{"id":51435,"date":"2023-05-19T00:30:19","date_gmt":"2023-05-19T00:30:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=51435"},"modified":"2023-05-24T20:06:57","modified_gmt":"2023-05-24T20:06:57","slug":"nueve-tesis-sobre-el-internacionalismo-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2023\/05\/19\/nueve-tesis-sobre-el-internacionalismo-hoy\/","title":{"rendered":"Nueve tesis sobre el internacionalismo hoy"},"content":{"rendered":"<p data-wp-editing=\"1\"><u><\/u><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><u><a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/13NB740jYDlbLMuA8UgGCOGJYQw_VLdyq\/view?usp=share_link\">Descargar este archivo PDF<\/a><\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Nosotros tambi\u00e9n vimos primero el desarrollo capitalista y luego las luchas obreras. Esto es un error. Debemos invertir el problema, cambiar el signo, partir del principio: y el principio es la lucha de la clase obrera.<\/em><\/span><br \/>\n<strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Mario Tronti<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Desde el siglo XIX, el internacionalismo ha sido uno de los pilares fundamentales de los movimientos revolucionarios, ya fueran antiesclavistas, obreros, anticoloniales u otros. El internacionalismo, como ampliaci\u00f3n del campo de lucha m\u00e1s all\u00e1 del Estado-naci\u00f3n, es una de las tres caracter\u00edsticas principales de los movimientos comunistas, junto con la abolici\u00f3n de la propiedad privada y el desmantelamiento de la forma-Estado.\u00a0 <\/em><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51437\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1A-INTERNACIONAL-MARX-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1A-INTERNACIONAL-MARX-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/1A-INTERNACIONAL-MARX.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Londres, 1864: fundaci\u00f3n de la primera Internacional<\/span><br \/>\n<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, si se considera la amplitud y la importancia de la historia de los movimientos inter o transnacionales (seg\u00fan se desarrollen entre o m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales), sorprende la riqueza del material emp\u00edrico e historiogr\u00e1fico frente a una cierta pobreza en la teorizaci\u00f3n <a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftn1\">[1]<\/a>. De hecho, se podr\u00eda afirmar que el internacionalismo, como fen\u00f3meno hist\u00f3rico y pol\u00edtico, est\u00e1 fundamentalmente infrateorizado. Cabe preguntarse hasta qu\u00e9 punto es posible desarrollar, si no una filosof\u00eda pol\u00edtica, al menos una teor\u00eda social y pol\u00edtica del internacionalismo. O, a la inversa, \u00bfpodemos ir m\u00e1s all\u00e1 e imaginar que existe una ontolog\u00eda y una epistemolog\u00eda espec\u00edficas de los movimientos inter y\/o transnacionales? Y entonces, m\u00e1s all\u00e1 de las designaciones acostumbradas, \u00bfqu\u00e9 apelativo o apelativos son m\u00e1s apropiados: internacionalismo o <em>transnacionalismo<\/em>? \u00bfinternacionalismo subnacional o transnacional (Van der Linden, 2010)? \u00bfLocal o global (Antentas, 2015)? \u00bfFuerte o d\u00e9bil (Antentas, 2022)? \u00bfMaterial o simb\u00f3lico? \u00bfRevolucionario o burocr\u00e1tico? \u00bfComunista o liberal? \u00bfobrero? \u00bfFeminista? \u00bfAntirracista? \u00bfEcologista? \u00bfEl internacionalismo es un medio o un fin en s\u00ed mismo? Y, por supuesto, la lista podr\u00eda continuar <a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftn2\">[2<\/a>]&#8230;<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51438\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2A-INTERNACIONAL-300x139.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2A-INTERNACIONAL-300x139.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/2A-INTERNACIONAL.png 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0<strong>Par\u00eds, 14 de julio de 1889: fundaci\u00f3n de la segunda Internacional<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, lo que es muy significativo, hoy m\u00e1s que nunca -en un momento de gran crisis econ\u00f3mica y social, cuando soplan de nuevo vientos de guerra entre las potencias mundiales, en un mundo pospand\u00e9mico y sobrecalentado-, es el hecho de que <em>la cuesti\u00f3n estrat\u00e9gica del internacionalismo <\/em>vuelva al primer plano en el seno de los movimientos sociales y pol\u00edticos: hay una conciencia creciente de que no se pueden derrotar estas fuerzas hostiles luchando en orden disperso, cada uno por su lado, confinados en el per\u00edmetro de nuestros Estados-naci\u00f3n, o permaneciendo anclados en los territorios, promulgando <em>exclusivamente <\/em>pr\u00e1cticas micropol\u00edticas. Tenemos que ser capaces de intervenir al mismo nivel que estos procesos, que son por definici\u00f3n globales y planetarios. Para ello, debemos ser capaces de desarrollar razonamientos y pr\u00e1cticas que est\u00e9n a la altura de los retos que plantean la geopol\u00edtica, los mecanismos de gobernanza, el mercado global, el cambio clim\u00e1tico, etc. Pero en la historia de los movimientos radicales y revolucionarios, tales razonamientos y pr\u00e1cticas reciben el nombre de internacionalismo y, en menor medida, de cosmopol\u00edtica <a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por eso hoy parece m\u00e1s importante que nunca replantearse el internacionalismo. La buena noticia es que no partimos de cero. De hecho, la d\u00e9cada de 2010 se ha visto salpicada por el estallido de numerosos levantamientos y revueltas contra las consecuencias radicalmente antisociales y antidemocr\u00e1ticas de las distintas crisis (econ\u00f3mica, pol\u00edtica, sanitaria, clim\u00e1tica, etc.). La mala noticia es que la d\u00e9cada actual y las venideras est\u00e1n y estar\u00e1n cada vez m\u00e1s perturbadas por la intensificaci\u00f3n de los enfrentamientos geopol\u00edticos y la profundizaci\u00f3n de las tendencias hacia la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. Los futuros ciclos de lucha surgir\u00e1n en un mundo cada vez m\u00e1s perturbado por claras contradicciones y antagonismos. Y se ver\u00e1n obligados a operar en este contexto cambiado. Lo que sigue, por tanto, no son m\u00e1s que nueve simples tesis, elaboradas a partir de algunas experiencias francesas y europeas, con el objetivo de poner de relieve lo que podr\u00edan considerarse los puntos fuertes y d\u00e9biles de los movimientos globales de la d\u00e9cada de 2010. Pretenden ser a la vez una peque\u00f1a y parcial contribuci\u00f3n al debate pol\u00edtico inmanente a estos movimientos, pero tambi\u00e9n un intento preliminar y no exhaustivo de enmarcar la cuesti\u00f3n del internacionalismo de una manera original, para releer a contraluz los doscientos a\u00f1os de historia de las luchas inter o transnacionales, desde las resonancias globales de 1789 hasta el ciclo altermundialista, pasando por las fechas simb\u00f3licas de 1848, 1917 y 1968 <a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51439\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3A-INTERNACIONAL-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3A-INTERNACIONAL-300x228.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/3A-INTERNACIONAL.jpg 639w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0Mosc\u00fa, 1919: fundaci\u00f3n de la tercera Internacional<\/strong><\/span><strong><br \/>\n<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 1. Ontolog\u00eda I: F\u00e1brica terrestre<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las luchas sociales y pol\u00edticas est\u00e1n en el centro de la transici\u00f3n al Antropoceno. Como motores del desarrollo capitalista, son cruciales para comprender los procesos que definen las m\u00faltiples crisis ecol\u00f3gicas contempor\u00e1neas. Dicho de otro modo: la explosi\u00f3n de emisiones de CO2 a la atm\u00f3sfera y la progresiva destrucci\u00f3n de la naturaleza est\u00e1n \u00edntimamente ligadas a las luchas de clase y anticoloniales; son un \u201cefecto colateral\u201d de la respuesta capitalista a los impasses inducidos por las pr\u00e1cticas de resistencia y contrasujeci\u00f3n de los subalternos. El calentamiento global, por ejemplo, es el resultado de los antagonismos entre grupos humanos y, como tal, alimenta a\u00fan m\u00e1s las tensiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Esta es la idea b\u00e1sica de parte de la historiograf\u00eda ecomarxista, su diagn\u00f3stico del presente y sus perspectivas de ruptura futura. El cambio de temperatura en la Tierra -provocado principalmente por el uso capitalista de combustibles f\u00f3siles- es un producto impuro de los conflictos sociopol\u00edticos pasados y presentes. Tanto si se adopta una visi\u00f3n sincr\u00f3nica y global como si se centra la atenci\u00f3n en la Inglaterra (pre)victoriana, sigue estando claro que la lucha de clases ocupa un lugar central. De hecho, desde mediados del siglo XIX y en todo el mundo, la adopci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles como fuente de energ\u00eda primaria de la acumulaci\u00f3n de capital se ha impuesto por la fuerza como reacci\u00f3n al rechazo del trabajo y a la apropiaci\u00f3n de la tierra por parte de los trabajadores y los colonizados; es la pugnacidad de los explotados lo que llev\u00f3 al capital y a los gobiernos a introducir primero el carb\u00f3n y luego el petr\u00f3leo y el gas. Como muestran admirablemente Andreas Malm (2016) y Timothy Mitchell (2013), el paso del carb\u00f3n al vapor hacia 1830 y del carb\u00f3n al petr\u00f3leo hacia 1920 se entienden mejor como proyectos pol\u00edticos que responden a intereses de clase que como necesidades econ\u00f3micas inherentes a las duras leyes del mercado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que quiz\u00e1 estos estudiosos no destaquen lo suficiente es el hecho de que las medidas puestas en marcha por las clases dominantes para domar el conflicto han conllevado no s\u00f3lo cambios socioenerg\u00e9ticos, mutaciones tecnoorganizativas y reconfiguraciones geoespaciales, sino tambi\u00e9n una