{"id":51362,"date":"2023-04-14T09:14:58","date_gmt":"2023-04-14T09:14:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=51362"},"modified":"2023-04-14T19:32:39","modified_gmt":"2023-04-14T19:32:39","slug":"esa-noche-en-chuqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2023\/04\/14\/esa-noche-en-chuqui\/","title":{"rendered":"Esa noche en Chuqui&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Hay migrantes y migrantes. Desde que los seres humanos salieron del continente africano para diseminarse a lo largo y ancho del mundo. Y siempre hubo razones de discriminar al pr\u00f3jimo: religiosas, pol\u00edticas, color de piel, idioma, costumbres, tradiciones&#8230; El texto de Guacolda Salas, la luminosa autora de <a href=\"https:\/\/piensachile.com\/2023\/02\/17\/nos-apodaron-sudakas\/\">\u00ab\u00a0Sudakas\u00a0\u00bb,<\/a> nos recuerda que los malos no siempre son los que se cree&#8230;[Luis Casado, Politika]<\/strong><\/em><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se sab\u00eda que all\u00e1 lejos, al otro lado del mundo, hab\u00eda guerra y que la guerra era una desgracia. Pero como las cosas malas siempre le ocurren a los dem\u00e1s y la falta de imaginaci\u00f3n es un defecto universal, nos resultaba ajena y remota. Nadie segu\u00eda sus incidencias ya fuera porque la preocupaci\u00f3n social se centraba en el pliego de peticiones y en los precios de la pulper\u00eda o porque los peri\u00f3dicos en aquel tiempo llegaban a Chuquicamata tarde, mal y nunca y la radio era privilegio de pocos. Esta desinformaci\u00f3n generalizada hizo que un suceso que pudo preverse resultara m\u00e1s que inesperado, intempestivo, y rompiera como lo hizo, con esa indiferencia inocente que la gente de Chuqui, como la de tantos otros puntos del planeta, sent\u00edan hacia una guerra que se libraba lejos, en escenarios ajenos, allende mares y monta\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La quietud de una noche tan igual a la de otras noches fue interrumpida por una turba que en estampida se desplazaba veloz por las calles del campamento levantando cortinas de arena. Gritos ininteligibles, estampidos de disparos y ruidos de piedras rompiendo los vidrios de las ventanas que al paso del tropel se hab\u00edan iluminado. Quien se atrevi\u00f3 a gritar <em>\u00bfQu\u00e9 pasa?<\/em> Recibi\u00f3 como respuesta un categ\u00f3rico <em>\u00a1C\u00c1LLATE MIERDA!<\/em> Cuya entonaci\u00f3n y acento aconsejaban justamente, callar \u00bf qui\u00e9n es capaz de hero\u00edsmos cuando lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n es la vida, el oficio y el beneficio?.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La negrura de la noche permiti\u00f3 que los vecinos, sumergidos en el anonimato, pudieran seguir a los gringos a prudente distancia en prueba irrefutable de que la curiosidad suele vencer al espanto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los norteamericanos que nunca se aventuraban fuera de los l\u00edmites del exclusivo y reservado <em>\u201ccampamento del americano\u201d<\/em> hab\u00edan perdido su talante frio y racional; enfebrecidos corr\u00edan por el de los obreros buscando su objetivo que result\u00f3 ser un grupo de casas igual a tantas otras, jurando castigo a los enemigos de su pa\u00eds las emprendieron con puertas, postigos y calaminas. Los vidrios de las ventanas se desintegraron en una lluvia estent\u00f3rea de cristales atomizados dejando a la vista los rostros paralogizados de sus moradores cuyo espanto era indescriptible. Los atacantes entraron con dificultad por los marcos en los que segundos antes hab\u00eda puertas. Destruyeron cuanto mueble se les constituy\u00f3 en obst\u00e1culo y a golpes y empellones, hombres, mujeres y ni\u00f1os fueron obligados a salir desde sus camas a las calles a medio vestir y en volandas dieron como fardos en las cajas de unos camiones de propiedad de la Compa\u00f1\u00eda que en ese momento llegaron al lugar. La inusitada faena qued\u00f3 rematada con el incendio de las casas, con la quema de los peque\u00f1os negocios aleda\u00f1os a las viviendas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con su carga humana los veh\u00edculos partieron en direcci\u00f3n a los l\u00edmites de Chuquicamata. En el borde del camino a Calama un pu\u00f1ado de hombres, mujeres y ni\u00f1os, fue obligado a descender y abandonado a su suerte. Reci\u00e9n en ese momento se miraron entre s\u00ed y reconocieron lo que todos ten\u00edan en com\u00fan: era ser japoneses o familiares de japoneses.