{"id":50935,"date":"2023-04-04T13:44:57","date_gmt":"2023-04-04T13:44:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=50935"},"modified":"2023-04-04T13:48:05","modified_gmt":"2023-04-04T13:48:05","slug":"un-viaje-con-final-inesperado-relato-de-pesadillas-presion-alta-y-una-intempestiva-sala-de-urgencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2023\/04\/04\/un-viaje-con-final-inesperado-relato-de-pesadillas-presion-alta-y-una-intempestiva-sala-de-urgencias\/","title":{"rendered":"Un viaje con final inesperado: Relato de pesadillas, presi\u00f3n alta y una intempestiva sala de urgencias"},"content":{"rendered":"<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>1. Una camilla antes de Belgrado<\/strong><\/span><\/h5>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Antes<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0del ingreso a la sala de espera, denot\u00f3 un cansancio inusual, busc\u00f3 en el hall del aeropuerto de Rionegro una silla y tuvo que sentarse en el piso. Era el domingo 26 de marzo. Respiraba con dificultad y no expresaba ning\u00fan s\u00edntoma de alegr\u00eda frente al viaje cultural que ten\u00eda a Bogot\u00e1 como primera estaci\u00f3n, para hacer conexi\u00f3n Par\u00eds-Belgrado. Me pareci\u00f3 que hab\u00eda una anormalidad en ella, siempre vivaz y fuerte y contenta y locuaz. No dije nada. En el avi\u00f3n se lament\u00f3 de haber comido demasiado antes del vuelo y de una llenura que le hac\u00eda m\u00e1s protuberante \u201cla barriga\u201d, seg\u00fan indic\u00f3 con voz d\u00e9bil, acompa\u00f1ada con un gesto de molestia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el aeropuerto El Dorado, de Bogot\u00e1, camin\u00f3 con dificultad por los pasillos, busc\u00f3 las plataformas m\u00f3viles, se meti\u00f3 a un ba\u00f1o y se demor\u00f3 m\u00e1s de la cuenta, tanto que tuve que gritar: \u201cMona, \u00bfest\u00e1s bien?\u201d. \u201cS\u00ed, ya voy\u201d. Continu\u00f3 muy despacio y paraba a apoyarse en los pasamanos. Cuando \u00edbamos hacia Migraci\u00f3n, pasamos por enfrente de la caseta de Informaci\u00f3n. Me dijo que le dol\u00eda el est\u00f3mago. La chica al otro lado del mostrador la escuch\u00f3. \u201c\u00bfQuiere que llame a Sanidad?\u201d, le pregunt\u00f3. \u201cS\u00ed, por favor\u201d. Llegaron los param\u00e9dicos, la sentaron en una silla de ruedas, le tomaron la presi\u00f3n. \u201cHay que llevarla a la Sanidad Aeroportuaria\u201d, dijo la param\u00e9dica. \u201cTiene muy alta la presi\u00f3n\u201d. La ambulancia, en la que nos montamos con aire de interrogaci\u00f3n, dio la vuelta por el aeropuerto y lleg\u00f3 a una oficina alargada, con una taquilla bien iluminada; m\u00e1s all\u00e1, un cuarto de observaci\u00f3n. La entraron y acostaron en una camilla. Me qued\u00e9 sentado en una salita y no me dieron ganas de leer. Me revolv\u00ed en la silla. Luego escuch\u00e9 voces. Sali\u00f3 una enfermera y me dijo que le diera informaci\u00f3n sobre la paciente. \u201c\u00bfVan a viajar esta noche?\u201d, me pregunt\u00f3. \u201cS\u00ed, a las 21:55 sale el vuelo\u201d. Eran las ocho de la noche, seg\u00fan vi en el celular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Continu\u00f3 el examen. Escuch\u00e9 que la Mona dec\u00eda que este era un viaje so\u00f1ado, que c\u00f3mo iba a ser que no la dejaran partir cuando ya toda la gira estaba lista, con vuelos y hoteles. Belgrado-Budapest-Berl\u00edn-Roma-Florencia-Par\u00eds. \u201cMi esposo va a dictar unas charlas en el Instituto Cervantes, de Belgrado, y en Par\u00eds\u201d. Sali\u00f3 una m\u00e9dica y me llam\u00f3 aparte. \u201cSu esposa no puede viajar esta noche\u201d. La Mona escuch\u00f3 y se levant\u00f3. La facultativa, peli cortica y delgada, hizo un gesto despectivo. \u201cNo puede viajar porque la traer\u00edan cad\u00e1ver aqu\u00ed\u201d, se\u00f1al\u00f3 con \u00e9nfasis y sin consideraci\u00f3n alguna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los procedimientos indicaban que la presi\u00f3n era alta, que la saturaci\u00f3n no s\u00e9 qu\u00e9, que