socializaci\u00f3n m\u00e1s consistente de las fuerzas productivas y una integraci\u00f3n cada vez mayor de la naturaleza en las mallas del capital. De este modo, la Tierra -y no s\u00f3lo la sociedad- se ha convertido cada vez m\u00e1s en una especie de f\u00e1brica gigante. Hoy en d\u00eda, una cantidad cada vez mayor de relaciones sociales y naturales est\u00e1n directa o indirectamente subyugadas al capital. Desde la educaci\u00f3n y la salud de la fuerza de trabajo hasta las innumerables externalidades positivas que proporcionan gratuitamente el medio ambiente, las plantas y los animales, hoy en d\u00eda casi nada escapa a la l\u00f3gica del beneficio. Y el dominio de la producci\u00f3n social sobre la reproducci\u00f3n natural est\u00e1 alterando los equilibrios de los ecosistemas hasta el punto de amenazar las condiciones mismas de la supervivencia de las especies. En consecuencia, el propio internacionalismo requiere una revisi\u00f3n radical. Si, en efecto, la globalizaci\u00f3n del comercio y de la producci\u00f3n ha constituido la base material del internacionalismo abolicionista y obrero, y si la dimensi\u00f3n global del imperialismo ha representado el escenario geopol\u00edtico del internacionalismo anticolonial, los efectos planetarios de las crisis ecol\u00f3gicas configuran a la Tierra entera como el teatro de los nuevos enfrentamientos en curso. Este cambio de paradigma, sin embargo, no implica simplemente una ampliaci\u00f3n de la escala y una complejizaci\u00f3n del marco de referencia, sino que conlleva una verdadera revoluci\u00f3n en nuestros h\u00e1bitos de pensamiento y acci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He aqu\u00ed, pues, la primera tesis socio-ontol\u00f3gica a trav\u00e9s de la cual puede elaborarse un internacionalismo adecuado a los retos que plantea el Antropoceno: dentro de la f\u00e1brica terrestre -resultado a su vez de anteriores ciclos globales de luchas- no s\u00f3lo hay grupos opuestos de seres humanos que luchan entre s\u00ed, sino tambi\u00e9n seres no humanos y seres no vivos que participan plenamente en la tragedia hist\u00f3rica en curso. De hecho, la destrucci\u00f3n de ecosistemas, entornos, naturalezas, etc. en una parte del mundo produce cada vez m\u00e1s bucles de retroalimentaci\u00f3n impredecibles con efectos catastr\u00f3ficos en regiones completamente distintas. Y los entornos y entidades perturbados por la huella humana son cada vez menos meros fondos inertes; su irrupci\u00f3n violenta en la escena pol\u00edtica, como en el caso de la pandemia del Covid-19, suele polarizar a\u00fan m\u00e1s los antagonismos, sin abrir necesariamente escenarios halag\u00fce\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51440\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4A-INTERNACIONAL-300x236.jpg\" alt=\"\" width=\"631\" height=\"496\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4A-INTERNACIONAL-300x236.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/4A-INTERNACIONAL.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Par\u00eds, 1938: fundaci\u00f3n de la cuarta Internacional<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 2. Epistemolog\u00eda: Composici\u00f3n socioecol\u00f3gica<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La inclusi\u00f3n del otro-que-humano no s\u00f3lo en el tablero pol\u00edtico, sino como tablero pol\u00edtico da la vuelta a la tortilla, y no por poco. Entre otras cosas, esta convulsi\u00f3n general tiene una gran importancia para la vieja cuesti\u00f3n de la clase, su composici\u00f3n y organizaci\u00f3n. Seg\u00fan una \u201ccorriente caliente\u201d del marxismo que va desde los escritos hist\u00f3rico-pol\u00edticos de Marx hasta el opera\u00edsmo italiano, no hay clase sin lucha de clases. Este supuesto atribuye una primac\u00eda ontol\u00f3gica a la subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica sobre las determinaciones socioecon\u00f3micas. Mario Tronti (2013) ha relatado esta epopeya antag\u00f3nica, cuyos protagonistas -trabajadores y capital- encarnan los personajes m\u00edticos de una filosof\u00eda de la historia que culmina en la sociedad sin clases. Si la fe en un futuro radiante ya no parece apropiada, este enfoque relacional, din\u00e1mico y conflictivo de la realidad de clase sigue siendo v\u00e1lido hoy en d\u00eda. Contrariamente a cualquier visi\u00f3n sociologizante y\/o economicista, los opera\u00edstas nunca se han contentado con meras descripciones emp\u00edricas destinadas a diseccionar la ubicaci\u00f3n objetiva de los sujetos en las estructuras sociales. Para ellos, el paso del proletariado a la clase obrera no se produjo autom\u00e1ticamente sobre la base de una simple concentraci\u00f3n masiva de trabajadores en el seno de las grandes f\u00e1bricas del siglo XIX. Al contrario, fue el resultado de un salto totalmente pol\u00edtico-organizativo y autoconsciente. Para reconocer y explicar este cambio cualitativo, los opera\u00edstas forjaron el concepto de composici\u00f3n de clase, que aclara las diferencias materiales y subjetivas que caracterizan a la fuerza de trabajo y que deben tenerse en cuenta en la cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La composici\u00f3n de clase, en efecto, es la herramienta anal\u00edtica y pol\u00edtica que permiti\u00f3, primero, a trav\u00e9s de las indagaciones obreras, distinguir diferentes subjetividades dentro de la clase obrera (el obrero profesional, el obrero-masa) y, despu\u00e9s, ampliar la pertenencia a esta categor\u00eda a subjetividades que iban m\u00e1s all\u00e1 de la forma salarial cl\u00e1sicamente entendida (el ama de casa, el trabajador precario, etc.). De este modo, el concepto de clase dej\u00f3 de ser una especie de <em>paspart\u00fa <\/em>pol\u00edtico y discursivo para convertirse en un verdadero campo de batalla, atravesado por intereses materiales y perspectivas pol\u00edticas no siempre conciliables. Si una actualizaci\u00f3n de la anal\u00edtica de la composici\u00f3n de clase parece hoy m\u00e1s indispensable que nunca para comprender la multiplicaci\u00f3n de las relaciones laborales y su interpenetraci\u00f3n con las opresiones de g\u00e9nero y raciales, ya no puede limitarse a los procesos de explotaci\u00f3n y resistencia interhumanos. En los a\u00f1os siguientes, acad\u00e9micos y activistas fueron m\u00e1s all\u00e1 de los an\u00e1lisis tradicionales de la composici\u00f3n t\u00e9cnica y pol\u00edtica (relaciones de los trabajadores con las m\u00e1quinas y las t\u00e9cnicas, y procesos de subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica), y empezaron a hablar de composici\u00f3n social y espacial, para integrar las esferas de la reproducci\u00f3n social y la pertenencia territorial en la matriz composicionista. Esta innovaci\u00f3n fue importante para pensar formas de solidaridad transnacional entre quienes viven y se oponen a l\u00f3gicas de dominaci\u00f3n de distinto tipo y a gran distancia un@s de otr@s. Hoy, sin embargo, es necesario ir un paso m\u00e1s all\u00e1. En efecto, como han ilustrado tan eficazmente L\u00e9na Balaud y Antoine Chopot (2021) a trav\u00e9s de una enorme variedad de casos, <em>no somos los \u00fanicos que practicamos la pol\u00edtica de las revueltas terrestres<\/em>. Por consiguiente, del mismo modo que el capital ha aprendido progresivamente a valorizar en t\u00e9rminos monetarios no s\u00f3lo la fuerza de trabajo, sino tambi\u00e9n las relaciones sociales m\u00e1s all\u00e1 del lugar de trabajo y una mir\u00edada de elementos de la naturaleza humana y extrahumana, del mismo modo debemos aprender a valorizar pol\u00edticamente no s\u00f3lo nuestras singularidades colectivas, sino tambi\u00e9n la activaci\u00f3n de poderes desprovistos de intencionalidad y cuya movilizaci\u00f3n no siempre produce efectos emancipadores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto nos lleva a la segunda tesis: a partir de ahora, cualquier internacionalismo coherente y eficaz debe presentarse necesariamente como una cosmopol\u00edtica, basada en una comprensi\u00f3n ampliada de la <em>agencia pol\u00edtica <\/em>o, como dice Paul Guillibert (2021), del \u201cproletariado vivo\u201d. Esta ruptura fundamental implica no s\u00f3lo anclar la pol\u00edtica a la ecolog\u00eda y la terrenalidad, sino tambi\u00e9n reconocer el n\u00facleo h\u00edbrido de cualquier coalici\u00f3n, mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que la interseccionalidad de las luchas ha sido capaz de concebir y practicar, con su articulaci\u00f3n y sincronizaci\u00f3n de las interdependencias de clase, g\u00e9nero y raza. En consecuencia, la subjetividad y la identidad de los colectivos implicados tendr\u00e1n que permitirse una remodelaci\u00f3n de ra\u00edz, ya que cualquier alianza de este tipo implica un replanteamiento dr\u00e1stico del antropocentrismo que ha caracterizado la pol\u00edtica internacionalista y la cosmovisi\u00f3n hist\u00f3rico-natural de muchos movimientos sociales hasta la fecha. Tal es el enigma a resolver de la composici\u00f3n de clase socioecol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51441\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cartel-brigadas-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"429\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cartel-brigadas-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cartel-brigadas.jpg 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 429px) 100vw, 429px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 3. Geopol\u00edtica: (Cr\u00edtica de los) dualismos<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el siglo XX, la lucha de clases se elev\u00f3 al nivel de un enfrentamiento geopol\u00edtico: primero con la transformaci\u00f3n sovi\u00e9tica en 1917 de la guerra mundial interimperialista en una guerra civil revolucionaria, despu\u00e9s con las intervenciones occidental y japonesa en 1918 en la guerra civil rusa, y finalmente con la fundaci\u00f3n en 1919 de la Tercera Internacional, o Internacional Comunista. Esta situaci\u00f3n de guerra de clases global, a pesar de numerosos retrocesos y puntos de inflexi\u00f3n, cristaliz\u00f3 en la Guerra Fr\u00eda, con la consolidaci\u00f3n