nuevo con respecto a lo reproducido en las redes sociales. Sin embargo, \u00e9stos son s\u00f3lo s\u00edntomas. La ra\u00edz de los males es a\u00fan mucho m\u00e1s profunda y preocupante. Hait\u00ed se enfrenta primero con el colapso de todas sus estructuras estatales. Esta realidad se relaciona con la corrupci\u00f3n descentralizada que prevalece pero que es s\u00f3lo un efecto. Cada actor que ocupa un puesto que le permite obtener un beneficio p\u00fablico o privado extrae el m\u00e1ximo posible de esta situaci\u00f3n para su cuenta personal. Tal pr\u00e1ctica s\u00f3lo es posible en el contexto de un \u00ab\u00a0Estado fallido\u00a0\u00bb (Verlin) o de un \u00ab\u00a0Estado fr\u00e1gil\u00a0\u00bb (Mouton). En el caso de Hait\u00ed, no obstante, este concepto de moda resulta ambiguo ya que la verdadera cuesti\u00f3n no radica en determinar por qu\u00e9 el Estado habr\u00eda fallado en sus misiones soberanas o m\u00e1s a\u00fan por qu\u00e9 constituir\u00eda una amenaza para la seguridad internacional, sino m\u00e1s bien en esclarecer por qu\u00e9 lo que Andr\u00e9 Corten (1989) llam\u00f3 por primera vez \u00ab\u00a0Estado d\u00e9bil\u00a0\u00bb termin\u00f3 por colapsar, no pudiendo m\u00e1s que fracasar ya que, desde ese momento, no era sino un actor fantasma, una suerte de Estado zombi. La calificaci\u00f3n de esta situaci\u00f3n estatal no refiere a los criterios \u00f3ptimos de un buen gobierno o de un desempe\u00f1o econ\u00f3mico, siguiendo un modelo que supone un comportamiento est\u00e1ndar ideal. Debe basarse en un enfoque m\u00e1s din\u00e1mico, aceptando las peculiaridades de un orden sub\u00f3ptimo, a fin de identificar una situaci\u00f3n espec\u00edfica de fragilidad y buscar v\u00edas de soluci\u00f3n. Una noci\u00f3n que sirve para \u00ab\u00a0afirmar y negar en una misma expresi\u00f3n la validez de la calificaci\u00f3n de Estado\u00a0\u00bb (Mouton) no es de mucha utilidad. M\u00e1s bien, \u00e9sta encierra a los actores involucrados en la trampa donde cayeron. El verdadero problema no se reduce a la creaci\u00f3n de una categor\u00eda difusa provista de indicadores de fragilidad, sino que concierne la naturaleza contextual de la fragilidad, es decir, su historia espec\u00edfica: <em>\u00bfc\u00f3mo, en este caso, se lleg\u00f3 hasta aqu\u00ed y c\u00f3mo se puede salir?<\/em> Porque la cuesti\u00f3n central en Hait\u00ed, frente a esta situaci\u00f3n de zombificaci\u00f3n de las instituciones p\u00fablicas, radica m\u00e1s bien en la reconstrucci\u00f3n de una relaci\u00f3n positiva con la funci\u00f3n estatal. Desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen de Duvalier, ning\u00fan actor ha tenido en cuenta esta cuesti\u00f3n: los pol\u00edticos han entregado el Estado a sus guerras de clanes, a la promoci\u00f3n de sus intereses privados y han cortado constantemente los v\u00ednculos entre la acci\u00f3n estatal y el servicio a los ciudadanos. La sociedad civil, por su parte, cuando no se beneficia directamente de este primer comportamiento, se ha esforzado por reemplazar todas las misiones tradicionales del Estado, en asuntos econ\u00f3micos, educativos y de salubridad. En cuanto a las funciones de justicia y seguridad, \u00e9stas se han vaciado de su sustancia. La instrumentalizaci\u00f3n, la sustituci\u00f3n y la marginaci\u00f3n no son s\u00f3lo el caso de los actores locales, sino que estos comportamientos son reproducidos por los actores internacionales que, por falta de lucidez, han reforzado el proceso del colapso del Estado. Sin embargo, la cuesti\u00f3n del papel de este \u00faltimo es inevitable para salir del punto muerto y apuntar a una gesti\u00f3n colectiva responsable de los habitantes y de los territorios en grave peligro ecol\u00f3gico, sanitario y alimentario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-64604 size-large\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Charlemagne-Peralte-658x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"658\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Charlemagne-Peralte-658x1024.jpg 658w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Charlemagne-Peralte-193x300.jpg 193w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Charlemagne-Peralte-768x1195.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Charlemagne-Peralte.jpg 771w\" sizes=\"auto, (max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/>La crueldad de la ocupaci\u00f3n yanqui de Hait\u00ed (1915-1934) no tuvo parang\u00f3n. Esta foto del cad\u00e1ver de Charlemagne P\u00e9ralte, uno de los l\u00edderes de la guerrilla de los \u00ab\u00a0Cacos\u00a0\u00bb, asesinado el 1 de noviembre de 1919, fue distribuida por los ocupantes en miles de ejemplares para que sirviera de escarmiento. Hizo de Charlemagne P\u00e9ralte un m\u00e1rtir de la libertad, cuyo nombre retom\u00f3 la Organisaci\u00f3n Patri\u00f3tica 18 de mayo, grupo clandestino de lucha contra la dictadura de Duvalier.