{"id":63777,"date":"2024-03-13T07:21:02","date_gmt":"2024-03-13T07:21:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=63777"},"modified":"2024-03-13T09:36:58","modified_gmt":"2024-03-13T09:36:58","slug":"63777","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2024\/03\/13\/63777\/","title":{"rendered":"El holocausto cauchero y \u2018La vor\u00e1gine\u2019"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El holocausto amaz\u00f3nico, el genocidio cauchero, los m\u00e1s de cien mil indios, a los que en el siglo XIX se les denominaba \u201cirracionales\u201d, asesinados por la <a href=\"https:\/\/www.portafolio.co\/tendencias\/casa-arana-interior-crimenes-perduran-137812\">Casa Arana<\/a>, convirtieron la manigua en una sede de todos los infiernos. Las primeras incursiones en las que se abat\u00edan naturales como si se estuviera desyerbando, fueron en los tiempos de la \u201cfiebre de la quina\u201d, y, despu\u00e9s, con el ascenso de la explotaci\u00f3n del caucho, tras los adelantos de la vulcanizaci\u00f3n en pa\u00edses capitalistas como Inglaterra, Francia y Estados Unidos, prosigui\u00f3 el arrasamiento de ind\u00edgenas, v\u00edctimas de ins\u00f3litos castigos, persecuciones y exterminio.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_63781\" aria-describedby=\"caption-attachment-63781\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-63781\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Casa-Arana-300x150.jpeg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Casa-Arana-300x150.jpeg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Casa-Arana.jpeg 665w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-63781\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El imperio comercial conocido como Casa Arana, que explot\u00f3 el caucho en el Amazonas, utiliz\u00f3 el terror para esclavizar a los indigenas. Archivo Portafolio.co<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una enorme red de extracci\u00f3n y distribuci\u00f3n del l\u00e1tex se esparci\u00f3 por Manaos e Iquitos, se irrig\u00f3 asimismo en las selvas colombianas y transfigur\u00f3 aquellos territorios en una fuente de riquezas para unos cuantos y de muerte y desolaciones para miles, entre los que estaban miembros de distintas culturas amaz\u00f3nicas, como la de los huitotos, por ejemplo. El peruano Julio C\u00e9sar Arana conform\u00f3 con otros aliados, en 1901, la colonia indiana La Chorrera. Aquella riqueza natural, explotada adem\u00e1s por la voracidad de Gran Breta\u00f1a, conducir\u00eda a las tensiones entre Colombia y Per\u00fa, detonante de la guerra entre ambos pa\u00edses en 1932.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La selva se erigi\u00f3 como el \u201cpara\u00edso del diablo\u201d, como la catalog\u00f3 un joven ingeniero estadounidense, <a href=\"https:\/\/www.survival.es\/articulos\/3283-fiebre-del-caucho\">Walter Hardenburg<\/a>, que presenci\u00f3, en 1907, las torturas y miles de atrocidades contra los ind\u00edgenas, sometidos a un r\u00e9gimen de esclavitud. Parte de aquellas aberraciones fueron las que denunci\u00f3, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el novelista y poeta <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/r\/rivera_jose_eustasio.htm\">Jos\u00e9 Eustasio Rivera<\/a>, en La vor\u00e1gine, publicada en 1924. La obra, que oscila entre el romanticismo exacerbado, para entonces ya extinto en el resto del mundo, y el realismo, que muestra a la \u201cbestia humana\u201d con sus peores instintos desbocados, se convirti\u00f3 en un referente universal de los desastres de la violencia en un pa\u00eds como Colombia.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_63780\" aria-describedby=\"caption-attachment-63780\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-63780\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/putumayo-indians-in-chains_940-300x211.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/putumayo-indians-in-chains_940-300x211.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/putumayo-indians-in-chains_940-768x541.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/putumayo-indians-in-chains_940.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-63780\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Miles de ind\u00edgenas fueron esclavizados y asesinados durante la fiebre del caucho. \u00a9 W Hardenburg<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al comenzar a popularizarse la fogosa novela, Rivera se erigi\u00f3 en una especie de \u201cestrella\u201d, que trascendi\u00f3 su viaje a la selva a la que iba solo por un \u201cnegocio de abogado\u201d y sali\u00f3 de ella convertido en una figura universal, como lo es tambi\u00e9n su obra. Rivera, al narrar el otro pa\u00eds, el desconocido, el de lo incre\u00edble, lo maravilloso y lo descomunal, va creciendo en el inter\u00e9s de los lectores. En febrero 7 de 1926, Lecturas Dominicales de El Tiempo public\u00f3 una entrevista que titul\u00f3 \u201cUna hora con Jos\u00e9 Eustasio Rivera\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una de las preguntas formuladas era sobre \u201cel movimiento de novela en la literatura