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bajo el cielo negro de la pampa perforado por el fulgor esta\u00f1ado de las estrellas, en un susurro don Toshiro escuch\u00f3 por vez primera el nombre que nada le sugiri\u00f3 y cuyo significado no intent\u00f3 desentra\u00f1ar impresionado como estaba por la visi\u00f3n de lo \u00faltimo que vio al volver la vista atr\u00e1s cuando el cami\u00f3n arrancaba: el cartel de su peluquer\u00eda destrozado, restos de la frase \u201cPeluquer\u00eda don Toshiro\u201c en el suelo y al lado derecho de lo que hab\u00eda sido la puerta atornillada a unas calaminas semicalcinadas resist\u00eda la barra met\u00e1lica en la que giraba a\u00fan el espiral rojo y blanco que en aquella \u00e9poca anunciaba la existencia de una \u201cPeluquer\u00eda de caballeros\u201d. <\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51388 size-large\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-1024x682.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-435x290.jpg 435w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-150x100.jpg 150w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/pearl-harbor-attack.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por est\u00e9ril, don Toshiro rechaz\u00f3 la imagen y supo que a partir de ese momento todo era la nada y que a pesar de esa nada y de ese fr\u00edo seco y perfecto del desierto, seguir\u00eda viviendo. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pearl Harbour<\/em>. El ataque sorpresivo y a mansalva de la aviaci\u00f3n japonesa y la escuadra norteamericana destruida\u2026 \u00bfc\u00f3mo pod\u00edan tolerar los americanos convivir con enemigos de su pa\u00eds? Pero si Chuquicamata est\u00e1 en territorio chileno y nosotros somos gentes de paz contest\u00f3 don Toshiro al representante del Gobierno en Calama que pretend\u00eda conformar a los damnificados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Arropados por esa generosidad epid\u00e9rmica sin vocaci\u00f3n de solidaridad a la que nosotros los chilenos somos tan proclives y ayudados por sus compatriotas, las catorce familias japonesas EXPULSADAS de Chuqui reconstruyeron precariamente sus existencias en Antofagasta y continuaron viviendo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El eje perdi\u00f3 la guerra. Jap\u00f3n recibi\u00f3 las dos primeras bombas at\u00f3micas que registra la historia de la humanidad y capitul\u00f3. El mundo entr\u00f3 en la llamada \u201cGuerra Fr\u00eda\u2026 Pasaron los a\u00f1os y los derrotados, por la alquimia de las paradojas o por voluntad pol\u00edtica de los vencedores, emprendieron el camino de la prosperidad y llegaron a encabezar el grupo de los pa\u00edses m\u00e1s ricos del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Don Toshiro en cambio nunca sali\u00f3 de pobre, ni cambi\u00f3 de oficio. En lugar de establecer un Sal\u00f3n de Peluquer\u00eda con cartel luminoso, espejos biselados y sillones elevables como en Chuqui, transportaba en una maleta de madera las maquinillas, hisopos, navajas, tijeras y peinetas. En movilidad permanente y libre a la manera del que nada tiene que perder, recorr\u00eda calles y cabelleras por los barrios populares de Antofagasta. Corte de pelo a domicilio con el cliente envuelto en una s\u00e1bana en el patio o en la calle, visitaba la poblaci\u00f3n donde viv\u00edan mis primos, despu\u00e9s de haber rapado y afeitado a los locos hacinados en la trist\u00edsima Sala San Roque del Hospital Regional. Su paciencia oriental y la muy prosaica y hereje necesidad le permit\u00edan seguir la batalla con los ni\u00f1os, despu\u00e9s de haber librado un combate cuerpo a cuerpo con los alienados que no le mezquinaban mordiscos, insultos ni escupitajos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el gesto de la resignaci\u00f3n desinfectaba con alcohol sus manos ara\u00f1adas, sonre\u00eda; ajustaba a su chata nariz las gruesas gafas redondas y cog\u00eda la cabeza del peque\u00f1o mientras las madres ayudaban a inmovilizarlos.