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El proceso del colapso del Estado haitiano ciertamente tiene ra\u00edces distantes, coloniales y poscoloniales, vinculadas a la econom\u00eda de plantaci\u00f3n y a la forma \u00ab\u00a0neopatrimonial\u00a0\u00bb de organizaci\u00f3n de la propiedad en el momento de la independencia. Pero, en el horizonte de medio siglo, se trata sobre todo del legado de una estructura dictatorial centralizada, establecida por Fran\u00e7ois Duvalier sobre las estructuras represivas y la centralizaci\u00f3n extrema que dej\u00f3 la ocupaci\u00f3n estadounidense (1915-1934). Duvalier padre quer\u00eda un r\u00e9gimen duradero, el cual, de hecho, ha beneficiado a su hijo. Incluso a principios de la d\u00e9cada de los ochentas, el nivel de las instituciones educativas, tanto privadas como p\u00fablicas, el Ej\u00e9rcito y la Iglesia aunadamente, todav\u00eda garantizaban una forma de estabilidad al servicio de un modelo jer\u00e1rquico represivo. La identificaci\u00f3n del Estado con el mal absoluto encarnado por el duvalierismo har\u00e1 dif\u00edcil, tras la ca\u00edda de la dictadura, la construcci\u00f3n de una democracia popular. Por un lado, los estadounidenses permanec\u00edan enfocados en la amenaza de una nueva Cuba, por otro lado, los actores locales luchaban por reconstruir penosamente un espacio p\u00fablico luego de\u00a030\u00a0a\u00f1os marcados por la represi\u00f3n de toda oposici\u00f3n y la clandestinidad de todas las organizaciones pol\u00edticas dignas de este nombre. La transici\u00f3n que le sigui\u00f3 al final de este r\u00e9gimen debilit\u00f3 enormemente al pa\u00eds: golpes de Estado, embargo e intervenci\u00f3n militar extranjera. En este contexto particular, el nuevo fen\u00f3meno ser\u00e1 la voluntad constante del liderazgo post-duvalierista de evitar cualquier forma de estructuraci\u00f3n de resistencias, ya sea desde la izquierda o la derecha. Iglesia, Ej\u00e9rcito, Estado, Escuela, es decir, los pilares del antiguo r\u00e9gimen, se romper\u00e1n en pedazos y dar\u00e1n paso a la inestabilidad constante. Los partidos se suceder\u00e1n al ritmo de las elecciones, los grupos populares se convertir\u00e1n en grup\u00fasculos de vocaci\u00f3n criminal. Pero es especialmente desde el regreso al poder de Jean-Bertrand Aristide en\u00a02000\u00a0que los carteles de la droga y las bandas armadas ocupar\u00e1n cada vez m\u00e1s el espacio p\u00fablico, hasta el punto de que figuras notorias del tr\u00e1fico de narc\u00f3ticos se postular\u00e1n a cargos parlamentarios para defender directamente sus intereses. Hait\u00ed se convierte as\u00ed en un narco-Estado. Ni la salida forzada de Aristide en\u00a02004\u00a0ni el terremoto en\u00a02010 cambiar\u00e1n esta situaci\u00f3n. Un informe del <em>Small Arms Survey Program<\/em> apoyado por el Instituto de Estudios Internacionales en Ginebra informa, ya en\u00a02005, m\u00e1s de\u00a0400,000\u00a0armas en circulaci\u00f3n (en un pa\u00eds cuya poblaci\u00f3n es de aproximadamente\u00a010\u00a0millones).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La intervenci\u00f3n internacional despu\u00e9s del terremoto s\u00f3lo retras\u00f3 el esperado colapso del joven narco-Estado haitiano. En los a\u00f1os posteriores al desastre, la comunidad internacional compens\u00f3 el incumplimiento del Estado y ayud\u00f3 a ocultar los problemas reales al enfocar la atenci\u00f3n en las \u00e1reas del desastre. Sin embargo, la epidemia de c\u00f3lera mostrar\u00e1 las problem\u00e1ticas que tambi\u00e9n implican este tipo de intervenci\u00f3n, al dar una idea de la indigencia general de una poblaci\u00f3n aparentemente sobre-ayudada por la asistencia humanitaria. Durante este per\u00edodo, por razones pragm\u00e1ticas, los canales de corrupci\u00f3n operan a tiempo completo para absorber los recursos vertidos hacia Hait\u00ed. De hecho, en muchos casos, terminan corrompiendo a los propios actores internacionales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego vino la retirada de la comunidad internacional, movilizada por otras prioridades. A pesar de una primera transici\u00f3n electoral, impuesta en 2011, mientras las consecuencias del desastre a\u00fan eran palpables, fue necesaria una nueva transici\u00f3n en 2015 con Jocelerme Privert, el Presidente del Senado, lo que dio el tiempo para imponer en noviembre de 2016 a un candidato que supuestamente deb\u00eda mantener la l\u00ednea elegida en 2011 por la comunidad internacional. En lugar de responder a las demandas de la poblaci\u00f3n, la elecci\u00f3n favorece un compromiso fr\u00e1gil entre los intereses de las facciones competidoras en el reparto de dividendos de las drogas y el tr\u00e1fico de otras mercanc\u00edas. Resultado: una apariencia de legitimidad frente a una apariencia de oposici\u00f3n, cuya mejor oportunidad es explotar las frustraciones leg\u00edtimas de la poblaci\u00f3n, sin nada m\u00e1s que ofrecer que la alternancia<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/42048443\/Haiti_del_calapso_del_Estado_al_narco_caos_In_Luchas_Sociales_Justicia_Contextual_y_Dignidad_de_los_Pueblos_Comp_R_Salas_Astrain\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-64602 size-large aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Ariadna-Haiti-640x1024.png\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Ariadna-Haiti-640x1024.png 640w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Ariadna-Haiti-188x300.png 188w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Ariadna-Haiti.png 672w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><span style=\"font-size: 18pt;\">Luchas sociales, justicia contextual y lucha de los pueblos<\/span><em><span style=\"font-size: 18pt;\"> Descargar PDF<\/span><\/em><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"texte\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfC\u00f3mo medir hoy el colapso del Estado haitiano?