{"id":4848,"date":"2019-01-03T20:45:08","date_gmt":"2019-01-03T20:45:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lapluma.net\/?p=4848"},"modified":"2019-01-04T18:54:35","modified_gmt":"2019-01-04T18:54:35","slug":"cuando-se-jodio-medellin-panoramico-recorrido-por-diversas-violencias-que-han-azotado-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2019\/01\/03\/cuando-se-jodio-medellin-panoramico-recorrido-por-diversas-violencias-que-han-azotado-la-ciudad\/","title":{"rendered":"<i>\u00bfCu\u00e1ndo se jodi\u00f3 Medell\u00edn?<\/i> <br>Panor\u00e1mico recorrido por diversas violencias que han azotado la ciudad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En Antioquia, la violencia, expresada de distintas formas (sutiles, algunas veces; disfrazadas, otras; y muy evidentes y descarnadas, casi siempre) se torn\u00f3 parte de la cotidianidad y en una manera irracional de resolver conflictos, situaciones dispares, y quiz\u00e1, por qu\u00e9 no, de conseguir dinero. Peligroso se\u00f1or es Don Dinero, y quererlo mucho puede conducir a estropear convivencias y a salir del otro como se pueda, ojal\u00e1 \u201cborr\u00e1ndolo\u201d del paisaje. Hay, sobre todo en Medell\u00edn, una violencia de vieja data que por momentos se amortigua, pero no cesa. Va y vuelve. Se agranda y se encoge \u00bfPor qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/farm4.staticflickr.com\/3030\/2489775835_d1586bbbd9_b.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para carro bomba pajaro botero parque san antonio\" width=\"629\" height=\"478\" \/><strong>El P\u00e1jaro, escultura de Fernando Botero, destruida en un atentado que dej\u00f3 veinte muertos en el parque San Antonio, en 1995.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">No tengo la respuesta. Hay que buscarla entre todos y es materia de estudio de distintas disciplinas. Con el reciente asesinato de un dise\u00f1ador gr\u00e1fico, Mauricio Ospina, en un negocio p\u00fablico de Laureles, cuando sicarios dispararon contra otros dos hombres y el joven Mauricio se erigi\u00f3 como \u201cv\u00edctima inocente\u201d, han tornado los an\u00e1lisis, las meditaciones, las reflexiones sobre la violencia en una ciudad que tiene dolorosos antecedentes, mucho antes de la irrupci\u00f3n nefasta de las mafias y los carteles de las drogas; mucho antes que emergiera, quiz\u00e1 como un subproducto de una cultura arribista y esnobista, tal vez con inn\u00fameros complejos identitarios, el capo Pablo Escobar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El antioque\u00f1o es dis\u00edmil. No es igual el del nordeste al del suroeste. Y el de Urab\u00e1 no es, ni de fundas, similar al del oriente. Hay muchos antioque\u00f1os. Y la historia ha dado, hasta ahora, buena cuenta del aserto. Desde antes de la Independencia, cuando dentro de los c\u00e1nones del despotismo ilustrado, la Corona quer\u00eda volver m\u00e1s rentables a sus colonias, el antioque\u00f1o, una rica mezcla todav\u00eda en formaci\u00f3n, era visto como un perezoso, seg\u00fan la visi\u00f3n al respecto que tuvo el visitador Juan Antonio Mon y Velarde, el \u201cregenerador\u201d. A Antioquia la aniquil\u00f3 la colonia. En cambio, a partir del siglo XIX, surgir\u00e1 una regi\u00f3n de prosperidades comerciales, aur\u00edferas, cafeteras y, en los albores del XX, se disparar\u00e1 el sector industrial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El oidor espa\u00f1ol, que hab\u00eda establecido y organizado las tres rentas (aguardiente, deg\u00fcello y tabaco), la emprendi\u00f3 contra la corrupci\u00f3n y el desgre\u00f1o administrativo, propici\u00f3 agriculturas (como la del an\u00eds) y se avergonz\u00f3 ante la ignorancia y atraso cultural de una notoria cauda de habitantes. Despu\u00e9s, lleg\u00f3 la formaci\u00f3n de un pueblo que, desde principios de la era republicana, ten\u00eda inmersas en cerebro e intestinos las discriminaciones sociales, con una \u00e9lite que, muchas veces \u201cblanqueada\u201d por el oro y la compra de t\u00edtulos nobiliarios y otras canonj\u00edas, promulgaba la imagen de que se trataba de una \u201craza\u201d. Los discursos eugen\u00e9sicos, que se prolongaron hasta bien transcurrido un tramo del siglo XX, proliferaron y hubo menosprecios para los m\u00e1s pobres, los humillados y ofendidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/alponiente.