de las dos macrozonas en pugna y el posterior intento del movimiento de los no alineados de escapar a esta r\u00edgida bipartici\u00f3n del planeta. La configuraci\u00f3n actual es en muchos aspectos dr\u00e1sticamente diferente, especialmente en lo que respecta a los temas del dualismo y la cat\u00e1strofe. En efecto, con la perspectiva de una guerra nuclear siempre presente, la segunda mitad del siglo XX supuso la divisi\u00f3n del mundo en dos campos geopol\u00edticos y la asignaci\u00f3n de continentes y naciones a uno u otro. En cambio, el desorden mundial surgido tras el 11-S y el fin de la llamada <em>pax americana <\/em>ya no enfrenta a un bloque dirigido por los capitalistas liberales con otro alternativo, bajo cuya \u00e9gida se supone que florecen fuerzas radical-progresistas o incluso revolucionarias. Por el momento, cuanto m\u00e1s nos adentramos en el Antropoceno, menos vemos en el horizonte <em>grandes espacios <\/em>capaces de catalizar procesos emancipatorios a gran escala. Treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del Tel\u00f3n de Acero, el mundo se ha vuelto ciertamente menos unipolar, pero el lento declive de la hegemon\u00eda occidental ha ido de la mano de un escenario geopol\u00edtico cada vez m\u00e1s inestable, ca\u00f3tico y peligroso, en el que los pretendientes a una redefinici\u00f3n de las estructuras de poder se muestran cada vez m\u00e1s asertivos. De hecho, el par\u00f3n en el desarme va ahora acompa\u00f1ado de una loca pugna por los preciados recursos y salidas comerciales, as\u00ed como por <em>el poder blando <\/em>y duro, oscureciendo las perspectivas de transici\u00f3n hacia un modelo socioecon\u00f3mico ecol\u00f3gicamente sostenible en el que las relaciones geopol\u00edticas de poder est\u00e9n m\u00e1s equilibradas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La exacerbaci\u00f3n de las tensiones interimperialistas en un mundo cada vez m\u00e1s multipolar, lejos de apoyar la formaci\u00f3n de movimientos de resistencia\/alternativos, puede no s\u00f3lo reforzar las tensiones autoritarias de los capitalismos occidentales, sino acentuar a\u00fan m\u00e1s las tendencias belicosas y militaristas destinadas a redibujar las l\u00edneas de fractura geopol\u00edticas de principios del siglo XXI. En semejante coyuntura mundial, es evidente que la (antigua) superpotencia usamericana y sus aliados ya no detentan el monopolio de la iniciativa a trav\u00e9s de sus ej\u00e9rcitos militares (OTAN) y financieros (FMI): China y Rusia, as\u00ed como numerosos otros pa\u00edses y actores no estatales, se sustraen cada vez m\u00e1s a los dictados occidentales, alimentando tendencias centr\u00edfugas que no conducir\u00e1n necesariamente a una mejora de las condiciones de vida de las clases subalternas o de la habitabilidad del planeta. Por el contrario, los antagonismos geopol\u00edticos en curso incitan cada vez a m\u00e1s Estados y empresas a la apropiaci\u00f3n desenfrenada de materias primas y combustibles f\u00f3siles, al cruce de fronteras y a la invasi\u00f3n de espacios dentro y fuera de sus fronteras nacionales. Desde este punto de vista, no s\u00f3lo las fronteras del capital y de la soberan\u00eda de los Estados se han alejado de la estrecha relaci\u00f3n que manten\u00edan durante la era moderna, sino que las repercusiones negativas de tales operaciones extractivas ya no afectan, como en el imperialismo tradicional, principalmente a las poblaciones locales, sino que tienen un impacto inmediato a escala planetaria. De hecho, las guerras actuales, incluso m\u00e1s que las del pasado, manifiestan una dimensi\u00f3n geoecol\u00f3gica, de la que las luchas antimineras de los pueblos ind\u00edgenas constituyen a menudo el frente m\u00e1s avanzado. Aunque en su secular historia anticolonial no se han representado a s\u00ed mismas como ecol\u00f3gicas en s\u00ed mismas, adquieren un nuevo significado precisamente a la luz del calentamiento global.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tercera tesis, por tanto: hoy el internacionalismo, en su dimensi\u00f3n constitutivamente antiimperialista, no puede sino te\u00f1irse de verde, puesto que en el Antropoceno la invasi\u00f3n de espacios y territorios ya no tiene lugar s\u00f3lo <em>manu militari<\/em>, con medios anfibios y a\u00e9reos, sino que se realiza de forma mucho m\u00e1s insidiosa, ramificada y persistente a trav\u00e9s de la contaminaci\u00f3n de suelos, mares y cielos y de la devastaci\u00f3n multiescalar de los equilibrios ecosist\u00e9micos. Este marco requiere al menos dos aclaraciones: 1. el abandono definitivo de la vieja l\u00f3gica campista seg\u00fan la cual el enemigo de mi enemigo es mi amigo; de hecho, tenemos m\u00faltiples enemigos en guerra entre nosotros, dentro y fuera de las fronteras de los Estados-naci\u00f3n en los que vivimos y m\u00e1s all\u00e1 de sus respectivas esferas de influencia geopol\u00edtica; 2. la necesidad de vincular las luchas territoriales contra el extractivismo, dondequiera que tengan lugar (Am\u00e9rica del Norte o del Sur, China o Rusia, Europa u Ocean\u00eda, \u00c1frica u Oriente Medio), a las de los migrantes clim\u00e1ticos y por la justicia medioambiental y clim\u00e1tica. Pero esta triangulaci\u00f3n virtuosa s\u00f3lo puede realizarse a escala transnacional, mucho m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la llamada Nueva Guerra Fr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51442\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bandung-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bandung-300x198.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bandung-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bandung.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>29 pa\u00edses africanos y asi\u00e1ticos independientes y observadores de varios movimientos de liberaci\u00f3n de las colonias participaron en la Conferencia de Bandung (Indonesia) en 1955. En la foto el Mufti de Palestina Hay Amin Al Husaini con el Primer ministro chino Chu en Lai, que acababa de salir indemne del primer atentado a\u00e9reo de la historia. <\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 4. Geograf\u00eda: composici\u00f3n espacial y circulaci\u00f3n transnacional<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan la visi\u00f3n dominante, tras el colapso del socialismo real se habr\u00eda establecido un juego de suma cero en el que \u201cm\u00e1s globalizaci\u00f3n\u201d equivaldr\u00eda a \u201cmenos fronteras\u201d. En esta perspectiva, la relajaci\u00f3n de las barreras entre Estados naci\u00f3n (acuerdos de libre comercio, transferencias de tecnolog\u00eda, liberalizaci\u00f3n de la inversi\u00f3n extranjera directa, integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n, construcci\u00f3n de espacios institucionales supranacionales, etc.) se\u00f1alar\u00eda irrefutablemente la erosi\u00f3n progresiva del significado de las fronteras. En realidad, desde la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, las fronteras se han multiplicado y diversificado. Como demuestran brillantemente Sandro Mezzadra y Brett Neilson (2014), no solo las tendencias hacia la \u201cdesnacionalizaci\u00f3n\u201d se han visto equilibradas por tendencias contrarias hacia la \u201crenacionalizaci\u00f3n\u201d, sino que las fronteras se han multiplicado y diversificado. Mientras que la desregulaci\u00f3n financiera y econ\u00f3mica ha ido de la mano del fortalecimiento de las fuerzas policiales y de seguridad, el mundo ha experimentado una explosi\u00f3n de espacios intra y transnacionales: zonas econ\u00f3micas especiales, corredores log\u00edsticos, distritos financieros, enclaves mineros, etc\u00e9tera. En los intersticios entre estos lugares y a lo largo de las l\u00edneas de demarcaci\u00f3n que trazan los contornos de las geograf\u00edas sociales contempor\u00e1neas, la soberan\u00eda nacional tal y como se elabor\u00f3 durante la modernidad se ha visto significativamente superada y los capitalismos contempor\u00e1neos han adoptado nuevas constituciones materiales. En la actualidad, el paisaje global no s\u00f3lo parece inestable, sino tambi\u00e9n fundamentalmente compuesto y en constante reconfiguraci\u00f3n. Adem\u00e1s, la materialidad ontol\u00f3gica del capitalismo global actual ha superado las distinciones binarias entre <em>Occidente y el resto del mundo, <\/em>oblig\u00e1ndonos a reconsiderar los supuestos epistemol\u00f3gicos de las teor\u00edas del mundo-sistema y las teor\u00edas del \u201cdesarrollo desigual y combinado\u201d. En efecto, las descripciones de las relaciones geoecon\u00f3micas y geopol\u00edticas del (neo)colonialismo y el (neo)imperialismo que proponen estos enfoques se basan la mayor\u00eda de las veces en una concepci\u00f3n r\u00edgida de la divisi\u00f3n del trabajo entre naciones, o incluso en dicotom\u00edas topogr\u00e1ficas que oponen directamente el \u201ccentro\u201d a las \u201cperiferias\u201d o \u201csemiperiferias\u201d. En cambio, la fase m\u00e1s reciente de la globalizaci\u00f3n est\u00e1 generando un nuevo entrelazamiento de lo que durante mucho tiempo ha estado r\u00edgidamente jerarquizado, a saber: una <em>tendencia a <\/em>convertirse en Norte de (ciertas partes de) Sur y una <em>tendencia <\/em>a convertirse en Sur de (ciertas partes de) Norte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este trastorno geogr\u00e1fico no tard\u00f3 en manifestarse en el plano pol\u00edtico. Desde el punto de vista de la composici\u00f3n espacial y la circulaci\u00f3n transnacional de las luchas, los movimientos de la d\u00e9cada de 2010 consiguieron romper cualquier esquema r\u00edgido entre el Norte global y el Sur global, una distinci\u00f3n que, como hemos dicho, en parte est\u00e1 cada vez m\u00e1s obsoleta para la propia acumulaci\u00f3n de capital. Las ocupaciones de las plazas, por ejemplo, partieron de la costa sur del Mediterr\u00e1neo [<em>Gdeim Izik, en el Sahara occidental ocupado, octubre de 2010, NdT<\/em>] y circularon por gran parte del Magreb y Oriente Medio, luego por Grecia y Espa\u00f1a, para finalmente cruzar el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico y llegar a USA, antes de resurgir