<\/span><\/p>\n<p class=\"texte\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este contexto, en primer lugar, se ha afianzado una cultura de violencia. El poder es comprado o tomado por las armas y las drogas, que proporcionan dinero para la corrupci\u00f3n. As\u00ed, el poder, una vez conquistado, solo puede ejercerse directa e inmediatamente, sin pasar por las instituciones. La pandilla que ocupa un distrito establece impuestos de paso. El diputado que negoci\u00f3 su elecci\u00f3n otorga un derecho de preferencia sobre las actividades relacionadas con su circunscripci\u00f3n, el Presidente electo gobierna para s\u00ed mismo y para el clan que financi\u00f3 su elecci\u00f3n. Finalmente, la prensa sigui\u00f3 al colapso del Estado. Las frecuencias han sido privatizadas y los diputados aprovechan dichas radios para hacer su propaganda. Entre los medios m\u00e1s escuchados, uno encuentra las radios financiadas por l\u00edderes de pandillas que promueven su propia agenda antidemocr\u00e1tica. Es cierto que los medios de comunicaci\u00f3n profesionales est\u00e1n tratando de sobrevivir, pero tienen cada vez menos audiencia. En este \u00ab\u00a0narco-caos\u00a0\u00bb, ni los partidos ni las organizaciones sociales tienen existencia real. Se trata siempre de peque\u00f1os grupos reunidos en torno a l\u00edderes que obtienen un beneficio directo de ellos, se al\u00edan entre s\u00ed seg\u00fan las circunstancias (o seg\u00fan el golpe a efectuar) e instrumentalizan a la poblaci\u00f3n en sus negocios gracias a sus dos armas: dinero y terror.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las consecuencias directas m\u00e1s perjudiciales de esta situaci\u00f3n en el mediano plazo son la falta de espacio p\u00fablico y la negaci\u00f3n del vac\u00edo estatal. El caos circundante restringe cualquier forma de debate constructivo entre las partes involucradas. Desde julio de 2018, se ha cruzado el l\u00edmite de la violencia verbal. Las radios transmiten llamados al odio o incluso al asesinato, denuncian a los agentes de la fuerza p\u00fablica, aconsejan a los partidarios que ataquen los hogares y las propiedades de aquellos a quienes se oponen&#8230; En el parlamento, la obstrucci\u00f3n es la regla, y la mejor manera de ser escuchado es usar un arma. Por otro lado, algunos agentes de la fuerza p\u00fablica instrumentalizados por el gobierno en el poder o por la oposici\u00f3n, est\u00e1n visiblemente involucrados en atrocidades, apoyan a unas pandillas en contra de otras, de modo que la fuerza policial queda dividida entre dos actores que constantemente buscan detener su acci\u00f3n a favor de los ciudadanos con el fin de instrumentalizarla. El espacio p\u00fablico est\u00e1 saturado por estos excesos y no ha permitido durante a\u00f1os un m\u00ednimo de debate sereno y constructivo. Sin embargo, al mismo tiempo, este vac\u00edo es negado por los actores involucrados. No solo todos se culpan entre s\u00ed, sino que, sobre todo, nadie realmente considera esta situaci\u00f3n como un problema importante. Por un lado, quienes ocupan el espacio de poder lo instrumentalizan de acuerdo con sus objetivos privados; por otro, aquellos que est\u00e1n excluidos de este juego, m\u00e1s bien denuncian los intereses privados que se benefician de la malversaci\u00f3n de dinero p\u00fablico, pero no destacan el grave debilitamiento de las instituciones p\u00fablicas que resulta de \u00e9l. De hecho, el Estado es solo una fachada que oculta los conflictos entre los diferentes clanes de la oligarqu\u00eda, ya sea en el poder o en la oposici\u00f3n: a veces se lo instrumentaliza, a veces se lo combate para recuperar un punto de apoyo, pero de ninguna manera se alinean con la reivindicaci\u00f3n de un Estado socialmente activo, capaz de coordinar recursos y satisfacer las expectativas de los habitantes con una visi\u00f3n a largo plazo del futuro del pa\u00eds. Lo que parece ser una condici\u00f3n m\u00ednima en otros lugares, se ha convertido en un sue\u00f1o imposible en Hait\u00ed. El Estado, desde el final de la dictadura de Duvalier y despu\u00e9s del fracaso del establecimiento de una democracia popular entre 1987 y 1991, se ha convertido en una especie de \u00ab\u00a0factor ausente\u00a0\u00bb. Los actores de la sociedad civil lo niegan constantemente en su existencia, al eludir sus reglas (negocios, ONG), al reemplazar sus misiones (ONG, asociaciones) o al desviarlo para fines privados (redes mafiosas, pseudo partidos). Indirectamente, es la poblaci\u00f3n que podr\u00eda beneficiarse de la acci\u00f3n p\u00fablica, la cual es la primera v\u00edctima de esta negaci\u00f3n colectiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desorganizada, marginada del reparto de recursos, excluida de los dividendos de la corrupci\u00f3n, la poblaci\u00f3n haitiana es, en primer lugar, reh\u00e9n de una guerra de los carteles por el control de un territorio sin Estado. A nivel intelectual, la peor cara de este desastre es suscribir las tesis fantasmag\u00f3ricas sobre la ingobernabilidad inscrita en los genes del pueblo haitiano, cimarr\u00f3n de nacimiento. La iron\u00eda de las escandalosas tesis sobre el Estado o el no Estado haitiano es que siguen dirigidas hacia una figura vac\u00eda, mero significante, que se intenta a toda costa de disfrazar con una funci\u00f3n, como un fetiche, en lugar de liberarse del pasado incesantemente fantaseado, para enunciar un verdadero horizonte colectivo, el esquema de un orden deseado en com\u00fan y determinar el significado de un mundo posible en com\u00fan. Este pueblo ha hecho un esfuerzo colosal para deshacerse de la gangrena duvalierista a trav\u00e9s del surgimiento de grandes organizaciones campesinas (MPP, Tet Kol\u00e9) y de una estructura progresista de la Iglesia apoyada por un movimiento de la sociedad civil (On\u00e8 Reksp\u00e8). Es el mismo pueblo que particip\u00f3 en una importante campa\u00f1a de alfabetizaci\u00f3n elogiada por expertos internacionales. La era posterior a Duvalier abri\u00f3 el campo