{"id":49368,"date":"2023-02-26T14:36:48","date_gmt":"2023-02-26T14:36:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=49368"},"modified":"2023-02-26T17:06:30","modified_gmt":"2023-02-26T17:06:30","slug":"sol-de-la-infancia-recuerdos-de-antonio-machado-cometas-y-un-barquito-de-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2023\/02\/26\/sol-de-la-infancia-recuerdos-de-antonio-machado-cometas-y-un-barquito-de-papel\/","title":{"rendered":"Sol de la infancia: Recuerdos de Antonio Machado, cometas y un barquito de papel"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cumpli\u00f3 84 a\u00f1os de muerto el poeta <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/m\/machado.htm\">Antonio Machado<\/a>, y vi\u00e9ndolo bien, sigue vivo, porque lo cantan, lo recitan en alguna escuela, lo veneran en su natal Sevilla, y bueno, porque, puede ser un decir, los poetas no se mueren. Vivi\u00f3 ligero de equipaje y nos dej\u00f3 tantas letras, abundantes palabras, que seguimos record\u00e1ndolo, y queri\u00e9ndolo, ahora y seguro ma\u00f1ana y en el llamado \u201cdespu\u00e9s\u201d. Un verso suyo, de los miles que cre\u00f3, nos sigue iluminando. Dicen que se encontr\u00f3 en un bolsillo de su chaqueta el d\u00eda que muri\u00f3, el 22 de febrero de 1939, en Collioure, una comuna del Mediterr\u00e1neo franc\u00e9s: \u201cEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-49370 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Antonio-Machado-237x300.webp\" alt=\"\" width=\"489\" height=\"619\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Antonio-Machado-237x300.webp 237w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Antonio-Machado-768x974.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Antonio-Machado.webp 807w\" sizes=\"auto, (max-width: 489px) 100vw, 489px\" \/><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size\" style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pegasos, lindos pegasos, \/ caballitos de madera.<\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size\" style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Antonio Machado<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La infancia, por desventurada que haya sido (como lo recordaba Hemingway), tiene soles que siempre estar\u00e1n prendidos. Soles luminosos, no soles negros, ni cancer\u00edgenos. Sol de una cometa del atardecer, cuando hab\u00eda una cola bailando en el aire, un hilo envuelto y desenvuelto, con un palito, o con una bobina de hilander\u00edas, y un colorido papel de China (o papel de globo), con rumbadores, con ca\u00f1itas que eran una aventura su consecuci\u00f3n, con la conquista del espacio por un barrilete, un papagayo, una pandorga (hab\u00eda algunas de estas que se hac\u00edan con hojas de cuaderno, como los barquitos, como los cohetes).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Qu\u00e9 bello y tan lejano aquel sol de la infancia, ido, ocultado, yacente en una memoria que se quema, o que recuerda cuando hab\u00eda una pelota, ese artefacto de maravilla que jam\u00e1s se cae, o un carrito de madera y luego de cuerda y despu\u00e9s de bater\u00edas, un tren, s\u00ed, porque hay soles de la infancia y trenes tambi\u00e9n, la locomotora con su pito alargado, su anuncio de voy llegando, me estoy yendo. Ya es un tren de la ausencia, como el de alguna ranchera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">D\u00f3nde estar\u00e1 \u201ceste sol de la infancia\u201d, d\u00f3nde habr\u00e1 ido, qui\u00e9n nos lo rob\u00f3. Se lo birl\u00f3 alguna nave espacial, un misil, tal vez la bomba at\u00f3mica. Eran d\u00edas luminosos, en que, en rigor, el tiempo era lo de menos, o no exist\u00eda, no se med\u00eda, ni siquiera con las levantadas escolares, ni los relojes checos con alarma en forma de campanitas, ni con las cartillas. El tiempo no pasaba cuando estabas de caminata saltando acequias, subi\u00e9ndote en \u00e1rboles y volando en bejucos imaginarios, en una selva que todav\u00eda no era del todo de cemento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me luce que aquel sol de la infancia, mejor dicho, este, que todav\u00eda es en un dep\u00f3sito de cosas muertas, de poetas muertos, de cofres de ilusi\u00f3n y arbolitos con guirnaldas, se ha ido para quedarse con sus rayos en el pupitre, con la mirada brillante de la primera maestra, que adem\u00e1s ten\u00eda un candente sol en su cabellera. Aquel sol, o este, nos alumbraba la cara que se achicharraba en charcos, o en b\u00fasqueda de pececitos buchones y sin casta alguna. Nos guiaba por potreros y por caminos con f\u00e1bricas, talleres, bicicletas de obreros que uno ve\u00eda con angustia sobre todo porque sus conductores no iban al goce de un partido de f\u00fatbol sino al trabajo, que entonces para nosotros no significaba otra cosa que castigo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_49371\" aria-describedby=\"caption-attachment-49371\" style=\"width: 536px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-49371\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Barquito-de-papel--300x226.webp\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Barquito-de-papel--300x226.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Barquito-de-papel--768x579.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Barquito-de-papel-.