dos a\u00f1os despu\u00e9s en Turqu\u00eda y Brasil [<em>y m\u00e1s tarde en Hong Kong y Chile, NdT<\/em>]. El nuevo movimiento global de mujeres tuvo una trayectoria similar: nacido en Polonia y Argentina en oto\u00f1o de 2016, pronto lleg\u00f3 a USA, Espa\u00f1a e Italia, luego a Turqu\u00eda y a muchos otros pa\u00edses latinoamericanos, antes de estallar en el fen\u00f3meno global #metoo. E incluso si tomamos un caso <em>sui generis <\/em>como el de los Chalecos Amarillos, podemos ver c\u00f3mo las geograf\u00edas tradicionales de la pol\u00edtica francesa han dado un vuelco: la movilizaci\u00f3n surgida de las zonas periurbanas, de los suburbios cercanos y difusos (los m\u00e1rgenes interiores de la Rep\u00fablica) fue acogida inmediatamente con gran entusiasmo en los territorios de ultramar (los \u201crestos\u201d del imperio colonial), y luego -especialmente durante las manifestaciones de los s\u00e1bados- en los corazones dorados de todas las ciudades francesas m\u00e1s grandes. Adem\u00e1s, se puede extraer una lecci\u00f3n similar de un levantamiento extraordinario como las protestas contra la violencia policial en USA en la primavera de 2020: en el mismo \u201ccoraz\u00f3n\u201d del imperio, las personas racializadas tienen que luchar contra el legado a\u00fan vigente de la esclavitud, es decir, el car\u00e1cter estructural del racismo y la supremac\u00eda blanca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La cuarta tesis podr\u00eda expresarse as\u00ed: la vieja coincidencia establecida por el opera\u00edsmo entre composici\u00f3n t\u00e9cnica y composici\u00f3n pol\u00edtica (Lenin en Inglaterra), as\u00ed como el viejo credo leninista\/tercermundista, ya no son pertinentes; ahora no podemos pensar en apostarlo todo pol\u00edticamente en el \u201cpunto m\u00e1s avanzado del desarrollo capitalista\u201d o, por el contrario, en el \u201ceslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil del mando imperial\u201d. La composici\u00f3n espaciotemporal del capitalismo contempor\u00e1neo exige un cambio de perspectiva. Los casos citados nos muestran que, a partir de ahora, ya no podemos establecer a priori un lugar (el Norte o el Sur, el Oeste o el Este, la metr\u00f3polis o el \u201ccampo\u201d) como el espacio privilegiado del que surgir\u00e1n las luchas. El mundo actual es mucho m\u00e1s complejo e interconectado que en el pasado, y lo mismo cabe decir de la composici\u00f3n espacial y la circulaci\u00f3n transnacional de las luchas.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51443\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/OSPAAAL-1966-300x174.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/OSPAAAL-1966-300x174.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/OSPAAAL-1966.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La Habana, 1966: fundaci\u00f3n de la OSPAAAL (Organizaci\u00f3n de Solidaridad de los Pueblos de \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Latina)<\/span> <\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 5. Ontolog\u00eda II: Sobre la dial\u00e9ctica particular\/universal<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El capital es una fuerza hist\u00f3rica homogeneizadora y diferenciadora a la vez; desde los albores de la modernidad, se ha desarrollado a escala mundial mediante operaciones universalizadoras que, sin embargo, nunca reducen los territorios y las subjetividades sobre los que ejerce su poder a una uniformidad completa. Al contrario: el capital produce tanto identidades como singularidades; es una relaci\u00f3n social general que se expresa de formas espec\u00edficas seg\u00fan los contextos hist\u00f3rico-geogr\u00e1ficos y pol\u00edtico-econ\u00f3micos. En este sentido, el capital manifiesta una tendencia totalizadora sin dar lugar nunca a una verdadera totalidad, plenamente realizada y encerrada en s\u00ed misma. De hecho, se caracteriza constitutivamente por una \u00edntima conexi\u00f3n con lo externo, con lo que le excede y se encuentra fuera de \u00e9l. Y son precisamente estas exterioridades las que fundamentan la contingencia y la heterogeneidad en las que se encarna de vez en cuando. Su poliedricidad viene dada, pues, por su capacidad de adaptarse a la variedad de situaciones, aprovechando la omnipresente diversidad de factores objetivos y subjetivos a los que se enfrenta. A trav\u00e9s de sus continuos empujes expansivos -extensivos (u horizontales) e intensivos (o verticales)- tiende constantemente a absorber y producir nuevos espacios, recursos y entornos, al tiempo que subyuga, en la medida de lo posible, nuevas fuerzas de trabajo (Silver, 2008). De hecho, si no encuentran resistencia, las espirales tridimensionales de valorizaci\u00f3n crecen cada vez m\u00e1s hacia el exterior y m\u00e1s densas hacia el interior. Sin embargo, las fronteras m\u00f3viles del<em> Gesamtkapital |capital total]<\/em>, en su incesante necesidad de absorber nuevos elementos naturales, sociales y humanos, encuentran l\u00edmites a su crecimiento. Pero estos l\u00edmites no siempre y \u00fanicamente vienen determinados por contradicciones objetivas e inmanentes -cambios en la composici\u00f3n org\u00e1nica, obsolescencia tecnol\u00f3gica y organizativa, agotamiento de determinados mercados, diferentes formas de competencia, etc.-. Tambi\u00e9n pueden trascender, aunque sea parcialmente, estas contradicciones y adquirir un car\u00e1cter subjetivo y pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como relaci\u00f3n social, el capital est\u00e1 de hecho entrelazado por definici\u00f3n con la \u201cotredad\u201d. La fenomenolog\u00eda de sus \u201cotros\u201d es bastante copiosa: una naturaleza cada vez m\u00e1s historizada, toda una serie de campos, esferas y dominios sociales que se resisten a la mercantilizaci\u00f3n m\u00e1s completa, pero tambi\u00e9n y sobre todo la vida laboral y los comportamientos insubordinados. Ahora bien, durante la \u00faltima d\u00e9cada, hemos asistido a la emergencia en la escena mundial de diferentes ciclos de movilizaci\u00f3n que han retomado a su vez la dial\u00e9ctica de lo particular y lo universal que caracteriza, tanto l\u00f3gica como hist\u00f3ricamente, la acumulaci\u00f3n capitalista. De hecho, en muchos casos durante los \u00faltimos diez a\u00f1os, los movimientos han tratado de unir luchas espec\u00edficas con proyectos de transformaci\u00f3n social m\u00e1s amplios. Ya se trate del derrocamiento de un tirano, de la oposici\u00f3n a una reestructuraci\u00f3n social austeritaria, de la revuelta contra los efectos de la especulaci\u00f3n financiera, de la protesta contra un plan de reurbanizaci\u00f3n, de la contestaci\u00f3n al aumento de los costes del transporte p\u00fablico, de la lucha contra la violencia sexual y de g\u00e9nero, de la batalla para eludir los reg\u00edmenes fronterizos, o de la frustraci\u00f3n generalizada ante el \u201calto coste de la vida\u201d, la injusticia fiscal, la brutalidad policial, la corrupci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, el negacionismo clim\u00e1tico y pand\u00e9mico, etc., los movimientos surgidos a lo largo de los a\u00f1os se han unido de diversas maneras, los movimientos que surgieron durante la d\u00e9cada de 2010 trataron de ir m\u00e1s all\u00e1 de los marcos (m\u00e1s o menos estrechos) de sus luchas espec\u00edficas para desafiar la crisis del sistema capitalista en su conjunto y sus consecuencias antisociales, antidemocr\u00e1ticas y antiambientales. A pesar de todas sus limitaciones y dificultades, muy a menudo han sido capaces de mostrar el car\u00e1cter estructural de las formas de dominaci\u00f3n contra las que luchan, permaneciendo siempre capaces de elevar la generalidad de las perspectivas pol\u00edticas a partir de reivindicaciones espec\u00edficas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quinta tesis: esto nos muestra c\u00f3mo ninguna instancia puede a priori aspirar a ocupar el centro del escenario, determinando los ritmos y las apuestas de las revueltas y empujando a todo el mundo a recomponerse en torno a ella: los derechos sociales y pol\u00edticos, por supuesto, pero tambi\u00e9n las tan cacareadas <em>pol\u00edticas identitarias <\/em>o, m\u00e1s a\u00fan, las m\u00faltiples facetas de la crisis ecol\u00f3gica: cada una de estas causas, al calor de los acontecimientos, puede de hecho constituir un punto de encuentro en torno al cual lanzar amplias din\u00e1micas de movilizaci\u00f3n&#8230; \u00a1potencialmente capaces de provocar una ruptura hist\u00f3rica! Por tanto, lo que hay que considerar son las fuerzas y las limitaciones\/debilidades de los movimientos realmente existentes, examinando en detalle y desde un punto de vista <em>radicalmente inmanente <\/em>la particularidad de cada situaci\u00f3n concreta, sin lamentar los buenos tiempos en los que los movimientos sociales y revolucionarios se atrev\u00edan realmente a asustar al Estado y a herir al capital.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51444\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FSM-Porto-Alegre-300x227.