a una lucha por el reconocimiento de los derechos fundamentales, comenzando por los del campesinado, a\u00fan discriminados en ese momento tanto por el registro nacional como por la marginaci\u00f3n del idioma de la mayor\u00eda, el <em>cr\u00e9ole<\/em>. Por lo tanto, los derechos ling\u00fc\u00edsticos se convirtieron naturalmente en la punta de lanza de un movimiento en pos de reconocer los derechos de todos, en particular mediante la adopci\u00f3n de una nueva constituci\u00f3n en lengua <em>cr\u00e9ole<\/em> en marzo de\u00a01987. Hab\u00eda mucho por hacer para las organizaciones de derechos humanos movilizadas en torno a la justicia para todos: al derecho a la tierra, a la vida dom\u00e9stica, al derecho a un salario m\u00ednimo, al derecho de las mujeres. Tantos proyectos para desarrollar para este joven Estado y esta gente reci\u00e9n liberada. Pero este proceso de estructuraci\u00f3n de un nuevo poder con su nueva constituci\u00f3n fue detenido netamente por las especulaciones estrat\u00e9gicas del gobierno de Bush Padre, por temor a una nueva Cuba. Sin embargo, incluso despu\u00e9s de este giro imperialista, durante los cuatro a\u00f1os de embargo y represi\u00f3n militar, los activistas de derechos humanos, apoyados por redes internacionales, denunciar\u00e1n y documentar\u00e1n miles de violaciones de derechos humanos en el pa\u00eds. En particular referir\u00e1n a las numerosas violaciones a mujeres y a m\u00faltiples asesinatos realizados a hombres, ni\u00f1os y ancianos. Esta acci\u00f3n conducir\u00e1 al establecimiento de una Comisi\u00f3n de la Verdad y la Justicia en\u00a01995, pero cuyo informe (1995), a pesar de ser monumental, terminar\u00e1 siendo letra muerta. Luego, con el retorno forzado de Aristide, los habitantes fueron entregados a los dictados del FMI y a la liberalizaci\u00f3n a ultranza. El siguiente gobierno, bajo la primera presidencia de Pr\u00e9val y bajo presi\u00f3n de los Estados Unidos, har\u00e1 solo un simulacro de aplicaci\u00f3n del trabajo de esta Comisi\u00f3n, para evitar revelar los v\u00ednculos entre ciertos l\u00edderes de los escuadrones de la muerte y la financiaci\u00f3n p\u00fablica estadounidense. Estas pr\u00e1cticas de desestructuraci\u00f3n destruyeron el tejido social, instituyeron la impunidad, restablecieron una econom\u00eda de dependencia total y agotaron las capacidades para organizar la resistencia. Estas personas no son ingobernables ni resistentes a la gobernanza. \u00a1Capturamos su libertad y su autonom\u00eda, como en tiempos de la esclavitud!<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_64591\" aria-describedby=\"caption-attachment-64591\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-64591\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/haiti-caos.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-64591\" class=\"wp-caption-text\">Foto Jacobin\/ Richard Pierrin\/AFP via Getty images<\/figcaption><\/figure>\n<h3 class=\"texte\"><a id=\"tocto1n2\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#tocfrom1n2\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00bfEs esta una situaci\u00f3n sin esperanza?<\/span><\/a><\/h3>\n<p class=\"texte\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La poblaci\u00f3n haitiana no tiene m\u00e1s remedio que sobrevivir y mantener la esperanza. Paga la ignominia de algunos y la indiferencia de otros. Sin embargo, es esta indiferencia en los mecanismos de control y monitoreo de la ayuda, la responsabilidad internacional, a falta de responsabilidad p\u00fablica, la que cubre la ignominia de los dem\u00e1s, su corrupci\u00f3n y su tr\u00e1fico. La predilecci\u00f3n por la ayuda de emergencia, los mecanismos humanitarios apol\u00edticos y mal calibrados, la negativa a proporcionar a los habitantes una respuesta constructiva en t\u00e9rminos de acci\u00f3n pol\u00edtica han producido el desastre actual. Estamos presenciando cada vez m\u00e1s el desmantelamiento de la ayuda dirigida a grupos de base que permiten la estructuraci\u00f3n de una sociedad civil responsable, en el campo o en las \u00e1reas suburbanas, con campesinos, mujeres, j\u00f3venes, una ayuda que se inscribe en la perspectiva de apoyar la formaci\u00f3n de l\u00edderes y organizaciones con responsabilidad efectiva. Esta tendencia va en la direcci\u00f3n opuesta de aquello por lo cual es urgente bregar, a saber, por la reconstrucci\u00f3n de intereses comunes, anclados en las necesidades primarias y vinculados a las capacidades de resiliencia de las poblaciones obligadas a sobrevivir. Son demasiados los gestores intermedios y los llamados l\u00edderes que est\u00e1n desconectados de estas condiciones operativas que conducen a la construcci\u00f3n conjunta de soluciones comunes. Los actores que requieren ser apoyados son aquellos que, a trav\u00e9s de sus pr\u00e1cticas actuales de proximidad, tienen la intenci\u00f3n de apoyar procesos econ\u00f3micos sanos que permitan que \u00e1reas geogr\u00e1ficas espec\u00edficas y comunidades locales fortalezcan sus capacidades de producci\u00f3n y comercio. Hasta el d\u00eda de hoy, la implementaci\u00f3n de una reforma agraria es una cuenta pendiente en Hait\u00ed (!), al igual que la descentralizaci\u00f3n efectiva del Estado y la estabilizaci\u00f3n de sus misiones centrales de justicia y polic\u00eda, e incluso de protecci\u00f3n ambiental. Desde la partida de Duvalier, las pol\u00edticas internacionales, y de las ONG respaldadas internacionalmente, solo han reemplazado la acci\u00f3n p\u00fablica, incluida la gesti\u00f3n de residuos peligrosos. En lugar de buscar c\u00f3mo \u00ab\u00a0hacer\u201d, como