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51393\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/forced-internment-japanese-americans-300x144.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/forced-internment-japanese-americans-300x144.jpg 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/forced-internment-japanese-americans-768x369.jpg 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/forced-internment-japanese-americans.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><strong>Tras el ataque de Pearl Harbor, el presidente Roosevelt dio la orden de internar tod@s l@s ciudadan@s usamerican@s de origen japon\u00e9s. 120.000 hombres, mujeres y ni\u00f1os fueron recluidos en diez campos de internamiento situados en zonas aisladas de California, Arizona, Colorado, Idaho, Utah, Wyoming y Arkansas. Aqu\u00ed el campo de internamiento de Santa Anita, California, 1942. (\u00a9 Corbis)\u00a0<\/strong><br \/>\n<\/span><\/h5>\n<p align=\"left\">\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s, el once de julio de mil novecientos setenta y uno, las calles de Chile se llenaron de gente, de alegr\u00eda, de banderas de papel y cuecas sonaban por doquier. El parlamento hab\u00eda aprobado por unanimidad el proyecto de ley de nacionalizaci\u00f3n del cobre que Salvador Allende y el gran abogado Eduardo Novoa Monreal le presentaran el d\u00eda veintiuno de diciembre de mil novecientos setenta:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201c\u2026El pueblo de Chile y el Gobierno popular que presido han medido la responsabilidad de la medida que es indispensable para fortalecer la econom\u00eda de Chile para romper su dependencia econ\u00f3mica, para completar la esperanza y el anhelo de los que nos dieron la libertad pol\u00edtica\u2026\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando nos abrazamos con mi hermano, a\u00f1adimos a nuestro padre que con sus compa\u00f1eros de trabajo esperaron a los japoneses expulsados de Chuquicamata para darles una solidaria bienvenida. Fue \u00e9l quien nos narr\u00f3 la di\u00e1spora japonesa que integr\u00f3 don Toshiro, cuyo apellido nunca aprendimos a pronunciar, pero que recibi\u00f3 todo nuestro afecto.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-51384\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Chuquicamata.jpeg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"362\" data-wp-editing=\"1\" \/><\/p>\n<h2 align=\"left\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Guacolda Salas Santana<\/span><\/h2>\n<h2 align=\"left\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<h2 align=\"left\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Publicado por <a href=\"https:\/\/madmimi.com\/p\/0e5f061?pact=4583354-172880460-4158025400-edc4d0c6c683c71978ab4c10c15cf16d73295260\">Politika<\/a>, 13 de abril de 2023<\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s, el once de julio de mil novecientos setenta y uno, las calles de Chile se llenaron de gente, de alegr\u00eda, de banderas de papel y cuecas sonaban por doquier&#8230;Cuando nos abrazamos con mi hermano, a\u00f1adimos a nuestro padre que con sus compa\u00f1eros de trabajo esperaron a los japoneses expulsados de Chuquicamata para darles una solidaria bienvenida<\/p>\n","protected":false},"author":820,"featured_media":51398,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[16,217],"tags":[22962,22959,22963,22960,22961],"coauthors":[12544],"class_list":["post-51362","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-deplacement-force","category-abya-yala","tag-chuchicamata-antofagasta","tag-chuquicamata","tag-diaspora-japonesa","tag-don-toshiro","tag-guacolda-salas"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/820"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51362"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51362\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51397,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51362\/revisions\/51397"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51362"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=51362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}