estaba a punto de un infarto, que de viajar tendr\u00edamos que conseguir, cuando se pudiera, ox\u00edgeno. Me dieron tel\u00e9fonos para llamar a averiguar por las pipetas o por concentradores. Que deb\u00eda pagar once millones de pesos, seg\u00fan me dijo una voz de mujer al otro lado de la l\u00ednea. Entre tanto, otro m\u00e9dico me llam\u00f3 aparte y me dijo que ve\u00eda el asunto grave. La Mona insist\u00eda en que viajar\u00eda as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Salimos de la Sanidad Aeroportuaria. Fuimos hasta Migraci\u00f3n. En la fila, la Mona arroj\u00f3 sangre por su nariz, manch\u00f3 el piso e hizo que un funcionario apartara a los viajantes. Alguien le entreg\u00f3 una botella de agua medio vac\u00eda (m\u00e1s vac\u00eda que llena). La blusa se ti\u00f1\u00f3 de rojo, tambi\u00e9n los tenis. Cuando nos pusieron los sellos en los pasaportes y fuimos a la sala de espera 41 para abordar el vuelo de Air France, ya all\u00ed ten\u00edan el reporte perentorio. Una funcionaria, alta, p\u00e1lida, peli-lisa y de arrogante mirada, dijo: \u201cLa se\u00f1ora Marcela Londo\u00f1o no puede abordar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra empleada de la aerol\u00ednea nos dijo que la acompa\u00f1\u00e1ramos. En Migraci\u00f3n levant\u00f3 los sellos de los pasaportes. \u201cA las doce y treinta pueden reclamar su equipaje\u201d. Cuando fui por la maleta, la Mona se qued\u00f3 sentada, a la espera, con su respiraci\u00f3n entrecortada. Hubo que llamar de nuevo a la Sanidad Aeroportuaria. Otra vez la ruta era la de la oficina de antes. De all\u00ed, tras un chequeo, en medio de los alarmantes pitos de los aparatos, llamaron una ambulancia. Casi a las dos de la ma\u00f1ana salimos hacia el Hospital de Engativ\u00e1, a su secci\u00f3n de Urgencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La noche bogotana, descongestionada, nos hizo llegar m\u00e1s r\u00e1pido. La internaron. Entre tanto, en una sala en la que hab\u00eda gente expectante, fui a una taquilla, di la informaci\u00f3n requerida, me sent\u00e9 a esperar. Luego me entr\u00e9 y camin\u00e9 por un largo pasillo adonde estaba la Mona en una camilla. De pronto, vi a un hombre que entr\u00f3 dejando un reguero de sangre en las baldosas brillantes. Ten\u00eda una herida en el brazo. \u201cAti\u00e9ndanme, por favor\u201d, dec\u00eda. M\u00e1s tarde, a la Mona la condujeron al pabell\u00f3n de Observaci\u00f3n, cama 11. All\u00ed deb\u00eda permanecer. Los que nos llevaron al hospital me dijeron que si gustaba me acompa\u00f1aban a conseguir hotel. Me dejaron en uno, Hotel Palacio Real, sobre la calle 72, se bajaron conmigo, me ayudaron con la maleta y me acompa\u00f1aron en la recepci\u00f3n. Eran casi las cinco de la ma\u00f1ana. \u201cAqu\u00ed queda bien \u2014me dijo el conductor de la ambulancia y param\u00e9dico\u2014, porque no queda muy lejos del Hospital\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No pude dormirme de inmediato hasta cuando me venci\u00f3, en medio de las tensiones y el cansancio, un sue\u00f1o que estuvo lleno de pesadillas. Era el amanecer del 27 de marzo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_50938\" aria-describedby=\"caption-attachment-50938\" style=\"width: 511px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-50938\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Suenos-que-volaron-en-un-avion-Spitaletta-224x300.png\" alt=\"\" width=\"511\" height=\"684\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Suenos-que-volaron-en-un-avion-Spitaletta-224x300.png 224w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Suenos-que-volaron-en-un-avion-Spitaletta.png 675w\" sizes=\"auto, (max-width: 511px) 100vw, 511px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-50938\" class=\"wp-caption-text\">Sue\u00f1os que volaron en un avi\u00f3n. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<h5><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>2. La pesadilla<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mujer, brillante, luminosa, plateada, avanzaba por un bosque y a todo el que se encontraba intentaba alcanzarlo con sus manos para pulverizarlo, o dejarlo convertido en cenizas. Caminaba muy lenta, a veces se tambaleaba y no se deten\u00eda. Desde un jeep descapotado un hombre le dispar\u00f3 con un rifle, al tiempo que una mujer y otro hombre escapaban por el monte. Al del arma lo mat\u00f3 la aparici\u00f3n fant\u00e1stica. Luego, por el mismo monte, emergi\u00f3 un enorme oso. La mujer lum\u00ednica, que seguro estaba contaminada con radiaciones nucleares, lo convirti\u00f3 en cad\u00e1ver, mientras la pareja de los huyentes ve\u00eda la escena con asombro y espanto. Corrieron a una casa. Y all\u00ed se apareci\u00f3 de s\u00fabito la terror\u00edfica figura de la mujer color plata\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como no me pod\u00eda dormir, hab\u00eda prendido el televisor de la habitaci\u00f3n y me top\u00e9 con ese filme que ya estaba avanzado y no supe cu\u00e1l era su t\u00edtulo. Me parecieron ingenuas las im\u00e1genes y lo que supuse ser\u00eda la trama e intriga sobre radiaciones nucleares o accidentes at\u00f3micos. La pel\u00edcula, con final feliz (ya supondr\u00e1n que la pareja en menci\u00f3n es capaz de deshacer para siempre esa monstruosa aparici\u00f3n de una mujer esbelta, de apariencia rubia y muy parecida a las bellezas de los a\u00f1os cuarenta), parece que me afect\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No s\u00e9 cu\u00e1ndo logr\u00e9 dormirme. Aparec\u00ed por un antiguo camino, similar al que recorr\u00edamos cuando, de ni\u00f1os, visit\u00e1bamos a mi abuelo materno en una vereda de Rionegro. Iba solo. Sobre la carretera de barro amarillo rojizo hab\u00eda restos de pieles tal vez de osos despellejados. Pas\u00e9 debajo de un arco, tambi\u00e9n de tierra apisonada o quiz\u00e1 de tapia. Y de pronto, una voz de estruendo, a mis espaldas, me impel\u00eda a detenerme. Cuando di la vuelta, estaba ah\u00ed, luminosa, enorme, como de casi tres metros de estatura y me dec\u00eda que frenara. Era espeluznante. Mis gritos no la perturbaron. \u201cEste camino es m\u00edo, de mis antepasados, de mi madre, que aqu\u00ed mismo, cuando nos baj\u00e1bamos del bus, se sentaba a orinar detr\u00e1s de unos helechales\u2026 \u00a1Fuera, fuera!\u201d, le dec\u00eda a la terror\u00edfica presencia. Pero la mujer segu\u00eda avanzando hasta capturarme y envolverme con sus brazos descomunales\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando despert\u00e9, la imagen de la Mona, en una camilla de Urgencias, volvi\u00f3 a estar conmigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>3. La maleta y una falsa alarma<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al mediod\u00eda, tras comprobar que la maleta se hab\u00eda estropeado (se da\u00f1aron los cierres y estaba inutilizada) volv\u00ed a Urgencias, la Mona estaba demacrada, con c\u00e1nulas, bolsas de suero, ropa con manchas de sangre\u2026 De vecina, ten\u00eda a una mujer muy sonriente, una recicladora, a la que, tras un accidente de tr\u00e1nsito, le hab\u00edan puesto mal, en otra instituci\u00f3n cl\u00ednica, una platina en su pierna izquierda y estaba a punto de perderla por la putrefacci\u00f3n. La Mona, sin perder su humor, su locuacidad, ya era conocida por pacientes y personal m\u00e9dico. Les contagiaba su alegr\u00eda, pese a su estado de postraci\u00f3n y a las circunstancias, nada halag\u00fce\u00f1as. La doctora Sonia Luc\u00eda Bravo, m\u00e9dica internista, me dijo que la paciente ten\u00eda varias afectaciones, no solo de la presi\u00f3n arterial, sino de los pulmones y el coraz\u00f3n. Requer\u00eda m\u00faltiples ex\u00e1menes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estaban haciendo lo mejor posible en aquel hospital. La Mona ya le hab\u00eda contado a la m\u00e9dica Bravo el asunto de la maleta, como otro episodio que se agregaba a toda una situaci\u00f3n adversa. \u201cD\u00edgale a su marido que yo le prestar\u00e9 una maleta para que no tenga que salir a comprar otra\u201d. En efecto, tras