promover la acci\u00f3n aut\u00f3noma de la sociedad, todos acuden all\u00ed para encontrar una soluci\u00f3n propia en su micro dominio: algunos en su estructura de cuidado, otros en su estructura educativa, otros en sus proyectos de microdesarrollo, eco-social, etc. Al suspender la construcci\u00f3n de una democracia popular post-Duvalierista, hemos dejado de lado las capacidades reales de las poblaciones apostando exclusivamente a la asistencia. La esperanza reside en detener este c\u00edrculo vicioso de dependencia y en elegir partir desde las capacidades disponibles de la poblaci\u00f3n haitiana, trabajar para el desarrollo del liderazgo local, su coordinaci\u00f3n y su seguridad en el espacio com\u00fan necesario para su \u00e9xito. Al aspirar al establecimiento de un poder ejecutivo basado en la fantas\u00eda de los grandes partidos que proponen l\u00edneas de convergencia en el inter\u00e9s general, solo estamos fortaleciendo a los principales agentes de la corrupci\u00f3n y el tr\u00e1fico de drogas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al mismo tiempo, este enfoque no puede eludir la pregunta crucial sobre el surgimiento de nuevos actores locales. En la actual situaci\u00f3n de punto muerto, los actores tradicionales en proyectos de desarrollo y derechos humanos han alcanzado sus l\u00edmites. Ellos no tienen otra opci\u00f3n que someterse a la direcci\u00f3n de las redes de la mafia y acordar comprometerse con ellos en una apariencia de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen vigente, mientras saben que la agenda as\u00ed validada en realidad no concierne m\u00e1s que el reemplazo de un clan por otro igual de corrupto e igualmente ligado a los diferentes tr\u00e1ficos (armas, seres humanos, drogas, etc.). Estos actores tradicionales no perturban en nada esencial los planes de la oligarqu\u00eda, ya que nunca han considerado cambiar el orden econ\u00f3mico dominante y se oponen a cualquier forma de liderazgo estatal. Cada vez m\u00e1s desconectados de las condiciones de la vida real, se ven encuentran alineados detr\u00e1s de las redes mafiosas, tanto por la falta de medios como de ideas. Es necesario un m\u00ednimo de vida pol\u00edtica y espacio p\u00fablico para salir de la crisis, un ambiente de debate donde los interlocutores puedan acordar un futuro com\u00fan y responsabilidades compartidas. Esta contribuci\u00f3n humana es esencial para emprender el fortalecimiento de las relaciones sociales cooperativas. Se trata de escapar de esta estrategia tramposa que consiste en presentarse fuera del marco, fuera del partido, sin proyecto, como no pol\u00edtico, sin inter\u00e9s identificado, para vincular a una figura moral individual el ideal fantaseado de un pa\u00eds mejor.<\/span><\/p>\n<h3 class=\"texte\"><a id=\"tocto1n3\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#tocfrom1n3\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00bfCambiar de enfoque?<\/span><\/a><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al centrar la atenci\u00f3n en las ciudades y las poblaciones urbanas, el terremoto cre\u00f3 una cortina de humo. La consecuencia ha sido un Hait\u00ed m\u00e1s dependiente de la ayuda externa, de la producci\u00f3n de sus vecinos y de las redes internacionales de importaci\u00f3n, o incluso del tr\u00e1fico de todo tipo para garantizar un flujo de divisas. La di\u00e1spora es el principal proveedor de divisas y la poblaci\u00f3n no sobrevivir\u00eda sin ellas. Pero tambi\u00e9n es la fuente de un c\u00edrculo vicioso, porque esta entrada de divisas permite continuar comprando productos importados, a menudo alimentados por energ\u00eda de carbono, y por lo tanto perpet\u00faa la dependencia. Esta solidaridad familiar y monetaria no puede proporcionar ninguna soluci\u00f3n y ese no es tampoco su papel. M\u00e1s bien, es necesario lograr garantizar un m\u00ednimo de desarrollo end\u00f3geno, lo que implica considerar la reconstrucci\u00f3n de un Estado haitiano de acuerdo con las necesidades b\u00e1sicas vinculadas a la activaci\u00f3n de las capacidades locales. Las prioridades desde este punto de vista son luchar contra el \u00e9xodo rural, fortalecer las comunidades locales y desarrollar el esp\u00edritu emprendedor a este nivel en las poblaciones con un fuerte d\u00e9ficit educativo. Tal plan no puede implementarse, como hemos tratado de mostrar, sin apoyar la reforma del Estado, tanto en t\u00e9rminos de gesti\u00f3n econ\u00f3mica y financiera, como en el de las autoridades locales, que son la clave para un \u2019Gobierno local descentralizado\u2019.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La econom\u00eda dominante no ayuda mucho a este respecto ya que funciona a trav\u00e9s de un juego de oferta y demanda que refuerza constantemente la dependencia con los pa\u00edses vecinos. Para hacerse rico, es mejor invertir en importaciones, incluso para producir en un pa\u00eds vecino con mejor infraestructura y luego importar a Hait\u00ed. Las zonas francas, como podr\u00eda sospecharse, no tienen un impacto positivo en el tejido social local y solo son rentables para las industrias que las producen para la exportaci\u00f3n. La reconstrucci\u00f3n de un Estado haitiano debe ir de la mano del establecimiento de otro modelo de desarrollo econ\u00f3mico m\u00e1s arraigado en las comunidades locales, centrado en la autosuficiencia y preocupado por aumentar las habilidades de las poblaciones interesadas. En esta \u00e1rea, las iniciativas innovadoras vinculadas a las cadenas de suministro de cercan\u00eda y a la autosuficiencia alimentaria podr\u00edan encontrar su lugar en Hait\u00ed, como ya sospechaba el ge\u00f3grafo Georges Anglade, con su idea de regresar a las comunidades de producci\u00f3n local que ya anticipaban la necesidad de una econom\u00eda de transici\u00f3n basada en un modelo de postdesarrollo. Estas ideas est\u00e1n fuertemente presentes hoy en el feminismo decolonial latinoamericano, especialmente en Raquel Guti\u00e9rrez o Rita Segato.