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/teatro-junin.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para teatro junin medellin\" width=\"581\" height=\"385\" \/><strong>Teatro Jun\u00edn, s\u00edmbolo de la vieja Medell\u00edn.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">El clasismo fue una de las caracter\u00edsticas de los modelos econ\u00f3micos y sociales establecidos en Antioquia en el siglo XIX, una Antioquia que ya ten\u00eda celebridad por sus expansiones fronterizas desde la centuria anterior con los movimientos colonizadores. Y todo se estratific\u00f3. As\u00ed, el \u201cbuen tono\u201d, la \u201curbanidad\u201d, la \u201cetiqueta\u201d, el \u201cchic\u201d parisi\u00e9n, eran maneras de distinci\u00f3n de las clases altas y, con tales ejercicios, los de abajo, los peones, los artesanos, los negros, los indios, los despojados, eran solo mano de obra a la que hab\u00eda que controlar \u2014y explotar\u2014 con distintos mecanismos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">De ese modo, con el oro, pero eso s\u00ed, sin sangres moras ni jud\u00edas, porque hab\u00eda que limpiar toda traza impura que pudiera manchar el pasado cat\u00f3lico, blanco, y menos con huellas ind\u00edgenas o negroides, en Antioquia pelecharon diferenciaciones sociales, con brechas y abismos muy s\u00f3rdidos y anchos. Los de arriba eran los impolutos, los elegidos, los llamados a mandar y a ejercer el poder. Los otros, ten\u00edan que obedecer. Eran los malolientes, los descastados, los que ten\u00edan mezclas raras y peligrosas. As\u00ed, hubo antioque\u00f1os muy distinguidos, de \u201cbuena familia\u201d y otros, desheredados. Pudiera ser, entonces, que el oro, o, mejor, Don Dinero, pudiera igualar a los de abolengo con un paria en ascenso social (un emergente). Y el fen\u00f3meno aflorar\u00e1, con todas sus implicaciones socioecon\u00f3micas y aun pol\u00edticas, en los setentas y a\u00fan despu\u00e9s, con la aparici\u00f3n de \u201cdon-nadies\u201d elevados a la m\u00e1xima potencia por los \u201cmilagros\u201d del narcotr\u00e1fico, el contrabando y otras trastadas. Las \u201ccarangas\u201d resucitadas que llamaron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La violencia, de vieja data, que estipulaba diferencias, que maltrataba a los sin fortuna, que eran en las guerras civiles los reclutados como carne de ca\u00f1\u00f3n (o de machete), fue estableciendo sus cotas. El modelo empresarial antioque\u00f1o, pensado y construido en las primeras d\u00e9cadas del XX, tuvo aliados en el Estado, la Iglesia, la educaci\u00f3n confesional, las dietas literarias impuestas a los cat\u00f3licos (qu\u00e9 puede leer un cat\u00f3lico, qu\u00e9 cine o teatro puede ver), la vigilancia a trav\u00e9s de patronatos y otras instituciones, el control de las conductas mediante catequesis y tambi\u00e9n con las censuras (fue el tiempo de las juntas de censura), todo un enjambre, pero a su vez, un edificio complejo de manejos y dispositivos de poder.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Medell\u00edn ha sido centro de mafias, pistoleros, hampones diversos, corruptelas\u2026<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Digamos que todos estos enunciados han sido \u2014y seguir\u00e1n siendo\u2014 p\u00e1bulo de investigaciones, tesis acad\u00e9micas, art\u00edculos de revistas indexadas, en fin, y que hay que escrutar para dar respuestas, o, al menos, alguna interpretaci\u00f3n, a qu\u00e9 es esa vaina de la \u201cantioque\u00f1idad\u201d; por qu\u00e9 una ciudad como Medell\u00edn ha sido centro de mafias, pistoleros, hampones diversos, corruptelas (como las que hubo, por ejemplo, en la construcci\u00f3n del Metro de Medell\u00edn) y sigue siendo un campo de cultivo de divisas conservaduristas y de \u201cgodarrias\u201d dominantes y casi inamovibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">A ese espejismo, aupado con ideas de progreso (aqu\u00ed el progreso ha sido m\u00e1s que todo aquella \u2018movenci\u00f3n\u2019 conectada con infraestructuras, chimeneas, m\u00e9todos de producci\u00f3n, y poco o casi nada con la cultura, el pensamiento, la educaci\u00f3n, las ciencias), a ese oropel de lo antioque\u00f1o como sin\u00f3nimo de transformaci\u00f3n, de riqueza, de pujanza y de haberse cre\u00eddo una \u201craza\u201d superior, hay que sumarle lo que Fernando Gonz\u00e1lez, uno de los pensadores que ha desbrozado caminos en torno a la \u201cantioque\u00f1idad\u201d, es que nos quedamos con el complejo del hideputa. Y, como bien lo mostrar\u00e1 el maestro Carrasquilla en homil\u00edas, relatos, cr\u00f3nicas, cuentos y novelas, en un \u201cbovarismo\u201d, en una identidad resquebrajada y m\u00e1s mirando hacia modelos extranjeros que a la construcci\u00f3n de una cultura propia. Estamos muy inflados. M\u00e1s de la cuenta. Sobrevalorados.