terminar su jornada, me llev\u00f3 hasta su casa, entre los l\u00edmites de Modelia y La Esperanza, y me la facilit\u00f3. Adem\u00e1s, me dio las coordenadas de varias empresas para adquirir un concentrador de ox\u00edgeno, para que, cuando le dieran de alta a la Mona, pudiera continuar el viaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuestra agente viajera, la se\u00f1ora Cristina Siegert, de Medell\u00edn, ya hab\u00eda hecho nuevos contactos con las aerol\u00edneas para viajar el 31 de marzo. As\u00ed, en Lufthansa, nos consigui\u00f3 tiquetes Bogot\u00e1-Frankfurt-Belgrado. La m\u00e9dica internista nos proporcion\u00f3 resultados, documentos, diagn\u00f3sticos, para que, en efecto, se pudieran enviar a la empresa a\u00e9rea. La Mona, entre tanto, continuaba en Observaci\u00f3n. \u00a0En uno de los ex\u00e1menes hospitalarios, hubo, por un momento, una confusi\u00f3n. \u201cMarcela Londo\u00f1o Orozco, la vamos a pasar a cuarto\u201d, le dijo una asistente. \u201c\u00bfC\u00f3mo as\u00ed, por qu\u00e9?\u201d. \u201cPorque el examen de covid sali\u00f3 positivo\u201d, le dijeron. En esas, cuando ya la Mona se quebraba en llanto, lleg\u00f3 otro empleado y aclar\u00f3 que hab\u00eda una equivocaci\u00f3n. \u201cEl examen sali\u00f3 negativo\u201d, asever\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda alguna esperanza en retomar el viaje. La Mona continuaba en recuperaci\u00f3n y ya era parte amistosa y familiar de enfermeras, empleados y pacientes de esa secci\u00f3n. Su afabilidad y esp\u00edritu de mujer amable y chistosa se hab\u00eda ganado la simpat\u00eda de todos. Eso hac\u00eda menos dram\u00e1tica la situaci\u00f3n inesperada de la interrupci\u00f3n del periplo. Conseguimos, tras gestiones de la doctora Sonia Luc\u00eda, el concentrador de ox\u00edgeno, la paciente mejoraba, ya llevaba cuatro d\u00edas internada. El 30 de marzo le dieron el alta. El viaje se har\u00eda el 31, a las 23:55, en un vuelo de Lufthansa. Se enviaron a la compa\u00f1\u00eda a\u00e9rea documentos pertinentes hospitalarios. Faltaba que el m\u00e9dico de la aerol\u00ednea autorizara el viaje.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_50940\" aria-describedby=\"caption-attachment-50940\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-50940\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/En-tierra-se-quedaron-las-ganas-de-volar-Spitaletta-1-300x187.webp\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/En-tierra-se-quedaron-las-ganas-de-volar-Spitaletta-1-300x187.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/En-tierra-se-quedaron-las-ganas-de-volar-Spitaletta-1-768x478.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/En-tierra-se-quedaron-las-ganas-de-volar-Spitaletta-1.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-50940\" class=\"wp-caption-text\">En tierra se quedaron las ganas de volar lejos. Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>4. Don Quijote no pudo cabalgar<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 31, por la ma\u00f1ana, cuando ya se hab\u00eda enviado la documentaci\u00f3n en ingl\u00e9s de la historia cl\u00ednica y otros datos, la agente viajera recibi\u00f3 la noticia: \u201cla se\u00f1ora Marcela Londo\u00f1o Orozco no puede viajar\u201d. La doctora Bravo se aterr\u00f3. \u201cPero s\u00ed ya est\u00e1 medicada, le dimos de alta y tiene todas las facultades para viajar con el concentrador de ox\u00edgeno\u201d. Pues no. La Mona, sin perder la calma, aunque se le notaba una cara de pesar, me dijo que \u201cpor algo suceden las cosas. Estuve a punto de morir y ya estoy bien. Pero es mejor no viajar. Vendr\u00e1n otros d\u00edas, otros viajes, nuevos sue\u00f1os\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Qu\u00e9 tal, me dec\u00eda, una cargando este aparato (una maletita con c\u00e1nulas, pilas, cables) por museos, calles, barrios, lugares culturales, por callejones y galer\u00edas. \u201cNo conven\u00eda. Nos devolvemos para Medell\u00edn\u201d. La charla sobre don Quijote podr\u00e1 esperar, lo mismo que, en Par\u00eds, la conferencia sobre la l\u00edder obrera Betsab\u00e9 Espinal y mi novela \u201c<em>Betsab\u00e9 y Betsab\u00e9<\/em>\u201d se podr\u00e1 hacer en otros calendarios. Hab\u00eda una serenidad y una nueva luz en los ojos de la Mona. Y ya estaba mucho mejor de salud y su semblante era luminoso (pero no como el de la mujer de la pel\u00edcula). Jugaba (bueno, es un decir) con un espir\u00f3metro o incentivo respiratorio, de tres baloncitos de colores. Ya los sub\u00eda sin dificultad hasta la cima.