colombiana\u201d, a la que el escritor respondi\u00f3 que, entre nosotros, la prosa no ha tenido el mismo ambiente que el verso (al fin de cuentas, desde antes y desde despu\u00e9s de esa entrevista este se ha conocido como un pa\u00eds de poetas, pero tambi\u00e9n como un pa\u00eds de asesinos). Tambi\u00e9n dijo que \u201cla capacidad imaginativa para crear es deficiente, casi nula. Los personajes, base esencial de la novela, son borrosos, por lo general, y se olvidan f\u00e1cilmente, pues carecen casi todos de vida, vida fuerte y real\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin duda, Arturo Cova, aquel que antes de enamorarse de mujer alguna jug\u00f3 su coraz\u00f3n al azar y se lo gan\u00f3 la Violencia, s\u00ed es un personaje inolvidable, como lo son el principio y tambi\u00e9n el ep\u00edlogo de La vor\u00e1gine. Asimismo, en la entrevista le preguntaron sobre el \u201cmovimiento po\u00e9tico de Colombia\u201d y dijo que era superior a cualquier otro de Am\u00e9rica. Le picaron la lengua y mencion\u00f3 que de los poetas nuevos \u201cde los que escriben aqu\u00ed en Bogot\u00e1\u201d, le gustaban <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/m\/maya_rafael.htm\">Rafael Maya<\/a> \u201cen algunas de sus poes\u00edas\u201d, <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/g\/greiff.htm\">Le\u00f3n de Greiff<\/a>, \u201cquien a pesar de sus extravagancias m\u00e9tricas, pone de relieve su vena po\u00e9tica\u201d, y Rafael V\u00e1squez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Consider\u00f3 que el m\u00e1ximo poeta en Colombia era <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/p\/pombo_rafael.htm\">Rafael Pombo<\/a> y expres\u00f3 su gusto por escritores y poetas extranjeros como <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/eca.htm\">E\u00e7a de Queiroz<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/a\/annunzio.htm\">Gabriel D\u2019Annunzio<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/i\/ibsen.htm\">Henrik Ibsen<\/a>. \u201c\u00daltimamente he le\u00eddo un libro que me ha llamado mucho la atenci\u00f3n: la novela Ifigenia, de la escritora venezolana <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/p\/parra_teresa.htm\">Teresa de la Parra<\/a>\u201d. Una pregunta clave fue la de qu\u00e9 le interesaba m\u00e1s, si la pol\u00edtica o la literatura: \u201cLa literatura, sin duda alguna; de la pol\u00edtica no he sacado sino el conocimiento de los hombres, de sus miserias, que me suministrar\u00e1 elementos para mi obra literaria futura en alguna forma\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Empez\u00f3 a escribir otra obra, La mancha negra, que se perdi\u00f3 en Nueva York, ciudad en la que muri\u00f3 de modo misterioso el 1 de diciembre de 1928. Faltaban cinco d\u00edas para que, en Colombia, sucediera la masacre de las bananeras, ejecutada por la transnacional United Fruit Company y el gobierno conservador de Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez. La masacre, es sabido, aparece en obras como <a href=\"https:\/\/www.colombiainforma.info\/la-masacre-de-las-bananeras-en-cien-anos-de-soledad-cuando-el-realismo-magico-le-gano-a-la-historia-oficial\/\">Cien a\u00f1os de soledad<\/a>, de Garc\u00eda M\u00e1rquez; <a href=\"https:\/\/www.senalmemoria.co\/articulos\/la-masacre-de-las-bananeras-en-el-radioteatro-la-casa-grande\">La casa grande<\/a>, de Cepeda Samudio, y <a href=\"https:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa?id=85530623\">Si no fuera por la zona caramba<\/a>, de Ram\u00f3n Ill\u00e1n Bacca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace m\u00e1s de un siglo, hubo un genocidio en las selvas amaz\u00f3nicas. Los m\u00e1ximos verdugos fueron Julio C\u00e9sar Arana y la empresa brit\u00e1nica Peruvian Amazon. Que la historia y la literatura sigan haciendo justicia.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 11 de marzo de 2024<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00a0La Vor\u00e1gine, de Jos\u00e9 Eustacio Rivera, oscila entre el romanticismo exacerbado, para entonces ya extinto en el resto del mundo, y el realismo, que muestra a la bestia humana con sus peores instintos desbocados, se convirti\u00f3 en un referente universal de los desastres de la violencia en un pa\u00eds como Colombia\u00a0\u00bb &#8211; Reinaldo Spitaletta.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":63782,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[216,8,19],"tags":[25918,25921,486,25919,25920,519,25922],"coauthors":[265],"class_list":["post-63777","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colombia","category-culture","category-literatura","tag-holocausto","tag-casa-arana","tag-crimenes-de-lesa-humanidad","tag-jose-eustacio-rivera","tag-la-voragine","tag-reinaldo-spitaletta","tag-walter-hardenburg"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63777"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63779,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63777\/revisions\/63779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63777"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=63777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}