{"id":52174,"date":"2023-05-06T15:41:03","date_gmt":"2023-05-06T15:41:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=52174"},"modified":"2023-05-07T13:36:39","modified_gmt":"2023-05-07T13:36:39","slug":"el-proceso-en-clave-de-crimen-y-castigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2023\/05\/06\/el-proceso-en-clave-de-crimen-y-castigo\/","title":{"rendered":"El proceso en clave de Crimen y castigo"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Prefacio<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abAlguien debi\u00f3 de haber calumniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo, fue detenido una ma\u00f1ana.\u00bb Estas primeras l\u00edneas de <em>El proceso<\/em> son responsables de que la mayor\u00eda de los lectores consideren inocente a Josef K., quien probablemente fue v\u00edctima de una calumnia, aunque la expresi\u00f3n \u00abAlguien debi\u00f3 de haber calumniado a Josef K.\u00bb no es categ\u00f3rica y queda la duda, la primera de muchas que Kafka ir\u00e1 sembrando en la novela, sin que sea un problema de estilo, sino una necesidad narrativa porque <em>El proceso<\/em> es la reescritura furtiva de <em>Crimen y castigo<\/em>, con el fin de narrar y ocultar al mismo tiempo una historia \u00edntima y secreta que da sentido al universo est\u00e9tico de Kafka, del que la novela de Dostoievski es el c\u00f3digo y la llave.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-52176\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Crimen-y-Castigo-Dostoyevski-El-proceso-Franz-Kafka-Guillermo-Sanchez-Trujillo-223x300.jpg\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Crimen-y-Castigo-Dostoyevski-El-proceso-Franz-Kafka-Guillermo-Sanchez-Trujillo-223x300.jpg 223w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Crimen-y-Castigo-Dostoyevski-El-proceso-Franz-Kafka-Guillermo-Sanchez-Trujillo.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se puede creer sin m\u00e1s lo que dice el esquivo narrador de <em>El proceso<\/em> \u2500ni las palabras de los personajes, especialmente las de Josef K. \u2500, obligado a enga\u00f1ar al lector para no ser descubierto en flagrancia, pues, como dec\u00eda Kafka \u2500\u00e9l sab\u00eda mejor que nadie de qu\u00e9 hablaba\u2500, \u00abla clave de un enigma es que permanezca siendo un misterio\u00bb<em>.<\/em> No es de extra\u00f1ar entonces que, en esta novela, en la que todo es un acertijo, los lectores permanezcan a oscuras todo el tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para no ir lejos, el personaje de la anciana que aparece en el primer p\u00e1rrafo de la novela no parece importante porque nada se dice de ella, pero su extra\u00f1o y desmedido inter\u00e9s en la detenci\u00f3n de K. obliga a preguntarse qu\u00e9 papel juega en la historia. Sin duda, un papel importante, pues no se entender\u00eda que un escritor cinematogr\u00e1fico como Kafka desperdiciara la primera escena con un personaje innecesario o superfluo. Adem\u00e1s, hacia el final de la novela, cuando Josef K. entra en la catedral y recorre las dos naves laterales, nuevamente ve a la anciana que, envuelta en un manto, de rodillas contempla una imagen de Mar\u00eda. La presencia de la anciana en la catedral hace a\u00fan m\u00e1s enigm\u00e1tico este personaje, quien nunca revela su secreto, por m\u00e1s que se lea y relea <em>El proceso<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cambio, la escena del plano-contraplano de la anciana y K., en la que se observan mutuamente, acompa\u00f1ada por el sonido de la campanilla en clave de <em>Crimen y castigo<\/em>, de inmediato evoca la escena del plano-contraplano de Raskolnikov y la anciana cuando, tras tirar del cord\u00f3n de la campanilla del apartamento de la anciana, \u00e9sta lo observa por la peque\u00f1a abertura de la puerta entreabierta, con manifiesta desconfianza. De modo que la escena inicial de <em>El proceso<\/em>, le\u00edda en clave, es una alegor\u00eda, la primera de muchas, que trae a la mente el crimen de Raskolnikov.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-52187\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.2-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"364\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.2-218x300.jpg 218w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.2.jpg 392w\" sizes=\"auto, (max-width: 364px) 100vw, 364px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mediante un corte, Kafka pasa de la escena inicial al cap\u00edtulo (3,II) en el que Raskolnikov, despu\u00e9s de cometer el crimen, cae enfermo y, tras varios d\u00edas entre el delirio y la inconsciencia, despierta muy asustado al ver un desconocido en su buhardilla que lo mira con curiosidad. Raskolnikov piensa que est\u00e1 detenido, que todos en la casa ya saben que \u00e9l es el asesino, y esa incertidumbre Dostoievski la alimenta con situaciones y di\u00e1logos equ\u00edvocos a lo largo del cap\u00edtulo que aumentan el nerviosismo y la incertidumbre del estudiante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kafka recrea con literalidad una a una las situaciones que vive Raskolnikov al despertar, como si Josef K. estuviera