{"id":43800,"date":"2022-10-12T09:19:42","date_gmt":"2022-10-12T09:19:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lapluma.net\/?p=43800"},"modified":"2025-08-11T10:02:52","modified_gmt":"2025-08-11T10:02:52","slug":"43800","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/2022\/10\/12\/43800\/","title":{"rendered":"Do\u00f1a Annie, la del Nobel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las expectativas sobre los Premios Nobel, en particular el de Literatura, son, desde hace ya mucho tiempo, un asunto de far\u00e1ndula. Y de especulaci\u00f3n casi burs\u00e1til. Se sabe que es un premio con una carga pol\u00edtica (aunque tambi\u00e9n coincida muchas veces con la calidad literaria de los galardonados) en que la Academia Sueca se asemeja a una especie de FIFA en los preparativos del Mundial de F\u00fatbol, tampoco ausente de los vaivenes de la geopol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta reciente versi\u00f3n, y como en juegos de casino, con apuestas y chismorreos, abundaron las murmuraciones acerca de qui\u00e9n ser\u00eda el ganador y por qu\u00e9. El m\u00e1s vaticinado fue Salman Rushdie debido al apu\u00f1alamiento reciente de parte de un fan\u00e1tico. No se descart\u00f3 el nombre del franc\u00e9s Michel Houellebecq, \u201cla primera star literaria desde Sartre\u201d, seg\u00fan la calificaci\u00f3n de Le Nouvel Observateur, aunque no encaja dentro de los moldes de la Academia. Hubo corrillos con hurras para Milan Kundera, Don De Lillo, Thomas Pynchon, Carol Joyce Oates y Margaret Atwood.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El premio literario m\u00e1s cotizado del mundo, que en los \u00faltimos tiempos ha oscilado como un p\u00e9ndulo no de Foucault sino de los vaivenes y huracanes pol\u00edticos, con entregas pol\u00e9micas como la que se hizo al cantante y poeta Bob Dylan, ha estado contaminado por pareceres del mundo de los poderes m\u00e1s que los estrictamente literarios. Ya es redundante decir por qu\u00e9 nunca se lo otorgaron a Borges (se revuelca Pinochet en su tumba), ni por qu\u00e9 tantos grandes tampoco lo ganaron (Tolstoi, Henry James, Joyce, Proust, Chesterton\u2026) y s\u00ed se lo dieron, por ejemplo, a don Jos\u00e9 Echegaray.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volviendo al de este a\u00f1o, acert\u00f3 la casa de apuestas Nicer Odds, que dio como favorita a la que se lo gan\u00f3: la francesa Annie Ernaux, cuya materia prima para sus libros ha sido su propia vida, su sexualidad, su cuerpo, el aborto y tambi\u00e9n las peripecias y dem\u00e1s trotes de la existencia de sus padres. En los tiempos de los nuevos narcisismos, las selfies, los movimientos feministas, la vuelta al \u201cyo\u201d, la due\u00f1a de una \u201cvoz que corta como cuchillo\u201d ha sido laureada. Nacida en un pueblo de Normand\u00eda, Ernaux, hija \u00fanica, con padres proletarios, due\u00f1os de una tienda de comestibles, ha dicho que escribir es un acto pol\u00edtico \u201cque nos abre los ojos a la desigualdad social\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La escritora francesa, que cabalga en el universo de las \u201cautoficciones\u201d, de lo autobiogr\u00e1fico (\u00bfvolver\u00e1 la antigua discusi\u00f3n del fracaso de la imaginaci\u00f3n?), tiene entre sus fuentes literarias a Simone de Beauvoir, en particular su libro El segundo sexo. \u201cLos hombres nacen con todas las posibilidades de libertad, en cambio las mujeres son sumisas al deseo, la voluntad y las leyes de los hombres. El hecho de leer un libro se conjuga con la propia historia. Me di cuenta de mi sumisi\u00f3n y ah\u00ed tuvo lugar ese rechazo orgulloso de todo lo que pudiera tocar de cerca o lejos la sexualidad\u201d, declar\u00f3 alguna vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Lugar (publicada en 1983) es una de las obras de esta notable escritora, en la que, entre otros avatares, muestra una de sus caracter\u00edsticas: la econom\u00eda de la prosa. Es una historia sobre la muerte de su padre, due\u00f1o de un caf\u00e9-colmado, en el que el lector puede toparse con aspectos no solo del mundo interior de una familia pobre, trabajadora y sin muchos paisajes, sino con jornadas de la primera guerra, las espantosas tensiones de la segunda guerra, retazos de la vida obrera y del arribismo de la peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es posible ver en este relato, en el que la sobriedad y la exactitud de las palabras dan cuenta de un universo complejo, c\u00f3mo despu\u00e9s de la guerra \u201cla instalaci\u00f3n de un cuarto de ba\u00f1o era se\u00f1al de riqueza\u201d, o c\u00f3mo en pocas l\u00edneas se puede describir un desenlace fat\u00eddico. La narradora est\u00e1 leyendo Los mandarines, de Simone de Beauvoir, mientras su padre agoniza: \u201cNo consegu\u00eda concentrarme en la lectura, al llegar a alguna p\u00e1gina de ese libro mi padre ya no vivir\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nacida en el pueblo de Yvetot, la autora de obras como \u201cMira las luces, amor m\u00edo\u201d y \u201cLa verg\u00fcenza\u201d, se desempe\u00f1\u00f3 como maestra de letras modernas y tiene entre sus afectos literarios a dos Marguerites: Yourcenar y Duras. El premio a esta escritora visibiliza con creces a la corriente literaria que a\u00fapa el \u201cyo autobiogr\u00e1fico\u201d y le otorga una patente (no de corso) a la no-ficci\u00f3n como gran literatura. Tal vez volver\u00e1n a aparecer las cr\u00edticas y foros en torno a qu\u00e9 es la literatura y si la no-ficci\u00f3n (como en los casos del llamado \u201cnuevo periodismo\u201d, que ya es muy viejo) tiene dimensiones est\u00e9ticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cualquier caso, las obras de Annie Ernaux poseen una exquisita belleza y dignidad literaria, y, en \u00faltimas, tratan asuntos clave de la llamada \u201ccondici\u00f3n humana\u201d, no exenta jam\u00e1s de las contradicciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, de ciertos determinismos y del azaroso destino, conectados con lo tr\u00e1gico y lo inevitable. Escribir es otra forma de la memoria.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Reinaldo Spitaletta para La Pluma, 11 de octubre de 2022<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">Editado por <\/span><a href=\"https:\/\/www.lapluma.net\/nosotros\/editora\/\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Mar\u00eda Piedad Ossaba<\/span><\/a><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las obras de Annie Ernaux poseen una exquisita belleza y dignidad literaria, y, en \u00faltimas, tratan asuntos clave de la llamada \u201ccondici\u00f3n humana\u201d, no exenta jam\u00e1s de las contradicciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, de ciertos determinismos y del azaroso destino, conectados con lo tr\u00e1gico y lo inevitable.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":43825,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[8,19],"tags":[30277,20851,519],"coauthors":[265],"class_list":["post-43800","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culture","category-literatura","tag-annie-ernaux","tag-premio-nobel-literatura-2022","tag-reinaldo-spitaletta"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"2.12.2","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":true},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43800","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43800"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43800\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81488,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43800\/revisions\/81488"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43825"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43800"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lapluma.net\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=43800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}