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El primero de abril volamos a Medell\u00edn, con la maleta prestada, con los mismos objetos de la ida, pero con m\u00e1s remedios empacados. La Mona sonre\u00eda con la gracia de siempre y recordaba con una mezcla rara de cari\u00f1o pesadumbre los d\u00edas y noches en una sala de observaci\u00f3n, por lo bien que la trataron y, seguro, por las angustias inesperadas. \u201cNo volv\u00ed difunta o cad\u00e1ver, como dijo la de la Sanidad del aeropuerto\u201d, dijo y solt\u00f3 una risotada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed estamos, otra vez, contando las peripecias y volviendo a re\u00edr, a leer en voz alta una novela de Graham Greene que hab\u00edamos iniciado antes del viaje, hablando de numerolog\u00eda (por ejemplo, acerca de los significados del n\u00famero once, que era el de su cama hospitalaria) y volviendo a armar un nuevo derrotero para volver, en tiempos menos agitados, a buscar las huellas de los bombardeos de la OTAN y EE.UU. a Belgrado y las esculturas fulgurantes de Miguel \u00c1ngel en Florencia. Triste no habernos podido parar en el multicultural puente sobre el Drina a ver caer, desde lo alto, a una novia desilusionada, como pasa en la novela de Ivo Andri\u0107.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_50942\" aria-describedby=\"caption-attachment-50942\" style=\"width: 449px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-50942\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/El-sueno-de-las-escalinatas-Spitaletta-1-224x300.png\" alt=\"\" width=\"449\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/El-sueno-de-las-escalinatas-Spitaletta-1-224x300.png 224w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/El-sueno-de-las-escalinatas-Spitaletta-1-510x680.png 510w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/El-sueno-de-las-escalinatas-Spitaletta-1.png 675w\" sizes=\"auto, (max-width: 449px) 100vw, 449px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-50942\" class=\"wp-caption-text\">El sue\u00f1o de las escalinatas (Hotel Palacio Real). Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, Escrito en Medell\u00edn, sin tensiones, el primero de abril de 2023<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed estamos, otra vez, contando las peripecias y volviendo a re\u00edr, a leer en voz alta una novela de Graham Greene que hab\u00edamos iniciado antes del viaje, hablando de numerolog\u00eda (por ejemplo, acerca de los significados del n\u00famero once, que era el de su cama hospitalaria&#8230;Triste no habernos podido parar en el multicultural puente sobre el Drina a ver caer, desde lo alto, a una novia desilusionada, como pasa en la novela de Ivo Andri\u0107.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":50937,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[20875,22857,22856,22858,22859,22855,519],"coauthors":[265],"class_list":["post-50935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales-y-opiniones","tag-aqui-se-termina-el-viaje","tag-belgrado-europa","tag-cronica-de-un-viaje","tag-don-quijote-no-pudo-cabalgar","tag-maleta-y-falsa-alarma","tag-pesadilla-urgencias","tag-reinaldo-spitaletta"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50935"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50944,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50935\/revisions\/50944"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50935"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=50935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}