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En\u00a02015, varios colectivos trataron de dar un impulso necesario a tal cambio de las ayudas hacia la econom\u00eda social y solidaria. La idea era acordar una base com\u00fan, una definici\u00f3n com\u00fan y un plan de acci\u00f3n com\u00fan. No hay escasez de modelos, especialmente de Europa o Am\u00e9rica del Norte. La necesidad de organizar sectores enteros de la econom\u00eda de acuerdo con principios y reglas diferentes al modelo cl\u00e1sico ha surgido en varias \u00e1reas, relacionadas con la salud, el medio ambiente, la formaci\u00f3n y la cultura. La utilidad social de la actividad y los criterios de participaci\u00f3n compiten con el objetivo de rentabilidad y remuneraci\u00f3n del capital. Este mercado alternativo es estable, proporciona empleos y a menudo alcanza una masa del\u00a010\u00a0% en la producci\u00f3n de riqueza para los pa\u00edses que lo organizaron y supervisaron. Obviamente, este modelo alternativo requiere un marco legal, agentes capacitados y una recepci\u00f3n favorable de la sociedad civil. No se establece dicho mercado por decreto en un pa\u00eds. Es necesario proceder por etapas, vincular las pr\u00e1cticas existentes, agruparlas y consolidarlas, desarrollar una estrategia de anclaje en la sociedad civil, en resumen, implementar una ingenier\u00eda social completa para enfrentar riesgos, conflictos de intereses y necesidades organizativas. No transformamos de la noche a la ma\u00f1ana un colectivo local, un grupo de agricultores o una asociaci\u00f3n de vecinos en una empresa social. El problema no radica \u00fanicamente en la transformaci\u00f3n de los conocimientos y la adquisici\u00f3n de nuevas habilidades. Tambi\u00e9n reside en un cambio en la cultura del entorno que debe acompa\u00f1ar a este movimiento de innovaci\u00f3n. La solidaridad externa puede desempe\u00f1ar un papel en el apoyo a un cambio en la cultura del entorno, pero no es suficiente. Se deben establecer pasos y proveer las garant\u00edas que hagan que tal proyecto no solo sea viable, sino tambi\u00e9n atractivo. El desaf\u00edo es recrear un papel para los diversos actores involucrados: el Estado, las organizaciones privadas de desarrollo, las comunidades locales y la sociedad civil, de modo que se identifiquen y distribuyan las responsabilidades y los compromisos. \u00a1No es m\u00e1s ni menos que la reconstrucci\u00f3n paciente, <em>in vivo<\/em> e <em>in situ<\/em>, del inter\u00e9s com\u00fan!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los nuevos par\u00e1metros extraecon\u00f3micos, como la participaci\u00f3n en las decisiones, la participaci\u00f3n en los beneficios del capital, la integraci\u00f3n de una actividad sostenible en una econom\u00eda de transici\u00f3n y del postdesarrollo, tambi\u00e9n deben integrarse en la ecuaci\u00f3n. Con postdesarrollo, queremos decir aqu\u00ed una organizaci\u00f3n econ\u00f3mica centrada en redes locales con el objetivo de reproducir bienes colectivos y los dispositivos que favorecen su uso compartido. Pero nuevamente, dichos par\u00e1metros no pueden imponerse desde el exterior, como una norma contable impuesto por una autoridad reguladora. El objetivo es responder colectivamente a los m\u00faltiples desaf\u00edos relacionados con la necesidad de una actividad sustentable: servicios el\u00e9ctricos, uso responsable de productos fitosanitarios, limitaci\u00f3n de rendimientos teniendo en cuenta el bienestar animal y las necesidades del suelo, mantenimiento de la variedad de especies, uso de energ\u00edas renovables, etc. \u00bfQu\u00e9 significado se debe dar a estos requisitos en un pa\u00eds en emergencia alimentaria e invadido por los productos de la econom\u00eda agroindustrial de sus vecinos? Ciertamente, se deben aprender lecciones del fracaso del desarrollo desregulado, del \u00e9xodo rural masivo y de la adhesi\u00f3n ciega al libre mercado. Pero una vez m\u00e1s se trata de la debilidad estructural del Estado, una debilidad causada primero por el agotamiento de los recursos en el contexto del fin de una dictadura de treinta a\u00f1os; luego por la violencia recurrente causada por treinta a\u00f1os de transici\u00f3n pol\u00edtica, un embargo internacional, dos intervenciones militares, costosas misiones de la ONU; y finalmente por un statu quo pol\u00edtico posterior al terremoto forzado por la comunidad internacional para intentar una reconstrucci\u00f3n que no se implement\u00f3 en la pr\u00e1ctica y que termin\u00f3 desacreditando cualquier forma de acci\u00f3n colectiva y cualquier forma de liderazgo que afirme ser de inter\u00e9s p\u00fablico. Los \u00faltimos meses han sido la evidencia de la bancarrota total de una estructura p\u00fablica sin cr\u00e9dito para sus ciudadanos e incapaz de proponer, y mucho menos de sostener, una pol\u00edtica para poner fin a la crisis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este diagn\u00f3stico plantea una pregunta fundamental con respecto a los mecanismos de solidaridad que se movilizar\u00e1n ante tal situaci\u00f3n. El cambio hacia la econom\u00eda social y solidaria podr\u00eda ser decisivo para volver a movilizar a la poblaci\u00f3n en un proceso de participaci\u00f3n y de toma del control de su