viviendo o so\u00f1ando las mismas escenas de <em>Crimen y castigo<\/em>. La diferencia est\u00e1 en que los lectores de Dostoievski conocen todos los pormenores previos al despertar de Raskolnikov, narrados en la primera parte de la novela, y comprenden sus temores al no saber si quienes lo rodean se est\u00e1n burlando de \u00e9l fingiendo que nada saben de su crimen, para despu\u00e9s saltarle al cuello y gritarle \u00a1asesino! Por el contrario, los lectores de Kafka no saben nada, y lo que en <em>Crimen y castigo<\/em> es tragic\u00f3mico, en <em>El proceso<\/em> es simplemente absurdo. No se sabe qui\u00e9n es Josef K. ni de d\u00f3nde salieron los guardianes, y cuando K. trata de meterse en la mente de ellos, de saber qu\u00e9 est\u00e1n pensando, los guardianes no saben nada. En esa ignorancia permanecer\u00e1n los lectores de <em>El proceso<\/em> hasta despu\u00e9s de leer por completo la novela. Parece una broma.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-52186\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.1-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"364\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.1-218x300.jpg 218w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Kafka-1.1.jpg 392w\" sizes=\"auto, (max-width: 364px) 100vw, 364px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kafka escribe los primeros cap\u00edtulos de su novela con base en los primeros cap\u00edtulos de la segunda parte de <em>Crimen y castigo<\/em>, introduci\u00e9ndonos en la trama despu\u00e9s del crimen, enfrent\u00e1ndonos a una serie de personajes y situaciones que no comprendemos en absoluto al no tener noticia alguna del crimen de Raskolnikov, entrando de inmediato en los terrenos del misterio y del absurdo. Imaginemos por un momento que Dostoievski hiciera lo mismo; que iniciara la novela con la segunda parte, que no mencionara el crimen de Raskolnikov en el resto de la obra, que no supi\u00e9ramos nada del asesinato de las dos mujeres, pero en cambio aparecieran todas las escenas \u2014lavadas de crimen\u2014 con sus personajes, lugares y situaciones. En este caso tendr\u00edamos un <em>Crimen y castigo<\/em> diferente al que conocemos \u2014sin crimen\u2014, un proceso enigm\u00e1tico, surrealista y sin sentido como el que nos leg\u00f3 Kafka.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la primera escena del cap\u00edtulo, sin la clave de <em>Crimen y castigo<\/em>, el personaje de la anciana ser\u00eda un enigma sin soluci\u00f3n, como ser\u00eda imposible asociar a esta escena el crimen de Raskolnikov. Se sabe que la asociaci\u00f3n es leg\u00edtima porque luego se repiten una a una las mismas situaciones en las dos novelas: el hombre extra\u00f1amente vestido que entra a la habitaci\u00f3n de K.; el desayuno de K. que se comen los agentes; la ropa que le quieren robar y el hecho de que lo obliguen a vestirse de etiqueta; la patrona que mira a hurtadillas al inquilino, como si se sintiera culpable de algo; el vaso de licor que toma para infundirse valor; el que K. piense que probablemente todo ese asunto de la detenci\u00f3n no es m\u00e1s que una broma que le quieren jugar los compa\u00f1eros de trabajo el d\u00eda de su cumplea\u00f1os, todas estas situaciones est\u00e1n presentes de tal forma en el tercer cap\u00edtulo de la segunda parte de <em>Crimen y castigo<\/em>, que se pueden identificar con las correspondientes escenas de <em>El proceso<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La segunda parte del cap\u00edtulo primero \u2500el <em>interrogatorio<\/em><em>\u2500<\/em> sale del interrogatorio que Porfirio, el juez de instrucci\u00f3n encargado del asesinato de la vieja usurera, le hace a Raskolnikov en su oficina en el cap\u00edtulo (5,IV). Kafka ensambla las dos partes \u2500<em>detenci\u00f3n<\/em> e <em>interrogatorio<\/em>\u2500 haciendo pasar a Josef K. al cuarto de la se\u00f1orita B\u00fcrstner ante la presencia del inspector, tras una larga espera, como la espera de Raskolnikov antes de pasar a la oficina de Porfirio para ser interrogado. All\u00ed, Porfirio tortura al estudiante y le da a entender que \u00e9l sabe qui\u00e9n es el asesino, pero no le importa que ande libre porque \u00e9l es su v\u00edctima y no se le va a escapar:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 he de inquietarme por el hecho de que este hombre se pasee por la ciudad y sea libre? Puedo dejarle que se pasee por el momento; \u00a1ya s\u00e9 que \u00e9l es mi v\u00edctima y que no se me escapar\u00e1! [\u2026] \u00bfHa visto usted alguna vez una mariposa delante de una vela? Pues bien, \u00e9l dar\u00e1 sin cesar vueltas en derredor m\u00edo, como una mariposa en torno a la llama; la libertad le resultar\u00e1 odiosa, estar\u00e1 cada vez m\u00e1s inquieto, cada vez m\u00e1s trastornado, se enredar\u00e1, enloquecer\u00e1 hasta morir&#8230; A\u00fan m\u00e1s: \u00e9l mismo me suministrar\u00e1 una de esas pruebas tan definitivas como \u00ab\u00a0dos y dos son cuatro\u00a0\u00bb, siempre que le conceda un entreacto bastante prolongado&#8230; Y siempre dar\u00e1 a mi alrededor vueltas, describiendo c\u00edrculos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, y