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/www.tomascarrasquilla.net\/system\/files\/images\/TC11.tif.preview.jpg\" alt=\"https:\/\/i1.wp.com\/www.tomascarrasquilla.net\/system\/files\/images\/TC11.tif.preview.jpg\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0Tom\u00e1s Carrasquilla<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Son m\u00faltiples factores: la geograf\u00eda, las riquezas naturales, la transformaci\u00f3n de materias primas, los mercados, la b\u00fasqueda de nuevos horizontes (como en el cuadro de Francisco Antonio Cano), los que nos han hecho creer que somos inequ\u00edvocos, \u201csuperiores\u201d, emprendedores a ultranza, \u00fanicos. Y a tal caracterizaci\u00f3n hay que sumarle mil variables m\u00e1s, que trascienden el \u201cdicharacherismo\u201d, los decires como \u201cel antioque\u00f1o no se vara\u201d, el amor cuasi enfermizo al dinero, el materialismo hirsuto y vulgar\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfY entonces la violencia? Con una especie de ruptura, o de corte hist\u00f3rico, que comienza a notarse a partir de la segunda mitad del siglo XX, a la que contribuir\u00e1n la violencia liberal-conservadora en los campos colombianos, las nuevas migraciones, con desplazamientos obligatorios o forzados, distintas a las de los primeros a\u00f1os de la centuria, cuando los cantos de sirena de la industria convocaban a miles de trabajadores que marchaban del campo a la ciudad para emplearse en las f\u00e1bricas, digo que desde esas calendas la ciudad se transmuta. Ya ni siquiera la planeaci\u00f3n (planea el que tiene el poder) es posible. Los que llegan, como una turba, como una ola gigante tras una tormenta mar\u00edtima, como un vendaval, se asientan primero a orillas del r\u00edo (un r\u00edo al que siempre la ciudad le ha dado la espalda) y luego ascienden por las laderas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y advienen nuevas discriminaciones. Nuevas violencias. Nuevos atropellos, como los de 1951, con una alcaldada que mand\u00f3 a todas las putas, una legi\u00f3n casi infinita (en los cuarentas, Medell\u00edn, tan goda y rezandera, ten\u00eda autorizadas nueve zonas de tolerancia) al barrio Antioquia, en una arbitrariedad, cometida por Luis Pel\u00e1ez Restrepo (y auspiciada por due\u00f1os de empresas y otros potentados). Y hay entonces un corte en la ciudad. Que se va sintiendo \u2014y resintiendo\u2014 en los sesentas y setentas, con las crisis industriales, con el desempleo, los cambios de renta de la tierra, los nuevos usos del suelo, la tugurizaci\u00f3n, en fin.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">En esos a\u00f1os hay una ascendente sumatoria de violencias, de despojos, de segregaciones. Y despu\u00e9s, con la aparici\u00f3n, en los sesentas, de varias guerrillas en el pa\u00eds, a las que se sum\u00f3, en los setenta, tras el desvergonzado fraude electoral de 1970, la del M-19, los discursos son otros. El narcotr\u00e1fico emerger\u00e1, en un territorio abonado por pobrezas y otras miserias, como una suerte de hurac\u00e1n que remover\u00e1 entejados y pondr\u00e1 a tambalear la endeble edificaci\u00f3n de esa \u201cAntioquia grande\u201d, tan cacareada por demagogos y otros politiqueros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La violencia de los ochentas y noventas, con carro bombas, sicariato, masacres, a la que se le debe adicionar la expansi\u00f3n del paramilitarismo y las bandas criminales, metamorfosear\u00e1 la ciudad y sus alrededores en una espantosa caldera del diablo. Se envilecer\u00e1 el valor de la vida y aumentar\u00e1 el poder de Don Dinero, ese que es capaz de erigir al hamp\u00f3n en santo y al verdugo en sujeto de adoraci\u00f3n. Aquella antigua consigna de \u201cconsiga dinero como sea, pero consiga, mijo\u201d, pone en evidencia, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, las distancias exorbitantes entre las clases sociales. Y entonces, con pistolas, subametralladoras, explosivos, el lumpen gana posiciones y turbulentas trepadas en la \u201cescala\u201d social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/static.iris.net.co\/semana\/upload\/images\/2018\/12\/30\/596476_1.