destino. Pero este proceso es lento y requiere un cambio cultural en las pr\u00e1cticas establecidas. Adem\u00e1s, sin la reconstrucci\u00f3n de un Estado, los problemas estructurales e hist\u00f3ricos de Hait\u00ed resurgir\u00e1n como factores de bloqueo, en particular la ausencia de reforma agraria, la fragmentaci\u00f3n de las peque\u00f1as propiedades, el empobrecimiento del suelo por deforestaci\u00f3n y sequ\u00eda, etc.; el acceso inexistente al cr\u00e9dito para peque\u00f1as y medianas empresas, lo que paraliza tanto la econom\u00eda tradicional como la econom\u00eda social. Frente a este proceso, el reloj ecol\u00f3gico deja poco tiempo. Cada a\u00f1o trae su parte de desastres para una poblaci\u00f3n indefensa. La ayuda econ\u00f3mica cl\u00e1sica, la administraci\u00f3n financiera, menos a\u00fan los planes de austeridad o ajuste, no pueden hacer nada. Hoy, debemos considerar otros mecanismos apoyados por nuevos enfoques de solidaridad para salir, en el largo plazo, del desarrollismo econ\u00f3mico y humano.<\/span><\/p>\n<h3 class=\"texte\"><a id=\"tocto1n4\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#tocfrom1n4\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00bfCambiar tambi\u00e9n el principio de solidaridad?<\/span><\/a><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si bien el cambio de enfoque es urgente, choca con las condiciones operativas de factibilidad. En un espacio dominado por el narco-caos, sin establecer una estructura de coordinaci\u00f3n p\u00fablica, no se pueden esperar efectos plenamente positivos del \u201ccomunalismo ecol\u00f3gico\u201d. Sin embargo, deben tenerse en cuenta dos elementos con respecto a la posible solidaridad con Hait\u00ed. El primero es hist\u00f3rico y el segundo ecol\u00f3gico. El elemento hist\u00f3rico ha tratado de expresarse confusamente en Hait\u00ed durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os en la demanda recurrente de reparaci\u00f3n dirigida a Francia en relaci\u00f3n con la deuda de la independencia. El joven Estado haitiano tuvo que monetarizar su reconocimiento internacional y su acceso al mercado a precios del oro, una deuda de 90 millones de francos que Hait\u00ed pag\u00f3 con un \u00faltimo tratado en 1883. Pero este aspecto es solo un elemento de un expediente mucho m\u00e1s amplio que se refiere a todas las injusticias infligidas a esta naci\u00f3n negra en las relaciones internacionales y por la violaci\u00f3n de su territorio. El d\u00e9ficit generado, por ejemplo, por la ocupaci\u00f3n estadounidense y por la reorganizaci\u00f3n del comercio del az\u00facar en beneficio de Cuba durante la Primera Guerra Mundial tambi\u00e9n debe cuantificarse, al igual que, por tomar un ejemplo m\u00e1s reciente, el embargo impuesto entre 1992 y 1995, que constituy\u00f3 un shock econ\u00f3mico considerable para el joven Estado post-Duvalier. En el marco de una conciencia decolonial, las potencias mundiales deber\u00edan ser consideradas como los grandes deudores frente Hait\u00ed, la primera naci\u00f3n negra del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El segundo elemento es ecol\u00f3gico y toca el nuevo tema de la justicia clim\u00e1tica (COMEST, 2016). Hait\u00ed est\u00e1 amenazado por las consecuencias de un calentamiento global del que no se ha beneficiado. \u00bfC\u00f3mo planeamos la protecci\u00f3n de su poblaci\u00f3n, librada completamente a su suerte como lo demuestra el terremoto de 2010 y la epidemia de c\u00f3lera que le sigui\u00f3? Estamos hablando de cientos de miles de muertes. Sin embargo, desde la COP 21, se han logrado avances significativos gracias a la atenci\u00f3n en el poder de resiliencia de las poblaciones vulnerables. Esta idea es un complemento esencial para una pol\u00edtica de reparaci\u00f3n. La idea de resiliencia nos parece contener un cambio importante en los conocidos mecanismos de solidaridad. Esta transformaci\u00f3n consiste en partir desde un \u00ab\u00a0otro lugar\u00a0\u00bb sobre el cual no se posee total control, basado en recursos cualitativos, no cuantificables de inmediato, para construir la relaci\u00f3n de solidaridad. Ese \u201cotro lugar\u201d es el poder de las poblaciones involucradas, su capacidad para actuar colectivamente ante el desastre y para producir soluciones operativas para protegerse. En lugar de ser consideradas v\u00edctimas potenciales, son reconocidas como actores relevantes con los que se deben encontrar soluciones. Estas poblaciones deben ser apoyadas desde hoy anticipando el papel que tendr\u00e1n que jugar para salir del desastre. Este enfoque conduce a un nuevo tipo de solidaridad: al admitir la dimensi\u00f3n limitada de sus acciones, esta \u00ab\u00a0solidaridad tal\u00a0\u00bb depende operacionalmente de las capacidades de los actores involucrados para producir una parte de la soluci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de su alcance.