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-49371\" class=\"wp-caption-text\">\u00abBarquito de papel que est\u00e1 por naufragar\u2026\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este sol de la infancia anda, qui\u00e9n lo creyera, bajo los aleros de casonas de un barrio cercano a una estaci\u00f3n de tren y a una enorme f\u00e1brica de telas, y desciende luminoso por un cerro, o morro que as\u00ed llam\u00e1bamos, con un nombre ligado con precisi\u00f3n al sol de la infancia: el Quitasol, que no nos lo robaba, sino que lo pon\u00eda a nuestros pies cuando sub\u00edamos la monta\u00f1a, con caminos pedregosos, con abismos y altozanos, con quebradas y arboledas, siempre tras la b\u00fasqueda de un tesoro le\u00eddo en Stevenson, o tal vez en los Grimm, o pudo ser en Pombo o en las historias brillantes que nos contaba en casa una se\u00f1ora rubia que ten\u00eda en su cartera y en su memoria muchas palabras que transformaba en narraciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sol de la infancia que nos volv\u00eda m\u00e1s leve el camino a la escuela, y nos pon\u00eda a jugar en bald\u00edos y otras mangas con una pelotita de carey, o nos hac\u00eda creer que nuestros barcos de calle lluviosa pod\u00edan transportarnos a mares lejanos, o a descubrir en las profundidades de la imaginaci\u00f3n un calamar gigante. Qu\u00e9 intenso alumbraba el sol de la infancia, este, ese, aquel, el de la cajita de colores, el del cuaderno de tareas, el de los mapas y los cartapacios, el de la tiza y el patio de recreo. \u00bfPor qu\u00e9 te has ocultado, por qu\u00e9 has dejado de brillar, sol de la infancia? \u00bfAd\u00f3nde te has ido?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">O tal vez su antiguo brillo contin\u00faa. M\u00e1s p\u00e1lido, quiz\u00e1. Lo entreveo en las ventanas sin rejas de la escuela, en la campana de anuncio de terminadas las clases, en la salida con el vendedor de paletas y su carrito de campanas y nieve tropical. En la penumbra de nuestros primeros cines, en la biblioteca municipal en la que re\u00edamos sin l\u00edmite por alg\u00fan pasaje de cuentos europeos y entonces la bibliotecaria nos pellizcaba y nos expulsaba de aquel \u201ctemplo\u201d en el que, seg\u00fan ella, hab\u00eda que guardar silencio.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_49374\" aria-describedby=\"caption-attachment-49374\" style=\"width: 536px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-49374\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/La-Fugacidad-de-la-infancia.-Foto-Spitaletta-245x300.png\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"656\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-49374\" class=\"wp-caption-text\">La fugacidad de la infancia\u2026 Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede ser que este sol de infancia perviva en el pi\u00f1\u00f3n del parque principal, cuyo tronco ten\u00eda corazoncitos grabados a la navaja con palabras de amor, o en las c\u00fapulas de una iglesia neorrom\u00e1nica con revolturas renacentistas, o puede ser que est\u00e9 extraviado por el puente sobre una quebrada hoy muerta, o en las llanuras hoy pobladas de edificios feos por los que volaban bajo un sol atardecido las garzas y las cometas de agosto. Qu\u00e9 vaina haber recordado el que pudo ser el \u00faltimo verso de don Antonio, porque nos puso en melanc\u00f3lica guardia frente a un tiempo que alberga vuelo de palomas y globos de diciembre. Hab\u00eda un sol que se reflejaba en las canicas de cristal y en las vidrieras que romp\u00edamos a balonazos en una calle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel sol, este sol memorioso, brillaba en los patios, en las bifloras y en las higuerillas de un solar con gallinas en una casa sin repellar y en la que un 25 de diciembre aterriz\u00f3 un globo negro, nada com\u00fan en esos tiempos de colores. \u201cEste sol de la infancia\u201d eran muchos soles, en los tenis sucios, en la persecuci\u00f3n de una luci\u00e9rnaga, en el vuelo de estanque de una lib\u00e9lula o en el hilo con el que at\u00e1bamos la pata de un cucarr\u00f3n \u201cmierdero\u201d para ponerlo a volar con sus \u00e9litros de desesperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este sol de la infancia anda por balcones que ya no son y por los antiguos entejados de casas paternas y maternas que ya tampoco existen. Cabalga en caballitos de palo y hace brillar en la acera a un trompo bailador. Si cierro los ojos, quiz\u00e1 lo vuelva a sentir sobre la piel acompa\u00f1ado de cielos azules y nubes que mir\u00e1bamos vueltos patas arriba sobre una manga para sentir c\u00f3mo el mundo estaba al rev\u00e9s. Entonces era f\u00e1cil dar volteretas y creer que la infancia no ten\u00eda final. \u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_49376\" aria-describedby=\"caption-attachment-49376\" style=\"width: 583px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-49376\" src=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/image-17-300x225.webp\" alt=\"\" width=\"583\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/image-17-300x225.webp 300w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/image-17-768x576.webp 768w, https:\/\/www.lapluma.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/image-17.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-49376\" class=\"wp-caption-text\">El tiovivo, s\u00edmbolo de la infancia y de su sol\u2026 Foto Spitaletta<\/figcaption><\/figure>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Reinaldo Spitaletta<\/strong> para La Pluma. Escrito en Medell\u00edn, el 23 de febrero de 2023<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por<a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"> Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/a><\/span><\/h2>\n<div id=\"outbrain_widget_0\" class=\"OUTBRAIN wa-ob-widget\" data-ob-contenturl=\"https:\/\/reinaldospitaletta.wordpress.com\/2023\/02\/23\/sol-de-la-infancia\/\" data-widget-id=\"AR_1\" data-ob-installation-key=\"WORDP263NC92GIANECJP6HEPM\" data-ob-psub=\"entertain_books\" data-ob-mark=\"true\" data-browser=\"firefox\" data-os=\"win32\" data-dynload=\"\" data-idx=\"0\">\n<div class=\"ob-widget ob-grid-layout AR_1 ob-cmn-AR_1\" data-dynamic-truncate=\"true\">\n<div class=\"ob-widget-header\">\n<div class=\"ob_what ob_what_resp\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este sol de la infancia anda por balcones que ya no son y por los antiguos entejados de casas paternas y maternas que ya tampoco existen. 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