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para mauricio ospina asesinado\" width=\"502\" height=\"266\" \/><strong>Mauricio Ospina y la protesta por su asesinato.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 a joderse la ciudad? La pregunta, formulada en otras geograf\u00edas, en otras circunstancias, como sucede en una novela de Vargas Llosa, puede tener respuesta en la conformaci\u00f3n de lo que ha sido Antioquia. En la historia. En la antropolog\u00eda. En las viejas literaturas. En los archivos. Quiz\u00e1 se inici\u00f3 el desbarranque cuando las \u00e9lites, tan presumidas, tan todopoderosas, iniciaron sus humillaciones y desprecios hacia los \u201ccarenciados\u201d. Como haya sido, hoy, en una ciudad que en 2018 tuvo m\u00e1s de 600 homicidios, incluido el del creativo joven, muerto en una incursi\u00f3n de sicarios en el barrio Laureles, los problemas sociales son graves y la inequidad es un c\u00e1ncer o una gangrena que todo lo carcome.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Y a la par de los mejoramientos infraestructurales, o, m\u00e1s bien, como prioridad de una ciudad, deben estar en primer plano todos los rubros relacionados con la cultura, la educaci\u00f3n, el trabajo productivo, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la creatividad, la sensibilizaci\u00f3n en artes, el impulso a los saberes y a la convivencia pac\u00edfica. No se necesitan tantas demagogias y visajes de los mandamases. No se requieren cosm\u00e9ticas y otros maquillajes oficiales. No m\u00e1s enga\u00f1ifas del poder. Hay que iniciar una transformaci\u00f3n de fondo en las \u201csuperestructuras\u201d, en las mentalidades. Empresa colosal e inaplazable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La muerte (y otras muertes) de un joven talentoso y pac\u00edfico no puede ser en vano; tiene que servir para que prosigamos con una reflexi\u00f3n, permanente y cr\u00edtica, en torno a la ciudad, sus desventuras, sus desquiciadas formas de resoluci\u00f3n de conflictos y para ir construyendo un mundo en el que las palabras y los argumentos, la raz\u00f3n y el pensamiento, sean parte de la cotidianidad y de la discusi\u00f3n en torno a las diferencias, y a la b\u00fasqueda de acuerdos y desacuerdos civilizados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/images.clarin.com\/2018\/03\/10\/HJvwwsGtM_1256x620__1.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para cuadros de botero sobre la mafia\" width=\"631\" height=\"311\" border=\"0\" \/><strong>Muerte de Pablo Escobar, 1999, Museo de Antioquia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00a0Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 1\u00b0 de enero de 2019<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Editado por <\/span><\/strong><a href=\"http:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><strong><span style=\"font-size: 12pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1 se inici\u00f3 el desbarranque cuando las \u00e9lites, tan presumidas, tan todopoderosas, iniciaron sus humillaciones y desprecios hacia los \u201ccarenciados\u201d. <\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":4874,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[216],"tags":[28,2460,2458,2457,2461,2456],"coauthors":[265],"class_list":["post-4848","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colombia","tag-colombia","tag-antioquenidad","tag-discriminaciones-sociales","tag-resolucion-de-conflictos","tag-violencia-liberal-conservadora","tag-violencia-cotidinidad"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4848","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4848"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4848\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4851,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4848\/revisions\/4851"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4874"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4848"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4848"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4848"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4848"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}