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"454\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FSM-Porto-Alegre-300x227.png 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FSM-Porto-Alegre.png 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Lanzado en Porto Alegre (Brasil) en 2001, el Foro Social Mundial pretend\u00eda ser una alternativa al Foro de Davos y reunir a movimientos sociales de todo el mundo. A lo largo de los a\u00f1os, cay\u00f3 en las manos de bur\u00f3cratas, corruptos y partidos pol\u00edticos, que tienen poco que ver con las luchas revolucionarias. Sus fundadores, los dirigentes del Movimiento de los Sin Tierra, lo abandonaron para crear otra estructura, juntos\u2026con el papa Bergoglio\u2026<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 6. Pr\u00e1ctica I: Resistencia y prefiguraci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas observaciones nos llevan a retomar cuestiones que han acosado durante mucho tiempo a las fuerzas revolucionarias de los siglos XIX y XX: por ejemplo, la oposici\u00f3n entre reforma y revoluci\u00f3n, la articulaci\u00f3n entre t\u00e1ctica y estrategia, la relaci\u00f3n entre sindicatos, partidos y movimientos sociales. \u00bfC\u00f3mo se ven hoy el papel y la consistencia de la idea de democracia, ante la profundizaci\u00f3n de las crisis, el ascenso de la extrema derecha y el giro autoritario del Estado? \u00bfC\u00f3mo obliga un mundo pand\u00e9mico sometido a un calentamiento global acelerado a repensar la relaci\u00f3n entre pr\u00e1cticas antagonistas e instituyentes? \u00bfHasta qu\u00e9 punto los escenarios de guerra permanente y la nueva situaci\u00f3n geopol\u00edtica nos obligan a plantear los problemas pr\u00e1cticos y organizativos de nuevas maneras? Estas cuestiones contribuyen a delinear un paisaje dram\u00e1tico en el que la pol\u00edtica del antipoder y la pol\u00edtica de la toma del poder deben repensarse a la luz de la urgencia cr\u00f3nica, \u00fanico horizonte insuperable de nuestro tiempo. No es casualidad, por tanto, que los movimientos sociales contempor\u00e1neos traten de <em>trabajar en la direcci\u00f3n de una pluralizaci\u00f3n de perspectivas<\/em>, entrelazando, por un lado, las luchas sociales, pol\u00edticas, ecol\u00f3gicas, transfeministas y decoloniales del Norte global con las del Sur global y, por otro, <em>combinando diferentes repertorios de acci\u00f3n<\/em>: manifestaciones, huelgas, bloqueos, acampadas, ocupaciones, levantamientos, sabotajes o campa\u00f1as electorales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y de hecho, durante la \u00faltima d\u00e9cada, los movimientos antirracistas, por ejemplo, no han dudado en experimentar con una multiplicidad de t\u00e1cticas (confrontaci\u00f3n con las fuerzas del orden, disturbios, saqueos, incendios provocados, pero tambi\u00e9n ocupaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos, constituci\u00f3n de asambleas basadas en la democracia directa, juicios para obtener verdad y justicia), para desvelar las m\u00faltiples capas del racismo (en los lugares de trabajo, las escuelas, las prisiones, el acceso a la atenci\u00f3n sanitaria, la vivienda, etc.), empezando por los asesinatos de hombres j\u00f3venes no blancos a manos de la polic\u00eda. En cuanto a los levantamientos populares de 2018-19, la mayor\u00eda de los cuales fueron desencadenados por el aumento de los precios de los bienes y servicios b\u00e1sicos, los picos insurreccionales, los bloqueos de la econom\u00eda y las metr\u00f3polis, y la invenci\u00f3n de formas horizontales de autoorganizaci\u00f3n fueron capaces de mantener unidas la conflictividad y el contrapoder, exigiendo m\u00e1s dinero y reapropi\u00e1ndose de la pol\u00edtica. Lo mismo puede decirse de diversos movimientos transfeministas y ecologistas: la voluntad de oponerse al patriarcado o de luchar contra la explotaci\u00f3n indiscriminada de la naturaleza no s\u00f3lo no excluye, sino que anticipa la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n del deseo y la experimentaci\u00f3n concreta de formas alternativas de vida cotidiana, en las que las interacciones interpersonales y las relaciones con el medio ambiente y los dem\u00e1s seres vivos no reproduzcan las l\u00f3gicas de poder imperantes en la actualidad. Estas expresiones de resistencia y alternativa, de ofensividad y autodefensa, de creaci\u00f3n de v\u00ednculos y construcci\u00f3n de espacios de autonom\u00eda, constituyen ejemplos muy concretos y productivos de poder pol\u00edtico, que se realizan en la combinaci\u00f3n de dos l\u00f3gicas en gran medida complementarias: 1. la eficacia inmediata de la oposici\u00f3n al Estado, la patronal y las fuerzas del orden; 2. el trabajo de construcci\u00f3n, a corto\/medio plazo, de espacios de autonom\u00eda y lugares capaces de experimentar contrainstituciones no soberanas y anticapitalistas, en los que organizar espacios de concentraci\u00f3n difusa de la fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He aqu\u00ed, pues, la sexta tesis: en la mayor\u00eda de los casos, para los movimientos sociales contempor\u00e1neos, la necesidad de resistir a m\u00faltiples relaciones de dominaci\u00f3n (en casa, en el trabajo, en la calle, en los barrios, en los territorios, etc.) no est\u00e1 disociada del deseo de afirmar nuevas formas de vivir en el mundo y con los dem\u00e1s, lo que alude, aunque s\u00f3lo sea impl\u00edcitamente, a la disoluci\u00f3n de muchas dicotom\u00edas que han estructurado la tradici\u00f3n revolucionaria, como las existentes entre centralizaci\u00f3n y descentralizaci\u00f3n, unidad y diversidad, macropol\u00edtica y micropol\u00edtica, partido y movimiento, organizaci\u00f3n y espontaneidad, hegemon\u00eda y autonom\u00eda, etc. Sin embargo, con demasiada frecuencia esta indicaci\u00f3n se inclina a favor del segundo polo de las d\u00edadas. En efecto, en su propio despliegue, los movimientos recientes requieren la puesta en marcha, aqu\u00ed y ahora, de pr\u00e1cticas que prefiguren un futuro emancipado, renunciando a la vieja subordinaci\u00f3n de los medios a los fines o a la jerarquizaci\u00f3n de los motivos de lucha.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51445\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ser-internacionalista-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ser-internacionalista-300x208.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ser-internacionalista.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Valla cubana<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 7. Pr\u00e1cticas II: Procesos de subjetivaci\u00f3n e investigaci\u00f3n militante <\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas \u00faltimas tesis no implican que los movimientos sociales no puedan ser criticados, ni que todas las reivindicaciones que hacen sean equivalentes. Se trata m\u00e1s bien de seguir su din\u00e1mica desde dentro, participando activamente en su autodesarrollo a trav\u00e9s, por ejemplo, de la clarificaci\u00f3n de razones y objetivos y de la consolidaci\u00f3n de v\u00edas de movilizaci\u00f3n. En este sentido, es de gran utilidad la pr\u00e1ctica de la indagaci\u00f3n militante, cuyo papel consiste en un proceso de transformaci\u00f3n mutua de la subjetividad en lucha y el contexto material. Practicar la investigaci\u00f3n militante significa mantenerse siempre fiel a la singularidad de la contingencia o, dicho de otro modo, desarrollar un enfoque radicalmente materialista y fundamentalmente pragm\u00e1tico, rechazando cualquier tipo de apriorismo pol\u00edtico, ya sea vanguardista, <em>sabelotodo <\/em>o identitario. Con la investigaci\u00f3n militante, la atenci\u00f3n se centra en los procesos de subjetivaci\u00f3n, pregunt\u00e1ndose: \u00bfqu\u00e9 impulsa a los sujetos a dejar de someterse pasivamente a las condiciones que se les imponen y a reaccionar, a hacer algo juntos, a asumir pr\u00e1cticas de lucha m\u00e1s conflictivas, a poner en marcha formas de organizaci\u00f3n m\u00e1s avanzadas? O, cuando el conflicto no es abierto y expl\u00edcito, cuando s\u00f3lo se encuentran huellas sutiles o indirectas de resistencia: \u00bfcu\u00e1les son las din\u00e1micas a trav\u00e9s de las cuales se interioriza la norma? \u00bfQu\u00e9 lleva a los individuos o grupos a aceptar, reproducir pasivamente o incluso promover activamente relaciones o condiciones de sometimiento? En ambos casos, la subjetividad es una cuesti\u00f3n de lucha. Desde este punto de vista, lo que (m\u00e1s) importa no es (tanto) la afinidad pol\u00edtica que precede al momento del encuentro, sino el camino que se recorre juntos. C\u00f3mo coevolucionan, qu\u00e9 se aportan mutuamente, qu\u00e9 aprenden unos de otros y qu\u00e9 hacen por el camino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por tanto, no es (s\u00f3lo) la posici\u00f3n ocupada dentro de las relaciones sociales lo que convierte a un grupo en un sujeto pol\u00edtico privilegiado. Del mismo modo que la clase no es un dato sociol\u00f3gico, el trabajo (asalariado) -a pesar de su innegable centralidad- no agota el terreno del conflicto: un estudiante, un parado o un trabajador precario que lucha con determinaci\u00f3n pueden valer mucho m\u00e1s, en t\u00e9rminos pol\u00edticos, que un obrero adicto al trabajo y en huelga que ocupa un nodo vital en el proceso de acumulaci\u00f3n. Adem\u00e1s, es el conjunto de las condiciones materiales de vida lo que parece decisivo, aunque el trabajo, en sus m\u00faltiples avatares, conserve un lugar que no se puede ignorar. En consecuencia, es necesario no separar \u201cesfera de producci\u00f3n\u201d y \u201cesfera de reproducci\u00f3n\u201d o luchas \u201cecon\u00f3micas\u201d, \u201csociales\u201d, \u201cpol\u00edticas\u201d y \u201cecol\u00f3gicas\u201d, sino trabajar en la acumulaci\u00f3n de conocimiento cr\u00edtico y en la expansi\u00f3n del antagonismo. Y de nuevo, recientemente la cuesti\u00f3n de la combinaci\u00f3n de las luchas contra la explotaci\u00f3n y las luchas contra la dominaci\u00f3n ha sido abordada de forma estimulante por numerosos movimientos sociales. Sin hacernos ilusiones sobre las relaciones de poder realmente existentes, las movilizaciones contempor\u00e1neas han dado algunas se\u00f1ales valiosas. Ya sea en T\u00fanez, El Cairo, Atenas, Madrid o Nueva York, la batalla \u201cecon\u00f3mica\u201d contra la pobreza absoluta, el desmantelamiento del Estado del bienestar, el desmoronamiento del mercado laboral o el dogal de la deuda no se ha disociado de la necesidad y el deseo \u201cpol\u00edtico\u201d de tomar en sus manos las decisiones relativas a la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de las condiciones materiales de la vida colectiva. Con la huelga transfeminista global asistimos a la transposici\u00f3n a la esfera econ\u00f3mica del cese temporal de toda actividad laboral -monetizada o no, como el trabajo dom\u00e9stico o el trabajo afectivo y sexual- de cuestiones de g\u00e9nero como el aborto, la violaci\u00f3n, el feminicidio, etc. Lo mismo ocurre con las marchas por el clima: estudiantes de medio planeta se abstuvieron de sus compromisos escolares los viernes para sacudir a la opini\u00f3n p\u00fablica mundial y a la comunidad internacional, inst\u00e1ndolas a no esconder la cabeza ante la urgencia y la gravedad de las