al fin&#8230; \u00a1paf!, se meter\u00e1 \u00e9l mismo en la boca, y me lo tragar\u00e9. \u00a1Es muy divertido! \u00bfNo lo cree usted as\u00ed? (5, IV, p.408-09)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El inspector le dice a K. que sabe que \u00e9l es culpable, no con palabras como hizo Porfirio con Raskolnikov, sino mediante una alegor\u00eda; para eso son los objetos que tiene sobre la mesa: la vela, la caja de cerillas, el libro y los alfileres, cuyo significado Josef K. conoce bien: <em>tiene que confesar<\/em>. Su crimen es una vieja historia de todos conocida y narrada con lujo de detalles en el libro que tiene sobre la mesa el inspector. Pero como K. decide hacerse el de las nuevas, el inspector lo amenaza con encender la vela. Primero desplaz\u00f3 con ambas manos los objetos que hab\u00eda en la mesita de noche; luego puso la vela en el centro de la mesita, despu\u00e9s comprob\u00f3 cu\u00e1ntas cerillas hab\u00eda en la cajita de las cerillas y, finalmente, el inspector golpe\u00f3 con la cajita de cerillas en la mesa. La amenaza es clara: sigue con tu insolencia y encender\u00e9 la vela para que des vueltas en rededor de la llama describiendo c\u00edrculos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, y al fin&#8230; \u00a1paf!, te atrapar\u00e9 y clavar\u00e9 como a una mariposa. Esta alegor\u00eda de la mariposa y la llama da la clave del curso del proceso, de c\u00f3mo K. se acerca m\u00e1s y m\u00e1s a la llama, cap\u00edtulo tras cap\u00edtulo, hasta la \u00faltima instancia \u00abcuando irrumpe un resplandor inextinguible a trav\u00e9s de la puerta de la Ley. Ahora ya no va a vivir mucho m\u00e1s\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>El proceso<\/em> es una obra de naturaleza aleg\u00f3rica imposible de entender sin el palimpsesto porque es en <em>Crimen y castigo<\/em> donde est\u00e1n las claves para identificar los personajes e interpretar los s\u00edmbolos que permiten seguir la trama de la obra. Probablemente sea esta la raz\u00f3n principal que lleva a pensar a los lectores que la novela qued\u00f3 sin terminar, que quedaron faltando instancias del proceso, como le dijo Kafka a Brod. En realidad, el proceso de K. llega a su fin con la par\u00e1bola \u201cAnte la Ley\u201d, pero es necesario conocer la alegor\u00eda de \u201cla mariposa y la llama\u201d para comprender la sentencia final.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al leer <em>El proceso<\/em> en clave de <em>Crimen y castigo<\/em>, se ve que Kafka era un escritor que ten\u00eda en su taller herramientas muy sofisticadas, desconocidas por los maestros de la novela del siglo XIX, como la perspectiva m\u00faltiple del cubismo, los mecanismos del sue\u00f1o y el montaje cinematogr\u00e1fico en la literatura, del cual es Kafka el precursor. Pero la obra de Kafka permaneci\u00f3 in\u00e9dita durante diez a\u00f1os y no tuvo a lo largo del siglo un ex\u00e9geta que la descifrara, permaneciendo en la oscuridad, sin que la revoluci\u00f3n que estaba llamada a provocar estallara.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Guillermo S\u00e1nchez Trujillo para La Pluma<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<h5><span style=\"font-size: 14pt;\">Lea en La Pluma:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/2022\/12\/06\/la-maldicion-kafkiana-lo-que-descubrio-guillermo-sanchez-trujillo\/\">La maldici\u00f3n kafkiana<\/a><\/span><br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/2022\/12\/06\/la-maldicion-kafkiana-lo-que-descubrio-guillermo-sanchez-trujillo\/\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que descubri\u00f3 Guillermo S\u00e1nchez Trujillo<\/span><\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prefacio &laquo;Alguien debi&oacute; de haber calumniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo, fue detenido una ma&ntilde;ana.&raquo; Estas primeras l&iacute;neas de El proceso son responsables de que la mayor&iacute;a de los lectores consideren inocente a Josef K., quien probablemente fue v&iacute;ctima de una calumnia, aunque la expresi&oacute;n &laquo;Alguien debi&oacute; de haber calumniado a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1282,"featured_media":52179,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[8,19],"tags":[23216,23217,23215,23218,21371,7841,21373],"coauthors":[23219],"class_list":["post-52174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-literatura","tag-crimen-de-k-crimen-de-raskolnikov","tag-detencion-e-interrogatorio","tag-el-proceso-en-clave-de-crimen-y-castigo","tag-el-proceso-crimen-y-castigo","tag-fiodor-dostoievski","tag-franz-kafka","tag-guillermo-sanchez-trujillo"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1282"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52174"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52185,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52174\/revisions\/52185"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52179"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52174"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=52174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}