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta ahora, las solidaridades sociales se han construido a partir de un ciclo de donaci\u00f3n y promesa de reciprocidad como una provisi\u00f3n de recursos, un reparto de fuerzas que hace posible aumentar las capacidades temporalmente en d\u00e9ficit seg\u00fan una situaci\u00f3n de emergencia. Existieron diferentes factores desencadenantes, pero todos respondieron al mismo patr\u00f3n de est\u00edmulo \/ respuesta despu\u00e9s de situaciones de desastre o agresi\u00f3n. Podr\u00edamos hablar de \u00ab\u00a0solidaridad compensatoria\u00a0\u00bb. Los desaf\u00edos ecol\u00f3gicos han llevado a considerar otra forma de solidaridad. Podr\u00edamos hablar en este nuevo caso de \u00ab\u00a0solidaridad de resiliencia\u00a0\u00bb en el sentido de que se busca establecer las condiciones para una relaci\u00f3n de resoluci\u00f3n de problemas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Admitir la correlaci\u00f3n de estos dos principios de reparaci\u00f3n y resiliencia es, por un lado, dejar de lado la pretensi\u00f3n de mantener soluciones ideales y operacionales frente al sufrimiento excesivo causado por el narco-caos. Pero tambi\u00e9n se est\u00e1 abriendo a lo desconocido de una sociedad proyectada hacia un desastre al que la mayor\u00eda no ha contribuido, y en la medida en que este horizonte desastroso requiere dar sentido a otras formas de solidaridad para salir del mismo. Se trata de reconocer el inter\u00e9s que la experiencia de la vulnerabilidad representa para todos en el futuro, ya que permite construir soluciones proporcionales, es decir, directamente apropiadas por los actores involucrados.<\/span><\/p>\n<h3 class=\"texte\"><a id=\"tocto1n5\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#tocfrom1n5\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00bfSingularidad de Hait\u00ed?<\/span><\/a><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Incluso si la situaci\u00f3n de Hait\u00ed siempre parece separarse, a causa del insularismo y el r\u00e9gimen ling\u00fc\u00edstico, del resto del continente cercano, los procesos que all\u00ed se desarrollan tambi\u00e9n participan en esta larga historia com\u00fan que vincula esta parte de las Am\u00e9ricas y sus habitantes. Quiz\u00e1s, la clave de este destino com\u00fan puede encontrarse en este momento en la crisis de los reg\u00edmenes pol\u00edticos y la agitaci\u00f3n de los Estados a\u00fan sujetos al control de los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos del orden internacional. La co-construcci\u00f3n del inter\u00e9s p\u00fablico en un espacio que favorezca nuevas soluciones a trav\u00e9s de los efectos de las relaciones conflictivas enmarcadas parece seguir siendo un ideal fuera del alcance. Los habitantes son finalmente empujados a atrincherarse, a ser instrumentalizados o reprimidos, sin otra posibilidad que armarse contra un orden que le da permanentemente la espalda a sus intereses y a sus carencias. La recurrencia de los ascensos neofascistas o neopopulistas, los posibles sue\u00f1os teocr\u00e1ticos de pureza nacional y orden moral, apoyados en particular por la ola evangelista, tal vez sean solo s\u00edntomas. Es en la relaci\u00f3n con el orden donde se encuentra el problema fundamental y especialmente en la relaci\u00f3n con lo que este dice ser. Si el orden p\u00fablico se afirma como una suma cero o un equilibrio de todos los intereses particulares de los principales agentes de un sistema dado, como una forma de alinear las preferencias de todos a corto plazo de acuerdo con los intereses mayoritarios, los de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, inversi\u00f3n extranjera, corporaciones transnacionales, grandes terratenientes, carteles, etc., tal orden es solo un principio de subyugaci\u00f3n de intereses minoritarios, o incluso su negaci\u00f3n total. Tambi\u00e9n constituye una identidad artificial de intereses en una forma objetiva independiente y sobreimpuesta. Tal orden p\u00fablico despierta el refugio de los intereses minoritarios (de hecho, los de las masas) en el resentimiento por el orden robado y en la expectativa apocal\u00edptica de un cambio hacia un orden completamente diferente. O el Estado se convierte as\u00ed en el lugar vac\u00edo del cual la mayor\u00eda silenciosa est\u00e1 desinteresada, o sigue siendo el recept\u00e1culo latente de un mesianismo inconsciente, una predisposici\u00f3n ante cualquier promesa de destituci\u00f3n de la perversi\u00f3n. En ambos casos, prevalece la apol\u00edtica del orden deseado. Est\u00e1 fuera del alcance de lo colectivamente realizable. No posee ser actual. Y esta falta corresponde de hecho a la frustraci\u00f3n m\u00e1s profunda internalizada por toda una historia colectiva: la frustraci\u00f3n de no ser uno mismo y de no tener poder capaz de corregir esta situaci\u00f3n. El Estado como espacio para la subjetivaci\u00f3n de los intereses colectivos no existe, y esta falta bloquea en su realidad vivida opresiva o fant\u00e1stica la relaci\u00f3n con la capacidad de hacer Estado, por lo tanto, hacer-ser lo colectivo en su pluralidad (no identidad). De hecho, estamos presenciando el colapso de los Estados de la regi\u00f3n en un momento en que la justicia clim\u00e1tica se est\u00e1 convirtiendo en un tema decisivo para proteger a poblaciones apoy\u00e1ndose en los reg\u00edmenes de cooperaci\u00f3n interestatales&#8230;<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"author-6119\" title=\"Marc Maesschalck\" href=\"https:\/\/books.openedition.org\/author?name=maesschalck+marc\"><em>Marc Maesschalck<\/em><\/a><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>2020, Luchas Sociales, Justicia Contextual y Dignidad de los Pueblos. Comp. R. Salas Astrain<\/em><\/span><\/h3>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/books.openedition.org\/ariadnaediciones\/6114?lang=fr#authors\">Ariadna ediciones<\/a><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace diez a\u00f1os, la movilizaci\u00f3n tras el terremoto de Hait\u00ed tuvo un impacto mundial. \u00c9sta fue tan emotiva como la devastaci\u00f3n que azot\u00f3 la isla el martes 12 de enero de 2010 a las 4: 53 p.m. hora local. Pero dicha emoci\u00f3n s\u00f3lo dur\u00f3 un tiempo, al igual que la acci\u00f3n de emergencia. 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