m\u00faltiples crisis ecol\u00f3gicas. Desde un punto de vista militante, en todos los casos la tarea principal consiste pues en impulsar cada vez m\u00e1s los procesos de subjetivaci\u00f3n, radicalizando los niveles de conflicto, ampliando el espectro de las reivindicaciones, profundizando en el cuestionamiento de las relaciones existentes y vinculando las distintas luchas y sus respectivos n\u00facleos. La pr\u00e1ctica de la indagaci\u00f3n militante, dedicada a la coproducci\u00f3n de conocimiento partidario, se revela altamente constructiva. Frente a cualquier visi\u00f3n pastoral o concienciadora de la pol\u00edtica, el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n militante propone un enfoque procesual en el que lo que est\u00e1 en juego es la autotransformaci\u00f3n de las subjetividades a trav\u00e9s de su propia actividad de transformaci\u00f3n del mundo que las rodea. No se trata, por tanto, de instruir a los dominados, de ense\u00f1arles lo que ya saben muy bien para que lo experimenten en la vida cotidiana y puedan cambiar sus ideas y formas de pensar, sino de crear juntos las condiciones materiales y subjetivas para que se comporten de otra manera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00e9ptima tesis: <em>la subjetividad es y sigue siendo un campo de batalla<\/em>. En consecuencia, s\u00f3lo construyendo interioridades a las luchas y estableciendo una presencia que pueda arraigar en los lugares donde vivimos y trabajamos -una presencia que pueda reproducirse a lo largo del tiempo- podremos mejorar nuestra capacidad de hacer que los procesos de (contra)subjetivaci\u00f3n sean cada vez m\u00e1s virtuosos, fuertes y duraderos. Pero nuestro poder com\u00fan de pensar actuando y de actuar pensando se nutre de los an\u00e1lisis, narrativas y conocimientos pr\u00e1cticos hechos por y para las luchas. Por eso, la producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de las diferentes experiencias de lucha (sus pr\u00e1cticas, s\u00edmbolos, imaginarios, consignas, pero tambi\u00e9n sus derrotas, puntos ciegos, etc.) constituyen un momento previo y complementario para cualquier intento de transici\u00f3n hacia una sociedad poscapitalista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51448\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/zoo-project.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Mural del artista callejero Zoo Project (Bilal Berreni, 1990-2013) en T\u00fanez<\/strong><\/span><\/h5>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 8. Organizaci\u00f3n I: Poder compensatorio &#8211; Doble poder<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De lo dicho hasta ahora se desprenden varios caminos. El m\u00e1s decisivo, sin embargo, se refiere a la profundizaci\u00f3n en el plano organizativo. La gravedad de la situaci\u00f3n actual, con su concatenaci\u00f3n de crisis de alcance abismal, reactiva la perspectiva pol\u00edtica altamente tr\u00e1gica del poder dual. En efecto, el poder dual no s\u00f3lo constituye una alternativa viable a la ambig\u00fcedad de los planteamientos populistas y a la lenta reactivaci\u00f3n de la variante reformista, sino que tambi\u00e9n destaca en un horizonte de cr\u00edtica a la soberan\u00eda y a la centralidad del Estado-naci\u00f3n como el que se desprende de estas breves consideraciones. Adem\u00e1s, permite combinar y federar la gran variedad de sensibilidades y orientaciones que animan a los movimientos contempor\u00e1neos, reforzando sus v\u00ednculos transnacionales. En la intersecci\u00f3n de la pol\u00edtica aut\u00f3noma y la pol\u00edtica institucional, la perspectiva del poder dual ofrece una salida a los callejones sin salida en los que han ca\u00eddo casi todas las experiencias radicales surgidas durante la d\u00e9cada de 2010. Ninguna de ellas, por muy disruptiva o masiva que haya sido, ha conseguido hasta ahora marcar un avance duradero: ni las disrupciones obreras de las cadenas globales de valor, ni las irrupciones de las insurgencias BLM o Chalecos Amarillos; ni el pacifismo ecol\u00f3gico del Norte global, ni las luchas sindicales, ind\u00edgenas y campesinas del Sur global; ni las huelgas feministas, ni los \u00e9xodos migratorios; ni la asamblea constituyente chilena, ni las hip\u00f3tesis progresistas de la izquierda europea, norteamericana y latinoamericana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hoy en d\u00eda, por supuesto, los Estados est\u00e1n cada vez m\u00e1s bajo el control de organismos supra, inter y transnacionales y est\u00e1n cada vez m\u00e1s sujetos a las limitaciones de los acuerdos de gobernanza, los actores pol\u00edticos y los procesos econ\u00f3micos que trascienden sus fronteras. En consecuencia, parece ilusorio considerarlos como el campo de batalla prioritario de las din\u00e1micas de liberaci\u00f3n. Sin embargo, esto no significa que haya que desinvertir a priori este espacio de cualquier compromiso pol\u00edtico para atrincherarse en un puro \u201cafuera\u201d, a una distancia segura de esta m\u00e1quina reivindicadora de toda pulsi\u00f3n y v\u00eda de emancipaci\u00f3n. Hoy m\u00e1s que nunca no podemos pensar en replegarnos en el per\u00edmetro del Estado-naci\u00f3n, convirti\u00e9ndolo en la \u00fanica l\u00ednea de defensa de un anticapitalismo coherente. Pero tampoco podemos pensar que podemos afectar realmente a macrofen\u00f3menos como las guerras (inter)imperialistas o el calentamiento global sin la contribuci\u00f3n de palancas estatales o supraestatales. De lo que se trata es de encontrar una forma constituyente de aglutinar y organizar pol\u00edticamente la pluralidad de demandas expresadas por la multiplicaci\u00f3n subjetiva de las situaciones de trabajo y de vida, construyendo, fortaleciendo, experimentando y articulando contrapoderes capaces de cubrir varios frentes a diferentes escalas: dentro y contra el aparato estatal, fuera y como alternativa a \u00e9l, fuera y contra \u00e9l. Desde los barrios obreros a los espacios fronterizos, pasando por los lugares de vida, de formaci\u00f3n, de trabajo, de informaci\u00f3n, etc., todo \u201crealismo revolucionario\u201d (Rosa Luxemburgo) debe buscar y practicar la consolidaci\u00f3n mutua entre instancias heterog\u00e9neas de liberaci\u00f3n en un marco ontol\u00f3gico-pol\u00edtico que haga saltar por los aires posturas de mero principio. <em><a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/products\/772-neither-vertical-nor-horizontal\">Ni vertical ni horizontal<\/a><\/em>, como dir\u00eda Rodrigo Nunes (2021).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De hecho, desde una perspectiva hist\u00f3rica, los movimientos revolucionarios siempre han concebido el doble poder como una forma de preparar el terreno para una sociedad poscapitalista. En la perspectiva socialista, el poder dual da lugar a una transici\u00f3n larga y gradual; mientras que, en la perspectiva comunista, la transici\u00f3n se acelera y se completa mediante una ruptura insurreccional. Por el contrario, siempre siguiendo a Mezzadra y Neilson (2021), ser\u00eda necesario redefinir la cuesti\u00f3n del poder dual en t\u00e9rminos de teor\u00eda de la organizaci\u00f3n: se tratar\u00eda entonces de constituir un andamiaje pol\u00edtico estable capaz de reforzarse y desplegarse mediante la proliferaci\u00f3n de n\u00facleos de poder compensatorios. El <em>poder dual, pues, como arquitectura permanente de autoorganizaci\u00f3n de los movimientos y de gobernanza de la sociedad<\/em>, ramific\u00e1ndose a trav\u00e9s de una densa red de contrapoderes. Aunque en forma embrionaria, es este legado el que aporta los \u00e9xitos parciales y las grandes derrotas de los ciclos de lucha de la d\u00e9cada de 2010. Los recientes levantamientos han tenido la capacidad de hacer circular consignas, poner en marcha pr\u00e1cticas y acumular experiencias subjetivas, organizativas y discursivas que han sacudido a gobiernos de todo el mundo, pero no han sido capaces de interrumpir la profundizaci\u00f3n de las tendencias de crisis, ya sean financieras, sociales, geopol\u00edticas, sanitarias o clim\u00e1ticas. Por ejemplo, tras la primera ronda de conflagraciones, asistimos a importantes luchas laborales y levantamientos antirracistas, acompa\u00f1ados de pol\u00edticas estatales e institucionales muy contradictorias, al menos hasta la recalibraci\u00f3n de la gobernanza capitalista de la pandemia. En este sentido, Alberto Toscano (2021) y Panagiotis Sotiris (2021) han hablado de <em>biopoder <\/em>dual. Esta perspectiva, anclada en la esfera de la reproducci\u00f3n (salud, educaci\u00f3n, vivienda, etc.), contiene en s\u00ed misma las trazas germinales de una contraestrategia antag\u00f3nica a la soberan\u00eda estatal y la gobernanza neoliberal, al estar enteramente centrada en las luchas sociales y el conocimiento democr\u00e1tico. M\u00e1s ampliamente, desde el legado de las Panteras Negras en los <em>centros de las ciudades <\/em>hasta la invenci\u00f3n de nuevas instituciones y formas de autogobierno en Chiapas y Rojava, pasando por las pr\u00e1cticas de contraconocimiento de ACT UP, la defensa de la tierra por parte de las comunidades ind\u00edgenas, etc., tales experimentos muestran importantes fortalezas, pero tambi\u00e9n hacen expl\u00edcitos los l\u00edmites que hay que superar. Por un lado, pueden constituir el coraz\u00f3n palpitante de una actividad ya en marcha para desmantelar las relaciones sociales capitalistas y las formas de vida que les son inherentes. Y tambi\u00e9n pueden inducir rupturas pol\u00edticas de diversa \u00edndole: desde secesiones territoriales hasta la autonom\u00eda de determinados sectores sociales, pasando por opciones electorales s\u00f3lidas y radicales. Por otro lado, sin embargo, con demasiada frecuencia estas experiencias no llegan a las m\u00e1s altas esferas de la pol\u00edtica y carecen de coordinaci\u00f3n transnacional, por lo que no consiguen afectar realmente a las fuerzas inerciales que reproducen las desigualdades sist\u00e9micas. En este sentido, las amenazas pand\u00e9micas y clim\u00e1ticas, as\u00ed como el espectro de la escalada militar y el rearme nuclear, hacen a\u00fan m\u00e1s evidentes las carencias de estas imprescindibles experiencias. Por tanto, si quieren seguir teniendo voz en un mundo al borde del desastre, no les queda m\u00e1s remedio que ir m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tesis n\u00famero ocho: la elaboraci\u00f3n y realizaci\u00f3n de la perspectiva pol\u00edtica del poder dual concierne al aumento de poder producido por la multiplicidad y heterogeneidad de los contrapoderes; o, dicho de otro modo, a la expansi\u00f3n de las fronteras de los procesos de liberaci\u00f3n que los diferentes contrapoderes -y sus acciones rec\u00edprocas- aspiran a\/deben determinar. De ah\u00ed: el contrapoder como precondici\u00f3n <em>y <\/em>horizonte del poder dual. A este respecto, una doble aclaraci\u00f3n. En lo que respecta a los poderes compensatorios desde abajo, no deben ser meramente fines en s\u00ed mismos en su potencial para prefigurar relaciones verdaderamente emancipadas, sino que tambi\u00e9n deben desempe\u00f1ar un papel crucial a la hora de desafiar el orden existente. Por el contrario, los contrapoderes que operan a nivel meso y macropol\u00edtico deben seguir siendo siempre variables dependientes y funcionales a los procesos de liberaci\u00f3n, pues de lo contrario corren el riesgo de esclerotizarse en din\u00e1micas autorreferenciales, burocr\u00e1ticas e instrumentales, conden\u00e1ndose a perder, tarde o temprano, cualquier impulso transformador.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51449\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ecofeministas-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"623\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ecofeministas-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ecofeministas-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/ecofeministas.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/span><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Tesis 9. Organizaci\u00f3n II: Alianzas transnacionales<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunas de las experiencias m\u00e1s significativas de la d\u00e9cada de 2010 tuvieron lugar y se coordinaron a una escala eminentemente transnacional, desde las huelgas transfeministas hasta las marchas por el clima, desde los \u00e9xodos de migrantes hasta las redes de ayuda y acogida. Esto no implica, <em>ipso facto<\/em>, su \u00e9xito. Sin embargo, es indiscutible que el eco medi\u00e1tico y las (d\u00e9biles) estructuras organizativas a trav\u00e9s de las cuales se han desarrollado se han beneficiado de esta trascendencia de las fronteras nacionales. Otros movimientos, como BLM o las ocupaciones de las plazas, han producido resonancias m\u00e1s all\u00e1 de su propio pa\u00eds, reforzando las luchas sobre cuestiones similares en otros lugares. Otros, como los levantamientos populares que jalonaron el bienio prepand\u00e9mico, imitaron los estilos, pr\u00e1cticas y reivindicaciones de unos y otros, inspir\u00e1ndose y cit\u00e1ndose mutuamente, pero sin encontrarse realmente en un terreno com\u00fan. Otras, como la incre\u00edble huelga agraria en la India en 2019 (la mayor huelga de la historia de la humanidad), o m\u00e1s recientemente las luchas de los trabajadores chinos contra las pol\u00edticas de cero Covid, o las protestas de las mujeres iran\u00edes (y de la generaci\u00f3n m\u00e1s joven) contra el r\u00e9gimen de Teher\u00e1n, por poderosas y perturbadoras que hayan sido, no han logrado desencadenar aut\u00e9nticos procesos de solidaridad, material y simb\u00f3lica, en otros lugares. Estos nudos sin resolver nos empujan a plantear la cuesti\u00f3n, te\u00f3rica y organizativa, <em>de la sincronizaci\u00f3n y federaci\u00f3n de las diferencias, renovando la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de las alianzas<\/em>. Si, en efecto, tras los fracasos del periodo posterior a 2008, la cuesti\u00f3n pol\u00edtica primordial consiste en 1. la intensificaci\u00f3n de la pluralidad de luchas que han pasado a primer plano y 2. su vinculaci\u00f3n a partir de sus autonom\u00edas respectivas, entonces la perspectiva de una proliferaci\u00f3n, vinculaci\u00f3n y sincronizaci\u00f3n din\u00e1micas de los centros de lucha, es decir, el refuerzo, la propagaci\u00f3n y la armonizaci\u00f3n de las luchas a partir de distintos focos de movilizaci\u00f3n, constituye un horizonte fundamental del trabajo pol\u00edtico contempor\u00e1neo. Dicho de otro modo, el internacionalismo implica siempre, por definici\u00f3n, la capacidad pol\u00edtica de traducir org\u00e1nica y discursivamente diferentes luchas y reivindicaciones a trav\u00e9s de espacios, escalas y subjetividades heterog\u00e9neas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, la autonom\u00eda relativa de cada una de las estructuras de dominaci\u00f3n, su irreductibilidad mutua, no exige en modo alguno el sacrificio de un componente a expensas de los dem\u00e1s. Al contrario, revela su <em>simultaneidad<\/em>, abriendo una <em>pol\u00edtica de articulaci\u00f3n <\/em>(Hardt, Negri, 2020). Este enfoque se declina espacialmente de dos maneras diferentes pero entrelazadas, dependiendo de si los procesos organizativos son a escala local o transnacional. En el caso de las alianzas locales, esto implica no separar las opresiones de g\u00e9nero-raza-sexo de la explotaci\u00f3n laboral, sin limitarse a sumar las diferentes formas de dominaci\u00f3n: como trabajador + mujer + negro + lesbiana, yendo en busca de las subjetividades m\u00e1s explotadas\/oprimidas. El quid de la cuesti\u00f3n no es imaginar alianzas externas o simples coaliciones entre una pluralidad de subjetividades dispares, cada una de las cuales apoya las luchas de las dem\u00e1s sin dejarse transformar \u00edntimamente por ellas desde dentro. Se trata de tener en cuenta que la clase est\u00e1 conformada por las dimensiones de raza, g\u00e9nero, sexo, desigualdades espaciales y medioambientales, etc., y que las luchas ecologistas, transfeministas, antirracistas, etc. son constitutivas de la clase (lucha). He aqu\u00ed lo que Sadri Khiari llam\u00f3 primero \u201cinternacionalismo dom\u00e9stico\u201d y luego \u201cinternacionalismo decolonial\u201d (2013), y lo que Angela Davis, en un registro algo diferente, denomin\u00f3 \u201cinterseccionalidad de las luchas\u201d (2016). En el caso de las alianzas transnacionales, en cambio, se trata sobre todo de construir a distancia redes de apoyo activo a las din\u00e1micas en juego, a partir de las reivindicaciones que les son inherentes. Desde las cuestiones alimentarias, sanitarias y humanitarias que agitan cada vez m\u00e1s vastas regiones (no solo) del Sur global, hasta los levantamientos basados en reivindicaciones m\u00e1s cl\u00e1sicas como el trabajo, los ingresos, la justicia, la democracia, etc.: las subjetividades implicadas no solo no pueden permanecer intactas, sino que deben seguir el ritmo juntas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Novena tesis: una coalici\u00f3n interseccional y una alianza transnacional son espacios de composici\u00f3n para una multitud heterog\u00e9nea de personas, cuya sinton\u00eda es vital para la renovaci\u00f3n del internacionalismo en la actualidad. En efecto, es precisamente sobre la base de la irreductible pluralidad y diversidad de las subjetividades que luchan contra el estado de cosas existente donde se plantea el enigma organizativo de las a-sincronicidades a acordar: de este nudo depende no s\u00f3lo el desarrollo del capital, sino tambi\u00e9n el del anticapitalismo. Dicho esto, un internacionalismo a la altura de los retos del presente debe ser capaz de evitar siempre el doble escollo del historicismo y la c\u00ednica priorizaci\u00f3n de objetivos que han caracterizado a muchas experiencias del siglo XX (Chatterjee, 2016). A pesar de sus innegables limitaciones y fracasos, no cabe duda, sin embargo, de que los experimentos altermundistas de principios de la d\u00e9cada de 2000 y la multitud de levantamientos de 2010 ofrecieron una oportunidad concreta para repensar las pr\u00e1cticas de solidaridad y alianza pol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de las especificidades de las condiciones de vida y de trabajo y m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de los Estados-naci\u00f3n individuales. Como el lienzo de una polifon\u00eda que a\u00fan se est\u00e1 escribiendo, ayudan a prefigurar lo que puede y debe ser el transnacionalismo en el siglo XXI.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Notas<\/em><\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftnref1\">[1<\/a>] Hay muchas historias de las tres (o cuatro) internacionales y del movimiento de los no alineados, como hay muchos libros que relatan o analizan episodios singulares y experiencias significativas del internacionalismo: desde la guerra de Espa\u00f1a a las luchas de liberaci\u00f3n nacional, pasando por las revoluciones que marcaron el siglo XX, el papel de los distintos partidos comunistas, el panarabismo, el panafricanismo, etc., o, m\u00e1s recientemente, el zapatismo, el altermundialismo, las luchas de l@s migrantes, los levantamientos sacudieron la d\u00e9cada de 2010, la mayor\u00eda de los cuales se expresaron a escala transnacional. Es simplemente imposible enumerar las fuentes aqu\u00ed. Para la mejor literatura sobre la d\u00e9cada de 2010, uno puede referirse, entre otras cosas, para las primaveras \u00e1rabes a la obra de Asef Bayat, en particular (2017), a Kim Moody (2017) para la nueva situaci\u00f3n de las luchas laborales (con un fuerte enfoque en los USA) a Ver\u00f3nica Gago para las huelgas transfeministas (2021), a Andreas Malm (2022) para los movimientos ecologistas, a Sue Clayton (2020) para el activismo desencadenado por la llamada crisis migratoria en Europa, y a Cedric Johnson (2023) para una cr\u00edtica inmanente de Black Lives Matter.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftnref2\">[2]<\/a> Aunque una serie de nodos conceptuales se repiten en el texto -como los existentes entre global, planetario y terrestre, interseccionalidad y (re)composici\u00f3n, universalidad y diferencia-, el objetivo de las tesis no es ahondar en estos debates te\u00f3ricos (a los que volveremos en breve), sino aportar algunos elementos de razonamiento para establecer una discusi\u00f3n pol\u00edtica sobre el internacionalismo en la actualidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftnref3\">[3<\/a>] Para una brillante discusi\u00f3n sobre el legado del internacionalismo hist\u00f3rico y el cosmopolitismo, v\u00e9ase Balibar (2022). Seg\u00fan Balibar, el universalismo defendido por el primero se remonta a la figura del proletariado teorizada por Karl Marx y encuentra en la lucha de clases su piedra angular; el universalismo defendido por el segundo, en cambio, tiene en Kant a su padre espiritual y encuentra en la hospitalidad del extranjero su encarnaci\u00f3n paradigm\u00e1tica. Para Balilbar, en la medida en que no se excluyen mutuamente, las dos tradiciones deben intensificar su di\u00e1logo y encontrar formas de articularse. El internacionalismo, de hecho, puede proporcionar una mayor coherencia conflictiva y organizativa; mientras que el cosmopolitismo puede ayudar a desarrollar una mayor sensibilidad hacia el otro, y hacia la dial\u00e9ctica de la diversidad y lo com\u00fan que conlleva. El acontecimiento pand\u00e9mico, con su carga de contagio y mortalidad, har\u00eda entonces a\u00fan m\u00e1s apremiante el encuentro entre estos dos enfoques. Sin embargo, la posici\u00f3n de Balibar, por original y fuerte que sea, no tiene debidamente en cuenta la gravedad y la novedad de la crisis ecol\u00f3gica, limit\u00e1ndose a un an\u00e1lisis de la pandemia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.printfriendly.com\/p\/g\/vPTa5e#_ftnref4\">[4]<\/a> Como sostiene Perry Anderson (2002) en el que es uno de los mejores art\u00edculos sobre el tema, cualquier an\u00e1lisis de las diversas experiencias que han marcado la historia -gloriosa e infame- del internacionalismo no puede dejar de tener en cuenta las formas, operaciones y geograf\u00edas del capital coet\u00e1neas a ellas. El art\u00edculo de Anderson es sumamente instructivo e inspirador, pero puede criticarse al menos por dos razones, que constituyen el n\u00facleo te\u00f3rico y pol\u00edtico del enfoque desarrollado en estas p\u00e1ginas. En primer lugar, el hilo conductor de la reconstrucci\u00f3n de Anderson es decididamente historicista y lineal: comienza con la Primera Internacional de los Trabajadores, contin\u00faa con la Segunda Internacional de los principales partidos socialistas y sindicatos, pasa luego a la Tercera Internacional de los Estados comunistas y, por \u00faltimo, a la alianza tricontinental de las luchas de liberaci\u00f3n anticolonial. En segundo lugar, el an\u00e1lisis de Anderson tiene como objetivo principal analizar las instituciones de los movimientos revolucionarios, adoptando en la mayor\u00eda de los casos una perspectiva descendente. Por el contrario, en l\u00ednea con estas tesis, es posible imaginar un enfoque que se ancle en una visi\u00f3n multil\u00ednea de la historia, atento a la productividad pol\u00edtica de las luchas aut\u00f3nomas y a su circulaci\u00f3n desde abajo.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51450\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/historia-escribimos-nosotros-300x238.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/historia-escribimos-nosotros-300x238.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/historia-escribimos-nosotros.jpg 458w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Bibliograf\u00eda<\/em><\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; P. Anderson, \u00ab\u00a0<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii14\/articles\/perry-anderson-internationalism-a-breviary\">Internationalism: A Breviary<\/a>\u00ab\u00a0, en <em>New Left Review<\/em>, 14, 2002;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; J. M. Antentas, \u201c<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1cvm4I9Z4d9T25dP5uM7CcpGJZmTUln8F\/view?usp=share_link\">Sliding Scale of Spaces and Dilemmas of Internationalism<\/a>\u201d, in <em>Antipode<\/em>, 47, pp. 1101-20, 2015;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Id., \u00ab\u00a0Global Internationalism: An Introduction\u00a0\u00bb, en <em>Labor History<\/em>, 63\/4, 2022, pp. 425-40;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; L. Balaud, A. Chopot, <em>Nous ne sommes pas seuls<\/em>, Seuil, 2021;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; E. Balibar, <em>Cosmopolitiques, <\/em>La D\u00e9couverte, 2022;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; A. Bayat, <em>Revolution Without Revolutionaries<\/em>, Stanford University Press, 2017;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; P. Chatterjee, \u00ab\u00a0Nationalism, Internationalism, and Cosmopolitanism\u00a0\u00bb, en <em>Comparative Studies of South Asia, Africa and the Middle East<\/em>, 36, 2016, pp. 320-34.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; S. Clayton (editado por), <em>The New Internationalists<\/em>, MIT, 2020;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; Angela Davis, Cornell West, <em>Freedom is a Constant Struggle<\/em>, Haymarket, 2016;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; V. Gago, El poder feminista, al rev\u00e9s, 2022;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; P. Guillibert, <em><a href=\"http:\/\/www.editionsamsterdam.fr\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Amsterdam-Guillibert-Terre-et-capital-extrait.pdf\">Terre et Capital. Pour un communisme du vivant<\/a> <\/em>Editions Amsterdam, 2021;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; M. Hardt, A Negri, \u00ab\u00a0Imperio, veinte a\u00f1os\u00a0\u00bb, en <em>Euronomade<\/em>, 2020;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; C. Johnson, <em>After Black Lives Matter<\/em>, Verso, 2023;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211; S. Khiari, <em><a href=\"http:\/\/www.editionsamsterdam.fr\/malcolm-x\/\">Malmcom X<\/a><\/em>. Editions Amsterdam, 2013;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 A. Malm, <em>Fossil Capital<\/em>, Verso, 2016;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 Id., <em>Come far saltare un oleodotto<\/em>, Ponte alle grazie, 2022 (Espa\u00f1ol: <em><a href=\"https:\/\/erratanaturae.com\/product\/como-dinamitar-un-oleoducto\/\">C\u00f3mo dinamitar un oleoducto.Nuevas luchas para un mundo en llamas<\/a><\/em>);<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 S. Mezzadra, B. Neilson, <em>Confini e frontiere<\/em>, Il Mulino, 2014;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 Id., <em>Operazioni del capitale<\/em>, Manifestolibri, 2021;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 T. Mitchell, <em>Carbon Democracy<\/em>, Verso, 2013;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 K. Moody, <em>On New Terrain<\/em>, Haymarket, 2017;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 R. Nunes, <em>Neither Vertical nor Horizontal<\/em>, Verso, 2021;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 B. Silver, <em>Forze del lavoro<\/em>, Mondadori, 2008;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 P. Sotiris, \u201c<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1AN3uKswQuRbM7Z0EBZM67avS3AM591yM\/view?usp=share_link\">Thinking Beyond the Lockdown: On the Possibility of a Democratic Biopolitics<\/a> \u201d, in <em>Historical Materialism<\/em>, 28\/3, 2020;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 A. Toscano, \u201c<a href=\"https:\/\/brill.com\/view\/journals\/hima\/28\/4\/article-p3_1.xml?language=en&amp;ebody=full%20html-copy1\">The State of the Pandemic<\/a>\u201d, in <em>Historical Materialism<\/em>, 28\/4, 2020;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 M. Tronti, <em>Operai e capitale<\/em>, DeriveApprodi, 2013;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013 M. Van der Linden, <em>Workers of the World<\/em>, Brill, 2010.<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Im\u00e1genes a\u00f1adidas por el traductor y editor<\/em><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong> Davide Gallo Lassere<\/strong><\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Original:\u00a0 <a href=\"http:\/\/www.euronomade.info\/?p=15493\">Nove tesi sull\u2019internazionalismo oggi<\/a><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Traducido por <a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1gsyqlAzJ3-AzJC7spjonwFSSRs8Qw6FM\/view\">Fausto Giudice<\/a><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuente: <a href=\"https:\/\/tlaxcala-int.blogspot.com\/2023\/04\/davide-gallo-lassere-nueve-tesis-sobre.html\">Tlaxcala<\/a>, 15 de abril de 2023<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Traducciones disponibles: <\/strong><\/span><a href=\"https:\/\/tlaxcala-int.blogspot.com\/2023\/05\/davide-gallo-lassere-nove-teses-sobre-o.html\"><strong>Portugu\u00eas<\/strong><\/a> <strong><a href=\"https:\/\/tlaxcala-int.blogspot.com\/2023\/05\/davide-gallo-lassere-neun-thesen-zum.html\">Deutsch<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde las cuestiones alimentarias, sanitarias y humanitarias que agitan cada vez m\u00e1s vastas regiones (no solo) del Sur global, hasta los levantamientos basados en reivindicaciones m\u00e1s cl\u00e1sicas como el trabajo, los ingresos, la justicia, la democracia, etc.: las subjetividades implicadas no solo no pueden permanecer intactas, sino que deben seguir el ritmo juntas.<\/p>\n","protected":false},"author":1271,"featured_media":51450,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[218],"tags":[22975,3012,22976,22977],"coauthors":[22974],"class_list":["post-51435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-monde","tag-cosmopolitismo","tag-internacionalismo","tag-luchas-antirracistas","tag-luchas-climaticas"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1271"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51435"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52887,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51435\/revisions\/52887"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51450"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51435"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=51435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}